Cristina Petit
Abordaje Grupal

EL MALESTAR DEL PSICOANALISTA EN LA CULTURA

Las palabras evocan y convocan; se hace necesario aclarar que considero aquí la cultura como el conjunto de las organizaciones necesarias para regular las relaciones de los hombres entre sí, la distribución de los bienes naturales alcanzables; como también las costumbres, creencias y mitos que los atraviesan.
En este sentido, me referiré a dos temas que están condensados en el título: el malestar en la cultura "actual", observado a través de los efectos, o mejor dicho el modo de presentación en nuestros consultorios; y por otro lado el malestar del psicoanalista en su "cultura", que solemos denominar "institución".

Actualmente se presentan pacientes que no se adecuan a los esquemas clásicos de las neurosis; pacientes más cercanos a la vulnerabilidad en el plano de una fragilidad narcisista. Estos pacientes traen al consultorio problemáticas con situaciones de riesgo, situaciones que solemos llamar "límite". Más allá de las divergencias teóricas, todos los analistas coinciden en que enfrentarse a estados límites no es lo mismo que enfrentarse a las neurosis. En los los estados "límite" lo que se solicita al analista es algo más: sus capacidades afectivas y su empatía; es, en realidad su funcionamiento mental; es en estos casos que la contratransferencia recibe su significación más amplia. Hablamos allí de "casos difíciles", porque en realidad, el analista está convocado en su doble función, la de intérprete y la de "soporte" de la transferencia, pero esta segunda función llega a ocupar todo el espacio.
Llegan con un desinvestimiento de los objetos, escasa representación del otro y de la relación con el otro en el yo. La "mostración" que se nos propone casi como una provocación "con-mueve" o mueve-con; "pre-ocupa " y ocupa luego, cuestiona ( digo cuestiona y no interroga, pues "interroga" queda más del lado de la reflexión, en cambio, cuestiona del lado del "hacer" del analista, la angustia queda del lado del analista.La escucha no alcanza, la mirada queda también comprometida. La tarea será, frente a la pulsión de muerte que desliga, la de provocar ligadura simbólica, a través de actos que permitan armar una red de contención, y por lo tanto, salir de un momento de no analizabilidad, que pueda dar lugar a una palabra genuina.
El calificativo de analizable se torna difuso, pues concierne a cierto analista con cierto paciente, compromete al Inconciente del uno y del otro.
El reconocimiento de ciertas modificaciones en la constitución subjetiva, las marcas propias de una época, le imprime diferentes características al malestar en la cultura actual.
Dice Freud:"El destino de la especie humana será decidido por la circunstancia de si- y hasta que punto-el desarrollo cultural logrará hacer frente a las perturbaciones de la vida colectiva emanadas de la pulsión de agresión y de auto-destrucción."
"El Super-yo de una época cultural determinada tiene un origen análogo al del Super-yo individual, pués se funda en la impresión que han dejado los grandes personajes conductores, los hombres de abrumadora fuerza espiritual o aquéllos en los cuales algunas aspiraciones humanas básicas llegó a expresarse con máxima energía y pureza, aunque quizá por eso mismo, muy unilateralmente."
"El Super-yo cultural ha elaborado sus ideales y erigido sus normas.Entre éstas, las que se refieren a las relaciones de los seres humanos entre sí, están comprendidos en el concepto de ética." Hasta aquí Freud.
"Etica" alude a aquello que trasciende al individuo y concierne a valores y normas consensuados y ancestrales, que hacen a la morad de un grupo o comunidad en un lugar determinado. Los valores tienen existencia y sentido dentro de una situación determinada.
Lo histórico constituye una dimensión ineludible cuando definimos conceptos éticos, ya que éstos se relacionan con el contexto social.
De que manera entonces podemos plantear ciertas características que se nos imponen en nuestra cultura actual? 
Podríamos señalarlo por lo menos desde tres áreas: la tecnológica, la economica y la sociológica. La realidad virtual y las nuevas modalidades de comunicación, generan una omnipotencia tecnológica, que sólo puede intentar fallidamente satisfacer las demandas, no el deseo, y pueden ayudar a desmentir, o a ocultar la realidad de la finitud humana. La Economía se impone a la política; la globalización, el predominio de los mercados financieros, por encima de los Estados. El concepto tradicional de poder está en crisis, al ser los mercados los que gobiernan, el poder se desconecta cada vez más de lo social generándose en consecuencia males masivos: desocupación, condiciones aptas para la corrupción, generando desigualdad y violencia en las relaciones sociales, y, por lo tanto en los intercambios intersubjetivos que moldean el psiquismo.
Un Estado ausente, debilitado, con una justicia aliada al poder económico y por tanto, sin una justicia creíble, facilita un funcionamiento psíquico en que el Super-yo (depositario de las leyes y prohibiciones) se separa del Ideal del Yo, no habiendo puntos de referencia. El Yo Ideal Omnipotente y narcisista se impone. Fácilmente hablamos de falta de ética; yo señalaría , la ética que impera es del todo vale; la corrupción fomentada desde los estratos de poder crea el falso espejismo de alcanzar la inmortalidad. Las leyes se siguen infringiendo cada vez más tironeadas por las demandas que también son cada vez mayores, desmintiendo la castración y la muerte.
Este pantallazo socio-político no es común en un trabajo psicoanalítico, pues los psicoanalistas no suelen intervenir en los debates de la sociedad; allí se escuchan pensadores de otras áreas. Es que no tenemos nada que decir? o más bien, muchas veces nos encerramos dentro de un Psicoanálisis que no interroga a la cultura? Padecemos estos atravesamientos, a veces defensivamente tendemos a dejar "afuera" ciertas cosas, o a considerar como obvias; "naturalizamos" ciertas cosas de la realidad externa, porque nos atraviesa en forma muda, nos lleva al acostumbramiento y no percibimos en nosotros mismos, la dependencia del contexto; favoreciendo los mecanismos de escisión y desmentida.
Los psicoanalistas estamos acostumbrados a luchar contra el dolor y la angustia proveniente del interior del ser, (conflictos intrapsíquicos), lo que trasciende esos límites, aquéllo que irrumpe en la realidad externa, nos deja inquietos o confundidos, y de esta manera, nosotros mismos utilizamos un clivaje para desmentir y así preservarnos.
El psicoanalista tiene que afrontar cada vez más una clínica en la que los trastornos narcisistas se evidencian como riesgo de fragmentación y desamparo. La demanda de análisis está determinada por el sufrimiento a que se halla expuesto el paciente. Afirmar que debemos despojarnos del "furor curandis" no quiere decir que el problema terapéutico no nos concierne y caer en una acumulación de teorizaciones que casi se convierten en rituales filosóficos.
Nuestro compromiso tiene que ver con la gran propuesta ética de nuestro tiempo, dado que viene a recordarle al hombre la necesaria sumisión a la ley, fuera de la cual reina el desenfreno pulsional caótico, que desquicia toda subjetividad y arroja al sujeto al abismo de la acción pura.
Quiero aclarar que estas premisas no configuran una visión totalizadora del Psicoanálisis, por el contrario, lejos está de una cosmovisión Psicoanalítica; el Psicoanálisis no explica el TODO ni lo explica TODO, sino que es un aporte sobre la múltiple determinación azarosa de lo real de la castración.
Renovar cada vez el pacto con la palabra, es la forma, la unica posibilidad de preservar la dignidad subjetiva, para sostenerse en el mundo de los símbolos y no claudicar frente a la acción plena, para reenviarlo al mundo humano de la metáfora, para resignar el goce y recuperar el placer en cualquier campo: erótico, artístico, religioso o científico.
Ahora bien, la práctica es indisociable de lo que las diversas escuelas postulan como finalidad del análisis. Interrogar sobre la experiencia cotidiana obliga a repensar los objetivos del análisis y los Ideales que están en juego. Algunos Ideales son propios de cada cultura y otros propios de un grupo analítico determinado. De cualquier manera, no podemos dejar de hacer referencia al contexto histórico-social en el que concebimos nuestra práctica.
Pero dónde encontramos referentes válidos para proseguir o convalidar nuestras experiencias? En un espacio compartido, en un grupo de pares, que en nuestra cultura se llama "Institución". La institución es el lugar en que una teoría se materializa y se hace práctica social. Es decir, reproduce el modo de producción; ahí están en acto los modos de distribución del saber, pero también del poder. Todos ocultos por los discursos y a descifrar a través de lo visible. El funcionamiento de las instituciones condiciona la subjetividad de los individuos. "Pertenecer" es un privilegio; parece ser el emblema que se detenta en cada una de las instituciones. Pero pertenecer también produce sufrimiento, aunque "...no alcanzamos a comprender por qué las instituciones que nosotros mismos hemos creado no habrían de representar más bien protección y bienestar para todos." Dice Freud.
Las instituciones de analistas, son un imposible, así como la tarea de educar, gobernar y psicoanalizar, pero en esa tarea estamos; nos inscriben en sus vínculos y sus discursos, a través de creencias y sistemas de normas ya instituídas; por eso una de las funciones más importantes que tienen es la de proporcionarnos matrices identificatorias que nos muestran pautas, límites, transgresiones. Así, incluirse en una institución implica la aceptación del marco normativo preexistente y la capacidad de sufrir la herida narcisista necesaria que nos permita renunciar a una parte del yo, para formar parte de un nosotros. Ese renunciamiento es una de las fuentes de sufrimiento en las instituciones que puede ser compensado por el sentimiento de pertenencia al grupo o a la institución y la aceptación por parte de los otros.
No podemos desconocer que ese sentimiento de pertenencia conlleva acuerdos concientes e inconcientes; y, dentro de cada comunidad psicoanalítica, se sustentan ciertos pilares de la teoría, a veces utilizados como punto de identificación con el grupo, como forma de pertenencia.
El movimiento teórico tiene un deslizamiento metonimico, que no debe detenerse mediante la fetichización de ningún discurso. Los textos son apoyatura que tiende aun movimiento incesante. La idealización con un autor o un texto, o a una escuela somete, paraliza y en última instancia aliena. 
Señala Freud: "cuando una formación colectiva sustituye a la religiosa, como las diferencias existentes entre las concepciones científicas, surgirá, contra los que permanezcan fuera de ellas, la misma tolerancia (o intolerancia), que caracteriza a las luchas religiosas. Parece que todo depende de la presencia visible o invisible de un líder virtual, de un maestro, que ame por igual a todos los integrantes de una comunidad, pero esto genera rivalidad, que no necesariamente significa hostilidad, aunque muchas veces aparezca casi con violencia (Narcisismo de las pequeñas diferencias).
"En el nombre del Padre" "rezaba" un artículo del diario "La Nación" del domingo 23 de julio
"Entrevista con Judith Miler: la heredera del pensamiento lacaniano habla de su legado"
"Hija de J. Lacan, el gran creador del psicoanálisis, y esposa del polémico A. Miller, la presidenta de la Fundación del Campo Freudiano jamás se tendió en un diván como paciente ni tampoco ejerció la clínica, peero lidera una de las escuelas psicoanalíticas más imprtantes del mundo." "Tuve la suerte de ubicarme en la Historia del Psicoálisis directamente como presidenta del Campo." expresa. Me vi llamada a hablar de clínica cuando no soy clínica y no tendría que hablar de clínica. Empecé a discutir sobre casos hace uno o dos años."
Con alguna diferencia tomaré un artículo de Fernando Ulloa, quien en la tarea de pensar las instituciones psicoanalíticas llamó "La institución psicoanlítica: una utopía".
"Como empresa utopica la institución psicoanalítica reconoce su antecedente mítico en el primer conflicto consignado biblícamente. La torre de Babel, Empresa utópica, confusión de lengua, dispersión de pueblos.
En cada lengua hay muchas maneras de decir la misma cosa y la misma manera para decir cosas distintas. Compartimos un único dogma "Lo inconciente"; esto es en lugar de una lengua oficial, reconocer la diversidad de lenguas, que incluye al otro, con su estilo. El desafío es entonces convivir con ese malestar. La creación es en el discenso.


Content on this page requires a newer version of Adobe Flash Player.

Get Adobe Flash player

Content on this page requires a newer version of Adobe Flash Player.

Get Adobe Flash player

COLABORADORES | SUSCRIBIRSE | ADMINISTRACION | CONTACTENOS | Tel: (54) 11 4782-3424