Lidia Clarisa Gilgun - Carlos Alberto Saavedra


SEDRONAR
En la semana de la Prevención de la Drogadicción
DEL 20 AL 26 DE 2002

MESA
EL TRATAMIENTO DE LAS ADICCIONES

Presentación de la Licenciada Lidia Clarisa Gilgun, Co – Directora de Transitar

Quiero agradecer al Dr. Wilbur Grimson por invitarme a compartir una mesa con profesionales de tanta experiencia en la temática sobre el tratamiento de la drogadependencia.
El 6 de junio pasado en la apertura de la Jornada sobre Medidas Educativas y Curativas -la Ley 23.737-, el Dr. Grimson hacía mención, al presentar al Ministro de Justicia, Dr. Vanossi, de que era la primera vez que entraba en esta Secretaria un Ministro, es decir que se estaban produciendo cambios. - Las puertas se abrían para los cambios-.

Empezaré entonces mi propuesta haciéndoles escuchar un corte de una canción del grupo Maná, titulada “ El Muelle de San Blas”.

Canción:
Él juró que volvería
Empapada de llanto juró que lo esperaría.
.........................................
Muchas tardes se anidaron en su pelo
...................................................
llevaba el mismo vestido por si volviera
no se fuera a equivocar
los espejos le mordían, su ropaje, su tristeza
y su ilusión.. y el tiempo se escurrió
y sus ojos se llenaron de amaneceres
y del mar se enamoró y su cuerpo
sola, sola en el olvido, sola, sola con su espíritu
sola, sola con su amor el mar
en el muelle de San Blas
....................................................
ningún barco a su amor le devolvía
en el pueblo le decían, la loca del muelle de San Blas
................................................
Una tarde de abril le intentaron trasladar
Al manicomio, nadie la pudo arrancar
Y del mar nunca jamás la separaron...

Sirva este recorte musical como introducción para “marcar algo” que creo es inherente al tratamiento de la drogadependencia. ( Una articulación en la clínica con pacientes adictos, la familia y la institución.)
Con las Familias se pueden hacer muchas cosas, pero también en nuestro campo: el del tratamiento, se puede desarticular algo que concierne a la drogadicción.
Como siempre nos es exigible a nuestra disertación ubicar la misma bajo un título, aprovecho y pongo dos.
El primero:

Una Introducción para la articulación entre la clínica con pacientes drogodependientes y la familia.

LA SEPARACION NO ES UNA EXCLUSION

Como se deben estar preguntando lo mismo que yo hice cuando pensaba como trabajar con ustedes este tema tan complejo, lo explicito:
¿Por que para hablar de Tratamiento de la Drogadependencia empezar por una metáfora?. Porque este corte musical del que me he servido es eso, una metáfora que bajo el nombre
En el muelle de San Blas
reúne tres elementos

la loca, el Mar y el amor

Creo que reanudar los caminos andados, no será una pérdida de tiempo sino que en la búsqueda de un orden en el campo de los tratamientos de la Drogadependencia, presentar una articulación y su necesidad.
Volviendo a la canción señalaremos que se produce una acción:

Una tarde de abril le intentaron trasladar al manicomio

Y una respuesta:

y del mar nunca jamás la separaron

(Cuadro I)

Los que abordamos este complejo campo de las toxicomanías ya sea en el área de la prevención o en el área de los tratamientos nos encontramos con acciones que intentan separar al drogadependiente del objeto droga. Estas acciones comprenden al menos tres campos de intervención:
1) el drogadependiente y su relación con la droga.
2) la familia y su relación con el drogadependiente.
3) Las instituciones y su relación con ambos.

Al abordar estos campos, estos se complejizan por la intervención de, por lo menos, tres áreas disciplinarias:
1) Jurídica
2) Médica
3) Psicológica.

A su vez el tratamiento individual de los drogadependientes se aborda según diversas modalidades:
1) Ambulatoria
2) Centro de día
3) Comunidades Terapéuticas.

Hace varios años vengo proponiendo la siguiente afirmación:

La familia se hace presente es decir, se revela, en el espacio de tratamiento del drogadependiente.

Ustedes tendrán de ello diferentes ejemplos que podemos compartir:

Mire doctor, tengo que contarle algo que seguro él no le va a decir...
Usted tiene que saber algo que él...

Tarde o temprano la familia aparece y demanda ser escuchada para decir algo que dice que él, el drogadependiente no dirá. 
¿Por qué no lo diría?
Rápidamente la experiencia ubica al drogadependiente como mentiroso. ¿Pero lo es? ¿Miente acerca de qué? ¿Miente por lo que no dice? ¿Qué no nos dice?
Lo que no nos dice, no nos es dicho porque, simplemente, no puede decirse así nomás. ( Verdad) Como yo tampoco podía articular este cuadro que ofrece una propuesta de abordaje y su necesidad si no hubiese hecho jugar la metáfora del Muelle de San Blas. Porque quizás la drogadicción es eso, una metáfora en el plano de lo familiar.
Ahora puedo entonces introducir un modelo con el que vengo trabajando esta articulación:

La Familia y el drogadependiente

(Modelo Nocetti)

(Cuadro II)

Decíamos al principio que las familias se hacen presentes, las convoquemos o no. De hecho, llegan antes, durante o después de las entrevistas con los toxicómanos y, muchas veces, vienen en lugar de ellos. 
Esta aparición ha sido ordenada según diferentes criterios:

1. - Derivarla, para un tratamiento familiar en otro espacio o a un espacio multifamiliar de contención.
2. -Atenderla, junto con el toxicómano, en entrevistas 
Familiares.
3. -Solicitarle que lo esperen afuera

(Cuadro III)

En el tratamiento de los drogadependientes la discriminación entre padres y adicto no está inscripta desde el principio en el sentido que vengo desarrollando. En estos casos, suele no ser posible "discriminar" al "paciente". Las discriminaciones son efecto de un trabajo que prepara el espacio que lleva de la indiferenciación -( no ser “alguien”)( no estar representado por un Ste para otro Ste.)- soportada por el objeto droga- a la no identidad. Esa es la apuesta.

Ejemplo: Una viñeta

Daniel tiene 18 años, fue encontrado por su padre como él dice " dado vuelta "." No sé que me pasó, pero era como que tenía que tocar fondo y toqué. Fue desesperante yo no podía moverme y mi viejo no podía gritar. 
El papá de Daniel tiene cáncer de laringe y ha sufrido varias intervenciones quirúrgicas.
Daniel viene acompañado por una señora, vecina y amiga. " Yo no quiero fallarle, ella me escucha como una madre y no quiero fallar".
Al poco tiempo de las primeras entrevistas esta amiga, vecina, madre, comienza a mostrarse persecutoria. " Yo no sé que le importa a ella donde estoy. Escucho la motoneta y aparece en cualquier lado, espiándome. Le dije que si mis amigos se drogan no tiene nada que ver, yo no voy a dejarlos".
Su madre es también para él una amiga, con la que se puede hablar de todo. " Yo siempre la acompaño a todos los lugares, estoy con ella siempre que quiere. Soy su novio, así me llama ella". Pregunto por su padre y Daniel dice que él hace tiempo que no funciona pero que su madre lo cuida y lo quiere como a un hijo. Es la madre quien trabaja atendiendo y cuidando a personas enfermas.

Otra viñeta. Una vuelta más de un recorrido en esta articulación:

Trabajo con Federico en tratamiento individual al tiempo que sostengo un espacio familiar con los padres. 
Para los padres, Federico ocupa desde hace años el lugar “del empobrecido”. “Si no fuera por nosotros qué sería de él”. “Nos preocupa..es tan poca cosa lo que hace..”. 
Los desvela la idea de que se siga drogando, o de que pueda volver a drogarse. 
Federico trabaja continuamente desde hace más de un año pero pueden decir que en verdad no hace nada.
Un tiempo transcurrió en el que se despliega un trabajo en este tratamiento. Se produjo una separación que desarticuló, que desvinculó (para la analista)a Federico con algo que es “horroroso” para su madre, ( en el sentido de lo degradante) pero que toca a la vez las fibras más intimas de su ser. 
El análisis de Federico transcurrió por tres etapas: la primera en la que hube de soportar su resistencia a la palabra. La segunda, posibilitada por el intento de dejar la cocaína me dejó escuchar “sus crisis”. La tercera despliega un campo (escópico –tridimensional-)en el que él se encuentra, que se me lo hace ver y del que él quiere salirse. Concluyendo con un decir “me tengo que ir”- ( me tengo que ir de ahí )

Esta escena desarticula lo horroroso de Federico que lo adhiere a su madre. Una adherencia que conserva una distancia y que se confirma por la frase:
“ me tengo que ir”
Y este irse no es un abandono del tratamiento, sino una necesidad al tiempo que pregunta:
¿Si me voy puedo volver?

La cocaína le permitió jugar a las escondidas, indiferenciado, sin aparecer para el Otro. En este irse, se juega( como en el tiempo lógico: si soy un blanco entonces ellos son negros) un irse que pone en juego:

Una salida, porque el sujeto tiene ya una respuesta

Salida de lo descentrado del tóxico.

La drogadicción ha develado un drama en la escena familiar, facilitado por el tóxico que marca al hijo por excluir, bajo su ropaje de lo horroroso por soportar.


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