EL ALCOHOLISMO EN LA MUJER
(CONFERENCIA EN LA BIBLIOTECA DEL CONGRESO DE LA NACION,
JUNIO DE 2001)
Lic. Carlos Alberto Saavedra
“ Hace años que estudio a las mujeres y no logro
entender su profunda preocupación por ellas mismas, su
modo de entrega al otro, sus desesperaciones ilimitadas. Eso es
algo que ningún hombre podrá jamás sentir.
¿Cómo será ser mujer?”
Macedonio Fernández
Noticias desde Méjico:
Informes del Instituto del Seguro Social indican que:
• Las mujeres experimentan una progresión más
rápida de trastornos vinculados al alcohol, tales como
enfermedades hepáticas, hipertensión y hemorragia
gastrointestinal, que acarrean mayor morbilidad y mortalidad por
esta causa.
• En las mujeres en edad reproductiva, el exceso de bebida
puede tener consecuencias adversas, como el aborto espontáneo
y desarrollo fetal anormal.
• El problema de la bebida ha aumentado entre las mujeres
jóvenes, con particular incidencia en quienes presentan
antecedentes de neurosis, dependencia interpersonal, depresiones
severas y fobia social. Entre los antecedentes familiares, se
destacan: antecedentes paternos de alcoholismo y antecedentes
maternos de trastornos emocionales.
Otros expertos en la temática consignan que:
• El número de mujeres alcohólicas se duplicó
en los últimos 10 años en Méjico.
• La sociedad es más tolerante con el alcoholismo
masculino que con el femenino.
• Mientras en 19% de los alcohólicos fueron abandonados
por sus parejas y están divorciados, el 33% de las alcohólicas
ha sufrido situaciones similares.
• En las mujeres aparece mayor propensión a desarrollar
enfermedades colaterales a su dependencia, tales como cáncer
de mama, cirrosis hepática y depresión.
Noticias desde EE UU
Un informe de investigación de la Universidad de Michigan,
que abarcó, durante tres años a 700 personas de
la comunidad no tratadas en centros de recuperación indica:
• Las mujeres alcohólicas manifiestan mayores problemas
físicos y psicosociales, más dolor corporal y peor
salud física y mental que los hombres con este problema.
• Las mujeres sufren, además, mayores efectos sobre
su actividad diaria, tales como el trabajo y las salidas.
• Los investigadores informan no conocer las causas de
estas diferencias.
Informe desde España:
Una encuesta realizada por la Universidad de Deusto entre 2000
miembros de Alcohólicos Anónimos indica que:
• En el año 1994, las mujeres constituían
en 21,3% de los miembros de AA. En 1998 este porcentaje llegó
al 23,4 %.
• El promedio de edad de los consultantes es de 45 años.
Sólo el 1,7% de los mismos tiene menos de 25 años.
• El alcoholismo juvenil responde a un comportamiento compulsivo,
que centra el consumo en los fines de semana pero que, a la larga,
terminará convirtiéndose en alcoholismo.
Venezuela informa:
• Las estadísticas del Servicio de Gastroenterología
del Hospital Universitario de Caracas indican que las mujeres
representan alrededor del 25% de los pacientes que consultan por
cirrosis hepática.
• El incremento del alcoholismo en la mujer se atribuye
a la conquista de espacios tradicionalmente masculinos, lo que
incrementa el nivel de stress.
• La cirrosis en la mujer se desarrolla en menos de 10
años, dado que el estómago de las mujeres absorbe
alcohol más rápidamente que el de los hombres, lo
cual genera embriaguez más rápidamente y con menos
cantidad de bebida.
Datos del cercano oeste:
Recordar algunos datos de la investigación sobre Juventud
en riesgo que con un grupo de colegas desarrollamos en colegios
públicos y privados del Oeste del Gran Buenos Aires resulta
adecuado para esta conferencia:
• La muestra, que hasta ahora incluye unos 200 casos está
compuesta por un 72% de mujeres y un 28% de varones entre 15 y
17 años, alumnos del segundo año de Polimodal.
• El 74% de las mujeres y el 87% de los varones, consumen
alcohol.
• De las mujeres que consumen alcohol, el 86% se inició
entre los 14 y 15 años. El 75% lo hizo en reuniones caseras,
en su propia casa o en la de sus amigos o amigas.
• En cuanto a los indicadores de riesgo, el 53% padece
caídas, cortes o golpes reiterados, de gravedad variable.
• El 66% participa de situaciones de violencia, predominantemente
doméstica (56%) y en bailes o salidas (28%).
• El 71% padece o ha padecido enfermedades infecciosas
o alérgicas durante largos períodos.
PERPECTIVAS SOCIOLÓGICAS
Cuando hablamos de la mujer alcohólica, en la mayoría
de la geste surgen imágenes de esas mujeres de vida alegre
que descuidan a su hogar, su esposo y a sus hijos, mujeres, en
fin, sin hogar, oficio ni lugar.
Los griegos, por ejemplo, cultores de todos los placeres, criticaban
duramente a la mujer que abusaba del alcohol. La veían
como a una madre que dañaría a sus hijos mediante
el abandono o la indiferencia, pariendo hijos defectuosos y con
capacidad para subyugar al hombre y destruirlo.
A pesar del cambio de roles de la mujer occidental, es todavía
vista socialmente como esposa y madre.
Sandmaier indica que, a través de la historia, la mujer
que ingiere alcohol ha sido sujeta a mayores restricciones y castigos
que el hombre debido, según ella, a que el hombre teme
que la mujer abandone su rol y salga de su control.
Aún cuando la OMS considera, desde hace mucho tiempo, al
alcoholismo como una enfermedad, la sociedad tiene grandes dificultades
para reconocerlo como tal, particularmente en el caso de las mujeres.
Con la entrada de la mujer al mundo del trabajo, que se produce
durante la segunda guerra mundial, y el auge de la industrialización,
posterior a la misma, se establece una lucha para el logro de
la equiparación con el hombre en sus derechos y obligaciones.
También se apropia de los símbolos masculinos, tales
como el consumo de alcohol y tabaco.
Las razones de la restricción social al consumo de alcohol
por parte de las mujeres han sido muy diferentes a la preocupación
por el cuidado de su salud. Se trata de que no se alegre demasiado,
que no se desbloquee su represión sexual. Una mujer que
excede su rol de esposa y madre, tal como lo desarrollaremos más
adelante, provoca siempre miedo.
Algunos autores sostienen que la mujer es un dispositivo de seguridad
social, es la trabajadora del sistema por menor sueldo en el ámbito
profesional y gratuitamente en el hogar. Si abandona las tareas
domésticas es un escándalo y, siendo la enfermera
de la casa, ella no puede enfermar.
Un grupo numeroso de mujeres bebe a escondidas, fuera de la mirada
de las personas “bien pensantes”, se culpabiliza y
niega su vinculación al alcohol. Además de las razones
psicológicas que analizaremos a continuación, debe
tenerse encuentra que hay una mayor presión social sobre
el enfermar alcohólico de la mujer.
Por otra parte, al considerarse escandalosa la conducta de la
mujer alcohólica, se la estigmatiza, atribuyéndole
promiscuidad sexual. De este modo, la mujer que ingiere alcohol
puede transformarse fácilmente en víctima de ataque
sexual.
Del mismo modo que en una violación efectuada por un hombre
su condición de alcohólico se considera un atenuante,
en el caso de una mujer víctima de violación, el
estado de embriaguez la culpabiliza y releva de su responsabilidad
al violador.
ASPECTOS FAMILIARES
Juan Carlos Nocetti, psicoanalista especializado en el tratamiento
de parejas y familias, señala que la familia occidental
moderna nace de las ruinas del Imperio Romano. La lucha de los
señores feudales y el Vaticano por la herencia de su poderío
se entabla en el terreno de la sexualidad. La Iglesia apuntó
a disolver las sólidas alianzas matrimoniales que ligaban
a las casas reinantes y lo intentó por tres caminos confluyentes:
• Impedir toda alianza matrimonial entre los miembros de
la aristocracia europea al declarar incestuosos los casamientos
entre parientes hasta de séptimo grado.
• Hacer del amor entre los contrayentes el elemento determinante
en las elecciones matrimoniales en detrimento de las elecciones
familiares.
• Colocar bajo su dominio las decisiones acerca de su validez
al hacer del matrimonio un sacramento.
Este modelo de familia sufrió transformaciones decisivas
durante los siglos XIX y XX, a las que no son ajenas la revolución
Industrial, la revolución sexual y la liberación
femenina. Los valores que la sostenían fueron perdiendo
cohesión y credibilidad. Luego de un milenio de sutiles
transformaciones, el ciclo de la familia occidental tradicional
parece concluir.
Se puede constatar un progresivo descentramiento de la figura
del pater familiae, tal como lo observaran en el campo del Psicoanálisis
Freud y Lacan. Aún así, sostiene Nocetti, en sus
orígenes una familia es una madre y sus hijos. Si bien
la presencia efectiva del padre puede ser estable, esa presencia
debe ser sostenida por estrictas normas sociales (tales como el
poder de la patria potestad del Derecho Romano).
La creciente frecuencia estadística de familias centradas
en la relación madre – hijos marca un punto de inflexión
de una situación crítica y obliga a reflexionar
acerca del futuro de la organización familiar en este mundo
“globalizado”.
Las familias monoparentales exponen a la mujer a una mayor exigencia,
dado que a las tareas hogareñas, incrementadas por la ausencia
del marido, la prolongación de la vida de los propios padres
y la extensión del período en que los hijos viven
en la casa materna, se agrega la necesidad de extender lo más
posible su tiempo de trabajo por los apremios económicos
(y aún en los últimos años, simplemente para
conservar el trabajo).
El consumo de alcohol en mujeres que se encuentran en esta situación,
que puede encontrar sus causas en este mismo aumento de exigencias,
suele producirse en solitario, incrementando su aislamiento. La
ocultación o negación del problema produce, asimismo,
un tardío acceso a la consulta en el sistema de salud,
cuando el problema ya está instalado. Muchas veces la consulta
se realiza por patologías asociadas al consumo de alcohol
y recién allí se hace evidente el alcoholismo
ASPECTOS PSICOLÓGICOS
Según Alisson Bishop, la mujer alcohólica nunca
se siente lo suficientemente buena, atractiva, exitosa, maternal,
femenina, fuerte. Ciertas actitudes ayudan a ocultar este problema.
En las primeras fases de la enfermedad, se esfuerza por tener
la casa y los hijos perfectamente limpios, intenta dar el gusto
a todos, le es difícil decir no, trabaja más que
otros, en lo profesional o en su casa. Espera lo imposible de
sí misma y de los demás.
Al aumentar la cantidad y frecuencia del consumo, hace mayor uso
de sus mecanismos de defensa: niega su hábito, dice tenerlo
bajo control, que puede dejarlo cuando quiera (sólo que
ahora no es el momento). Señala que sigue llevando a cabo
sus quehaceres domésticos, culpa a otros, al pasado, a
los acontecimientos, a su esposo e hijos, racionaliza su conducta.
Debido a su temor a ser rechazada, a sus sentimientos de desesperanza
y desamparo, utiliza el dinero de los gastos diarios para comprar
alcohol, puede recurrir al abuso verbal y físico, a la
manipulación. Llega a perder la confianza de sus seres
queridos y puede terminar quedándose sola. Puede llegar
a pensar en el suicidio y hasta intentarlo. Sin tratamiento puede
llegar a una internación neuropsiquiátrica, a la
cárcel o a un hospital general.
Con relación al papel del cónyuge respecto de un
eventual tratamiento, veíamos en nuestra conferencia de
junio que la mujer constituye un partenaire que participa casi
invariablemente del tratamiento del marido alcohólico.
En cambio, los maridos rechazan generalmente participar del tratamiento
de sus esposas, lo que constituye un contexto de peor pronóstico
para el mismo.
A PROPÓSITO DEL CUERPO FEMENINO
Algunos síntomas del alcoholismo son privativos del sexo
femenino:
• El cuerpo de la mujer es más chico, tiene una
concentración mayor de grasa y un 10% menos de agua que
el del hombre. Esto implica que el alcohol permanece más
concentrado en las mujeres, es absorbido con mayo rapidez por
los tejidos. La mujer se emborracha más fácilmente
(necesita menor cantidad de alcohol para lograrlo).
• Los efectos tienen mayor duración.
• Hay mayor probabilidad de sufrir daño hepático
o cirrosis en menor tiempo que el hombre.
• En muchos casos hay pérdida de la libido, dificultad
para excitarse y tener orgasmos.
• El alcohol daña directamente los ovarios. Esto
resulta en la producción de menos óvulos y menos
ciclos.
• La menstruación puede verse afectada: Se hace irregular
o puede desaparecer por completo.
• Además de los riesgos de abortos espontáneos
y partos prematuros, el mayor riesgo por ingesta desmedida de
alcohol durante el embarazo, puede producirse el síndrome
fetal alcohólico (detalles?).
PERSPECTIVAS PSICOANALÍTICAS
Decíamos en nuestra conferencia de junio que en la Grecia
clásica se legisló la cuestión matrimonial
en función de los males que podrían originarse en
el abuso de los placeres sexuales. El marido tenía una
función de formación y dirección para con
su esposa, cuya sexualidad deberá limitarse al espacio
conyugal, no así la del esposo. El adulterio de la mujer
era “falta grave” y el temor a las represalias actuaba
como coerción para que la mujer “siga siendo honesta”.
Retomando el epígrafe de Macedonio Fernández, la
cultura no mostró sólo curiosidad, sino que intentó
limitar el goce femenino, enigmático y ajeno para el hombre.
Freud sostiene que la mujer permanece indefinidamente dentro de
su “Complejo de Edipo” y menciona tres desenlaces
posibles para el mismo:
• Una inhibición general de la sexualidad.
• Una identificación masculina.
• Una apertura hacia la “feminidad normal” que
culminaría en la maternidad, donde un subrogado del padre
viniera a darle un hijo que reemplaza simbólicamente su
incompletud.
Aún en este caso, no hay una “destrucción”
del complejo. Por esta vía, el camino de la sexualidad
femenina nunca se completaría del todo.
Subyace en la sexualidad la divergencia entre el amor y el deseo.
Este desencuentro de las mociones tiernas y sensuales está
en la base de cuestiones tales como la frigidez femenina y la
impotencia masculina.
La sexualidad, para el Psicoanálisis y mucho más
allá de Master y Jonshon, no encuentra soluciones “satisfactorias
y duraderas”. Es el terreno de la contingencia y el encuentro
del placer nunca garantiza su permanencia.
En la sexualidad femenina, a diferencia del hombre, parecen converger
más fácilmente la experiencia de amor y el deseo.
Aún así, la sexualidad femenina implica un plus,
un exceso que inquieta al hombre desde tiempos inmemoriales. De
hecho, un antiguo mito griego relata que Tiresias, que había
vivido durante un tiempo como mujer, fue interpelado por el goce
femenino y respondió: “Tomando el número 10,
el goce femenino sería 9 de 10 y el 1 restante sería
el goce masculino”. Por esta respuesta, fue cegado. El mito
indica que esta cuestión debe permanecer en silencio y
hemos visto como la cultura ha intentado enmascarar este problema,
fallidamente, durante milenios.
Freud sostiene, en “Contribución a la psicología
de la vida amorosa” que las relaciones del bebedor con el
vino “delatan una perfecta armonía que podría
servir de modelo a muchos matrimonios”. La mujer, a pesar
de todos los intentos de “disciplinarla” ha permanecido
diferente, ajena indomeñable y hasta incomprensible para
el hombre.
Una mujer alcohólica muestra también algo que debe
permanecer oculto (para los hombres, pero también para
las otras mujeres). En este sentido, el castigo que le toca padecer
no es muy diferente del que padeció Tiresias.