Javier E. Serrano

Homenaje a Marta Loretti

Como Director del IDIA y en nombre de todos los colegas de PSICOADIC quiero expresar nuestro homenaje a Marta Loretti, integrante del Programa de Investigación del Instituto, recientemente fallecida.

Nuestro reconocimiento a su labor profesional, a la calidad de su persona y al compromiso con su tarea como trabajadora social del cual hemos querido dejar testimonio con la presentación de su último escrito sobre la especialidad.




TRABAJO SOCIAL Y SU PRACTICA EN DROGADEPENDENCIA
MARCO CONCEPTUAL
Marta Loretti

La iniciación cronológica de este siglo-milenio, se caracteriza por un severo diagnóstico de una realidad social universal, caracterizada porun aumento sin precedentes de viejas y nuevas formas de la violencia acompañada por el creciente debilitamiento de los vínculos humanos.
A partir de la década del 80 la humanidad inicia una nueva marcha en su economía, produciendo la mayor concentración capitalista en los países centrales, de toda su historia. El postmodernismo como filosofía, instaura la globalización desde una nueva faz económica, cambiando los criterios preexistentes en los campos políticos y cultural de los pueblos.
Valores antiguos caen demolidos por la nueva situación, en donde lo más relevante es la exclusión, como nueva forma de la pobreza. La competencia y el eficientismo, más la imposición de un ferro consumismo, son una de las características esenciales de la nueva situación.
Todas las instituciones, herramientas de la socialización del hombre como la familia y la escuela, cambian con velocidad vertiginosa. Comienza a perfilarse un nuevo mundo de relación entre los parámetros violencia- vínculos afectivos dentro de las instituciones básicas. Iniciando el 2001 tenemos serias dificultades para detectar estos cambios y es el desconcierto y no el conocimiento, lo que está guiando nuestros pasos.
No escapa a ésta realidad, la Drogadependencia, que se identifica con la autodestrucción de la persona, la agresividad hacia sí mismo y hacia los demás. Dicha patología no es producto de dinámicas individuales, ni familiares aisladamente, sino de la sociedad en la que vivimos. Es un complejo multifacético y policausal que se incrementa día a día.
El adicto es el emergente de una situación conflictiva, siempre hay un acto que lo moviliza, llevándolo a su adicción. En el fondo no es más que un niño desesperado que busca el lugar en donde aferrarse, un refugio, y la droga oportunamente provista puede aparecer como tal refugio. 
En una familia no hay circunstancia que la angustie y preocupe tanto como la posibilidad de que su hijo se convierta en adicto.
Una vez instalada la sospecha del consumo, la vida familiar se ensombrece y llega a entrar en un terreno en que los vínculos afectivos son reemplazados por recelosos desencuentros.
De lo expuesto precedentemente se desprende que en todo tratamiento de rehabilitación es indispensable el trabajo con la familia. Ésta es la primera organización de nuestra vida y en ella realizamos nuestros primeros aprendizajes (valores, actitudes, pautas culturales, formas de ver las cosas).
En ese marco, el enfoque clínico interdisciplinario, constituye una herramienta útil para determinar la intervención de Trabajo Social.
El Trabajo Social desde el inicio de su profesión, se vinculó con la familia, compartiendo sus momentos de alegría y dolor, sus triunfos y fracasos, sus fuerzas y limitaciones. Con una mirada profesional conciente se puede vislumbrar lo que está sucediendo en sus vidas, las relaciones vinculares entre sus miembros, detectando factores de riesgo, necesidades existentes, expectativas, brindándoles desde nuestra práctica de trabajo apoyo en la búsqueda de soluciones y decisiones a tomar, para que puedan asumir sus responsabilidades, sus miedos, sus dudas y expresar sus sentimientos. Como así también se tiene en cuenta la organización y orientación en cuanto a la selección de las herramientas y estrategias apropiadas para hacer frente a determinadas situaciones conflictivas, reestructurando roles y funciones, delimitando los campos de acción de cada uno, logrando que el proceso de cambios que están atravesando se haga con el menor costo posible para la estabilidad familiar y la calidad de vida de sus miembros; profundizándose el accionar del Trabajo Social por la problemática de esta patología, que puede traer aparejada una consecuencia irreversible como la muerte, la cárcel o el psiquiátrico en la persona adicta.
Lo mencionado anteriormente, pretende explicar la importancia de ésta disciplina en el campo de las adicciones, resaltando que el accionar requiere un abordaje interdisciplinario, puesto que la persona es un ser biológico, psicológico, social, intelectual y espiritual y se hace necesario una intervención desde los distintos ámbitos sin fraccionarlo.
EXPERIENCIA INSTITUCIONAL

Mi experiencia en el campo de las Toxicomanías se remonta al año 1998, en el que integré un equipo de trabajo en un Centro de Rehabilitación para adictos que abría sus puertas a la comunidad.
El Programa estaba a cargo de un sacerdote y el equipo contaba con un psicólogo y un trabajador social y un acompañante terapéutico. Posteriormente se sumó un médico clínico y otro psicólogo.
Quiero resaltar que durante el lapso que trabaje en dicha Institución (aproximadamente un año) me costó lograr mi espacio profesional, como así también, el reconocimiento en cuanto a mi práctica, viendo limitada mi acción a los casos en que consideraban necesario mi intervención como así también el momento oportuno.
Se trabajaba con el paciente como individuo despojado de su entorno, limitándose la metodología a la psicoterapia individual. Criterio que no compartía, pues el Trabajo Social opera y basa su fundamentación científica en contextos sociales que son el territorio de lo "relacional".
Este concepto, hace que comparta desde el enfoque sistémico a la familia como un conjunto integrado e interrelacionado en que la conducta de cada uno guarda relación con la de los demás, entendiendo al adicto como un síntoma de ese sistema.
Por lo expuesto considera necesario en todo proceso de rehabilitación el trabajo en conjunto del grupo familiar y con los distintos actores que conforman su entorno social (amigos, novio/a, instituciones a la que concurre) para que lo ayuden a no reincidir y lo motiven para poder crearse su proyecto de vida; no olvidemos que la familia y sus amigos serán su sostén, lo que le permitirá afianzar la confianza en sí mismo, la expresión de sus derechos y la recuperación de su identidad. 
Si logra transitar el trabajoso camino que va de la adicción a la construcción de un nuevo vínculo dejará de ser un mero espectador para convertirse en protagonista, creando su historia y comprometiéndose con la realidad social.
Prosiguiendo con mi práctica en la Institución, obviando los inconvenientes mencionados dediqué mi trabajo a la familia, retrabajando con éstas en el "pedido de ayuda", lo que significa reveer los "roles de papá y mamá"; así es como la orientación 
familiar tiende a la supervisión de ser padres, haciéndolos sentir protagonistas en la problemática que atraviesa y promoviendo la independencia de ellos con la Institución y/o profesionales que la representa.
Debo reconocer que mis primeros contactos con los pacientes adictos, despertaron en mí, sentimientos maternos, de protección, de ayuda, viéndolos con gran desprotección social, en la cual uno trabaja, apuntala; más aún cuando ésta patología se le suma convivir con el virus HIV- SIDA.
Gino Concetti en su libro "Sida, problemas de conciencia" dice: "Droga, Sexo y SIDA son la fatal ecuación para muchos drogadependientes abandonados así mismo y no sostenidos por una eficaz solidaridad humana y social.
Caso Clínico: Juan Manuel

De los casos tratados elegí el de Juan Manuel, un jovencito de 20 años, de apariencia frágil, mirada triste y siempre con una sonrisa juguetona en sus labios; quizás me conmovió más que otros porque ponía todas sus fuerzas, para querer salir de este atrapante mundo de la Drogadependencia y reconocía que "sin ayuda" no podía hacerlo. Esto me hizo comprometer más aún, desde mi práctica social para ayudarlo a el y a su familia.
Su padre, (adicto) concurre a la Institución en busca de "ayuda para su hijo" relatando que está cansado desde hace tiempo de recurrir a diversos organismos oficiales de la provincia solicitando su internación en un Centro de Rehabilitación y no recibe ningún tipo de respuesta.
La familia se compone por la pareja, que si bien están separados de hecho comparten las comidas principales y algunas salidas con sus hijos. Se casaron muy jóvenes (17 años ambos) cuando Carmen queda embarazada de Juan Manuel. Tienen 5 hijos: 3 varones de 20, 18 y 16 años y 2 mujeres una de 19 años que se independizó y vive en provincia de Buenos Aires y la más pequeña tiene 5 años.
Los medios económicos son insuficientes. El progenitor no tiene un ingreso estable trabajando en relación de dependencia, variando esto de acuerdo a los porcentajes de las comisiones que efectúan. Su trabajo lo obliga a ausentarse de la Ciudad viajando algunos días de la semana a Capital Federal. Carmen está en un Plan Trabajar como acompañante de ancianos desempeñando su actividad en horario de mañana.
Juan Manuel es un joven de 20 años, apariencia frágil, que reconoce no poder salir "solo" de su adicción. Consume desde los 16 años alcohol, marihuana y cocaína afirmando no haberse inyectado nunca. Según el, mermó el consumo (lo hace los fines de semana), fuma una etiqueta de cigarrillos por día y toma cerveza según cuenta cuando sale con sus amigos. Abandonó sus estudios secundarios manifestando que le cuesta mucho esfuerzo estudiar, prefiriendo, trabajar aunque reconoce que no es fácil conseguir una actividad laboral.
Mientras se gestiona una beca para un Centro de Rehabilitación en Capital Federal comienza psicoterapia individual en la Institución Cristiana, (asistiendo a dos sesiones semanales). Según expresa no tiene buena relación con el terapeuta poniendo en resistencia ante los señalamientos que le hace, expresando "lo que me dice me entra por un oído y me sale por el otro". Tiene afinidad con el Sacerdote a quien escucha y obedece. Se encarga a pedido de éste del mantenimiento de los patios y jardinería de la Capilla, Casa Parroquial, que es donde funciona el Centro Ambulatorio. Percibe una mínima remuneración que es administrada por el Sacerdote a quién le pide dinero cuando necesita.
Mantiene buena relación con la acompañante terapéutica, quien dirige la única actividad que tiene el Centro, el trabajo en la obra de la futura Comunidad Terapéutica, limpiando el terreno y colaborando con los albañiles junto a otros dos jóvenes que se están rehabilitando.
Mi primer contacto con la familia es a través de una entrevista programada en su domicilio, prosiguiendo con un seguimiento semanal y entrevistas en la Institución con miembros del grupo familiar. El clima de los diálogos es cordial. Observo la dinámica familiar, el cumplimiento de roles, la relación entre sus integrantes, la comunicación, los vínculos, límites y la organización familiar.
El progenitor, Carlos, es de carácter autoritario, irritándose con frecuencia (cuando lo contradicen) porque siempre quiere tener la razón. Esto crea un clima de tensión que perturba principalmente a la hija más pequeña Carolina, que es muy querida y protegida por sus hermanos en especial Juan Manuel siente adoración por ésta. La madre es de carácter apacible, afectuosa y apariencia agradable. 
Durante la primer entrevista el padre pone de manifiesto que quiere ayudar a su hijo, porque no desea que repita su "misma historia de vida", relacionando esto con su adicción, que comienza en su adolescencia (14 años) consumiendo marihuana y cocaína, como así también alcohol. Criado por madre soltera (no conoce a su padre biológico), cuando ésta forma pareja su padrastro lo golpea constantemente abandonando el hogar. Llega a su adicción por sus amigos y según el, su familia no le brindó ningún tipo de ayuda - supone- por ignorancia. En algunas ocaciones deja de consumir por su propia voluntad volviendo a reincidir en otras. "Afirma no consumir actualmente". En el año 1996 estuvo detenido en una Unidad Penitenciaria de esta Ciudad ocho meses por consumo y venta de drogas. Recuerda este episodio con cierta rebeldía negando que se encontraba consumiendo y considerando injusta dicha detención. Actualmente no recibe ningún tipo de asistencia terapéutica y cuando le menciono la importancia de una rehabilitación, puedo comprobar su resistencia, alegando que "el puede controlarse por sus propios medios". Su esposa, pone en evidencia que la adicción de su marido lo volvió más agresivo, tornándose la relación de pareja "intolerable" a lo largo de 20 años razón por la cual le planteó la separación.
Referente a Juan Manuel la mamá relata que trabajó en distintos oficios: albañilería, panadería, cadete, otros. Según ésta, su hijo solicitaba adelantos de sueldos y al final del mes no le quedaba nada para cobrar. Cuando no contaba con dinero acudía a vecinos y amigos para que le facilitaran el mismo "inventando historias diversas" relacionadas con accidentes o enfermedades sufridas por algún miembro de su grupo familiar.
De acuerdo a lo observado y a la información recogida "la estrategia de intervención" que consideraba apropiada se fundamentaba, en formar con el equipo terapéutico una "red de contención", que le permitiera a la familia sentirse más segura y los ayudaría a ejercer una influencia lo suficientemente sólida sobre su hijo. La misma formaría parte de una realidad operativa para un mejor manejo de la situación poniendo en práctica herramientas apropiadas que los enfrentaría con mayor serenidad.
Arribando con este abordaje, a un Diagnóstico Social en el que predominaba acuerdos parentales básicos, secuencias comunicacionales repetitivas donde Carmen representaba quejas contínuas sobre alguna s actitudes sobre el progenitor (consumisión de alcohol en el hogar, viejas amistades que seguía frecuentando, escasos medios de su subsistencia, resistencia por parte de Carlos por cambiar su trabajo y sus viajes a Buenos Aires que según ella significaban exponerse a ciertos riesgos).
Entre los Indicadores de Riesgo detecto en el grupo familiar: 
- Alcoholismo o Drogadicción: padre y abuelo materno.
- Amistades Adictas: los amigos que frecuenta Juan Manuel y las amistades que el padre lleva a su casa.
- Conflictos Familiares: desintegración familiar. Situación conflictiva ante el hecho que la madre se quiere separar y el progenitor no se concientiza de dicha situación, lo que origina violencia y agresividad en la pareja.
- Violencia y Estilos Impulsivos de los Padres: agresión verbal. Agresión física por parte de Carlos hacia Juan Manuel cuando vuelve de sus salidas alcoholizado.
En este juego relacional, los canales de comunicación, estaban "coartados" no en los contenidos, sino en las relaciones unipersonales de sus miembros en que cada uno hacia sus juegos, obligando esta situación a que Juan Manuel se apoyara cada vez más en el Sacerdote y en sus pares, buscando sostén.
Transcurren tres meses y al salir la beca se logra su traslado a Capital Federal donde queda internado en un Programa de Rehabilitación privado.
Durante su estadía se mantiene una estrecha comunicación con el equipo tratante quien informa sobre los avances de su tratamiento.
Su padre, aprovechando sus viajes es incorporado a la Psicoterapia Familiar. Su madre viaja con su hija menor, una vez al mes a las reuniones de grupos de padres. Se le permite s Juan Manuel en estas ocasiones salir y pasar el fin de semana con éstos. El clima familiar aparentemente mejora durante su internación y el padre vuelve a vivir con la familia.
En una visita que efectúo al hogar, (Carmen está sola con sus hijos) me comenta que su marido decidió quedarse ese fin de semana en Buenos Aires, pues antes de partir habían discutido por el tema de la convivencia, pues ella consideraba ante este nuevo intento que la relación no funcionaba y creía conveniente seguir viviendo separados lo que éste no aceptaba. Sigue desconfiando con respecto a sus viajes que según ella utiliza como pretextos y expresa que sus hijos están de acuerdo con que vivan separados, pues si bien sienten gran cariño por el progenitor las frecuentes discusiones y el carácter violento de Carlos perjudica el clima familiar y pone muy mal a la niña.
Relata la progenitora que tanto ella como sus hijas extrañan mucho a Juan Manuel y que el sacerdote le había echo llegar una carta que el le enviaba, recordando algunas frases que expresaba la misma y la habían conmovido: "Por fin me doy cuenta cómo estaba". "Me tengo que curar". "Los extraño mucho a todos". "Este es el único lugar que puedo estar y no me siento rechazado". Programa NN. Terminaba la carta nombrando a toda su familia, incluso primos, abuelos y tíos, con nombres y apellidos y al lado les decía "Te quiero mucho".
A ésta altura del diálogo soltó el llanto reconociendo sentir culpabilidad porque se daba cuenta que Juan Manuel se sentía rechazado. Aprovecho la ocasión para decirle que no es tarea fácil "ser padres" y que como tales nunca es tarde para reflexionar, pedir perdón y si es necesario cambiar actitudes y adaptarnos a la circunstancia para fortalecer la comunicación y los afectos. Con respecto a esto último, le hablo sobre la importancia de hacerles saber a los seres queridos lo que sentimos "sacar las cosas que llevamos guardadas en nuestro corazón, reconociendo Carmen que ella nunca fue muy demostrativa y le costaba exteriorizar sus sentimientos. Acepta la sugerencia de escribirle una carta a su hijo haciéndole saber que lo quería y extrañaba mucho, aprovechando que tiene que viajar a un nuevo encuentro del grupo de padres.
A su regreso me comentó que no solo le llevó su carta sino que lo hicieron también sus hermanos y el resto de la familia. Cuando Juan Manuel leyó las mismas se sintió muy emocionado y le prometió que pondría todo su esfuerzo en la rehabilitación para poder volver pronto a su hogar porque los extrañaba.
Transcurridos 6 meses de su estadía en el Programa de Rehabilitación en Capital Federal debe regresar sin terminar su tratamiento, pues se le deja de pagar la beca y no se logran obtener recursos para proseguir en dicho centro.
Se observan en el cambios notables, organización de sus horarios, colaborar en los quehaceres del hogar, mayor tolerancia con sus hermanos, mejor diálogo con su madre, no busca el entorno de "viejos amigos" y comienza a salir con una chica a quien lleva a su casa a quien presenta como su novia. Busca trabajo y comienza a trabajar en una Herrería.
Concurre al Centro Ambulatorio del medio, pero al poco tiempo deja de asistir, porque según expresa "no encuentra el ambiente apropiado" añorando el Programa anterior, en especial a su terapeuta (con quien se sentía comprendido) y sus compañeros.
Pierdo el contacto con el grupo familiar al dejar de trabajar en el Centro de Rehabilitación y cinco meses más tarde paso a visitarlos encontrando a Juan Manuel con su padre y un compañero de Buenos Aires "su hermano mayor" que había viajado a verlo. Se alegra al verme y me dice "que los verdaderos amigos siempre vuelven". Me cuenta que había vuelto a su "viejo refugio", la droga y según el no pensaba dejarla "porque así se encontraba bien". Actualmente forma parte de un grupo de amigos adictos a los que se fueron sumando muchos jóvenes más encontrándose la mayoría de ellos involucrados en hechos delictivos de importancia. Sus padres terminan separándose, un hermano se fue a vivir con la hermana que está en provincia de Buenos Aires y Juan Manuel con su hermanita y otro hermano viven con la mamá. Su padre volvió a consumir y expresa "no tengo motivos para seguir viviendo", "extraño mucho a mi familia".

Conclusión


Desde mi práctica profesional considero, que si bien Juan Manuel puso todas sus fuerzas en la rehabilitación falló "su entorno".
- Desde el punto de vista Institucional debió abandonar en forma involuntaria el programa donde se sentía contenido y aceptado, como así también reconocía la buena relación con su Terapeuta y el Equipo tratante.
- Su posterior reinserción al anterior Centro de Rehabilitación no logró motivarlo para continuar su Rehabilitación, expresando "no me sirve de nada seguir asistiendo", "en Buenos Aires me sentía con fuerzas para no volver a consumir. Esto refleja que el equipo terapéutico no le brindó el asesoramiento y la orientación apropiada para poder transitar el dificultoso camino que va de la adicción a la construcción de un nuevo vínculo, ayudándolo a crear su propia historia y comprometerse con su realidad social.
Este trabajador social a pesar de todo, en el fondo de su corazón no pierde las esperanzas que así como un día Juan Manuel reconoció que su vida se había transformado en "un infierno" y pidió ayuda para salir, algún otro día (no muy lejano) se de cuenta que estos extraños caminos que lo hacen evadirse de su realidad cotidiana y lo transportan a "paraísos artificiales" no son más que caminos que lo conducen a su auto destrucción a ser cada día más exclavo de si mismo porque solo asumiendo la responsabilidad frente a la vida se puede alcanzar la verdadera libertad. Porque como dice un cantaautor pampeano Roberto Yacomuzzi: 
"No preciso buscar en otro cielo
ni la luz, ni la sombra de este canto
puedo alcanzar el sol desde mi techo
o undirme en el dolor desde mi patio
para volar al cielo de mi tierra
no preciso las alas de otro pájaro".

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