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Proceso de Orientación Familiar
en Drogadependencia
Lic. Sandra Tiezzi
Se impone explicitar a grandes rasgos algunas cuestiones
referidas a nuestra propuesta de abordaje de la problemática
de la drogadependencia, en el ámbito de lo que designamos
como Orientación Familiar.
Las personas que se acercan a consultarnos no encuadran
generalmente en la categoría de pacientes al modo
que todos conocemos. Si bien los mueve una situación
que los desborda, referida casi siempre a la drogadicción,
la mayoría de las veces son asintomáticos.
Nos enfrentamos con ésto y con ello trabajamos. Solemos
decir que la nuestra es una tarea preliminar a la posible
constitución de un paciente.
Nuestro objetivo consiste en revertir el argumento inicial:
"cómo hago para traer a mi hijo?, cómo
hago para que deje de drogarse?, dónde me recomienda
que lo interne?". El pedido (ya que de ésto
se trata más que de una demanda) tiene características
de perentoriedad. La respuesta debe ser ya y al modo de
una fórmula.
Así las cosas, iniciamos a través de las
entrevistas, un movimiento que centra su accionar en lo
que llamamos "el tratamiento de la demanda".
Hacemos por producir el "corrimiento" de "la
droga" como tema central porque sabemos que en su doble
función de ocultamiento-develación, nos permite
encontrarnos con otra historia. La historia "a-dicta";
aquello no dicho que se articula con el inicio en el consumo.
Jugando con las palabras, diríamos que nuestra tarea
consiste en desorientar a aquellos que vienen muy bien orientados:
ese es el enfermo y a ese hay que intentar o inducir a tratarse.
Trabajamos en la destitución de esas certezas, las
interrogamos; y ésto es así porque previamente
esos discursos nos interrogaron, hicieron tambalear nuestros
lugares, nuestras teorías y concepciones.
Aún hoy siguen haciéndolo; por suerte. Gracias
a ello seguimos pensando, reflexionando y avanzando en la
construcción de la clínica del toxicómano.
La clínica
Beatríz (49 años) y Roberto (45 años),
ambos docentes, concurren a la entrevista para consultar
por su hijo Pablo de 20 años. Manifiestan estar muy
angustiados pues se alcoholiza, se droga y mantiene una
relación de pareja muy conflictiva y violenta. Su
novia también consume y él sostiene una actitud
servil y dependiente hacia ella.
La madre plantea que los problemas de Pablo empezaron en
primer grado con dificultades de aprendizaje y trastornos
de conducta. El padre agrega que éstos empeoraron
en el secundario ubicando en los primeros años de
éste período el comienzo en el consumo de
alcohol y drogas.
En la actualidad trabaja en el taller de un tío
hermano de la madre, por pedido de ella; pero los cumplimientos
y las condiciones en que concurre hacen que Beatríz
interceda permanentemente.
Roberto relata el último episodio donde Alejandra
(novia de Pablo) decide separarse y ambos alcoholizados
se agreden físicamente y destrozan la casa.
El, al "no saber qué hacer" llama a Beatríz
quien concurre de inmediato. En ese momento es ella quien
dice que es importante aclarar que ellos están separados
hace 14 años. Ambos tienen otra hija de 18 años,
casada y con una niña. Este grupo convive con Beatríz
y Juan, su pareja desde hace 8 años.
Pablo vive con su padre desde hace 12 años. Agregan
que las situaciones con Alejandra se reiteran pues el joven
es "incapaz de una ruptura", quiere conservar
todo a toda costa, se apega a las cosas. Dice que si se
separa de la novia va a ser como el papá, no va a
volver a formar pareja y se va a quedar solo como él.
El discurso se centra en el vínculo con Alejandra,
el consumo y el descontrol. Se muestran impotentes preguntando
al finalizar "qué vamos a hacer con esta familia",
"cómo hacemos para traerlo".
En la siguiente entrevista viene con Pablo, quien comenta
que vino por sus padres, para escuchar. dice que "no
necesita nada" pues Alejandra volvió a vivir
con él y "está todo bien". Los padres
refieren su preocupación por la vida que hace, le
piden que cambie, le dicen que no saben qué hacer
con él. El joven no responde, se mantiene indiferente
y sólo sostiene que "le gusta estar así
porque se siente bien".
Se le propone a Pablo que llame cuando tenga algo que pedir
y a los padres, seguir procesos por separado.
Es Beatríz quien continua el proceso de orientación,
se comienza a trabajar con ella el tema de la separación.
La misma se produjo en un clima de gran temor y violencia,
ella "se escapa" con sus hijos aprovechando un
momento en que eran perseguidos por motivos políticos.
Cuando vuelve a formar pareja, hace ocho años atrás,
Roberto inicia un juicio por tenencia y al poco tiempo Pablo
decide ir a vivir con él.
Beatríz refiere que actualmente se llevan muy bien
pues "es como en la época de compañeros
de estudio". Se trabaja sobre diversas situaciones
que la mantienen "unida" a Roberto y ante las
cuales se siente "impotente" de poder cambiar.
Son docentes en la misma cátedra; comparten libros:
"no separamos la biblioteca".
Ella es quien va a ver a su hijo a la casa de Roberto;
lo ayuda económicamente e incluso realiza algunos
quehaceres domésticos: "viven en un estado de
gran abandono". También concurre cuando él
la convoca por las crisis del joven.
A su vez, Roberto va a diario a casa de Beatríz
para ver a la nieta y es así como suele quedarse
a almorzar e incluso a dormir la siesta. Esto produce serios
conflictos con Juan, su pareja; y con la hija, quien es
la única que manifiesta verbalmente la incomodidad.
Beatríz dice sentirse madre de Roberto y a la vez
necesitar de él, sobre todo a partir de la muerte
de su madre; allí: "la unión con él
se hace más profunda", siendo "como un
padre" para ella.
Se continua profundizando su propia historia vincular con
las figuras paternales. trae recuerdos infantiles en los
cuales el padre aparece como "cariñoso pero
violento". Castigaba a sus hermanos menores y ella
lo vivía con mucha angustia y en silencio; los veía
"indefensos". Dice no haber "entendido"
a su madre pues era ella quien los denunciaba ante el padre
para luego defenderlos. Asocia estos recuerdos con sus propias
dificultades para poner límites y recibirlos; dice
que para ella "es un daño" que causa a
otro y que a la vez la hace "sufrir".
Habla de sus hijos pequeños y de la educación
que les daban: "era de acuerdo al movimiento al que
pertenecíamos, les inculcamos la no existencia de
la propiedad privada. Todo era de todos". refiere sentirse
culpable de no haber estado más tiempo con ellos
ya que tenía que trabajar en el negocio de los padres
de Roberto en tanto él terminaba los estudios.
Se revisa su posición respecto la hija y la nieta;
refiere que con ésta cumple "el rol de mamá"
en tanto la joven continúa sus estudios. En relación
al yerno dice que interviene en la relación entre
éste y la pequeña pues él es "muy
rígido, la reta, se pone nervioso". Esta rigidez
la observa también en su pareja: "quiso ponerle
límites a Pablo, me interpuse llorando. No quise
que lo tocara por miedo a que Roberto me lo sacara. Fue
así como Juan se fue alejando, ahora siento que todo
se viene abajo, necesito pedirle ayuda".
Hasta aquí hemos sintetizado los momentos más
significativos de las entrevistas. Queremos ahora pasar
a las reflexiones y conclusiones a que arribamos. Estas
no pretenden agotar lo que sobre este caso puede pensarse.
Reflexiones:
Beatríz y Roberto se acercan preguntando cómo
hacen para traer a Pablo, alcohólico y "adicto".
Este es el pedido típico con el que los padres llegan
a nuestro Centro.
La cuestión sería: nos quedamos con ésto
que piden?. Cómo operar entonces a distancia con
aquél que no quiere venir?. si escuchamos ésto
literalmente, la consulta se cierra en este punto.
Aquí donde se cerraría, nosotros empezamos
a abrir trabajando sobre discursos que aparecen desde el
vamos como muy similares. Operamos con los que se acercan
y traen alguna inquietud sobre esta problemática,
que son en definitiva los implicados en ella; a ellos están
dirigidas las actuaciones del joven.
En la primera entrevista el discurso estuvo subordinado
a la adicción del hijo. Daban argumentos tendientes
a justificar la imposibilidad de dar respuestas: la conducta
agresiva, la droga, su personalidad, planteándolos
sin involucrarse ellos mismos. Se veían temerosos,
impedidos y angustiados, imposibilitados de tomar alguna
decisión. Pedían una respuesta urgente, exigían
un saber del que a nuestro entender sólo ellos podían
ser los dueños.
Se presentan como una pareja preocupada por su hijo, todo
en ellos hacía pensar que eran un matrimonio y cuando
hacia el final de la primera entrevista surge el tema de
la separación, ésto parece discordante respecto
lo que demuestran.
Esta discordancia tiene que ver con que algo de la separación
no ha sido claramente formulado y resuelto. Entendemos que
seguramente el joven debe vivir cotidianamente esta confusión.
Es así que detectado este punto se comienza a trabajar
en derredor de él.
Cabe destacar que Pablo concurre a una entrevista posterior,
con el objetivo de "escuchar" de sus padres algo
de lo que no pudieron decirle. Viene a escuchar algo de
lo "no dicho" que seguramente denuncia en sus
actuaciones.
Observamos en él que no presenta interrogantes acerca
de sí mismo. La indiferencia y la desconexión
parece constituir no sólo una defensa para evadirse
de las ficciones sostenidas en su entorno familiar sino
también su principal llamado a los padres.
En función de la lectura de aquella discordancia
referida se procede a la primera operatoria; se les sugiere
procesos de orientación por separado, interpretando
así a través de un acto que de lo que se trata
es de conflictos individuales, a partir de lo cual se observan
los primeros efectos; ella accede y concurre, él
desaparece, lo que lleva a pensar que él está
sostenido por ella. Cuestión ésta que va a
verificarse en las siguientes entrevistas cuando Beatríz
dice: "he sido madre y padre de él".
En el recorrido del proceso de Beatríz el trabajo
se centró en dos problemáticas nodales:
1º- La falta de elaboración de la separación
conyugal. Esta se produjo en forma de actuación no
pudiendo ser "mediatizada" y tramitada a través
de la palabra. Ello perpetúa que se mantenga en el
plano del apego al objeto, produciendo asimismo una falta
de compromiso subjetivo al no hablar sobre ella.
2º- La falla en la constitución de los lugares
materno-paterno. Estos aparecen investidos, descalificados.
Beatríz es convocada a poner orden. Roberto "no
puede". Ella aparece activa y abarcadora. El, pasivo
e impotente; ésto no es sin consecuencias para Pablo.
Tanto su lugar de lujo como su salida de la órbita
parental quedaron seriamente obstaculizados.
Decimos si Beatríz ocupa todos los lugares, presenta
dificultades para darle espacio a otros, sea el hijo, el
ex marido (depresivo), o la pareja actual a la que no le
permite ejercer su función.
De ésto se trató cuando Juan quiso ponerle
ciertos límites a Pablo y ella denegándolo
generó que ellos no tuvieran efecto, propiciando
la ida del hijo a vivir con el padre, quizás en la
búsqueda de algún lugar posible.
Allí tampoco lo encuentra; la hipótesis sería
que es entonces cuando acude a la droga, como un nuevo intento
de ser escuchado y tener un lugar diferenciado.
El joven ya había efectuado otros "llamados"
con anterioridad.
A los seis años comienza con problemas de aprendizaje
y conducta, éstos coinciden con la separación
de los padres quienes no logran escucharlo.
La clínica nos muestra que generalmente la droga
no es el primer "llamado", en todo caso es el
que aparece como más contundente por la significación
que tiene.
Aún hoy el joven sigue en la búsqueda de
alguien que ejerza el rol paterno acercándose al
abuelo materno y a la pareja de su madre.
Lo que se puede observar en el transcurso del proceso es
como se van produciendo ciertos efectos a medida que ella
comienza a preguntarse y a modificar algunas cuestiones
por ejemplo: deja de ir a ver al hijo a la casa de Roberto,
deja de cuidar a la nieta, le pide ayuda a su pareja. A
los 2 meses de haber comenzado ella sus entrevistas el ex
marido, aquel que había desaparecido, pide turno
y comienza su proceso con otro profesional. La hija y su
marido solicitan consulta de pareja en un centro de salud.
Ella misma refiere estar muy angustiada porque siente que
"todo se viene abajo". Pablo solicita a través
de su madre una entrevista para él mismo, la cual
no es concedida en tanto no sea él mismo quien la
demande.
Este y otros muchos casos demuestran que si algo empieza
a producirse en aquellos que se acercan a consultar, ésto
no es sin consecuencias para los demás, entre ellos
para aquel por quien se dice que se consulta. Si Beatríz
se corre de lugar de "sostén", cada quien
habrá de buscar cómo hacerlo; y acá
de lo que hablamos es de sostén de ficciones.
A modo de síntesis
Volvamos ahora al principio del trabajo y repasemos los
objetivos de nuestra propuesta:
1) Tratamiento de la demanda para su reconversión;
destitución de certezas, interrogación de
discursos.
2) Existencia de otra historia que se articula con la elección
del objeto droga y el inicio en el consumo. Historia velada
y a la vez denunciada en la toxicomanía.
3) El proceso de orientación se encara con quien
se acerca a consultar. No se fuerzan concurrencias a la
postre estériles.
4) Posible constitución de un paciente: ahora sí
al modo que todos conocemos. Esto es = un sujeto que demanda
y presenta síntoma.
En el caso que nos ocupa, Beatríz y Roberto llegaron
con un pedido perentorio, qué hacer con Pablo. A
ésto no se les contesta. Se interroga allí
donde algo del orden de la discordancia entre lo que dicen
y hacen se muestra como punta por donde empezar a abrir
otra escena.
Aparecen los temas de la confusa y poco resuelta separación
matrimonial, la búsqueda frustrada del rol paterno
por parte de Pablo.
De la pareja, y a posterior de la primera operatoria, es
Beatríz quien algo pedía; con ella trabajamos.
Esto comienza a producir efectos, se sintoniza, se angustia,
pide ayuda: demanda; -deviene paciente-. Así las
cosas, los demás, a su vez se movilizan. Roberto
vuelve al Centro a pedir consulta. La hija de ambos con
su marido otro tanto.
Uno por uno fueron cumpliéndose los objetivos, todo
lo que se produce en Beatríz no es sin consecuencias
para los otros. La clínica nos muestra que finalmente
las ficciones se desvanecen y que aquello que aparece sostenido
por Beatríz y Roberto, aquello de lo que no quieren
hablar, ese imposible de decir, propicia la toxicomanía
de Pablo, un llamado fuerte como pocos.
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