Homenaje a Marta Loretti
Como
Director del IDIA y en nombre de todos los colegas de PSICOADIC
quiero expresar nuestro homenaje a Marta Loretti, integrante del
Programa de Investigación del Instituto, recientemente
fallecida.
Nuestro reconocimiento a su labor profesional, a la calidad de
su persona y al compromiso con su tarea como trabajadora social
del cual hemos querido dejar testimonio con la presentación
de su último escrito sobre la especialidad.
TRABAJO SOCIAL Y SU PRACTICA EN DROGADEPENDENCIA
MARCO CONCEPTUAL
Marta Loretti
La iniciación cronológica de este siglo-milenio,
se caracteriza por un severo diagnóstico de una realidad
social universal, caracterizada porun aumento sin precedentes
de viejas y nuevas formas de la violencia acompañada por
el creciente debilitamiento de los vínculos humanos.
A partir de la década del 80 la humanidad inicia una nueva
marcha en su economía, produciendo la mayor concentración
capitalista en los países centrales, de toda su historia.
El postmodernismo como filosofía, instaura la globalización
desde una nueva faz económica, cambiando los criterios
preexistentes en los campos políticos y cultural de los
pueblos.
Valores antiguos caen demolidos por la nueva situación,
en donde lo más relevante es la exclusión, como
nueva forma de la pobreza. La competencia y el eficientismo, más
la imposición de un ferro consumismo, son una de las características
esenciales de la nueva situación.
Todas las instituciones, herramientas de la socialización
del hombre como la familia y la escuela, cambian con velocidad
vertiginosa. Comienza a perfilarse un nuevo mundo de relación
entre los parámetros violencia- vínculos afectivos
dentro de las instituciones básicas. Iniciando el 2001
tenemos serias dificultades para detectar estos cambios y es el
desconcierto y no el conocimiento, lo que está guiando
nuestros pasos.
No escapa a ésta realidad, la Drogadependencia, que se
identifica con la autodestrucción de la persona, la agresividad
hacia sí mismo y hacia los demás. Dicha patología
no es producto de dinámicas individuales, ni familiares
aisladamente, sino de la sociedad en la que vivimos. Es un complejo
multifacético y policausal que se incrementa día
a día.
El adicto es el emergente de una situación conflictiva,
siempre hay un acto que lo moviliza, llevándolo a su adicción.
En el fondo no es más que un niño desesperado que
busca el lugar en donde aferrarse, un refugio, y la droga oportunamente
provista puede aparecer como tal refugio.
En una familia no hay circunstancia que la angustie y preocupe
tanto como la posibilidad de que su hijo se convierta en adicto.
Una vez instalada la sospecha del consumo, la vida familiar se
ensombrece y llega a entrar en un terreno en que los vínculos
afectivos son reemplazados por recelosos desencuentros.
De lo expuesto precedentemente se desprende que en todo tratamiento
de rehabilitación es indispensable el trabajo con la familia.
Ésta es la primera organización de nuestra vida
y en ella realizamos nuestros primeros aprendizajes (valores,
actitudes, pautas culturales, formas de ver las cosas).
En ese marco, el enfoque clínico interdisciplinario, constituye
una herramienta útil para determinar la intervención
de Trabajo Social.
El Trabajo Social desde el inicio de su profesión, se vinculó
con la familia, compartiendo sus momentos de alegría y
dolor, sus triunfos y fracasos, sus fuerzas y limitaciones. Con
una mirada profesional conciente se puede vislumbrar lo que está
sucediendo en sus vidas, las relaciones vinculares entre sus miembros,
detectando factores de riesgo, necesidades existentes, expectativas,
brindándoles desde nuestra práctica de trabajo apoyo
en la búsqueda de soluciones y decisiones a tomar, para
que puedan asumir sus responsabilidades, sus miedos, sus dudas
y expresar sus sentimientos. Como así también se
tiene en cuenta la organización y orientación en
cuanto a la selección de las herramientas y estrategias
apropiadas para hacer frente a determinadas situaciones conflictivas,
reestructurando roles y funciones, delimitando los campos de acción
de cada uno, logrando que el proceso de cambios que están
atravesando se haga con el menor costo posible para la estabilidad
familiar y la calidad de vida de sus miembros; profundizándose
el accionar del Trabajo Social por la problemática de esta
patología, que puede traer aparejada una consecuencia irreversible
como la muerte, la cárcel o el psiquiátrico en la
persona adicta.
Lo mencionado anteriormente, pretende explicar la importancia
de ésta disciplina en el campo de las adicciones, resaltando
que el accionar requiere un abordaje interdisciplinario, puesto
que la persona es un ser biológico, psicológico,
social, intelectual y espiritual y se hace necesario una intervención
desde los distintos ámbitos sin fraccionarlo.
EXPERIENCIA INSTITUCIONAL
Mi experiencia en el campo de las Toxicomanías se remonta
al año 1998, en el que integré un equipo de trabajo
en un Centro de Rehabilitación para adictos que abría
sus puertas a la comunidad.
El Programa estaba a cargo de un sacerdote y el equipo contaba
con un psicólogo y un trabajador social y un acompañante
terapéutico. Posteriormente se sumó un médico
clínico y otro psicólogo.
Quiero resaltar que durante el lapso que trabaje en dicha Institución
(aproximadamente un año) me costó lograr mi espacio
profesional, como así también, el reconocimiento
en cuanto a mi práctica, viendo limitada mi acción
a los casos en que consideraban necesario mi intervención
como así también el momento oportuno.
Se trabajaba con el paciente como individuo despojado de su entorno,
limitándose la metodología a la psicoterapia individual.
Criterio que no compartía, pues el Trabajo Social opera
y basa su fundamentación científica en contextos
sociales que son el territorio de lo "relacional".
Este concepto, hace que comparta desde el enfoque sistémico
a la familia como un conjunto integrado e interrelacionado en
que la conducta de cada uno guarda relación con la de los
demás, entendiendo al adicto como un síntoma de
ese sistema.
Por lo expuesto considera necesario en todo proceso de rehabilitación
el trabajo en conjunto del grupo familiar y con los distintos
actores que conforman su entorno social (amigos, novio/a, instituciones
a la que concurre) para que lo ayuden a no reincidir y lo motiven
para poder crearse su proyecto de vida; no olvidemos que la familia
y sus amigos serán su sostén, lo que le permitirá
afianzar la confianza en sí mismo, la expresión
de sus derechos y la recuperación de su identidad.
Si logra transitar el trabajoso camino que va de la adicción
a la construcción de un nuevo vínculo dejará
de ser un mero espectador para convertirse en protagonista, creando
su historia y comprometiéndose con la realidad social.
Prosiguiendo con mi práctica en la Institución,
obviando los inconvenientes mencionados dediqué mi trabajo
a la familia, retrabajando con éstas en el "pedido
de ayuda", lo que significa reveer los "roles de papá
y mamá"; así es como la orientación
familiar tiende a la supervisión de ser padres, haciéndolos
sentir protagonistas en la problemática que atraviesa y
promoviendo la independencia de ellos con la Institución
y/o profesionales que la representa.
Debo reconocer que mis primeros contactos con los pacientes adictos,
despertaron en mí, sentimientos maternos, de protección,
de ayuda, viéndolos con gran desprotección social,
en la cual uno trabaja, apuntala; más aún cuando
ésta patología se le suma convivir con el virus
HIV- SIDA.
Gino Concetti en su libro "Sida, problemas de conciencia"
dice: "Droga, Sexo y SIDA son la fatal ecuación para
muchos drogadependientes abandonados así mismo y no sostenidos
por una eficaz solidaridad humana y social.
Caso Clínico: Juan Manuel
De los casos tratados elegí el de Juan Manuel, un jovencito
de 20 años, de apariencia frágil, mirada triste
y siempre con una sonrisa juguetona en sus labios; quizás
me conmovió más que otros porque ponía todas
sus fuerzas, para querer salir de este atrapante mundo de la Drogadependencia
y reconocía que "sin ayuda" no podía hacerlo.
Esto me hizo comprometer más aún, desde mi práctica
social para ayudarlo a el y a su familia.
Su padre, (adicto) concurre a la Institución en busca de
"ayuda para su hijo" relatando que está cansado
desde hace tiempo de recurrir a diversos organismos oficiales
de la provincia solicitando su internación en un Centro
de Rehabilitación y no recibe ningún tipo de respuesta.
La familia se compone por la pareja, que si bien están
separados de hecho comparten las comidas principales y algunas
salidas con sus hijos. Se casaron muy jóvenes (17 años
ambos) cuando Carmen queda embarazada de Juan Manuel. Tienen 5
hijos: 3 varones de 20, 18 y 16 años y 2 mujeres una de
19 años que se independizó y vive en provincia de
Buenos Aires y la más pequeña tiene 5 años.
Los medios económicos son insuficientes. El progenitor
no tiene un ingreso estable trabajando en relación de dependencia,
variando esto de acuerdo a los porcentajes de las comisiones que
efectúan. Su trabajo lo obliga a ausentarse de la Ciudad
viajando algunos días de la semana a Capital Federal. Carmen
está en un Plan Trabajar como acompañante de ancianos
desempeñando su actividad en horario de mañana.
Juan Manuel es un joven de 20 años, apariencia frágil,
que reconoce no poder salir "solo" de su adicción.
Consume desde los 16 años alcohol, marihuana y cocaína
afirmando no haberse inyectado nunca. Según el, mermó
el consumo (lo hace los fines de semana), fuma una etiqueta de
cigarrillos por día y toma cerveza según cuenta
cuando sale con sus amigos. Abandonó sus estudios secundarios
manifestando que le cuesta mucho esfuerzo estudiar, prefiriendo,
trabajar aunque reconoce que no es fácil conseguir una
actividad laboral.
Mientras se gestiona una beca para un Centro de Rehabilitación
en Capital Federal comienza psicoterapia individual en la Institución
Cristiana, (asistiendo a dos sesiones semanales). Según
expresa no tiene buena relación con el terapeuta poniendo
en resistencia ante los señalamientos que le hace, expresando
"lo que me dice me entra por un oído y me sale por
el otro". Tiene afinidad con el Sacerdote a quien escucha
y obedece. Se encarga a pedido de éste del mantenimiento
de los patios y jardinería de la Capilla, Casa Parroquial,
que es donde funciona el Centro Ambulatorio. Percibe una mínima
remuneración que es administrada por el Sacerdote a quién
le pide dinero cuando necesita.
Mantiene buena relación con la acompañante terapéutica,
quien dirige la única actividad que tiene el Centro, el
trabajo en la obra de la futura Comunidad Terapéutica,
limpiando el terreno y colaborando con los albañiles junto
a otros dos jóvenes que se están rehabilitando.
Mi primer contacto con la familia es a través de una entrevista
programada en su domicilio, prosiguiendo con un seguimiento semanal
y entrevistas en la Institución con miembros del grupo
familiar. El clima de los diálogos es cordial. Observo
la dinámica familiar, el cumplimiento de roles, la relación
entre sus integrantes, la comunicación, los vínculos,
límites y la organización familiar.
El progenitor, Carlos, es de carácter autoritario, irritándose
con frecuencia (cuando lo contradicen) porque siempre quiere tener
la razón. Esto crea un clima de tensión que perturba
principalmente a la hija más pequeña Carolina, que
es muy querida y protegida por sus hermanos en especial Juan Manuel
siente adoración por ésta. La madre es de carácter
apacible, afectuosa y apariencia agradable.
Durante la primer entrevista el padre pone de manifiesto que quiere
ayudar a su hijo, porque no desea que repita su "misma historia
de vida", relacionando esto con su adicción, que comienza
en su adolescencia (14 años) consumiendo marihuana y cocaína,
como así también alcohol. Criado por madre soltera
(no conoce a su padre biológico), cuando ésta forma
pareja su padrastro lo golpea constantemente abandonando el hogar.
Llega a su adicción por sus amigos y según el, su
familia no le brindó ningún tipo de ayuda - supone-
por ignorancia. En algunas ocaciones deja de consumir por su propia
voluntad volviendo a reincidir en otras. "Afirma no consumir
actualmente". En el año 1996 estuvo detenido en una
Unidad Penitenciaria de esta Ciudad ocho meses por consumo y venta
de drogas. Recuerda este episodio con cierta rebeldía negando
que se encontraba consumiendo y considerando injusta dicha detención.
Actualmente no recibe ningún tipo de asistencia terapéutica
y cuando le menciono la importancia de una rehabilitación,
puedo comprobar su resistencia, alegando que "el puede controlarse
por sus propios medios". Su esposa, pone en evidencia que
la adicción de su marido lo volvió más agresivo,
tornándose la relación de pareja "intolerable"
a lo largo de 20 años razón por la cual le planteó
la separación.
Referente a Juan Manuel la mamá relata que trabajó
en distintos oficios: albañilería, panadería,
cadete, otros. Según ésta, su hijo solicitaba adelantos
de sueldos y al final del mes no le quedaba nada para cobrar.
Cuando no contaba con dinero acudía a vecinos y amigos
para que le facilitaran el mismo "inventando historias diversas"
relacionadas con accidentes o enfermedades sufridas por algún
miembro de su grupo familiar.
De acuerdo a lo observado y a la información recogida "la
estrategia de intervención" que consideraba apropiada
se fundamentaba, en formar con el equipo terapéutico una
"red de contención", que le permitiera a la familia
sentirse más segura y los ayudaría a ejercer una
influencia lo suficientemente sólida sobre su hijo. La
misma formaría parte de una realidad operativa para un
mejor manejo de la situación poniendo en práctica
herramientas apropiadas que los enfrentaría con mayor serenidad.
Arribando con este abordaje, a un Diagnóstico Social en
el que predominaba acuerdos parentales básicos, secuencias
comunicacionales repetitivas donde Carmen representaba quejas
contínuas sobre alguna s actitudes sobre el progenitor
(consumisión de alcohol en el hogar, viejas amistades que
seguía frecuentando, escasos medios de su subsistencia,
resistencia por parte de Carlos por cambiar su trabajo y sus viajes
a Buenos Aires que según ella significaban exponerse a
ciertos riesgos).
Entre los Indicadores de Riesgo detecto en el grupo familiar:
- Alcoholismo o Drogadicción: padre y abuelo materno.
- Amistades Adictas: los amigos que frecuenta Juan Manuel y las
amistades que el padre lleva a su casa.
- Conflictos Familiares: desintegración familiar. Situación
conflictiva ante el hecho que la madre se quiere separar y el
progenitor no se concientiza de dicha situación, lo que
origina violencia y agresividad en la pareja.
- Violencia y Estilos Impulsivos de los Padres: agresión
verbal. Agresión física por parte de Carlos hacia
Juan Manuel cuando vuelve de sus salidas alcoholizado.
En este juego relacional, los canales de comunicación,
estaban "coartados" no en los contenidos, sino en las
relaciones unipersonales de sus miembros en que cada uno hacia
sus juegos, obligando esta situación a que Juan Manuel
se apoyara cada vez más en el Sacerdote y en sus pares,
buscando sostén.
Transcurren tres meses y al salir la beca se logra su traslado
a Capital Federal donde queda internado en un Programa de Rehabilitación
privado.
Durante su estadía se mantiene una estrecha comunicación
con el equipo tratante quien informa sobre los avances de su tratamiento.
Su padre, aprovechando sus viajes es incorporado a la Psicoterapia
Familiar. Su madre viaja con su hija menor, una vez al mes a las
reuniones de grupos de padres. Se le permite s Juan Manuel en
estas ocasiones salir y pasar el fin de semana con éstos.
El clima familiar aparentemente mejora durante su internación
y el padre vuelve a vivir con la familia.
En una visita que efectúo al hogar, (Carmen está
sola con sus hijos) me comenta que su marido decidió quedarse
ese fin de semana en Buenos Aires, pues antes de partir habían
discutido por el tema de la convivencia, pues ella consideraba
ante este nuevo intento que la relación no funcionaba y
creía conveniente seguir viviendo separados lo que éste
no aceptaba. Sigue desconfiando con respecto a sus viajes que
según ella utiliza como pretextos y expresa que sus hijos
están de acuerdo con que vivan separados, pues si bien
sienten gran cariño por el progenitor las frecuentes discusiones
y el carácter violento de Carlos perjudica el clima familiar
y pone muy mal a la niña.
Relata la progenitora que tanto ella como sus hijas extrañan
mucho a Juan Manuel y que el sacerdote le había echo llegar
una carta que el le enviaba, recordando algunas frases que expresaba
la misma y la habían conmovido: "Por fin me doy cuenta
cómo estaba". "Me tengo que curar". "Los
extraño mucho a todos". "Este es el único
lugar que puedo estar y no me siento rechazado". Programa
NN. Terminaba la carta nombrando a toda su familia, incluso primos,
abuelos y tíos, con nombres y apellidos y al lado les decía
"Te quiero mucho".
A ésta altura del diálogo soltó el llanto
reconociendo sentir culpabilidad porque se daba cuenta que Juan
Manuel se sentía rechazado. Aprovecho la ocasión
para decirle que no es tarea fácil "ser padres"
y que como tales nunca es tarde para reflexionar, pedir perdón
y si es necesario cambiar actitudes y adaptarnos a la circunstancia
para fortalecer la comunicación y los afectos. Con respecto
a esto último, le hablo sobre la importancia de hacerles
saber a los seres queridos lo que sentimos "sacar las cosas
que llevamos guardadas en nuestro corazón, reconociendo
Carmen que ella nunca fue muy demostrativa y le costaba exteriorizar
sus sentimientos. Acepta la sugerencia de escribirle una carta
a su hijo haciéndole saber que lo quería y extrañaba
mucho, aprovechando que tiene que viajar a un nuevo encuentro
del grupo de padres.
A su regreso me comentó que no solo le llevó su
carta sino que lo hicieron también sus hermanos y el resto
de la familia. Cuando Juan Manuel leyó las mismas se sintió
muy emocionado y le prometió que pondría todo su
esfuerzo en la rehabilitación para poder volver pronto
a su hogar porque los extrañaba.
Transcurridos 6 meses de su estadía en el Programa de Rehabilitación
en Capital Federal debe regresar sin terminar su tratamiento,
pues se le deja de pagar la beca y no se logran obtener recursos
para proseguir en dicho centro.
Se observan en el cambios notables, organización de sus
horarios, colaborar en los quehaceres del hogar, mayor tolerancia
con sus hermanos, mejor diálogo con su madre, no busca
el entorno de "viejos amigos" y comienza a salir con
una chica a quien lleva a su casa a quien presenta como su novia.
Busca trabajo y comienza a trabajar en una Herrería.
Concurre al Centro Ambulatorio del medio, pero al poco tiempo
deja de asistir, porque según expresa "no encuentra
el ambiente apropiado" añorando el Programa anterior,
en especial a su terapeuta (con quien se sentía comprendido)
y sus compañeros.
Pierdo el contacto con el grupo familiar al dejar de trabajar
en el Centro de Rehabilitación y cinco meses más
tarde paso a visitarlos encontrando a Juan Manuel con su padre
y un compañero de Buenos Aires "su hermano mayor"
que había viajado a verlo. Se alegra al verme y me dice
"que los verdaderos amigos siempre vuelven". Me cuenta
que había vuelto a su "viejo refugio", la droga
y según el no pensaba dejarla "porque así se
encontraba bien". Actualmente forma parte de un grupo de
amigos adictos a los que se fueron sumando muchos jóvenes
más encontrándose la mayoría de ellos involucrados
en hechos delictivos de importancia. Sus padres terminan separándose,
un hermano se fue a vivir con la hermana que está en provincia
de Buenos Aires y Juan Manuel con su hermanita y otro hermano
viven con la mamá. Su padre volvió a consumir y
expresa "no tengo motivos para seguir viviendo", "extraño
mucho a mi familia".
Conclusión
Desde mi práctica profesional considero, que si bien Juan
Manuel puso todas sus fuerzas en la rehabilitación falló
"su entorno".
- Desde el punto de vista Institucional debió abandonar
en forma involuntaria el programa donde se sentía contenido
y aceptado, como así también reconocía la
buena relación con su Terapeuta y el Equipo tratante.
- Su posterior reinserción al anterior Centro de Rehabilitación
no logró motivarlo para continuar su Rehabilitación,
expresando "no me sirve de nada seguir asistiendo",
"en Buenos Aires me sentía con fuerzas para no volver
a consumir. Esto refleja que el equipo terapéutico no le
brindó el asesoramiento y la orientación apropiada
para poder transitar el dificultoso camino que va de la adicción
a la construcción de un nuevo vínculo, ayudándolo
a crear su propia historia y comprometerse con su realidad social.
Este trabajador social a pesar de todo, en el fondo de su corazón
no pierde las esperanzas que así como un día Juan
Manuel reconoció que su vida se había transformado
en "un infierno" y pidió ayuda para salir, algún
otro día (no muy lejano) se de cuenta que estos extraños
caminos que lo hacen evadirse de su realidad cotidiana y lo transportan
a "paraísos artificiales" no son más que
caminos que lo conducen a su auto destrucción a ser cada
día más exclavo de si mismo porque solo asumiendo
la responsabilidad frente a la vida se puede alcanzar la verdadera
libertad. Porque como dice un cantaautor pampeano Roberto Yacomuzzi:
"No preciso buscar en otro cielo
ni la luz, ni la sombra de este canto
puedo alcanzar el sol desde mi techo
o undirme en el dolor desde mi patio
para volar al cielo de mi tierra
no preciso las alas de otro pájaro".