2. ¿Considera que la propuesta de no penalizar la tenencia de droga para consumo personal es positiva? ¿No se estimula el consumo de esa forma?
Cuando se trata de "drogas" debemos ser conscientes de que estamos tratando un problema de alta complejidad, donde concurren una multiplicidad de variables y circunstancias de tipos social, económico, cultural, jurídico, antropológico, político que nos exige la aplicación de "un pensamiento complejo" para su comprensión.
En 1º lugar el tratamiento de cuestiones como "la penalización" de esta práctica no puede pensarse en forma independiente de la cuestión de "la legalización" de este objeto, y advertir las diferencias existentes cuando hablamos de adicciones a productos ilegales y cuando lo hacemos sobre aquellos socialmente aceptados por nuestra cultura.
Cuando se me pregunta si la penalización es positiva, diré que esto no solo exige un pensamiento complejo sino de un enfoque que rescate la noción de "singularidad".
En muchos casos la judicialización ha favorecido la cura dado que la legislación actual comprende la administración de medidas curativas en individuos carentes de conciencia de "enfermedad" y con la ausencia de redes de contención social y/o familiar. Las dificultades son generalmente resultado de fallas en el sistema de administración de justicia, interpretación de la legislación y ausencia en la comunicación necesaria entre el sistema jurídico y el de los dispositivos institucionalizados para el tratamiento.
En otros casos la judicialización forzada o la imposición de un tratamiento podría jugar un papel negativo para las condiciones de la cura.
3. ¿Es posible la curación del adicto? ¿ O siempre sigue siendo un adicto?
El concepto de cura es complejo porque se desprende de un discurso de orden médico y lo estamos aplicando aquí a un universo muy distinto cuando hablamos de toxicomanías o adicción a drogas ilegales. La problemática del toxicómano no pone tanto en juego el cuerpo como biología, como la relación de ese mismo cuerpo con una dimensión diferente que es lo que los Psicoanalistas llaman "goce" en el marco del carácter subjetivo del acto y su relación con el otro social.
Es interesante la pregunta: ¿ siempre sigue siendo, un adicto?; porque esto pone en juego la cuestión de la "identidad" aquello con lo cual el sujeto se identifica y es identificado. En este sentido la toxicomanía puede presentarse más que como una cuestión de orden médico como "un modo de vida", un modo de ser en el mundo.
Y en este radica que las estrategias a nivel global, a nivel de los países no esta pensada como una cuestión medica, una vez que hemos atravesado las fronteras del episodio toxico propiamente dicho.
4. ¿ Cuáles son los aportes desde el Psicoanálisis a la teoría y clínica de la droga dependencia?
Suelo sintetizar la respuesta de este modo: Es en el plano del discurso social profesional, político o institucional que nuestra práctica nos ha demostrado que siempre que se habla de "drogas" se habla de otra cosa.
Lo difícil de nuestra práctica en el campo de la clínica o la prevención de la drogadependencia, radica en que siempre nos la tenemos que ver con "algo" sobre lo cual el sujeto y/o el grupo social que los "soporta" nada quiere saber. La prevención es difícil porque lo que "quema" en nuestra cultura en nuestras instituciones no es tanto la droga, como aquellos que hace "causa" de ella y que es lo que en verdad nos atormenta y que por definición siempre es inconsciente, ignorado por el sujeto de la cultura.
5. ¿ Cuáles son las características de la institución que ud. Dirige y cuales son las actividades que realiza?
El IDIA se formó como una tentativa de generar un espacio de reflexión sobre nuestras disciplinas conscientes de que habríamos corrido de lugar "el paradigma" del campo estrictamente médico.
Se trataba esta vez de pensar estos actos a la luz de los efectos y consecuencias que estos tienen en nuestra práctica como psicólogos, asistentes sociales, sociólogos, juristas, etc., y fundamentalmente en que medida nuestros discursos hacían obstáculo a su comprensión.
Dicho de otra manera habíamos puesto al psicoanalista en el "diván" del toxicómano. No se trataba esta vez de dar cuenta de las toxicomanías desde una cierta teoría del psicoanálisis, la sistémica o el cognitivismo si no abrir una reflexión sobre un "objeto" complejo que nos permitiera tomar consciencia de los alcances y limitaciones de nuestro propio discurso y sus consecuencias sobre este y otros campos de nuestra práctica social y su conocimiento.
El IDIA es un espacio de asistencia, asesoramiento, formación e investigación en el marco de estos objetivos.
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