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Marcos Quinteros
Operador Socioterapéutico
Presentación General
Algunas consideraciones
acerca del rol del operador socioterapeuta
Desde hace varios años hay una pregunta que todavía
muchos no le han encontrado una respuesta: ¿que justifica
la existencia del operador socio terapeuta en el campo de la droga-dependencia?
Si tenemos en cuenta que en la actualidad, en este área,
hay una oferta importante de profesionales (psicólogos,
sociólogos, laborterapistas, etc.), cual es la razón
que nos hace decir que el rol del operador es un rol técnico
en sí mismo. Realizarnos esta pregunta, es un cuestionamiento
que nos lleva al origen y desarrollo de la construcción
de este lugar de operador.
A partir de esto se desliza que en las profesiones típicas
citadas mas arriba existe una especie de hueco que justifica esta
nueva función. Este hueco del cual hablamos, tiene que
ver con el modelo en el cual muchos profesionales e instituciones
cayeron, básicamente en la construcción de roles
rígidos en lo funcional y distante en lo personal, y que
reducen a las personas a sus problemáticas o patologías.
Es por eso, que la figura del operador socio terapeuta, está
basada en lograr el nexo entre el paciente y el profesional tradicional,
donde los encuadres de los profesionales mencionados hasta este
momento histórico no habían brindado una respuesta
adecuada a este vacío. Es por esto que ubicamos al operador
socio terapeuta, junto al nacimiento de las comunidades terapéuticas,
en una constante construcción de una identidad de trabajo
propia y original que se encuentra en pleno desarrollo y que nunca
deberá perder su carácter de experimental y contínua
reformulación.
La exposición anterior, nos lleva a definir al operador
socio terapeuta como un nuevo profesional no tradicional que comparte
en la actualidad junto a profesionales tradicionales, una filosofía
común adquirida a través de una capacitaciòn
conjunta en el intercambio de experiencias que se fusionan para
trabajar junto al usuario y no sobre él.
Debido a esto, el operador llega a adquirir una idoneidad profesional
diferente.
Las relaciones entre los P.T. y los P.N.T. resultan en general
difíciles por lo expuesto anteriormente, es decir, por
el origen histórico de cada uno pero fundamentalmente por
la falta de un honesto espíritu de integración y
humildad frente a los conocimientos. Cada una de las partes siente
profundos temores de la otra y exagera o se refugia en sus propias
experiencias y conocimientos, buscando la defensa de su propio
espacio dentro del programa.
De esta manera se pone mas el acento en las diferencias que en
los puntos en común, muchas veces sin poder percibir que
las experiencias únicas e irrepetibles de cada uno se tornan
absolutamente necesarias para un enriquecimiento mutuo.
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