| Agradecimientos
Los autores del presente ensayo expresan su agradecimiento
a quienes fueron los protagonistas principales, no
solamente del producto de este trabajo, sino también
porque desde la convivencia fueron conocedores y compartieron
con nosotros sus y nuestros sentimientos, miedos e
inseguridades. Ellos son los residentes.
Agradecemos igualmente a su Director
Lic. Juan José Villaroel, porque sin su consentimiento
no hubiera sido posible la Pasantía por "El
Castillo". También a los Sraff, principalmente
al Sr. Santiago Serra por su colaboración desinteresada
y afectuosa.
Asimismo agradecemos la fuerza,
la confianza y el apoyo en la conducción de
nuestro proceso de creatividad al tutor elegido Lic.
Bruno Bulacio, sin olvidar a la Lic. Grabriela Touzé
que con su asesoría fortalecía nuestro
entusiasmo.
Los Autores.
A Roxana por su paciencia
y al fruto de nuestro amor:
Renzo.
G. C. G.
A mis seres amados
que son las raíces de mis
contínuas transformaciones.
M. G. G.
A mi madre por su apoyo
en esta travesía.
A mis hermanos por su
compañía y comprensión.
Y a mis amigos por su
presencia. Aún en la distancia.
M. Q. R.
Prólogo
Para realizar este trabajo de
elaboración grupal, nos basamos exclusivamente
en la experiencia vivida dentro de la Comunidad Terapéutica
"El Castillo" del "Programa Andrés",
situada en el barrio La Horqueta, localidad de San
Isidro, Provincia de Buenos Aires.
Dada la magnitud de los hechos vivenciales, trataremos
de producir un recorte de los mismos, con el fin de
profundizar en ellos, otorgándole un marco
conceptual interdisciplinario; pero no invalidando
que en un futuro puedan ser ampliadas, y/o rescatadas
aquellas vivencias no volcadas en estos escritos.
Los autores de este ensayo ingresaron a la mencionada
comunidad el 26 de Septiembre de 1989, por propia
motivación; finalizando dicha experiencia el
29 de Noviembre del mismo año.
Este proceso representa la Pasantía elegida
durante el Post-grado "Carrera Interdisciplinaria
en la Especialización de la Problemática
del Uso Indebido de Drogas".
Quienes participamos de esta aventura práctico
- teórica, somos Licenciados en Psicología
y pertenecemos a países hermanos: Argentina,
Ecuador y Perú.
Es importante recalcar que a partir de tres realidades
distintas encontramos puntos comunes, como el de querer
conocer, situándonos en el lugar del otro,
de aquel que padece, de aquel que pide nuestra escucha;
la escucha de todos. Este llamado no es solo al profesional,
a su saber científico, sino a su SER.
Comprobamos que el dolor no tiene fronteras, ya que
une, conmueve y reivindica nuestro SER - EN - EL -
MUNDO.
Mónica G. Gabes, Licenciada en Psicología
de Argentina; María Quinde Reyes, Psicóloga
Clínica de Ecuador y Gino Cavani Grau, Licenciado
en Psicología de Perú.
Buenos Aires, Diciembre de 1989.
Introducción
En este trabajo intentamos abordar
la experiencia vivida durante dos meses en la Comunidad
Terapéutica "El Castillo", del Programa
"Andrés"; lugar de nuestra pasantía.
Aquí podemos dar cuenta de un método,
de un camino, para hablar de la existencia de un observable
que no puede ser cuantificable, ya que nos basamos
exclusivamente en la vivencia, transcripta a modo
de relato testimonial.
En este método, lo planteamos como un recorrido,
porque en su desarrollo lo iremos construyendo. Es
un desafío, porque en la búsqueda del
observable, nuestro testimonio se convertirá
en material de estudio; esto nos invita a realizar
una represión teórica para que la misma
no absorba lo vivido.
Consideramos que lo teórico ya ha sido incorporado
en nuestro proceso de aprendizaje, es por eso que
vamos a prescindir de trabajar con bibliografía,
para poder ser nosotros los autores de las construcciones
conceptuales.
El desarrollo de este ensayo lo dividimos en cuatro
partes fundamentales.
En la primera parte daremos a conocer la descripción
del lugar donde se realizó la experiencia.
Definiremos términos para que el lector tenga
una mayor comprensión del relato en este trabajo.
Adjuntaremos conceptualizaciones de los grupos terapéuticos,
elaborados por nosotros para la institución.
En la segunda parte transcribiremos nuestros testimonios
de lo vivido en el contexto que describimos antes.
En él se relata toda la vivencia de lo vivido
como residente hasta nuestra participación
como Staff.
En la tercera parte cada uno de los autores intercambia
sus testimonios para que de manera objetiva se vaya
realizando la interpretación de cada texto.
Finalmente en la cuarta parte de este ensayo arribaremos
a las conclusiones como texto de todos. Luego de este
proceso inductivo y desde lo perceptible, sentido
y vivido, estaremos conceptualizando interdisciplinariamente
el análisis de nuestro objeto de estudio: nuestros
testimonios como elementos de interpretación
en un abordaje terapéutico interrogable: la
Comunidad Terapéutica.
"Comprobamos que el dolor no tiene fronteras,
ya que une, conmueve y reivindica nuestro SER - EN
- EL - MUNDO".
El programa de la pasantía
estuvo dividido en tres fases, posterior a una primera
entrevista con el Director de la Comunidad.
Fase A (15 días)
Esta es la fase de internación,
en la misma teníamos que cumplir con todas
las normas de la casa como cualquier residente.
Fase B (15 días)
Durante este tiempo estuvimos
como Asistentes de Staff. Participábamos en
todos los grupos y actividades de la comunidad en
un horario de 9 a 17 horas, de lunes a viernes, y
con una guardia nocturna optativa.
Fase C (30 días)
En esa fase participamos como
Staff con un grupo de residentes a nuestro cargo.
Podíamos coordinar grupos especiales, participar
activamente en los grupos de padres y/o hermanos.
Además participar de las reuniones de Staff
y de las evaluaciones de los residentes. El horario
a cumplir era de lunes a viernes, de 9 a 17 horas,
y con una guardia de fin de semana.
I. Descripción del contexto
Primera parte
Descripción del contexto
Breve reseña histórica
de las Comunidades Terapéuticas
Las Comunidades Terapéuticas
para rehabilitación de drogadictos; o comunidades
Terapéuticas Jerárquicas tienen su primer
referente histórico en Synanon; fundada en
1958, en California, EE.UU.. Surge como un desprendimiento
del movimiento de Alcohólicos Anónimos.
A partir de allí, las Comunidades Terapéuticas
fueron multiplicándose y aumentando su bagaje
terapéutico hasta convertirse en una de las
modalidades para la rehabilitación de drogadictos.
En 1963, se fundó Daytop Ledge (más
tarde Daytop Village) en el estado de New York, EE.UU..
entre sus promotores hay magistrados de la Corte Suprema
de New York en búsqueda de un programa innovador
como alternativa a la pena de cárcel para toxicómanos.
Daytop tiene hoy centenares de residentes, los operadores
son en gran parte ex- toxicómanos.
Después de 20 años de experiencias fruto
de la colaboración entre ex - toxicómanos
y estudiosos de disciplinas socio - psicológicas,
el Centro Italiano de solidaridad se planteó
formas más eficaces de trabajo comunitario
con toxicodependientes en Roma, a los que desde hacía
tiempo venía dedicándose. De estas reuniones
y asesoramientos nace el Proyecto Hombre de CEIS cuyo
objetivo central es prácticamente el desarrollo
y crecimiento personal del individuo, mediante el
cambio de su estilo de vida, a través de una
comunidad de personas comprometidas en un trabajo
conjunto y ayudándose recíprocamente.
El "Proyecto Hombre" es un programa terapéutico
articulado en diversas fases y de dos años
de duración en conjunto por término
medio.
Como vemos, el movimiento de Comunidades Terapéuticas
se extendió progresivamente a Europa, Asia
y seguidamente a América Latina. Llegando a
la Argentina a mediados de 1986. En 1988, ya existen
decenas de pequeños grupos que intentan constituirse
en Comunidades Terapéuticas; simultáneamente
otro tipo de instituciones no relacionadas con la
drogadicción toman técnicas de las mismas
para operar en otros casos, como por ejemplo; Comunidades
Terapéuticas para psicóticos.
Antecedentes del "Programa
Andrés"
El programa Andrés está
funcionando desde hace 12 años, su accionar
estaba centrado en la lectura de la Biblia y no tenía
objetivo definido de reinserción a la sociedad.
A partir de 1987 se tomó contacto con el movimiento
de Comunidades Terapéuticas, decidiéndose
entonces que el área de recuperación
de drogadictos funcionaría como Comunidad Terapéutica
mixta operada por el Staff ex - adicto, profesionales
y voluntarios.
No es nuestro objetivo, elaborar un análisis
institucional de la estructura, organización
interna y composición del programa Andrés.
Al contrario haremos un recorte del contexto, lugar
de nuestra pasantía específicamente.
La Comunidad Terapéutica
"El Castillo" -. Su estructura y definición
de conceptos
Es una Comunidad Breve, sin roles
jerárquicos, sino con roles funcionales. Esta
Comunidad Terapéutica surge como una nueva
modalidad que se dirige a fusionar dos objetivos:
I - Recuperación del Adicto
a las Drogas.
II - Recuperación de unidad familiar.
El proceso de rehabilitación
tiene fases que van desde la internación, con
una duración de 6 a 8 meses. Posteriormente
se ingresa a pre - reinserción que dura una
semana y finalmente la reinserción que tiene
una duración de un año, subdividido
en tres partes.
Durante el proceso de internación la familia
del residente participa activamente en los grupos
de Padres, hermanos, en el confronto de Padres, los
grupos mixtos. Asimismo, durante la reinserción
la familia continúa en reuniones programadas.
La estructura
Comprenden todas aquellas normas
que pone el programa (La Comunidad) cuando se entra
en el régimen que da la misma.
Diariamente el residente tiene un horario de actividades
a cumplir que consiste en lo siguiente:
Horario Lunes Martes
7:30 hs. Levantarse Levantarse
8:00 hs. Desayuno Desayuno
8:30 hs. Diario Diario
9:00 hs. Matinal Matinal
10:00 hs. Trabajar: área de mantenimiento,
área de limpieza, área de asuntos internos
Deportes
12:00 hs. Almuerzo Almuerzo
13:00 hs. Libre Libre
14:00 hs. Grupo Dinámico Consejero
16:25 hs. Merienda Merienda
17:00 hs. Trabajo Trabajo
18:30 hs. Socialización Socialización
19:30 hs. Aseo personal Aseo personal
20:25 hs. Cena Cena
21:30 hs. Levantar la mesa Tiempo Libre
22:30 hs. Dormir Dormir
Horario miércoles jueves
7:30 hs. Levantarse Levantarse
8:00 hs. Desayuno Desayuno
8:30 hs. Diario: recortes Diario: recortes
9:00 hs. Matinal Matinal
10:00 hs. Trabajos Deportes
12:00 hs. Almuerzo Aseo personal
12:30 hs. ------------------------ Almuerzo
13:00 hs. Reunión espiritual Libre
14:00 hs. Grupo estático Trabajos
15:30 hs. Evaluación -------------------------
16:30 hs. Comunicación Merienda
17:00 hs. Trabajo Trabajo
18:30 hs. Socialización Socialización
19:30 hs. Aseo personal Aseo personal
20:25 hs. Cena Cena
21:30 hs. Levantar la mesa Levantar la mesa
22:30 hs. Dormir Dormir
Horario Viernes Sábado
7:30 hs. Levantarse ------------------------
8:00 hs. Desayuno ------------------------
8:30 hs. Diario Levantarse
9:00 hs. Matinal ------------------------
9:10 hs. -------------------------- Desayuno
10:00 hs. Trabajos Diarios
10:30 hs. -------------------------- Matinal
11:30 hs. Almuerzo Trabajo
12:30 hs. ------------------------- Almuerzo
13:00 hs. Tiempo Libre ------------------------
13:30 hs. ------------------------- Tiempo Libre
14:00 hs. Trabajo -------------------------
14:30 hs. ------------------------- Trabajo
15:30 hs. Evaluación --------------------------
16:00 hs. ------------------------- Tiempo Libre
16:25 hs. Merienda -------------------------
17:00 hs. Trabajo Merienda
18:00 hs. ------------------------ Socialización
18:30 hs. Socialización -------------------------
19:30 hs. Aseo personal Aseo personal
20:25 hs. Cena --------------------------
21:00 hs. ------------------------ Cena
21:30 hs. Tiempo Libre --------------------------
22:00 hs. ----------------------- Actividad nocturna
22:25 hs Dormir ---------------------------
00:00 hs. ------------------------- Dormir
Horario Domingo
9:30 hs. Levantarse
10:00 hs. Desayuno
10:40 hs. Diarios
11:10 hs. Trabajo
13:00 hs. Almuerzo
14:00 hs. Tiempo Libre
17:00 hs. Merienda
17:40 hs. Socialización
19:30 hs. Aseo personal
20:25 hs. Cena
21:30 hs. Tiempo Libre
22:35 hs. Dormir
Filosofía general para todo residente:
" Todo lo que aprendí
debo compartirlo, sino no he aprendido nada, si lo
hago me da más fuerza.
" Es mejor entender que ser entendido, no mirar
quién habla sino quien lo dice.
" La comida no es gratis, algo debes hacer por
ti y para los demás, hablando con los demás
hago una inversión, debo confiar en el ambiente.
" Actúa como sí, si yo no entiendo
que pasa en el programa debo controlar mis reacciones
negativas y obedecer hasta entender.
" Antes que me den un trabajo debo arreglar más
cosas personales, confía en tu ambiente si
te digo algo y no te gusta, hazlo igual porque es
para ayudarte, no para molestarte.
" Honestidad, cuando se miente el único
que se perjudica soy yo, es mejor ser honesto que
deshonesto.
" Compensación es válida, si trabajo
duro, y nadie se da cuenta, no importa, el tiempo
me compensará.
" Estar alerta es estar vivo, debes saber qué
pasa alrededor tuyo para prevenirte de lo que no te
conviene.
" Amor responsable y concernimiento.
" Ten cuidado con lo que pides, porque tal vez
te lo den, no alimentes el Ego por pedir más
responsabilidad, date un tiempo porque te podrás
arrepentir.
" No hagas lo que no quieres que te hagan, porque
todo lo que va viene.
Filosofía diaria: (Así
comienza el día).
Estamos aquí, porque no
hay ningún lugar, donde escondernos de nosotros
mismos, hasta cuando una persona, no confronta a sí
misma, en los ojos y en el corazón de los demás;
escapa, hasta cuando no les permita a los demás,
compartir sus secretos, estos no les darán
descanso, temeroso de ser conocido, no podrá
conocerse a sí mismo ni a los demás,
estará solo. Donde sino, en nuestros puntos
comunes, podremos encontrar un espejo. Aquí,
juntos, una persona, puede por fin; manifestarse claramente
a sí misma; no como el gigante de sus sueños,
ni el enano de sus miedos, sino como un hombre, parte
de un todo, con una contribución por ofrecer,
sobre este terreno, podremos enraizarnos y crecer;
no más solos como en la muerte, sino vivos,
para nosotros mismos y para los demás. ¡Fuerza!
Esta filosofía se la
dice todos los días en la matinal.
Confronto básico
Confrontación básica
La confrontación básica
comienza entre la gente que crece conmigo, la gente
que tiene un mes más que yo y uno menos que
yo debe confrontarme para crecer juntos y porque conoce
mejor mis errores.
La confrontación en primera instancia sirve
para confrontarnos y conocer todo lo que nos ha pasado
en la vida (espejo). En segunda instancia sirve para
lograr confianza y compromiso.
De la calle se viene sin confianza, al hablar abiertamente
de lo que me pasa, debo comprometerme en la confianza
y en las actitudes mías con quien hable.
La confrontación es algo fuerte porque siempre
pensamos que lo nuestro es lo peor. Nos cuesta confiar
y mostrarnos como somos, mucha gente está cerrada
porque se ha drogado mucho tiempo; hay que confrontarlo
porque no confía y no tiene drogas para tapar
sus dolores. Hay poca gente que habla por sí
sola, la gente que crece junta se confronta para darse
la "medicina" que cura.
Preguntas:
1) qué hacés en
la casa fuera del trabajo?
2) Qué has cambiado en la casa para ti mismo
desde tu llegada?
3) Qué has hecho hoy, qué ha sido difícil
para ti?
4) Cuándo fue la última vez que fuiste
honesto, y avisaste a asuntos internos de una mala
actitud tuya?
5) Cuáles son tus mejores amigos en la casa?
6) Tu los confrontas todos los días?
7) Cuándo fue la última vez que llevaste
a los hermanos mayores?
8) Llevas tus amigos al dinámico?
9) Cuándo fue la última vez que tus
amigos te llevaron a asuntos internos?
10) Cuánto tu sabes de tus amigos como personas?
11) Tu sabes los sentimientos y los momentos malos
de esa persona? Cómo son?
12) Cuántos residentes nuevos bajo de tu ala?
13) Cuáles son tus inseguridades?
14) Quiénes son tus modelos y por qué?
15) Por qué estás aquí?
16) Tienes culpas por algo que has hecho y no has
dicho?
Confrontación básica:
1) Por qué estás
acá?
2) Qué lográste desde el principio de
tu tratamiento.? Qué cambiaste?
3) Qué estás haciendo en la casa además
del trabajo?
4) Qué has hecho hoy que te haya sido duro
para vos?
5) Cuándo fue la última vez que anotaste
en el libro?
6) Quiénes son tus amigos en tratamiento?
a) Los confrontas diariamente?
b) Cuándo fue la última vez que los
anotaste en el libro?
c) Cuándo fue la última vez que te anotaron
en el libro?
d) Los conoces realmente bien?
e) Conoces sus debilidades?
7) qué miembros nuevos tienes a cargo?
8) Cuáles son tus inseguridades?
9) Quiénes son tus modelos y por qué?
10) Tenés culpas?
Nunca se debe aceptar la primera
respuesta. Todas estas preguntas deben estar seguidas
por un por qué o por qué no. Deben ser
formuladas diariamente. Uno debe demandar cambios
del grupo y de sí mismo. La confrontación
es la herramienta más fuerte de la casa y es
usada para ayudar a la gente a crecer, forzándola
a mirarse a sí misma. Los que se rehusan a
cambiar deberán ser confrontados hasta que
cambien o se vayan.
Confrontar:
Es poder substraer el "estado
anímico" de la persona para que esta vuelque
su sentimiento.
El programa tiene 3 prohibiciones
básicas:
NO droga. dentro de la comunidad.
NO sexo.
NO violencia.
El no cumplimiento de estos 3 es motivo de expulsión.
La filosofía a seguir en
la convivencia es:
1) Amor responsable.
2) Estar alerta.
3) Ser honesto.
4) Permitirse sentir.
Amor responsable:
"Porque me quiero bien no me permito hacerme
daño, porque te quiero bien, no te permito
que te hagas daño, y por eso te marco las cosas".
Esto se hace a modo y norma de convivencia, está
relacionado con el concepto de solidaridad, no como
hecho sentimental, sino como instrumento de crecimiento.
Estar alerta:
"Estar alerta es estar vivo, debes saber qué
pasa alrededor tuyo para prevenirte de lo que no te
conviene".
Ser honesto:
Ser honesto está relacionado con la responsabilidad,
ser responsable ante sí mismo y ante los demás.
Por este camino llegará a hacerse consciente
de la valiosa aportación que puede dar al grupo
y después a la sociedad.
Permitirse sentir:
Se trata de llegar a aceptar el hecho de sentir íntegramente
los propios sentimientos sin necesidad de anularlos
o rechazarlos, aprendiendo a controlarlos para poderlos
expresar en el momento y lugar oportuno.
Para mayor comprensión
definiremos algunos términos que se nombran
en los relatos y/o que son propios de la Comunidad
Terapéutica.
Staff:
Equipo de trabajo, encargado de marcar diferencias
con el residente. Coordina grupos. Debe tener las
siguientes características:
" Ser una persona que no
se involucre en los problemas del residente.
" Que su vida vaya acorde al mensaje que da.
" En lo posible que sea mayor de edad.
" Responsable.
" Haber pasado por el período de la prueba
y cumplirla satisfactoriamente.
" Haber pasado roles y haberlos cumplido.
Asistente del Staff:
Idéntico. Puede estar como Co - coordinador.
Cumple directivas del Staff.
Staff consejero:
Es el Staff que tiene a su cargo un grupo de residentes.
Guardias (para el Staff):
Guardia diaria:
Toma un Staff la responsabilidad del día la
que sería rotativa, en ésta el residente
descansa en ese Staff consejero, pero ante cualquier
emergencia puede recurrir a este Staff es el que está
en más contacto en la Cancha. De todos modos
cada residente tiene su staff consejero.
Guardia nocturna:
Idéntico con la diferencia de que está
solo y se queda a dormir.
Guardia de fin de semana:
Idéntico. Este Staff puede bajar cualquier
directiva que sea necesaria pero siempre dentro de
la Estructura.
Guardias del residente:
Son rotativos, está encargado de servir en
las comidas y atender a los demás residentes
durante estas.
Cancha:
Referido a todo lo que está dentro de la casa,
está relacionado también con las áreas
de limpieza, mantenimientos y asuntos internos.
Encargado de la casa:
Responsabilidad que se le da al residente para incentivarlo
y ver cuánto y de qué forma puede rendir.
Encargado de ver y supervisar el funcionamiento de
la casa y debe tener al tanto de todo al equipo de
Staff, estos bajan directivas y el encargado debe
transmitírselas a los demás residentes.
Puede ser confrontado o pedir ser confrontado. La
rotación es semanal.
Roles funcionales:
No son roles cronológicos, pueden variar sus
tiempos.
Hermano mayor:
Es aquel que es elegido de manera particular para
comunicar a un nuevo residente el funcionamiento y
la estructura de la casa.
Ayuda:
Se ha tomado en cuenta los incidentes que pueda tener
en el día un residente para que el mismo pueda
revertir su accionar. Las mismas son: confronto, recorte
o reprimenda verbal.
Comité de ayuda:
Privilegio que se le otorga al residente cuando se
siente mal por algún problema el cual no lo
pudo solucionar en la cancha. En él está
el Staff consejero y los residentes que el ayudado
pida.
Incidentes:
Actitud, accionar, fuerza de la estructura.
Estado anímico:
Estado del residente durante el día. Es necesario
saberlo.
Rancho:
Cuando se forman grupos cerrados de dos o más
residentes.
Tranza:
Involucrar al otro en el juego de una mentira para
esconder y conseguir algo.
Puente:
Cuando se pasa sin consulta por arriba de una autoridad
para llegar a otra superior.
Aplausos:
Tienen siempre un significado festivo según
la ocasión. En la matinal significa levantar
el ánimo.
Matinal:
Reunión después del desayuno en donde
se leen las noticias y se recortan. Se evalúa
el funcionamiento de la casa en el día anterior
y se fijan los objetivos del día a iniciar.
Se ponen en evidencia los Pull-up y se hacen anuncios.
Anuncios:
El residente pone en evidencia a quién desee
expresarle sentimientos afectuosos y también
pedidos de ayuda a la "Familia".
Familia:
Es una familia sustitutiva compuesta por hermanos
mayores y menores; en la misma todos tienen los mismos
derechos y obligaciones.
Grupo consejero:
Reunión semanal de un determinado número
de residentes con la coordinación de un Staff
y se habla de cómo les está yendo en
la casa.
Socialización:
Reunión que se realiza todos los días
de una hora de duración en donde se comparten
los sentimientos de cada uno de esta manera se cambia
el estado anímico.
Situación de aprendizaje:
Tiene la finalidad de ser correctora de una serie
de actitudes negativas del residente para que vaya
creciendo en responsabilidad consigo mismo y con los
demás.
Grupos que se implementan en le tratamiento del residente
para su evolución
I- Grupos de conexión con
conflictos profundos que implican compromiso afectivo
- corporal, espiritual y racional. Estos grupos son:
" Primer extenso.
" Temático - imagen.
" Montaña mágica.
" Temático - miedos.
" Temático - relaciones familiares.
" Segundo extenso.
" Temático - relaciones interpersonales.
II- Grupos que tienen que ver
con la conducta:
" Reunión matinal.
" Dinámico.
" Consejero.
" Grupo visitas.
" Grupo fin de semana.
" Confronto.
" Mixtos.
III- Grupos informativos y/o de
educación:
" Inducción.
" Zonda.
IV- Grupos de reflexión
y/o elaboración de conflictos:
" Estático.
" Reflexión espiritual.
" Comité de ayuda.
" Pre - reinserción.
Grupos especiales:
GRUPO // MES 1 2 3 4 5 6 7
1er extenso *
1er. Temático (imagen) *
Zonda *
Montaña mágica *
2do. Temático (culpas) *
Proyección *
1er. Mixto *
3er. Temático (flia.) *
4to. Temático (revisa lo trabajado c/ resp.
A la familia) *
Confronto *
2do. Extenso *
2do. Mixto *
Maratón *
5to. Temático (relac. Interp.) *
3er. Mixto
Pre - reinserción *
Comité de ayuda
En estos grupos el residente participa de acuerdo
al tiempo que tenga en la comunidad.
PULL - UP
El pull - up se lo da en el matinal.
1) Se levanta al residente que encontró "un
fuera de lugar" y lo anuncia.
2) El o los residentes que se hacen cargo de este
"fuera de lugar" se ponen de pie. Deben
levantarse tanto como el que fue como el que le cabe
la duda.
3) Estos residentes recibirán de otros residentes
sugerencias de cómo deben cambiar esta actitud.
Algunas conceptualizaciones
importantes:
Si lo humano es también
hablar surge el adicto como una caricatura de un modo
de vivir enajenado; adictum: lo no dicho, lo que no
se puede decir. La ausencia de la escucha.
La cultura de imágenes y la cultura bancaria
produce un hombre ególatra con la moral del
"sálvese quien pueda".
El pull - up invoca desde su traducción a "levantarse"
en cuya connotación significativa implica "tirar
para arriba" a partir de poner en evidencia los
errores de aquel que dejó "fuera de lugar".
Es un diálogo de ayuda mutua que hace un llamado
a la puesta de límites; esto sirve de efecto
corrector recíproco entre el que marca la actitud
del otro y el que se hace cargo de su incidente. Esto
permitirá una reestructuración de valores
interpersonales en cuya convivencia del residente
en esta familia sustituta vaya creciendo en responsabilidad
e interés por si mismo y por el entorno que
lo rodea.
Pareciera ser, que lo importante es que aprenda a
diferenciar y pueda diferenciarse hacia un crecimiento
evolutivo sano; pero a partir de incorporar pautas
de conductas que propicien enfrentar el conflicto;
para lo cual desde el lugar de la vida empezar a identificarse
cediendo su omnipotencia frente al reconocimiento
de sus fallas y la confrontación intersubjetiva
que lo evidencia como "sujeto en falta".
El poder marcar actitudes, implicaría ya un
compromiso consigo mismo, el cual a través
de las pautas correctoras que le imparte al otro le
sirve de espejo para su propia corrección de
actitudes; es decir en ese intercambio conseguirá
que se vaya apropiando de su existencia protagonista
en su crecimiento, aprendiendo a valorar y respetar
sus ideas, pensamientos y sentimientos frente a una
actitud que permitirá poner en evidencia lo
implícito, lo no dicho a través de un
portavoz el cual desde la función de padre
ideal corrector indica al otro la conducta alternativa,
en busca de reparación, y de esta manera ir
simbolizando su realidad carente y deseante de escucha,
y de límites; en donde precisamente "el
amor es un sentimiento recíproco que se construye
con la palabra". (Juan Nasio).
Grupo estático
Aclaración
El residente presenta al grupo
información referente a su pasado como medio
para revelarse honestamente ante los demás.
Escoge un problema particular del cual desea hablar;
analizar su historia servirá para encontrar
una correlación entre las experiencias pasadas
y los problemas que interfieren con sus relaciones
interpersonales en el presente. Este grupo se realiza
una vez a la semana y asisten todos los residentes.
Algunas conceptualizaciones importantes:
Entendiendo al hombre como un
ser interactuante con las representaciones sociales,
que le determinan su intersubjectividad; la Familia
es un mediador que va internalizando pautas de apropiación
de esa realidad en cada integrante de la misma.
Nuestro planteo central, es que la personalidad de
este sujeto emerge dentro de un contexto familiar
y social, caracterizados por un discurso de "existencia
tóxica", la cual es autodestructiva; en
la misma el sujeto del deseo "llamado adicto"
es el emergente de la herida narcisista que congestiona
a la familia.
Es clásico observar, que en la constelación
tríada, la distribución de los roles
de cada miembro lleva a la gratificación del
deseo de la madre, para quién el hijo emergente
es su droga; quedando la función del padre,
ausente.
Las relaciones vinculares van marcando representaciones
en las cuales el sujeto interioriza una indiscriminación
en el vínculo madre - hijo, en el cual el padre
queda excluido.
El mayor objetivo de este Grupo Terapéutico,
es que el hijo "recupere su rol en la constelación
familiar", en el mismo vaya separando esas "imágenes
estáticas" que impiden su diferenciación;
y que no cumpla así una función de completud
para la madre o para el padre. Esto permitirá
ir desactivando el sentido de la droga, para resignificar
su sentido en la familia; y reconocer lo "no
dicho" en esa relación vincular que la
constituye en lo adictivo de este sistema familiar.
En este encuentro grupal, cada residente irá
aportando al análisis, compartiendo sus propias
vivencias, y dando alternativas de solución
que no estén ligadas a proyecciones, sino a
realidades concretas. En un proceso de cohesión,
se irán permitiendo descifrar el lugar que
ocupan en la familia, y en función de qué
deseo viven. Permite además, ir evaluando su
nivel de diferenciación e individualización
que vaya adquiriendo en su relación familiar,
para su crecimiento yoico.
Grupo dinámico
Este grupo le ofrece al residente
la oportunidad de expresar sus sentimientos abiertamente
en encuentros sin una estructura específica,
donde los únicos requisitos son la sinceridad
y la no violencia. En esta relación cara a
cara no existen restricciones aunque se debe mantener
el respeto entre los componentes del grupo.
Tendrá duración de 2 hs. Los sentimientos
se expresarán de una manera sincera lo más
natural posible, es decir, gritando si se siente rabia,
llorando si se siente dolor - tal como uno los sienta.
Al mismo concurren todos los residentes.
Algunas conceptualizaciones
importantes:
La sociedad ha estigmatizado
cada vez más la posibilidad de comunicarnos
a través del diálogo, y expresar sentimientos
que acompañan el diario vacío existente
del ser humano.
En este grupo se ofrece la ocasión de exteriorizar
sentimientos suscitados por palabras y gestos de otros
para llegar a la raíz de las actitudes de quien
ofende y de quien se siente ofendido. Se confronta
a la persona con sus reacciones, luego se estrechan
vínculos de confianza y amistad, posterior
ha haber eliminado lo que parecía un obstáculo
en su relación mutua.
El grito, estigma de agresión y ofensa es revertido
en el grupo como forma de transmitir su sentir al
sentir del otro, el cuál recíprocamente
intercambie desde el lugar del ofendido una reparación
que el otro se hará cargo si lo tiene claro
o niega a nivel de la conciencia.
Es una convocatoria a un encuentro donde el Grito
como disparador de sentimientos y pensamientos en
metáfora del "nacimiento", de "ser
llegando a la vida"; es decir, una regresión
a la expresión más arcaica del crecimiento
humano. Pero además, es sin duda un llamado
al objeto de su deseo, con un pedido de escucha y
amor; en el cual se libera de todos los sentimientos
con un ruido vibrador y al mismo tiempo se pierde
en él con un choque de enceguedor destello.
Es un pedido posiblemente de ayuda al otro, su Otro
demandando afecto del cual careció, desde el
lugar de la palabra se comunica con el grito y exige
ser escuchado y respetado, forma de diálogo
cuya perpetuación en la comunicación
humana no es la única alternativa para ser
escuchado y escuchar a otros.
Este grupo con su "ritual simbólico del
grito" determina un espacio de intercambio al
cual llega el residente luego de haber sido capaz
de postergar su demanda de descargar bronca contra
el otro residente; permite esto una diferencia entre
el yo y las pautas que el sistema de la realidad impone.
Es un interjuego entre reprimir - descargar en contraste
con la realidad en el cual el grito es metáfora
de libertad de los sentimientos que están intoxicando
al sujeto, y que descargarlos lo hace sentir bien
consigo mismo o con los demás. Pero es necesario
observar detenidamente el grito emotivo y el grito
sugestivo.
Grupos mixtos
Algunas conceptualizaciones importantes:
Es un grupo en el cual se convoca
a un determinado número de residentes y Padres.
En este encuentro cada residente transmite una serie
de mensajes a sus Padres, pero por intermedio de Padres
de otros Residentes que actúan "como si"
fueran los suyos. Luego estos Padres transmitirán
a los verdaderos Padres.
Estos mensajes que se emiten son hechos de la vida
cotidiana pasada o presente que impiden una buena
interacción en el vínculo familiar.
Este grupo se lleva a cabo al cuarto mes de internación
y antes de la experiencia del confronto con los Padres.
Justificación
En la relación vincular
de dos o más sujetos que comparten un tiempo,
un espacio, se establece un proceso de comunicación,
en tanto se perciben recíprocamente e intercambian
mensajes que describen situaciones y expresan emociones,
para lo cual utilizan la comunicación verbal
y no verbal. Esto determina que en las actitudes de
ambos representantes resulte posible establecer relaciones
casuales entre el comportamiento de uno y otro sujeto.
Esto se efectiviza cuando la actitud de cada sujeto,
haciendo posible que la interacción como proceso
motivacional permita el intercambio con el mundo exterior,
en el cual el sujeto se apropie de esa realidad y
la transforme como individuo independiente y creativo
en la construcción de su realidad.
En las relaciones familiares de los Residentes que
son convocados al grupo mixto, no ha sido posible
este intercambio transformador. No se han permitido
expresar sentimientos o situaciones negativas para
tener un mejor conocimiento del otro, más bien
se inhibieron sentimientos internalizándose
y enquistándose con la posterior vinculación
de la droga, sirviendo ésta para designar algo
nunca hablado. El otro sostiene el acto. Este acto
toxicomanígeno encierra un mensaje: demandando
a un "ser" de palabra.
Este grupo podría cumplir una acción
terapéutica en la medida que la expresión
de sucesos difícilmente expresados anteriormente
a los Padres verdaderos y el pedido implícito
del Residente hará presumiblemente que exista
un futuro cambio en la actitud de los padres.
Acerca de "lo social"
El lugar de la "exclusión",
"de lo prohibido", del "desviado"
que pone la sociedad en el mismo lugar que le da al
adicto la familia, ya que lo deja afuera por ser diferente;
lo pone en manos de otro para que pueda con él,
haciendo posible su propia imposibilidad.
El desvío que da la familia se ve desde el
centro a la perisferia, ocupando los Padres el lugar
de la "normalidad", de los que excluyen
del saber.
En el Grupo Mixto, en el confronto con los Padres
el desvío se da de la perisferia al centro,
ya que son los residentes quienes cuestionan, y quienes
se han apropiado del saber y del poder, los que pueden
ver el desvío desde el centro a la perisferia
ya que todo lo que no es compartido es motivo de desviación.
El poder se expresa a través de la palabra,
de ocupar un lugar nunca ocupado, y de este modo es
un poder compartido a partir de la circulación
de la dicción. La escucha toma una postura
activa, ya que lo que se escucha va a ser transmitido
y va a movilizar al mismo tiempo las propias faltas
y la propia no función, todo esto trae aparejado
muchas veces las culpas que se sienten por que se
hizo cargo a alguien de lo que uno no pudo sostener
en uno.
Esta experiencia es importante si tomamos en cuenta
que todos somos "el otro", y que "el
otro" devuelve su imagen como un espejo.
Para finalizar, podemos agregar que una experiencia
que no haya sido llevada al lenguaje permanece ciega;
de ahí la importancia de promover un espacio
de escucha mutua.
Objetivos
" La experiencia de los grupos
mixtos permitirá no solo una apertura sino
cierta flexibilidad por parte de los Padres del residente
ante sus demandas, críticas, etc., a través
de otros Padres que se ponen en el "lugar"
del hijo - residente.
" Que esta modalidad de transmitir el mensaje
sirva de efecto multiplicador para el Padre emisor
y para el Padre receptor del pedido del residente.
Este mecanismo de identificación va movilizando
a los Padres, lo que permite el análisis y
cuestionamiento del propio rol.
Estrategia
" Un día antes del
grupo mixto el Residente elegido deberá elaborar
un listado de acontecimientos o sucesos del pasado
o presente. Estos mensajes serán de la vida
cotidiana.
" El residente deberá expresar los sentimientos
ligados a estos sucesos, pero sin descargar bronca,
asimismo se les indica a los Padres del Mixto que
deberán actuar "como si" fueran los
padres verdaderos, pero sin enjuiciar, justificar
ni criticar al residente, sino más bien escuchándolo
y comentando acerca del mensaje, exclusivamente para
su aclaración. Esta sería la primera
fase del grupo mixto.
" En la segunda fase los Padres se reúnen
con un coordinador (psicólogo) y sin la presencia
de los hijos - residentes. Los Padres que estuvieron
participando en el grupo transmiten el mensaje a los
Padres reales del residente que transmitió
el mensaje. Es decir, por identificación, ahora
el Padre receptor dirige los pedidos desde el lugar
del residente a los Padres. Digamos que el efecto
es en cadena ya que en esta reunión los Padres
se sienten de alguna manera comprometidos con los
mensajes de los residentes. A la vez que se van señalando
las actitudes de manera crítica y correctiva
desde un lugar donde no hubo entendimiento, es decir
desde un lugar donde no hubo diálogo. Al final
los Padres se sienten reflejados.
En un principio los Padres racionalizan
y justifican sus actitudes o las niegan inclusive;
pero luego se van haciendo cargo (no todos por supuesto)
de los pedidos y mensajes de sus hijos. Bajo esta
atmósfera el grupo busca la cohesión
compartiendo verdades.
El confronto con los Padres
Algunas reflexiones y conceptualizaciones
Entre el cuarto y quinto mes
de internación se lleva a cabo la experiencia
del confronto con los Padres. Todos los Residentes
pasan por esta vivencia esperada, necesaria y a la
vez temida. Por la dureza y el dolor sentido en esta
experiencia, parece que el residente se "prepara"
de alguna manera desde los meses anteriores. El valor
terapéutico está de por sí sustentado
en la experiencia y en las "cosas" que suceden
dentro del mismo confronto. Algunos residentes necesitan
posteriormente elaborar, pensar sobre lo dicho, lo
gritado y sentido dentro del confronto, otros por
sus miedos y fantasías de retaliación
se "dibujarán" lo expresado dentro;
en cambio para aquellos residentes que realmente vivieron,
sintieron la experiencia será muy reparadora
y sentirán que "sacaron" mucho a
su provecho. Entonces ¿es sólo beneficio
para el Residente?. Creemos que es importante que
los Padres también elaboren y - en algunos
casos - se hagan cargo de los sentimientos y mensajes
recibidos de sus hijos (a través del grito
o no).
Tanto el grupo Mixto y el Temático
de Relaciones Familiares podrían ayudar al
residente, más allá de los objetivos
específicos de cada grupo mencionado. Al parecer
el residente - hijo va adquiriendo un saber, rescatando
poco a poco su verdad. Su verdad no - hablada anteriormente.
No - dicha hasta esos momentos. El poder expresar
gritándole sus percepciones, vivencias, sentimientos
a sus Padres, creemos que más pasa por el PODER
que por el descubrimiento de la verdad tapada, ahora
se develará. Ahora - en el confronto - el hijo
está al lado del Poder. El Poder - decir.
Desde este punto de vista la experiencia dentro de
la Comunidad Terapéutica es una experiencia
Pedagógica: se aprende a sentir, a - ser, a
manifestar los afectos y los sentimientos, aunque
éstos sean antitéticos, por ejemplo
amor - odio.
A pesar que como institución social la Comunidad
Terapéutica ocupa el lugar de la desviación
y de la exclusión que la sociedad señala,
ésta se ha apropiado del poder y del saber
del otro. No un saber científico sino un saber
que el residente incorporará paulatinamente.
Los padres no están excluidos de este saber
a pesar que existe el imaginario social que la Comunidad
Terapéutica "se encarga de todo",
más bien parece que la comunidad Terapéutica
restituye lo acabado, reencuentra lo que se perdió.
Ahora el saber se constituye desde la vivencia, esto
indudablemente genera efectos.
A quién llama el grito?
En el confronto con los Padres
el Residente grita (les grita?). Es necesario el grito
como recurso abreactivo y catártico; se revelan
a través de éste sentimientos, afectos,
sucesos que se taparon y detuvieron internamente en
el hijo. Para ellos los Padres fueron responsables
- consciente o inconscientemente - de "sellar"
los deseos y sentimientos. El confronto - desde este
lugar - es un pedido, una urgencia, un desafío.
Un desafío sin droga. Un reto de la palabra.
Ahora el ex - drogadicto no se burla de la ley, más
bien la llama, la grita y él también
se escucha. Invoca una escucha, un nuevo vínculo
con los Padres. Hace posible un imposible. El coordinador
lo acompaña, pero desde el lugar que ocupa
él, ahora no como residente sino como un hijo,
como lo que no fue. Ahora se ubica como un hijo.
La experiencia del confronto
necesaria y dolorosa tanto para los padres como para
el hijo. Para ese hijo que dejó de ser esclavo,
porque no hay droga de por medio. La droga solo fue
una máscara. Una máscara del miedo.
En el confronto con los Padres evoca realidades que
vivió desde su indefención como niño.
Realidades en que se sintió utilizado, abandonado,
dejado, sobreestimado por el escenario que los Padres
y la relación entre éstos le edificaron
y construyeron. Pero: ¿Por qué los Padres
deseaban un adicto?
Temático de relaciones familiares
Algunas conceptualizaciones importantes
El objetivo de este temático
es el de revivir, escenas y vivenciar sentimientos
y emociones que acontecieron en el pasado o ahora
en el presente del residente. Estas escenas están
ligadas a la dinámica familiar y generalmente
conteniendo vínculos o imágenes de los
Padres.
Esta es una experiencia marcadamente movilizadora
tanto para el residente como para el que coordina;
ya que su función es estar del lado de la vivencia
como también el de señalar, interpretar,
ayudar y co - sentir con el residente.
La reedición de experiencias a través
del recuerdo, elaboración y evocación
fue detallada por Freud (1895). Durante este Temático
se introducen otras técnicas con el fin de
"atrapar" la escena en cuestión.
Esta escena es el mito. En la dramatización
el mito se actúa y verbaliza. Se opera desde
la palabra o el acto llevándolo a la escena
dramática. En la mayoría de las vivencias
hay un cuestionamiento a la función paternal,
un llamado de atención a la necesidad de abandonar
ese mito. Como sabemos éste nos remite al acervo
arcaico de cada uno y de la humanidad entera, están
siempre recreándose y creándose, estas
vivencias esconden significativamente las tramas del
triángulo edípico. El revivir y elaborar
podría permitir una puerta de salida al entrampamiento
que imposibilitó crecer y madurar.
Toda la situación que se cree persigue este
objetivo: sacar el fantasma, la catarsis, dolor, búsqueda.
Búsqueda de un sentido, de una realidad psíquica
encapsulada y separada de la conciencia. Se vuelve
atrás. Retorno que permite unir de manera reivindicativa
los sentimientos, afectos dolorosos con la razón
y elaboración. El revivir permitirá
la regresión. Esta es necesaria en el proceso
de desalienación.
Hay consignas: basta de miedo, es necesario meterse
dentro y después salir. La atmósfera
permite - de alguna manera - esto. Todos apoyan y
ayudan a todos. No más solos. Se busca el compromiso
y la reparación. Permitiendo sentir se trae
la escena, pero ahora se completa, se revive, se expresa,
se grita. El grito es señal de que se tiene
ahora un saber. El grito convoca la falta, el daño;
después viene el desasosiego, algo de confusión
y el desahogo.
Este temático se lleva a cabo en un ambiente
propicio para tales fines. Los factores propiciatorios:
la oscuridad, la situación física de
los residentes, las órdenes o consignas del
coordinador, la sugestiva demanda que conlleva a mirarse
hacia adentro, la relajación y una melodía
introspectiva; permitirá en el grupo de residentes
(no más de cuatro para este grupo) trasladarse
a las escenas que habrán de elaborar.
Tanto el grupo mixto con este Temático "preparan"
a los Padres y al hijo - residente para una experiencia
dura y dolorosa: el confronto con los Padres. Pero
independientemente de esto, el Temático de
Relaciones Familiares permitirá al residente
conectarse con aquello que fue vivido pero no elaborado,
es así que el trauma se revela para no seguir
repitiéndose. Sabemos que las experiencias
del adicto fueron incorporadas tanáticamente
y después reiterándose. Ahora será
posible hablarlas.
Primer temático de imagen
Algunas conceptualizaciones importantes:
Este grupo se realiza al segundo
mes de residencia, después del Primer Extenso.
En este Primer Temático se trata de enfrentar
al residente con su IMAGEN, ya que siempre tuvo la
necesidad de la misma para aislarse de la realidad
y no permitiéndole el contacto consigo mismo.
Al resaltar una historia real o fantaseada, en ella
siempre se incluirá de manera consciente o
inconsciente. Siempre va a tratar de vender esta "caricatura",
este "personaje" de su creación y
de los otros, pero no todos aceptarán pasivamente
lo que quiere ofrecer, todo tienen voz para aceptar
comprar lo que más allá de lo visto
y oído se presenta.
De este modo se hace necesario el ataque a la imagen
como uno de los puntos clave del proceso terapéutico,
ya que de seguir con ella seguirá funcionando
en la realidad de la calle en donde el personaje,
la máscara, servía de protección
ante el sentir y vivenciar la verdadera realidad.
Es imprescindible poder darle a través de un
"otro" que "sostenga" el ser la
fractura de este personaje para que pueda penetrar
en su verdadero interior e ir sacando paulatinamente
las capas que lo cubren.
Esta experiencia se dirige a lo auténtico del
ser. Esto se ve también en las formas posturales
que adoptan al sentarse para dar comienzo a su relato
o en el transcurso del mismo, actitudes que dejan
traslucir las tentativas de encapsulamiento; las defensas
ponen la barrera más eficaz para no conectarse
con el afuera y el adentro.
La imagen que es sacada a la luz seguirá siendo
trabajada en la convivencia para que no se siga escondiendo
y evadiendo de sus conflictos internos, de sus aspectos
negativos y positivos, de su autodestrucción.
Montaña mágica
Al igual que otros grupos se
comienza con un breve "Dinámico".
Luego se relajan con una música adecuada, acostados
en colchonetas sobre el piso, y por medio de un relato
se los inducirá a subir a una montaña
la cual tendrá en su cima tesoros diversos,
tendrán que bajar tres de ellos y conectarse
con cada uno, luego se despedirán de los mismos
y elegirán un color que irá pintando
todo el paisaje e incluso a ellos mismos. Irán
saliendo de esta inducción y comenzarán
a relatar por turno lo vivenciado.
Algunas conceptualizaciones importantes:
Este grupo se da al tercer mes
de residencia, después del primer temático
de Imagen y antes del segundo temático de culpa.
"Montaña Mágica", como metáfora
de la escalada hacia una cima, se va pasando al caminar
por distintos tipos de suelos, en donde el esfuerzo
puesto tiene su recompensa. La montaña es la
vida, es lo permitido y lo negado. Lo "mágico"
es el deseo, la fantasía, lo imaginario. Lo
mágico es la omnipotencia, lo infantil, es
entrar en un terreno propio y ajeno como en el sueño.
Este es un grupo de "develación".
Las cosas, los fantasmas, las máscaras que
se bajan nos hacen pensar en energía que se
liga a representaciones preconscientes, ya no es una
energía libre que lleva al acto.
Todo esto sirve para comenzar a desenterrar lo no
enterrado y comenzar así a dar a luz puntos
importantes de la vida lo que muchos de ellos habían
permanecido tapados hasta el momento. Por todo esto
este grupo sirve como disparador para empezar a profundizar
sobre ciertas escenas no tratadas.
En este contexto se ven las fuerzas que luchan entre
el pasado, el presente y el futuro, en su intento
de desarrollar un nuevo proyecto de vida, aunque existen
escenas de las cuales no es fácil desprenderse,
desligarse.
El color que eligen al finalizar la experiencia de
ensoñación, también da cuenta
de la lucha entre la pulsión de muerte y la
pulsión de vida, ya que muchas veces el verse
también teñido del color en juego puede
causar horror y/o placer.
Se agrega como punto fundamental en este grupo, la
reactivación de las ansiedades depresivas,
paranoides y también confusionales, el grupo
ayuda a tratar de resolver y a poder enfrentarse con
ellas, para así intentar llegar al núcleo
del conflicto al cual se regresó.
II - Testimonios individuales
Segunda parte
En esta transcribimos los testimonios
individuales realizados para la entrega a la institución
a los quince días como residentes y de la vivencia
durante los dos meses de pasantía.
La residencia como proceso
Por: Lic. Mónica G. Gabes
El sentimiento comienza desde
el momento de la admisión. Yo venía
de mi viaje a Bahía Blanca, me voy a mi casa
a dejar el bolso y preparo otro, tomo un taxi para
llegar a horario a la Admisión, todavía
todo era una mezcla de emociones, no estaba en ningún
lado, sabía que iba a la entrevista pero no
sentía que ya me quedaba, pensaba que todo
era "casi una aventura".
La realidad se impone cuando nos dicen que ya nos
estaban esperando en El Castillo. Sentí que
estaba nerviosa, los tres nos sentimos nerviosos,
tratamos de hacer chistes, jugamos con palabras relacionadas
a "escaparnos".
Antes de entrar nos sacamos fotos, sentí que
pasando el portón era otra historia ¿qué
pasaría en estos días?, ¿cómo
saldría, igual, mejor, peor, diferente?.
Pensé que nos recibirían todos, pero
no estaban, tuvimos que esperar, me fui tranquilizando,
luego llegaron, nos dieron la bienvenida con un "fuerte
aplauso", y un abrazo de un "HERMANO MAYOR",
sentí "protección", pero:
¿de quién me quería proteger?.
No lo sabía, mis emociones y yo formábamos
una gran masa.
Me molestó que me sacaran mi documento, mis
agendas, mi dinero, ahora recuerdo que una vez tuve
un profesor de Epistemología en la facultad,
que al mirar la foto del documento de un alumno, le
dijo: "este no es usted, esta es su "imagen"".
Recién ahora puedo entender que tenía
razón. Sentí que me despojaron de mi
imagen, me sentí sola.
Al segundo día mi cabeza estallaba de dolor,
estuve en cama pero a mi alrededor estaban los residentes
con muchas preguntas, sentí que ya no era la
que había entrado, contestaba yo y no la psicóloga.
Al entrar en la estructura me sentí una más,
sentía que igual costaba que se acercaran espontáneamente
y por momentos también a mi me costó.
Sentí que al acercarme a los otros cada vez
más me acercaba a mi y viceversa.
Por momentos pensaba en el afuera, en mi pareja, en
su madre enferma, en su dolor, en mi familia, en los
otros, en la necesidad de saber algo de ellos, y ahí
quería irme, pero eran solo momentos de tristeza,
ahí pude entender que cuando uno se "cuelga"
con el afuera no puede estar en el adentro, pero el
dolor compartido deja de ser un dolor único
porque también es del otro y se puede esclarecer
mejor, me sentí comprendida y pude comprender.
También por momentos sentí que me exigían
y que me exigía.
Fueron muchas las sensaciones y muchos los sentimientos.
También estuve ansiosa ante la cercanía
de que ya se cumplían los días de residencia.
Todo lo que viví fue valioso para mi, fue duro,
no fue fácil, pero pude reencontrarme, pude
abrirme y entregarme, y dejar que el otro se meta
en mi. Ese "ponerse en el lugar del otro"
dejó de ser una frase repetida para convertirse
en algo real, palpable, sentido.
Al ser anunciados como asistentes de Staff cambió
mi lugar, me duele la separación, siento que
dejo algo, pero la fuerza del crecimiento es más
fuerte, necesito y siento seguir avanzando.
Me pregunto: ¿me voy como cuando entré?.
Indudablemente no, me voy siendo una "ex - residente"
que ya no necesita de la "protección de
sus sentimientos", ya que puede dejar salir a
la luz muchos de ellos y que allí donde no
había ningún signo apareció uno
de pregunta para seguir reflexionando. Siento que
se fue Mónica Persona, de profesión
Psicóloga, el Título salió detrás
de mi.
Testimonio de lo vivido en
la pasantía durante dos meses
Por: Lic. Mónica G. Gabes
Antes de ingresar, más allá de un pensamiento
había un sentimiento, estaba sintiendo una
necesidad de poder convivir con pacientes adictos,
con los que yo ya estaba trabajando en un Centro de
Promoción en Salud Mental y Prevención
de Uso Indebido de Drogas, en la Ciudad de Mar del
Plata, no siendo oriunda de esa ciudad sino de Capital
Federal, pero residiendo en la misma durante el año
1988 hasta mayo de 1989, fecha en que comienzo el
postgrado en la Especialización de la P. U.
I. D. Después de todo este trabajo con pacientes
adictos ambulatorios, yo sentí una necesidad
de poder acercarme más al sufrimiento de ellos,
como así también profundizar en las
distintas terapéuticas y en lo que significa
la adicción tanto para el que la lleva al acto,
como para el que la sostiene.
Pensaba y sentía que iba a ser una experiencia
importante para mi, importante para este grupo que
habíamos formado los tres, tal vez con miedos
a que nos encasillemos en nuestro rol de Psicólogos,
pero teníamos una gran necesidad que se pudiera
concretar esta pasantía, ya que existió
un momento en que casi no se realiza porque no éramos
tres disciplinas distintas, y el postgrado exigía
que fueran distintas, pero nosotros nos mantuvimos
en la posición que queríamos asistir,
y bueno, lo logramos.
Todo era una gran incógnita, no me podía
imaginar, y no podía imaginar que podía
llegar a pasar ahí. Gino y yo conocíamos
el lugar por un día que habíamos concurrido,
pero yo al menos no podía fantasear cómo
sería la experiencia, cómo sería
todo el día, y mucho menos cómo tan
bruscamente me podía despojar de mi rol. Realmente
me dejé llevar por la experiencia.
Y llega así el día en que nos encontramos
caminando rumbo al Castillo, los tres, cada uno con
sus cosas pero unidos. Cada uno con su bolso cargado
de cosas, mirando hacía adelante, mirando hacía
atrás pero con paso firme, las ventanas de
las torres del Castillo nos observaban de lejos. Al
llegar a la puerta sentimos temores, miedo, alegría,
un sin fin de sabores que se unían en el aire.
Las fotos hoy recortan ese entramado de sentimientos,
las palabras quedaron sueltas en el espacio y adheridas
en nuestro interior.
Traspasando la puerta, atrás quedó nuestro
saber, nuestra teoría, nuestra metodología
de papeles. Ahora reinaba el silencio. Los tres nos
sentamos en el estar, nos reíamos, nos conteníamos
mutuamente. De pronto llegaron todos los residentes,
habían ido a hacer Deporte, algunos se acercaron
a saludarnos porque recordaron nuestro rostro, luego
llamaron a almorzar, fuimos todos, nos anuncia un
staff, todos los aplausos estallan, lo mismo nuestra
emoción, nos destinan un "hermano mayor",
ya alguien nos guiaría ante lo desconocido,
me sentí protegida, recién ahí
pude sentir la inmensidad de las vivencias que se
avecinaban y que indudablemente la realidad supera
a toda la fantasía.
Mi cuarto no era el mismo que el de María,
yo lo compartía con cuatro residentes más,
al subir a éste mi "hermana mayor"
me revisa todas mis pertenencias, me retiran mis documentos,
la plata, mis libretas, mi agenda, todo lo que me
pertenecía, me costó bastante el poder
despojarme de todo esto, era como un gran simbolismo
de todo aquello de lo cual yo me tenía que
despojar ahí dentro, de todo lo que yo creía
que me pertenecía. MI IMAGEN.
Al segundo día me enfermé, tenía
dolores de cabeza, vómitos, pero luego de este
síntoma ya entré en la Estructura y
me asenté como residente. Me costó un
poco poder ver mis cosas, el poder ver que también
uno depende de muchas cosas que por ahí no
son drogas ilegales, pero que sí uno depende
de una serie de objetos que cuesta ver como adictivos.
Esto es lo que más pude encontrar como semejanza
con ellos, también pude encontrar como semejanza
el dolor por el descubrir que hay muchas cosas que
todavía no están elaboradas y que cuesta
elaborarlas. Compartí el sufrimiento, por momentos
la apatía, la exaltación en otros, el
cambiar brusco de estado de ánimo, un poco
de toda esa energía que tiene la adolescencia,
la potencia y la impotencia a la vez. Muchas veces
esto se podía ver en el dinámico en
donde a través de este grito potente, estremecedor
y niño a la vez marcaban su bronca por el "no
poder": "me siento impotente, re impotente"
este grito me paralizaba, me golpeaba en el pecho
a modo de puñal, no siempre se está
preparado para el grito, el rostro del que grita se
transfigura, su color se acentúa, su postura
enaltece la musculatura, pero yo que estaba viendo
esto y respirándolo me sentía golpeada
por el estallido brusco del sonido.
Fueron muchas las experiencias que me hicieron quebrar,
una experiencia importante fue cuando fuimos todos
a la Granja Gaynor para la graduación de residentes,
fue uno de los momentos más emocionantes, todo
era una gran masa de afecto, de llanto, de alegría,
pude sentir todo el proceso, toda la entrega y el
recibimiento de un diploma, un señalador de
libros y un libro con un título importante:
"Historia de un Náufrago". Yo fui
como residente, iba en el micro como residente y volví
como residente y todo esto me hacía movilizar
un montón de sentimientos, una suerte de transformación
se había producido en mi, ¿cuánto
faltaba para mi salida?. Este proceso me conectó
con los logros alcanzados pero también con
lo que uno deja para poder lograr un mayor crecimiento,
pero indudablemente el crecimiento implica sufrir,
aunque sea sólo una frase trillada pero que
es real al palparla en la propia vivencia.
También uno tiene sentimientos ante ciertas
cosas que quiere hacer y no puede, impotencias, como
por ejemplo querer recibir un llamado o ver a una
visita que llega a dejar algún pedido y tener
que observarla de lejos, si se tenía la suerte
de estar justo en algún lugar estratégico.
Todas las angustias las viví como residente
y pude entender cuando el residente necesita ver a
alguien, o que necesita que le den una carta que está
esperando, que siente deseos de hablar por teléfono,
todas estas cosas me hacían sentir sola.
Todos estos sentimientos pude ir y expresarlos en
el momento, como por ejemplo, ir y decirle al Staff:
"Quiero esa carta que llegó y que estoy
esperando, y que es importante para mi", pude
ir y pedirla, pero también tuve que saber esperar,
porque no era Mónica la Lic.en Psicología
la que iba a pedir y por eso no se la iban a dar al
momento, sino era una residente y tenía que
esperar hasta que la leyeran . Importante: saber esperar
y saber pedir.
Pude pedir que por momentos me confrontaran porque
me daba cuenta que me estaba cerrando, también
pude ir a confrontar, de este modo pude hablar de
muchas cosas mías, dolorosas, vitales, necesarias,
pero lo que importa es que pude hacerlo, yo que siempre
estuve más acostumbrada a escuchar, a sentir
que los problemas pasaban más por los demás
y que los míos tenían algunos años
de análisis.
Por momentos sentí que existía una presión
de los residentes hacia nosotros para que pongamos
un papel en la urna de los confrontos, para que los
días lunes descarguemos nuestra bronca, pero
al menos cuando sentí ciertos roces con algunas
personas lo pude resolver como dicen ellos "en
la cancha". Me costó mucho, como dicen
ellos, "no hacer rancho" entre nosotros
tres, teniendo que tratar de estar separados, sentarnos
en diferentes mesas, tratando de no estar en contacto
nosotros para poder hablar y acercarnos a otros, pienso
en los integrantes de alguna tribu, en donde es necesario
el intercambio.
Pensando en la "libertad", creo que existe
una coartación de la misma y también
hay una libertad reglada, ya que es uno el que eligió
estar dentro de la Comunidad y por lo tanto tiene
que adaptarse a sus normas, y por otro lado dentro
de esas normas estaría implícito una
coartación de ciertas libertades, como por
ejemplo, si uno tiene ganas de estar sentado pensando
pero la Estructura dice que es la hora de Socialización,
tiene por lo tanto, que estar socializando.
Por momentos, a pesar que soy de este país,
me sentí extranjera al estar dentro de la Comunidad,
estaba en un lugar casi sin patria, que podía
ser un lugar cualquiera del mundo, claro que yo tenía
ciertas ventajas ya que conocía el lenguaje
y sus modismos. Pero de la misma manera sentí
que estábamos dentro de una "isla"
donde nos habíamos juntado para poder cambiar.
Con el pasaje a ser Asistente de Staff siento que
es algo que me da mayor responsabilidad, me cuesta
dejar el lugar que había podido lograr, llegando
a la estabilidad, pero sentía necesidad de
crecer, de hacer un pasaje a otro lugar, de no quedarme
en ese punto, teniendo una sensación de pérdida
y de ganancia. Este nuevo lugar lo viví como
que no era ni negro ni blanco, un lugar intermedio
donde no sabía bien cuál era "la
función". Pero desde aquí podía
ver con mayor objetividad todo lo que había
vivido hasta el momento, podía acercarme de
otra manera diferente.
Como Staff hubo una comunicación bastante fluida,
no hubo diferencia en decir ex - adicto, o no - adicto,
sentí que uno podía llegar a la misma
comprensión del ser, a pesar de que todo esto
fuera cuestionado al principio por los residentes,
al decirnos: "Pero vos no sos adicta, no sabés
lo que se siente", igualmente uno puede comprender
aunque no haya sido adicto, creo que eso se logró,
el dolor y el decir amplio de la palabra no tiene
un solo destinatario asegurado, lo que importa es
como uno se predispone ante la escucha y que dimensión
le da a esta. Recuerdo que al estar en un confronto
con los Padres de un residente este le dijo a su madre:
"¿dónde estabas vieja, cuando yo
estaba con la jeringa en la mano? Yo esperaba que
me preguntaras alguna vez cómo me sentía,
pero yo te vivía trucheando". Esto lo
gritó y yo sentí que atravesó
mi interior y mi saber porque este también
era un saber, era una verdad envuelta en largos silencios,
yo pude sentir y comprender sin haber tenido nunca
una jeringa rozándome el brazo.
Con los Staff la comunicación también
fue buena y fluida, tal vez no existía en uno
la preparación para actuar un rol de Staff
rígido y autoritario, pero los límites
fueron puestos cuando se hacían necesarios,
de otra manera, pero límites al fin.
Ahora, después de esta experiencia, ya no soy
la misma, ni los adictos son los mismos, ni la adicción
es la misma. Siempre tendré en mí esta
vivencia como punto fundamental en la escalada de
mi crecimiento personal y como profesional. Al estar
en el corazón mismo de una comunidad terapéutica
pude llegar al verdadero sentir de alguien que quiere
luchar por su libertad, de alguien que siempre temió
al cambio pero que un día se decidió
a decir ¡Basta!. Espero que todo esto me lleve
por un camino real, sin miedos y sin estigmas, tratando
de afrontar las verdaderas demandas de aquellos que
esperan una respuesta, tal vez todos las necesitamos
y tal vez todos tengamos alguna para dar.
Residencia como proceso
Por: Lic. María Quinde
Reyes
El iniciar una experiencia nueva
y diferente me creó expectativas de miedo pero
a la vez dispuesta a vivirlo intensamente. El llegar
a esta comunidad me ubicó en una realidad diferente;
empezando a sentir temor a lo imprevisto pero que
al ser presentados a la familia vibré de emoción
ante los aplausos y gritos de los chicos, lo cual
me hizo sentir segura de que todo lo que pase sería
hecho con amor. Sabiendo que era, ser honesto y destapar
las cosas que nos molestan y no enfrentarnos, lo puse
en práctica y dejé salir mis momentos
que no me había permitido sentir y junto con
el que me confrontaba descubrir y aceptar situaciones
que estaban en mi cabeza pero que no las enfrentaba.
Sentí que mientras más honesta era,
había mejor aceptación y comprensión,
eso me confortaba.
En un principio la imagen de Psicóloga, aunque
creía que me la sacaba siempre se interponía
cuando tenía que confrontar a alguien, lo cual
hacía que algunos se enganchen, pero al notarlo
me daba cuenta que tenía que marcarlo y luego
esto facilitaba el intercambio de sentimientos, en
los cuales a pesar de no haber consumido droga había
vivenciado situaciones familiares parecidas y canalizado
tal vez por otras adicciones. Las constantes expresiones
de afectuosidad me llenaron mucho, me sentí
acompañada en todo momento, esa sensación
de soledad desapareció y sentí que tenía
un espacio dónde el sentir era permitido y
entendido. La convivencia diaria en la cual compartía
con los chicos, alegrías, tristezas, dolor,
me hizo integrar más a la familia y preocuparme
por cada uno de los muchachos a quienes aprendía
a querer y comprometerme a ayudarlos, hasta el domingo
8 me sentí muy bien, pero lunes y martes ante
la expectativa de salir sentía ya todo muy
rutinario y un afán por tener libertad de hacer
las cosas en el momento que desee sin que me digan
cuándo ni dónde.
Hoy me emocioné más que nunca y al saber
que terminamos la pasantía como residentes,
de repente sentí tristeza, porque siento que
cada día contribuí con una parte de
mi en la convivencia de la casa y a la vez porque
me siento muy sensible y temo que afuera ese intercambio
de afecto y honestidad choque con la realidad de otros
que no entiendan esta forma de manifestarse.
Estoy segura, que es la mejor de las experiencias
que me pudo haber pasado en mi vida, la sufrí
con amor, pero nunca estuve sola, y me sirvió
para tomar decisiones importantes en mi vida.
Testimonio de lo vivido en
la pasantía durante los dos meses
Por: Lic. María Quinde
Reyes
Trabajando en Guayaquil con los
pacientes adictos sentía la necesidad de tener
una mayor comprensión de su sufrimiento, de
su dinamismo, de su vivencia, porque a pesar de lo
que había escuchado desde un lugar de escritorio,
estaba distante de su realidad.
El tener la oportunidad de ir a una comunidad terapéutica
en la cual el principal requisito era vivir la experiencia
como residentes, consideré que era el momento
preciso para ponerme en el lugar de él, y desde
ese lugar poder conocerlo mejor.
Sabía que la experiencia era dura, sentí
miedo, sobre todo por la fantasía que tenía
respecto a una comunidad terapéutica, representaba
encierro, libertad limitada, esto me creó expectativa
y recelo; pero quería saber y convivir este
momento, considerando que también iba a ser
un crecimiento personal.
Al llegar a la comunidad sentí que dejaba tras
de mi gente que quería, expansión para
lo que quería; dejaba otra realidad. Me di
cuenta que ahora viviría algo nuevo, compartir
con personas de otro contexto, cumplir normas, contribuir
con mi ser, mostrándome como soy. El viajar
juntos los tres hasta esta Comunidad hizo que los
lazos de solidaridad y afecto se estrecharan y en
la puerta, antes de entrar, a través del miedo
que compartíamos sentí seguridad y compañía
y deseos de continuar.
Dentro de la comunidad, sentía una tranquilidad,
armonía y una incógnita a descubrir.
Al presentarnos a la familia, me estremecí
toda ante los aplausos y gritos de los chicos, tenía
ganas de llorar por la emoción, "me latía
aceleradamente el corazón"; luego al designarme
una hermana mayor me dio seguridad y comencé
a compartir con ella mis sentimientos, ella me hacía
sentir protegida y ayudada, a comprender esa realidad
que no conocía, pues tenía que aprender
cuál era el movimiento de la casa para que
al entrar a la estructura utilice lo que me enseñó.
El miedo seguía, ahora cada uno de nosotros
estaba con un hermano mayor, estábamos separados,
pero cuando nos volvimos a encontrar en la noche,
el abrazo y el beso fue más sentido, teníamos
miedo y estábamos conociéndonos. Sin
embargo, no era permitido estar muy juntos porque
podíamos "tranzarnos"; pues veníamos
de un lugar en que habíamos compartido algunas
actividades y eso nos haría "colgarnos"
en el afuera, y "escapando" así a
encontrarnos con nuestros miedos. Esa separación
me hizo sentir desprotegida en mi grupo, tenía
ahora que conocer a otras personas, no sabía
como acercármeles.
No entendía algunas palabras; solo miraba y
aprendía, y esperaba que se me acercaran. Estaba
con la expectativa de que llegue un "confronto",
este llegó, era un diálogo en el cuál
me despojaron de mis defensas y reconocí mis
miedos, luego vino el abrazo, me sentí bien,
pero sorprendida, encontré comprensión,
apoyo y afecto. Pero el miedo a descubrirme continuaba,
a seguir mostrando cosas dolorosas que no las habían
visto, o que me las había "dibujado".
El compartir pasaba por el grupo, no había
nada oculto para la familia, todo se debería
saber, yo prefería contar mis cosas a quién
iba confiando, y a solas, tener que decirlo en grupo
o que se entere toda la familia me producía
ansiedad y miedo. Al participar en los grupos - Consejero
y Estático - la expectativa de los demás
por conocerme me llenaba de ansiedad, sin embargo,
el clima de afectuosidad, los puntos comunes en las
historias de los demás me reaseguraban poder
compartir mis sentimientos.
Me agradaba que se acercaran a mi y se preocuparan
por conocerme, aunque temía lo que descubriera,
pero la compañía y aprobación,
tomaban su importancia, luego de esto empecé
también a dar ayuda, escucha y comprensión,
sentía un compromiso con el otro en ayudarnos
mutuamente.
Sentía que era un espacio donde se podía
sentir, se permitía hablar y escuchar, y comprenderse.
Lo más difícil fue abrirme espontáneamente
con alguien que conocía; esto lo rescaté
al pensar que no necesitaba en ese momento conocer
tanto a la persona que me escuchaba, que bastaba su
preocupación por mi, y que se pusiera en mi
lugar para comprenderme. A partir de esto sentí
que este era un espacio para mi, para encontrarme
conmigo mismo, que hablar de mi era importante, y
compartir mi sufrimiento era más humano.
El ir cumpliendo las actividades de la convivencia
diaria me iba comprometiendo con la familia. Cometer
el primer incidente, me preocupó, haberme equivocado
y expectante de qué corrección me iban
a dar; luego me dijeron "te estás mostrando,
no eres perfecta", me tranquilicé y acepté.
Cuando me dieron la "ayuda" me sentí
fortalecida.
Empezar a marcar actitudes fuera de lugar se me dificultaba,
no podía reconocer cuando algo estaba fuera
de lugar, luego sentí que era mi responsabilidad
y que de esa manera me ayudaba y ayudaba a otros,
porque le daba una posibilidad de reparar.
Comencé a valorar que aquí era un lugar
privilegiado por el afecto y la honestidad esto hacía
que me preguntara cuántas de mis relaciones
afuera eran honestas. Sentía que este era un
lugar exclusivo. "estar alerta es estar vivo",
las alegrías, las lágrimas, el dolor,
el miedo, me confirmaban eso, sentía que nunca
había estado tan viva como "ahora".
Diferenciar momentos, de sentir bronca no los percibía,
por eso me cuestionaban; gritárle a otro residente
porque "me provocó sentimientos",
me llenaba de miedo, no me atrevía, prefería
hablarlo. El grito en el Grupo dinámico me
tensionaba y me emocionaba cuando veía la reconciliación.
Así poco a poco, cada actividad me impedía
evadirme; a cambio, me iba olvidando de mi rol y como
residente cumplía la estructura y dinámica
de la comunidad porque era un compromiso de amor entre
todos los que estábamos ahí.
Cuando se aproximaba el término de esta fase,
comencé a sentir expectativas por el afuera
y a demandar salir, sentía todo rutinario,
tenía deseos de hacer las actividades sin que
me indiquen cuándo dónde, noté
ahí que al pensar en el afuera me "colgaba"
con algunas cosas en mis tareas.
El día que nos anunciaron como Asistente de
Staff, sentí un contraste, tristeza al saber
que ya no compartía 24 hs. con los chicos,
porque ese sentimiento de unión me llenaba,
aunque sentía que era una realidad opuesta
a la de afuera. Por eso a pesar de que tenía
alegría de poder salir, también tenía
extrañamiento a la realidad de la cuál
venía. Sin embargo, me gratificaba saber que
ahora rescataría a mi rol u que me podía
acercar a los chicos con una mayor comprensión
de lo que expresaban porque no era extraña
a su realidad. Pero me costaba ubicarme del lado del
ser "Staff", prefería estar con los
residentes, no sabía cuál era mi lugar;
me hacía falta saber lo que había pasado
en cada uno de ellos diariamente, como lo sabía
antes; me dolía la exclusión.
Pasar a ser Staff me dio más seguridad, el
tener un grupo de chicos que serían "mis
aconsejados" me hizo sentir una gran responsabilidad
y compromiso para muy poco tiempo; sentía más
autonomía para comunicarme con los chicos y
con la posibilidad de usar mis conocimientos como
psicóloga y hacer así que mi participación
sea más fructífera. En un principio
escuché los sentimientos de los residentes
a mi cargo y noté que para uno de les dificultaba
verme como Staff, porque me recordaba como residente,
para otro con la defensa de que no me aceptaba porque
era psicóloga; sentí la necesidad de
valorar las dos cosas pero la vivencia de residente
me daba más seguridad para romper con este
prejuicio; luego de aclararlo el diálogo con
este grupo fue productivo, confiable, llenándome
de satisfacción cuando sentía que los
podía ayudar, y que ellos también me
ayudaban.
La guardia de fin de semana la terminé muy
tensionada, la sentía como una responsabilidad
que descansaba en mi posibilidad de saber poner límites,
de que no me "trancen" de saber que iba
a tener el control de la Comunidad, de que los chicos
se encuentren bien, quería poder ayudarlos
a todos; en un principio fui permisiva, pero luego
sentí que me demandaban límites, pero
temía ser injusta en el momento de ponerlos.
En la noche al tener que evaluar los incidentes y
dar la ayuda adecuada, me fue menos difícil
excepto al tener que dar una reprimenda verbal en
la cual se le marca la actitud al residente pero gritándole.
Como Staff tener que coordinar el Grupo Dinámico
me tensionaba, porque los gritos me asustaban, terminé
el último día con dolor de cabeza, pues
en este intercambio de sentimientos me desbordaba
de emoción cuando alguno de los residentes
reconocía sus limitaciones y pedía ayuda
con honestidad; me emocionaba los encuentros de amor
después de la reconciliación. Recuerdo
que como residente, me sobresaltaba ante los gritos,
ahora los escuchaba atenta y como algo normal; aunque
con el interrogante ¿me llevarán al
Dinámico?, esperaba que no, y así fue.
Esta vivencia, considero que es algo jamás
vivido, que más allá de la experiencia
del saber del otro, llevo la plenitud de las emociones
y los sentimientos poco cultivados; que fue un espacio
donde lo dediqué a mí, eso me agradó;
siento que crecí en la comprensión del
sufrimiento del otro para que cuando tenga que escucharlo
saber desde qué lugar me habla, qué
me demanda y desde qué lugar tengo que escuchar
a este sujeto "llamado adicto".
La residencia como proceso
Por: Lic. Gino Cavani Grau
Pienso que estos quince días
que viví como residente de la Comunidad Terapéutica
fueron, por un lado difíciles y duros y por
otro lado, sentí emociones que creo me conmocionaron
y perdurarán en mí de una manera positiva
Es difícil examinar la experiencia de internación
dividiéndose: quien crea en una postura de
observación participante, es decir a la vez
protagonista y al tiempo crítico, observador
de un afuera, sencillamente complicado. Hubo una fuerza,
que va por el afecto, el amor y el sufrimiento más
grande que la inteligencia o lo intelectual. Esta
fuerza me llevó a comprometerme cada vez más
como un residente. A sentir y vivir en carne propia
lo que una persona en esa circunstancia siente.
Este compromiso fue haciéndose cada vez más
profundo y a la vez doloroso. Unos, porque me permitía
hablar (y sentir) de mí y de mi historia, de
mis temores, inseguridades, imágenes, conflictos,
penas e incluso alegrías. Creo que siempre
hubo un espacio y alguien que se brinda para escucharte
y sentir lo que yo sentía en esos momentos.
Al principio temores, algo de miedo por lo desconocido;
la idea de que lo extraño es a la vez peligroso,
fue desapareciendo a la vez que me dejaba conocer
como persona y no como psicólogo. Esta imagen
duró los primeros días hasta que fui
desembarazándome de mis defensas e imágenes.
Comencé a tener una convicción. De que
uno tiene miedo de sí mismo, de conocerse y
de expresar sus cosas. Después uno escucha
otras historias y es como una invitación a
abrirse y mostrarse. Como cuando a uno le cuentan
un sueño y lo invitan a soñar.
Esta fase, este momento fue duro y penoso para mí.
Porque descubrí cosas mías que antes
las tapaba o evadía. Y aquí me ayudaron
no drogadictos que se estaban rehabilitando sino personas,
simplemente eso, personas, hombres.
Después uno empieza a ponerse en el otro lugar
y es el que escucha, siente el dolor del otro su sufrimiento,
angustia y siente como la persona va descubriendo
sentimientos o temores e incertidumbres que lo llevan
a confundirse y uno se acerca y dice "¡FUERA
HERMANO!"; lo ayuda pero no le permite confundirse,
sino le presenta un espacio para comprenderlo y escucharlo.
Sentía que la soledad podía ser compartida,
así como los temores. Sentía que esta
era mi casa, mis hermanos, mi casa. Me daba en los
trabajos y en las responsabilidades. A veces cometía
incidentes y comprendía que éstos eran
por preocupaciones o conflictos que me llevaban a
no comprometerme. Me costaba asumirlos y me daba cuenta
que estaba a la expectativa de "la calle",
de lo que pasaba afuera y supe que a veces me estaba
escapando de lo que estaba sintiendo o viviendo aquí
dentro. Esto sucedió casi al final de la residencia.
A la vez que me mostraba espontáneo, sensible
y más natural que afuera. Esto lo sentí
cuando salí de permiso, después de doce
días. Me impactó el cambio, me sentí
indefenso. Por eso creo que era necesario ver más
adentro, lo que va a suceder afuera en "la otra
realidad", sin que esto signifique "colgarse".
Además creo que fue necesario que alguien espere
afuera, es decir una persona que contenga y que transmita
seguridad y apoyo.
Además creo que cuando hablé de mi soledad
y mis expectativas por lo que me sucedía con
relación a lo de afuera: la llegada de mi familia,
la relación con i esposa, mi hijo, etc.; cuando
pude expresar estas cosas, extrañé menos
y me sentí acompañado.
Creo que una de las experiencias más importantes
y profundas fue la del grupo Consejero, porque me
permití sentir y estar cerca al sufrimiento
de los demás compañeros.
Testimonio de lo vivido en
la pasantía durante los dos meses
Por: Lic. Gino Cavani Grau.
Creo que son pocas las experiencias
que he vivido desde dentro una institución,
durante mi historia. Pocas, porque creo que es difícil
que uno haya estado tan sumergido, comprometido con
la experiencia que he pasado y sentido. No tenía
ninguna idea preestablecida de lo que era una Comunidad
Terapéutica. Es más en mi país
nunca había entrado a una institución
como ésta, ni había visto de manera
tan comprometida adictos rehabilitándose.
La primera sensación que tuve es la de alguien
que va a una experiencia difícil pero que a
la vez no sabe cuál va a ser la magnitud de
los hechos. Sentía expectativa, miedo, pero
dentro también sentía una fuerza...
que me llevaba a ser la experiencia.
En el fondo tenía la sensación que no
solo iba a ser importante como profesional o como
persona, sino que podía llevarla a mi país
para compartirla. Iba a ser inigualable. Es decir,
ahora no habría ningún otro suceso que
se compare con el haber convivido con los residentes.
Recuerdo que antes de ingresar nos tomamos fotos;
y la vez pasada estaba reflexionando sobre esto. Fue
significativo este acto. Las fotos son testimonios
de un tiempo que se detiene justo en el límite
entre dos realidades. Las fotos en que estábamos
parados allí dándole la espalda todavía
a una realidad como la que se vivió dentro
de "El Castillo", por un lado dándole
la cara a esta realidad, una realidad más instituida.
Cuando estuve dentro sentí entusiasmo y a la
vez temor. Esperamos ser recibidos por "La Familia"
y presentados como los nuevos residentes. Se iniciaba
así el descubrimiento.
En ningún momento de los días y las
noches me defraudó la experiencia, más
bien me costó mucho dejar preconceptos o mi
disciplina. Sentía que era necesario hacer
la convivencia con "mis hermanos". Había
en mí una sensación como de irme descubriendo
ante ellos y a la vez conociéndome yo mismo.
Además había a veces como dos fuerzas:
el temor a ser conocido en su integridad (defectos,
deshonestidades, imágenes, etc.), y por otro
lado una fuerza que lo lleva a uno sin temores a "sacarse"
prejuicios, imágenes, miedos, etc.. No solamente
hacia ellos sino conmigo mismo. Conforme iban pasando
los días y ya en la convivencia con los demás
estableciendo vínculos, lo más difícil
para mí fue ir compartiendo vivencias de mi
vida, de mi historia. Al principio es difícil,
pero después cuando uno encuentra una escucha
atenta o una persona que se acerca le va confirmando
algo: la de compartir; además sentía
que la misma convivencia era eso, una fuerza que te
lleva a conocerte y a compartir sentimientos, sucesos,
experiencias, de un mundo que uno hace fuera con lo
suyo. De esto me daba cuenta como el dar respuestas
se habrían en mí interrogantes.
Creo que son muchas las emociones y las vivencias
que experimenté durante estos días en
la relación con los demás residentes.
Pero hay un momento en que después de sacarse
todas las defensas e imágenes uno llega - incluso
- a compartir su dolor, su sufrimiento. El dolor que
causa el haber descubierto "cosas" que estuvieron
tapadas, encubiertas e indescifrables. Esto me conmovió
y quebró. Ahora era un protagonista más.
El rol de psicólogo, aquella imagen, "chapa"
se había quedado en el olvido. Muchas veces
sentí el sufrimiento del otro y compartí
el mío, siempre había alguien allí,
se acercaban y "prestaban el hombro". Creo
que el rol, mi rol, duró poco tiempo. Estaba
sintiendo la experiencia.
Otro de los sucesos que me impactó mucho fue
cuando después de trece días de internación
salí - con permiso, como un residente - a esperar
a mi familia en el Aeropuerto de Ezeiza. Este impacto
fue chocante para mí. Salía efectivamente
a "otra realidad". Cuando salí me
sentí muy sensibilizado y movilizado "que
extraño era todo esto", me decía
a mí mismo. Allí me di cuenta también
cuánto me había comprometido, cuanta
entrega había dado.
Asimismo, al final del período de internación,
creo que faltando dos días sentía la
ansiedad por salir (además tenía a mi
familia afuera y hacía seis meses que no los
había visto). Me di cuenta cuánto sufrían
los residentes cuando no ven a los suyos. Además
sentía que había sido suficiente la
experiencia. Esta experiencia reparadora, dura, difícil,
pero importante. Sentía que podía -
ahora - existir otra posibilidad, otro lugar para
conocer y comprender al residente. No obstante cuando
pasé al otro rol, a pesar que lo había
anhelado, todavía me sentía conectado
con la experiencia anterior. Incluso hasta ahora me
cuesta olvidar o separarme de la vivencia. Creo, por
eso que es más difícil mantenerla viva
dentro de uno.
Los límites los sentí casi al final.
Ese perímetro que marca el umbral entre dos
realidades comenzaron a hacerse más presentes
en mi cuando anhelé salir. Me sentía
mal. Extrañaba lo de afuera, la calle. Creo
que esta es una lucha incesante en los chicos. El
deseo de estar en "la calle". Recuerdo que
me dieron una ayuda por estar "colgado"
en la calle. Me trajeron hacia dentro nuevamente.
Antes cuando uno comenzó esta vivencia no sentía
tantos límites. Parece como que el vínculo
que uno establece se sostienen los sentimientos y
uno va enriqueciéndose del vínculo:
se da a conocer y conoce a la vez. El perímetro
no es un límite que a uno "lo encierra".
Incluso cualquiera de los residentes podría
tomar sus ropas e irse. Como pasó una vez.
Más bien cuando uno va poniendo mucha expectativa
en el afuera, en la otra realidad, comienza a invadir
los sentimientos de nostalgia, de extrañamiento
(de extrañar), etc.
Cuando pasé a ser Asistente de Staff me sentí
excluido. Fuera de la vivencia. Ser Asistente de Staff
era una cosa híbrida. Una forma de reasegurarse
poniéndose al otro lado. Me sentí excluido
porque perdí contacto con los "hermanos".
Algo se alejó del vínculo con ellos.
Como separarse de un saber encontrado en el residente.
Como Staff se recuperó la disciplina.
Sin dejar las enseñanzas que la vivencia me
había dado como residente, es más sentí
que podía acercarme a los chicos de manera
espontánea y abierta; incluso "entrar"
en ellos. Comprenderlos y conocer por ejemplo sus
"psicopatías", su sufrimiento, sus
imágenes, sus defensas. Podía responder
a estas imágenes sentándome al lado
de ellos. Estaba frente a una persona.
Como Staff participé en algunas experiencias
de los grupos terapéuticos. En el grupo Mixto
observé que sentí como el residente
evoca pedidos y mensajes de experiencias vividas como
carencias, faltas, expresa las equivocaciones y reclamos
hacia sus padres a través de otros padres.
Algunos logran unir el afecto con la demanda: se postran,
bajan la cabeza, se llevan las manos a la cara, y
lloran, lloran.
Una de las experiencias más dolorosas que viví
como Staff fue cuando participé en el grupo
llamado Temático de Relaciones Familiares.
Duró cerca de cuatro horas y no pude recuperarme,
sino tres días después. En esta experiencia
sentí lo que es el sufrimiento de estos chicos.
El grito profundo y desgarrador invocando vivir, llamando
un orden; el llanto de dolor por la falta, la equivocación,
la carencia, la tristeza. Recuerdo que uno de ellod
recostó - en su llanto -, su cabeza en mi hombro
mientras paternalmente le pasaba mi mano por su cabeza,
los demás lo acompañaban en su descubrimiento.
El mismo le pedía a su padre que sea un padre
no un enemigo, le dijo: "¡Te quería
matar!". "¿Matar a quién?".
Le gritaba señalándole que nunca le
dio sentido ni lo vio como un hijo: "¡me
utilizaron - para unirlos y tu (señalándola
a la madre) me hablabas mal de mi padre!". Estas
experiencias se marcaron en mi, me hicieron reflexionar
sobre lo que había detrás de la "droga".
El confronto con los padres también fue una
experiencia dolorosa. Me moviliza y es muy dura para
los residentes como para los padres de estos. Me preguntaba
si los padres están preparados para recibir
sentimientos, mensajes, demandas o gritos invocando
que no le tapen más sus sentimientos, independencia,
que lo dejen decidir, invocando afecto, presencia
o también invocando el recuerdo de un drama
un suceso, de un gesto fatal, de una relación
prohibida, de una ausencia, de parte de su hijo. Creo
que aún cuando uno esté preparado para
esta experiencia siempre es impactante. Escuchaba
- incluso - como habían padres que exhortaban
a su hijo a que "saque" y diga todo lo que
tenía que decirle.
Más allá de vivir esto como Staff, creo
que lo viví como persona, como un ser humano
que puede sentir el dolor, el sufrimiento de la otra
persona.
Sobre el rol de Staff creo que este sigue estigmatizado.
Hay un trato inadecuado por parte de la institución:
no hay adecuados incentivos económicos, y las
condiciones de trabajo: físicas y turnos son
inadecuadas y exigentes respectivamente. Yo me sentí
aceptado como Staff; de repente por haber pasado por
la experiencia de ser residente primero. Más
bien tengo la sensación de que no necesariamente
una persona tiene que ser ex - adicto para comprender
al residente. Nosotros convivimos con ellos y eso
bastó. El hecho de que el Staff sea ex - adicto
es continuar - de alguna manera - "pegado"
con la ilusión de la droga. Para la institución
es mano de obra barata. Desde lo social sigue excluido;
la institución se hace cargo de esta exclusión.
Como Staff dentro de "El Castillo" la labor
es difícil. Si bien "entro" y me
acerco a los residentes y poder ayudarlos, uno se
convierte - por así decirlo - en continente
de su ambivalencias, sentía que ellos se acercan
también para comprobar la consistencia del
rol. Uno recibe de ellos sus "manejos",
pero también lo buscan a uno por la escucha,
por la palabra que da claridad, aceptación,
indagación, etc.; mi guardia de fin de semana
fue estresante. Entre el sábado y el domingo,
en la madrugada del domingo para ser más exacto
robaron el televisor y el video. Este hecho fue desilusionante
para mí. Es más, con aquellos que estaban
"tirando para abajo" y se sentían
mal los atraía y dialogábamos mucho,
siento que me acercaba a ellos y sacábamos
cosas en claro.
Esta ha sido - en su totalidad - una experiencia que
la voy a llevar siempre dentro de mí. Ha sido
muy enriquecedora, también dura y dolorosa
desde lo profesional y como persona. Siento que ha
sido como una paradoja es decir, que en el mismo lugar
en que se crece, se sufre... "porque no hay ningún
lugar donde esconderse de nosotros mismos"...
así empieza la filosofía.
III - Análisis de los testimonios del otro
Tercera parte
Análisis del testimonio
de Mónica Graciela Gabes
Por: Gino Cavani Grau
La necesidad de convivir con adictos
de rehabilitación surge después que
Mónica toma conciencia que a pesar que se trabaja
con ellos no se "logra entrar en el ser del adicto".
Me interrogó: ¿La institución
perteneciente no es acaso el contexto preciso para
rescatar el sufrimiento o el conocimiento real del
adicto en rehabilitación?. El profesional está
más del lado de la institución que del
lado de la persona del adicto. La institución
- incluso - previene al profesional del adicto. Si
no revisemos los distintos modelos y estereotipos
que han etiquetado sobre éste. "es un
delincuente", "un desviado social",
"un enfermo", etc.
La pasantía otorga el poder - estar - cerca
de la persona del adicto que se desea recuperar. La
necesidad de conocer el que lleva al acto su adicción
como el la calla y lo que sostiene la estructura adictiva
son metas, objetivos que se ponen para preocuparse.
Son intenciones desde lo disciplinario. Lo que "sostiene"
la droga es también la institución que
procura la rehabilitación. Si no hubiera adictos
no existirían instituciones como la Comunidad
Terapéutica. El ser humano siempre vivió
en Comunidad.
El interés por el saber que sostiene la adicción
es parte del saber científico. Lo que sostiene
la adicción son las causas. Las etiologías.
La ciencia se encarga de los por qué y de los
interrogantes. Pero se abren preguntas y cuestionamientos
desde el lugar de la demanda del profesional y desde
la propia disciplina. ¿Por qué la experiencia
institucional en un Centro de promoción de
Salud no basta o no es suficiente para conocer al
adicto?. ¿Qué es lo que se quiere conocer
del adicto, que no se conoce desde el saber científico?.
Se aperturan más preguntas ¿Por qué
solamente tres profesionales similares optan elegir
la pasantía en "El Castillo", que
es un Centro de Rehabilitación, una Comunidad
Terapéutica. Acaso es menos difícil
que el profesional psicólogo se "despegue"
de su ciencia, de su disciplina. O existen otras motivaciones
internas (conscientes o inconscientes) que decidieron
la elección?. Pero acéptase o no la
elección pasa primero por interrogarse y cuestionarse
la propia disciplina.
Hay un traspaso: dejar un lugar para pasar a otro
lugar e incluso ser otro. Dejar el saber predispuesto.
Dejar la metodología, la ciencia para pasar
a otro conocimiento: la epistemología de la
vivencia.
A través de la lectura del testimonio de Mónica
se desprenden reflexiones y elaboraciones importantes.
Vamos en primer término que existe mucha expectativa
antes de iniciar "la otra historia", cómo
lo cataloga. Antes de pasar a ser otra persona surgen
miedos. Se intenta escapar pero no se puede. ¿Escapar
de algo que no se conoce?. Se dice que todo aquello
que no es conocido y familiar origina angustia. Se
puede interpretar esta expectativa a pasar por una
experiencia que nos quite la imagen, que nos desnude.
Estas envolturas se traen desde lo instituido.
El recibimiento en "El Castillo" es un soporte.
Sobreviene el rito que recepciona y la aceptación.
"Te acogemos y ahora tienes una hermana mayor".
Este rito marca la iniciación de esta "otra
historia". ¿Qué representa la hermana
mayor?. Incluso hay que seguirla y le pedimos permiso;
no nos puede dejar sola. Nos protege. Se habla con
ella y se confronta las primeras sensaciones. La función
de la "Familia" en estos primeros instantes
es la de contener. Mónica es la hermana menor
antes de ingresar a la estructura. Es como el infante
que entra a la adolescencia o es como el adolescente
que espera ingresar a la estructura del adulto. Esta
"Familia" es sustitutiva de la otra familia
que "está afuera". La realidad de
donde se llegó se convierte en la "otra
realidad".
Desde el ingreso se va despejando de la imagen que
se trae. Las imágenes de afuera. Se comienza
a ser - uno. Surge una reflexión en la memoria
de Mónica: "este no es usted, esta es
su imagen". La imagen que nos dio la otra historia.
La historia de vida. Pero deshacerse de las imágenes
no es fácil. La primera reacción es
la del cólera, bronca y la soledad, somatizamos.
Es una protesta a través del cuerpo. Claro,
lo primero que se metió en esta experiencia
fue el cuerpo y eso es lo que se quiere zafar. Lo
somatización es una forma de encapsularse.
"Meterse en la cama". Para proteger la imagen
de fuera. Esto denota un conflicto: quedarse o no.
Es duro. Posteriormente Mónica se siente acompañada.
Entonces ¿de dónde venía esta
soledad?. ¿Es soledad o desprotección?.
No es la soledad del observador ante la imposibilidad
de llegar, de entrar en el objeto de su estudio acaso.
Comparativamente en la persona del adicto hay una
droga que lo completa; con esta imagen se acompaña
haciéndose esclavo. Esta imagen es la que desaparece
primero al entrar en la convivencia.
La imagen separada, despojada es también la
de la disciplina, la de la ciencia. La autenticidad
que exige esta nueva otra realidad no pasa por la
disciplina.
El ingreso a la estructura de la Comunidad como residente
- "como uno de ellos" - sugiere un cambio
en la percepción del otro. No más prejuicios
ni miedos. Esta percepción modifica también
la visión de unos mismo. "Sentí
que al acercarme a los demás cada vez me acercaba
a mí". El compartir una historia de vida
hace que uno mire hacia adentro. Pero que nos dice
la disciplina bajo sus parámetros y rigideces.
No se completa como positiva esta clase de vinculación.
Se va descubriendo un nuevo vínculo humano.
Surge la angustia se empieza a resistir y se trae
lo de afuera. Ese referente social y externo a la
vivencia del aquí y ahora. Estar dentro significa
verse por dentro. Surge otra polaridad, lo de dentro
y lo de fuera, lo interno y lo externo. La convivencia
no supone solo compartir este descubrimiento sino
también co - sentir. Acompañar el dolor
de uno con el otro y viceversa. Es finalmente una
mutualidad.
Después sobreviene el cambio de lugar. Entrar
al rol. Esto se siente como una lucha interior. La
ansiedad que se despierta al ir descubriéndose
y compartiendo las "cosas" y por otro lado
la inminente separación y pérdida del
vínculo. Vínculo que fue más
allá de la disciplina... La empatía
"ponerse en el lugar del otro" sugiere la
necesaria e indispensable corrida del rol. Así
se va incorporando a otro saber. El saber del otro.
La vivencia otorga este saber.
Nuestra institución, la historia laboral inmersa
dentro del contexto social nos exige una imagen. Imagen
que no solo está sustentada por la disciplina
sino por los prejuicios, estereotipos y estigmas.
Con otros componentes construimos la realidad. Además
está incorporando el saber científico.
Esta es la imagen que una va despojando en la convivencia.
Esto también se exige del adicto que ahora
pasa a ser como cualquier mortal común, como
un ser humano. La estructura de la convivencia ataca
la imagen o envoltura "puesto" encima. Porque
algunos aspectos o receptores de "lo social"
se encarga de "taponar" los sentimientos
y afectos. De donde viene la norma por lo cual excluye
"lo humano" de los vínculos.
Por otro lado la expectativa y el temor que precedieron
la vivencia son parte de la realidad problematizada.
Algo que sale de la rutina. La rutina es un área
de la realidad no problematizada. El trabajo dentro
de una institución es parte de la realidad
no problematizada. Es rutinario, parametrado y burocrático.
Dentro de la Comunidad se vivencia una realidad que
exige ser, o más bien un ser - diferente. Aquí
se pide ayuda cuando se entra en hastío, aburrimiento,
en pocas palabras "se cuelga". Se permite
ser débil porque no hay competitividad pero
a la vez se expresan sentimientos que obstruyen el
acercamiento con el otro.
El ser residente, asistente de Staff y finalmente
Staff se estableció en función de un
espacio y un tiempo determinado. Tiene una dimensión
social. Es más, lo intersubjetivo tiene también
una dimensión temporal en la vida cotidiana.
La temporalidad de lo cotidiano se impone sobre la
experiencia por ejemplo se nos enseña a esperar.
Pero es un tiempo de la vida cotidiana, es un tiempo
oficial que no es simultáneo con el tiempo
interno. Al final se modificaron y renovaron expectativas.
Mónica sintió que salió como
persona pero llevando la disciplina a cuestas. La
disciplina pasaba antes en la relación con
la persona del adicto. Era lo que antecedía.
Ahora no. Se ha incluido con un nuevo saber. El tiempo
interno fue vivido intensamente. Cabría preguntarse
como Mónica, no siendo adicta salió
con la convicción que se había generado
un cambio. Un cambio como persona y profesional.
El tiempo interno, ese mudo testigo de cambio, del
dolor compartido, del ponerse en lugar del otro se
impone a la estructura de la temporalidad cotidiana.
Después, se cambió de lugar. De residente
se pasó a ser asistente de Staff, pero el tiempo
interno quedó. Quedó dentro de ella.
Compartir el sufrimiento y las polaridades del adolescente,
así como absorber el dolor y la angustia del
estallido gutural del grito, sustentan el derrumbe
de la disciplina y de toda defensa que intelectualice
tales vivencias. El grito desciende de la disciplina.
Captar las exaltaciones del grito; sus transformaciones
producidas en el cuerpo y sentir que lo gutural se
introduce en nuestro ser y lo golpea, corrobora el
rompimiento de las barreras que dividen el pensar
y el sentir.
Otras experiencias vividas con intensidad y de manera
emocional desde el lugar de residente, testimonian
que la identificación que traduce con la incorporación
del sufrimiento del otro sino más bien como
un acompañamiento y a la vez un compartir.
La convivencia como residente fue sentida como una
experiencia total durante el proceso de internación.
Quebrárse y sentir el dolor del otro son impactos
que sugieren un estatuto: "para crecer es necesario
pasar por el sufrimiento".
Hay una certeza: entender desde el lugar de residente
cuales son nuestras angustias y frustraciones así
como las de estos adolescentes. Dentro de este ámbito
se lucha por lo que uno quiere y a la vez aprende
a esperar y a pedir. Es decir, es un rodeo necesario
para frenar el impulso y no dirigirlo de manera inmediata.
La Comunidad Terapéutica es como el proceso
secundario, o sea ligando energía mediante
la palabra y la reflexión (pensamiento y la
palabra frena la acción). Además se
privilegia la escucha y el pedido. Se socializa y
se restablecen vínculos perdidos. Ya en la
convivencia nos damos cuenta que somos de alguna manera
adictos. Que somos también dependientes. Esta
es la semejanza con los que se convive: la polisemía
objetal.
Lo trival que tiene como atributo la cohesión
grupal y no la formación de subgrupos es sentido
como una exigencia por parte del grupo "familiar".
La libertad es sentida como ambigua. Es coartada y
a la vez reglada. Asimismo es necesario, por propia
voluntad adaptarse a la estructura. Por ejemplo está
prohibido "meterse hacia adentro" es mejor
hablar y no tapar.
La pérdida del grupo interno de pertenencia,
el sentirse extraña - porque Mónica
habla de sentirse extraña - podía llevarnos
a pensar de manera interrogante si esta experiencia
no fuera alienante. Habría que preguntarnos
también desde qué lugar la veríamos
como alienante. Es decir alienante para quién
y por qué. La identidad nacional se pierde:
"podría ser un lugar de cualquier lugar
del mundo". Ahora entendemos: el dolor y el sufrimiento
no tienen nacionalidad. Además la sensación
de estar dentro de "una isla" determina
el lugar de exclusión. Fuera del orden social
y jurídico. Me interrogo: ¿Por qué
el cambio se da fuera del orden social y legal?. Entonces
¿dónde está la exclusión?.
Afuera o adentro de esta realidad que era "la
otra historia". ¿No es este orden social
adictivo, estigmatizante y consumista?
El pasaje a asistente de Staff y la separación
por pérdida del anterior rol, se vio como una
responsabilidad y a la vez con el temor de perder
"el lugar que se había logrado" cerca
del adicto. No es esto un temor a que el saber disciplinario
vuelva y caduque la experiencia que otorgó
un saber del otro.
Dejar de ser residente para pasar a ser Staff. Es
algo así como una responsabilidad que se instituye
desde un afuera. Ahora hay un rol, una función.
Y toda función tiene que ver con un orden social.
Se regresa a medias al ámbito social. Este
pasaje fue a la vez una pérdida y ganancia.
Se ganó la objetividad. Se separa la experiencia
como residente. esta experiencia ya está introyectada
y se la lleva adentro, ahora es posible fundir dos
aspectos: el pensar y el sentir. Algo se agregó
a nuestro quehacer disciplinario. Se adhirió
un saber. El saber de que el adicto en rehabilitación
es un ser que siente, sufre y demanda vivir. Grita
por vivir. No era necesario ser adicto para sentir
- con - el - otro su angustia y desesperación.
Lo que atravesó el cuerpo no era una jeringa
sino la fuerza, el grito que pide convocar el ser
del otro. El sentir del otro.
Análisis del testimonio
de: María Quinde Reyes
Por: Mónica Graciela Gabes
En el testimonio de María,
pude observar que aparece repetidas veces ciertas
palabras, como por ejemplo miedo, descubrir, realidad,
conocimiento, compromiso, lugar, amor, rol, grito,
susto, límites, esto, me lleva a ponerlas en
relieve, aunque sin descartar las restantes que abundan
en su discurso.
María comienza su relato teniendo la necesidad
de llegar al adicto ya que lo que había escuchado
desde un lugar de escritorio, estaba distante de su
realidad. Sin duda este lugar de escritorio estaba
marcando una distancia, una separación, un
límite entre un mundo y el otro.
Más allá se puede ver que esta postura
profesional tiene una puesta en marcha de toda la
energía que posee, para mantener una observación
perfecta al precio de no apartarse de sus normas.
Pero aquí caben algunas preguntas: ¿de
qué realidad estaba distante y por qué
desde ese lugar no se llegaba al sufrimiento del otro?
Esto está planteando un cuestionamiento al
rol profesional ya que ese lugar ocupado no daba tampoco
un acercamiento a la amplitud del ser profesional;
se hace necesario escuchar desde otro lugar, desde
un lugar dinámico y no desde un continuo archivo
de información en donde la participación
del profesional descansa en el último cajón
del escritorio junto a las historias del escuchado.
La necesidad de vivir otra experiencia totalmente
opuesta se hace indispensable, no sólo para
conocer mejor al adicto sino para poder reubicar la
escucha, en donde el encierro y la libertad limitada
era proyectada en la Comunidad Terapéutica,
pero ya se traía desde si, con una necesidad
de abrirse y romper con los límites de un encuadre
instituido y absorbido pero no realmente elegido desde
el lugar del conocimiento sino elegido a modo de representación,
de caricatura, adelantándose la Teoría
a la Demanda.
Cuando uno habla de "miedo" está
hablando de un objeto definido al cual se tiene miedo,
por eso creo que aquí María esta encerrando
en esta palabra el miedo que se siente al realizar
un pasaje de una realidad a otra, en donde el impacto
es fuerte. Con esto se está sosteniendo que
sigue toda una marca social en donde la exclusión
es evidente, y las realidades diferentes: "la
realidad de los locos" y "la realidad de
los cuerdos o sanos". Miedo a perder contacto
con la vida cotidiana en donde la misma ha sido cargada
por un significado subjetivo de un mundo coherente.
Miedo a descubrir el objeto del conocimiento, miedo
a lo real, miedo a conocer, a perder, "un lugar"
y a quedar "fuera de lugar". El conocer
otras "normas" está hablando de otros
códigos de comunicación, de otros puntos
de encuentro, en donde tal vez el desafío sería
visto desde otro lugar quizás ya no desde el
Centro sino de la Periferia. Por eso surge el "rol"
del profesional como protegiendo a la persona, la
imagen recubriendo al ser, pero para lograr el conocimiento
uno necesariamente tiene que despojarse de sus haberes
para que no interfieran a modo de obstáculo.
Pero el miedo al desprendimiento es inevitable, de
allí a que alguien guíe ante la oscuridad
para no perderse o caerse, por eso "el Hermano
Mayor" dando protección ya que sin él
uno se perdería en la familia, y los contornos
se confundirían con los de otros. Este "Hermano
Mayor" es el que pone la separación casi
a modo de ley, rompiendo con el encierro y dando una
libertad limitada, él cuenta las normas y da
los ritos de iniciación para estar en la Estructura,
es casi el sabio de la familia, el que cuenta la historia
y da paso a otra, pero para esto hay que romper los
tres lazos estrechos.
Cuesta aceptar la ruptura del vínculo, tanto
como para el adicto separarse de sus sólidos
lazos parentales.
Los tres con la misma disciplina, y duele separarse
para dar lugar a nuevos conocimientos. Uno se puede
"tranzar" con el otro en lo intelectual,
"colgándose" de la Teoría,
escapando así del verdadero conocimiento, al
modo de lo dicho por Carlos Castaneda en las enseñanzas
de Don Juan, en donde unos de los principales enemigos
que tenía que vencer un "hombre de conocimientos",
es "el miedo".
Es importante reconocer los miedos en uno y poder
entrar en diálogo con ellos, aceptándolo
como obstáculos que impiden el avance, en esta
lucha se sigue hasta que uno de los dos vence al otro
y lo real se impone, el descubrir tiene ese precio.
Se anhela el reencuentro, se vive la desprotección,
la soledad.
La soledad se acentúa a no entender algunas
palabras, el lenguaje nombra lo significativo, sino
lo tengo pierdo el orden y la vida cotidiana no tiene
significado. María tiene que comenzar a esperar,
a entender, a organizar la realidad de la vida cotidiana
alrededor del "aquí" y el "ahora",
para esto tiene que compartir con otros porque el
mundo de la vida cotidiana es tan real para nosotros
como lo es para ella.
Para esto se hace necesario el intercambio, la circulación
de saberes, el confronto, la ayuda, de la cual sale
fortalecida. Existe la necesidad de ser "aceptada",
de no ser "diferente"; lo mismo pienso en
el profesional que trabaja en el campo de la "Salud
Mental", donde necesita ser aceptado, reconocido,
que ahora también el otro se ponga en este
lugar para comprender y escuchar.
Al profesional le cuesta vencer otro enemigo que es
la "omnipotencia", en donde el "incidente"
le marca la imperfección, su no saber, por
eso se aferra de la imagen.
Hay algo importante en su relato: "No podía
reconocer cuando algo estaba fuera de lugar"
no poder-re-conocer cuando algo esta "fuera de
lugar", tal vez también en sus cosas personales
no daba cuenta de esto, por eso lo difícil
de abrirse. También en todos los aspectos de
la vida las cosas tienen un orden, un lugar, cuando
se busca alguno se está creando y probando
todos, por eso no se sabe cuál está
en su sitio, para reconocer primero se tiene que conocer.
"Quizá por eso nunca estuvo tan viva como
ahora".
Vuelve a aparece el miedo con el gritarle al otro,
miedo a que "con el grito" se suelten las
verdades y a escucharse.
Susto por el grito, el susto es un estado que sobreviene
ante una situación de peligro a la que no se
está preparado, no se puede proteger o dominar
la situación. Acá María se está
poniendo en el lugar social, en donde existe un susto
ante las demandas del que padece, al grito que denuncia
y del que muchas veces no se está preparado,
no se está protegido, porque irrumpe rompiendo
el aparente equilibrio mostrando el agujero, la propia
imposibilidad. Rompe con la unión que completaba
y muestra la división y l falta.
Honestidad, afecto, dos palabras que ocupan un lugar
privilegiado y que sólo se pueden poner en
marcha en un lugar privilegiado. ¿Es honesto
el profesional con su posición?. ¿El
afecto obstaculiza o forma parte de la terapéutica?.
¿ Qué pasa con la honestidad y el afecto
cuando se está fuera de un lugar privilegiado?.
El amor relacionado con la vida, con la reconciliación,
con el encuentro, relacionado con un volver después
de la quietud, de la atención, del susto, de
haber pedido ayuda con honestidad reconociendo las
limitaciones. Amor, relacionado con lo "dinámico",
con el intercambio. Ahora (siendo Staff) el grito
ya no sobresalta como cuando era residente, ahora
se está atenta ante él, aunque siempre
se tenga la incógnita de cuál será
el próximo grito, tal vez uno se pregunta:
¿cuál será la próxima
demanda?. ¿Cuál será el grito
que lanzará en el futuro marcando alguna fisura
de lo social?
Las expectativas por el salir, por el afuera, también
están cargadas de "extrañamiento"
y de "impacto", la soledad, el quedar "fuera
de", marcan un "nuevo lugar" y la importancia
del "rescate" de lo perdido, pero rescate
desde otra realidad que une a la dejada, y dando cuenta,
que los "prejuicios" obstaculizan tanto
para cuando se encontró como para cuando se
salió de la experiencia, porque los estigmas,
no son propiedad de nadie ya que todos podemos transportar
uno en nuestra espalda.
Con todo este recorrido se llega a "un lugar",
lugar de lo dicho y de lo no dicho, lugar de la palabra,
de la escucha y no de la oreja comprada, pero para
esto tuvo que vencer miedo, omnipotencias, prejuicios,
sustos, reconocer limitaciones y demandar límites,
"cultivar sentimientos poco cultivados",
tuvo que crecer para ayudarse y ayudar a crecer, pudo
acomodar lugares al encontrar el suyo y saber cuáles
están fuera de sitio. Desde este rescate pudo
recuperar principalmente su habla y su escucha, porque
pudo lograr la proximidad y el alejamiento, rompiendo
con las máscaras y los personajes de una gran
obra de teatro "caretas", que a veces se
adhieren y se fijan más allá del escenario
porque son pedidas y aclamadas por los espectadores.
No es fácil el desafío, pero siempre
existe un espacio y un tiempo para crecer y ser honesto,
siempre hay un tiempo para la espera y para la acción,
lo importante es descubrirlo y "darse cuenta".
Análisis del testimonio de Gino Cavani Grau
Por: María Quinde Reyes.
Empezaré mi comentario
aclarando antes lo difícil pero no imposible
que es, separar lo transferencial que tiene para mí
leer este texto y analizarlo desde el lado de la objetividad;
aunque sabemos que en este intercambio los supuestos
irán demarcando el nivel de interpretación.
Este material que deja ver un contenido de alta envergadura,
permite rescatar elementos movilizadores de Gino hacia
el encuentro de su objeto de estudio, pero involucrándose
con el sujeto. Empieza a sentir una inclusión
en un lugar del cual no había tenido participación,
lugar que desconocía porque sus paredes eran
barreras para encontrar ese compromiso que lo identificara
con el compromiso de "adictos rehabilitándose";
pero cabe preguntarnos ¿de qué se protege
la institución con esas paredes?
Con pocas posibilidades de fantasear lo que iba a
vivir, la sensación que tenía era de
ir a un encuentro doloroso, tal vez porque iba a un
encuentro de su verdad y la verdad del otro, la cual
estaba tapada, estigmatizada, detrás de los
muros que le habían impedido otro saber, el
del oprimido. La internación la siente como
un "dividirse" entre lo intelectual y los
sentimientos; y en este proceso poder sentir múltiples
emociones ambivalentes, donde el miedo y la expectativa
eran interrogantes de una experiencia desconocida
y amenazante de la cual su control la tenía
otro al cual tenía que ceder. Pero una fuerza
lo conducía, el afecto, el amor lo contenía;
esto le permitió irse entregando, descubriéndose,
mostrándose, como un sujeto con carencias y
sufrimientos; de esta manera sus sentimientos difusos
iban teniendo contención en la institución,
lo cual le reaseguraba sus necesidades, quedando así
incorporado a esta microsociedad.
El aproximarse de esta manera al adicto revela el
fracaso de abordarlo, porque desde lo institucional
Gino estaba excluido de este conocimiento; pero es
precisamente la droga el elemento clave para movilizarlo
a replantearse su saber "que lo identifique y
no que lo excluya". A partir de esto, su fuerza
es para reconocer, comprender y aceptar, el verdadero
sentir de un sujeto "nombrado adicto"; para
lo cual necesita "vivir en carne propia"
para ir al encuentro de otro sujeto que necesita la
misma fuerza para comprometerse.
Al ingresar a este espacio cultural va percibiendo
un contraste con la realidad de afuera, y tiene que
ir despojándose de su rol también estigmatizado,
porque ahora se hace cargo de sus miedos, penas, imágenes,
conflictos, inseguridades que antes estaban cubiertos
como defensa en el afuera.
En este encuentro entre el despojarse de imágenes
también se va despojando los estigmas hacia
el adicto. Gino descubre que las estereotipias se
van develando, ahora el "desvío"
no está donde se pensaba el "enfermo"
no se le encuentra, el omnipotente y destructivo ha
cambiado de lugar, ahora Gino ha encontrado un sujeto
que le cuesta dejar de sentirse un "desviado"
pero que tiene "fuerza" para rehabilitarse;
esta develación la siente cuando expresa Gino
aquí me ayudaron no drogadictos rehabilitándose,
sino personas, simplemente eso, personas, hombres!,
parece ser que el vivir en carne propia ahora se transforma
en "vivir con personas".
Ahora el poder disciplinario ha cedido, y a través
de la identificación de los demás va
comprometiéndose en la cohesión grupal;
ahora la soledad podía ser compartida, pero
¿de dónde viene esa soledad?. Y ahora
desde un lugar aislado, la soledad encontró
compañía, encontró la escucha
atenta, encontró la palabra. Gino empieza a
compartir desde el lugar del otro y su escucha es
más comprometida, ahora está escuchando
al "adicto" y sus fantasmas.
El sentimiento de pertenencia lo va sintiendo cuando
es presentado a la "familia", cuán
importante es este vínculo, ahora tenía
su casa, sus hermanos; tenía un "lugar"
en el cual cumpliría un rol. Pero qué
difícil se le hacía el compartir su
historia un miedo a descubrir algo que podría
ser sancionado pero la "escucha atenta"
le fortaleció; pero sólo cuando las
defensas y las imágenes rompieron esas barreras
del conocerse pudo sentirse protagonista de esta realidad.
Este abordaje que este espacio le brinda iba ayudándole
a encontrar puntos comunes en el sufrimiento con el
otro en donde la puesta de límites, el afecto,
la imagen, descubierta, la escucha y la palabra le
servía a todos en la misma magnitud. Esto nos
permite preguntarnos, ¿el abordaje hacia el
adicto debe ser específico?
Siente que su sensibilidad le daba un estado de extrañamiento
al salir de la realidad que pertenecía, pero
que no podía diferenciar en cuál de
las dos realidades estaba la alienación; esto
sigue en interrogante; Gino trata de separar el afuera
y el adentro, pero el pasado con una imagen y el presente
que ofrece desplazar una ex - imagen por la descubierta
en esta convivencia. La contención que le brinda
su familia real le iba justificando la salida de su
internación. Esto le permite reflexionar en
el residente, en la contención que no tuvo,
en la contención depositada en la institución
a la cual acuden como alternativa de resolución
del problema en la familia y a sociedad. En esta decisión
el chico no tiene derecho a cuestionar, acá
el ofendido es el bien social de la familia; de esta
manera el control es transferido a la Comunidad Terapéutica.
Al salir del proceso de residencia, queda fascinado
con su objeto - sujeto de encuentro, cuando dice:
"fue una experiencia inigualable, no hay ningún
otro suceso que se compare con el haber convivido
con los chicos", parecerá ser que su saber
se completó. Pero el paso a otro rol, le produce
una sensación de exclusión de ese saber
que antes se había apropiado en esa identificación
grupal; ahora tenía que hacer otra división,
una diferencia de vínculos, pero desde un lugar
sentido como "híbrido", sin determinación.
La exclusión era también de la familia
sustitutiva, de esa comunicación con un código
común y un rol determinado; ahora la circulación
del saber estaba entre los residentes ahora como Asistente
de Staff era otro descubrimiento.
Desde este lugar su vínculo con cada chico
estaba unido al dolor de ellos en un crecimiento duro
pero necesario. Pero su lugar es el lugar de los límites,
de la autoridad, del control, y del poder; ahora el
"hermano" que salía de la "familia"
era la contención de ellos.
Como Staff tiene que contener las ambivalencias y
disociaciones del chico. En las experiencias terapéuticas
se compromete en donde las emociones más arcaicas,
hacen un llamado a develar escenas propias ocultas.
Pero él, depositario deberá de elaborar
estas contenciones para que en el vínculo con
los residentes no intervengan sus proyecciones al
momento de la relación con los mismos.
Descubre un conmoverse, al sentir y ver al adicto
en una posición regresiva, reclamando afecto,
identidad, escucha, palabra. Pero a la vez la mirada
se extiende a la interrogante, el adicto y la familia,
¿qué lugar ocupan en este sistema?.
El stress que siente en la realización de su
guardia, nota su necesidad de un control completo
de esa responsabilidad a cumplir, como forma de reaseguramiento
de su rol. Me interrogó, qué reaseguramiento
busca el ex - adicto en su función como Staff.
¿Desaparece la identificación imaginaria
con la institución?. ¿Qué control
ahora tiene el ex - adicto en el sistema social?.
Finalmente, Gino, ha incorporado otro saber, a partir
de que cuestionó el propio. Descubre que estos
dos saberes tiene que integrarse y complementarse,
que ambos le sirven para una escucha diferente, no
estereotipada. Además se da cuenta de una transformación
como persona para llegar a un cambio en lo profesional.
Para esto tuvo que convivir en un espacio donde, desde
su misma filosofía, es una filosofía
de exclusión.
IV - Texto de Todos
Conclusiones
Finalmente, nos cuesta llegar a este momento de elaboración
global, en donde son muchas las reflexiones a las
que hemos arribado.
Vivir desde un adentro el conocimiento de nuestro
objeto de estudio, y posteriormente analizar desde
afuera como recortar una realidad, es difícil,
porque ahora nos damos cuenta que es una paradoja,
es decir; nuestra mirada ya no se dirige hacia lo
externo sino que la misma se revierte cuestionándonos,
interrogándonos nuestra disciplina, nuestro
ser profesional, convirtiéndonos nosotros mismos
en el objeto del conocimiento. Lograr este cambio
de lugar no fue fácil, ya que para llegar a
él tuvimos que comenzar un recorrido que fue
desde la vivencia (lo testimonial), al análisis
de ésta.
Asimismo, somos conscientes que si bien la decisión
a iniciar esta experiencia se origina en un interrogarse
sobre el ser del adicto y la imposibilidad del acercamiento
real, esta necesidad fue de alguna manera satisfecha,
incorporándose además del "saber
del otro" cuestionamiento e interrogantes a nuestra
disciplina y posición ética. Por eso
esta primera motivación no ha desaparecido
de nuestro proceso en la construcción del conocimiento
sino que se ha incorporado y unido en este juego de
proximidades y alejamientos; porque si en un primer
momento alejamos nuestro rol profesional para acercarnos
al "adicto", a la "adicción",
en un segundo momento recuperamos el mismo tomando
distancia de lo primeramente conocido para dar lugar
a una verdadera fusión de los dos saberes.
Después de llegar a esta primera conclusión,
que significa haber vencido un primer obstáculo
epistemológico, empezaremos a plantear reflexiones
e interrogantes en torno a la adicción, encerrando
en este término: persona, familia, institución,
sociedad.
En primer término cuando estamos refiriéndonos
a la persona, no nos estamos diferenciando del objeto
de estudio ya que es importante mencionar que en la
experiencia nosotros también llegamos a verdades
desconocidas, más allá de las afirmaciones
reconocidas como científicas. Esto determina
una necesidad de que un acercamiento a todo aquel
que padece, dependiente de un objeto que empobrece
su ser, requiere una "desprofesionalización"
para lograr una escucha que trascienda más
allá de lo observado y de lo dicho. Y luego
recuperar lo profesional desde la persona y no desde
la técnica elegida.
Es importante mencionar que la adicción, específicamente
"el adicto" necesita ser escuchado desde
otro lugar, lugar que no es propiedad de una disciplina,
sino de una interdisciplina. Sin olvidar que quienes
participamos en este proceso traíamos una misma
disciplina, esto no obstaculizó nuestra visión,
más bien constantemente fue atravesada por
las otras, lo cual nos permitió mirar la totalidad
u no un recorte de lo vivido.
En estas conclusiones no es nuestra intención
aprobar definiciones, ni mucho menos sustentar hipótesis
acerca de la adicción porque ya han sido éstas
conceptualizadas en otros textos. Nos interrogamos
acerca del sufrimiento. ¿Este es propiedad
exclusivamente del adicto o es inherente al ser persona?.
Queremos romper con esta dicotomía adicto -
no adicto porque la sociedad se ha encargado de estigmatizar;
ya que pudimos comprobar que el sufrimiento se revela
una vez que se retiran barreras a modos de "tapón"
que quieren llegar al verdadero núcleo del
conflicto. De esto se derivan sustitutivos para tapar
el sufrimiento real. ¿Por qué le conviene
esto a la sociedad?.
Lo antitético en el conocimiento de sí
mismo: pensar - sentir; fuera - adentro; vida - muerte;
encierro - libertad; adicto - no adicto; marcan el
recorrido de todo el proceso de la experiencia, lo
que nos da lugar a reflexión e interrogar:
¿Existe una lucha entre lo reacional y el sentir?.
¿Quién pone esta demarcación?.
¿No es la adicción también una
forma de reclamar un lugar, un lugar que no tuvo?.
Porque antes de ser adicto no se pudo ser hijo ni
se fue padre, ni se fue madre. Esto nos habla de una
no diferenciación del vínculo. ¿Pero
por qué la sociedad, por un lado marca una
no diferenciación de estos vínculos;
y por otro, sella diferenciaciones disciplinarias
entre los saberes?. De el mismo modo ¿La sociedad
también pide un lugar?. ¿El mismo lugar
que reclama el profesional?. Pero ésta a la
vez impulsa a la exclusión, porque nosotros
también corrimos el riesgo de quedar unidos
a ella, pero no a través de la diferenciación
sino a través de la propia disciplina sin tener
apertura que fluya desde adentro para hacernos propietarios
de los otros conocimientos.
Estos interrogantes son de alguna manera parte de
certezas que este "saber del otro" nos otorgó.
Surgen otras reflexiones: la Comunidad Terapéutica
representa una micro sociedad contrastante con la
realidad de afuera, la cual tiene una función
para otorgar otra. Es una institución para
preservar la sociedad en busca de su equilibrio. O
sino, recordemos el impacto que sentimos al salir
de la internación. Pero la C . T. Entrega a
la sociedad un sujeto que ya no se destruye ni destruye
a los demás, pero queda con "una marca",
la marca de la diferenciación, imprescindible
para llegar a la exogamia; recordemos el rito de la
graduación donde se reciben de "ex - adictos"
partiendo de una impotencia a una potencia.
La sociedad se desprende del adicto estigmatizándolo
pero pone a la familia en el lugar de la culpa, responsabilizándola
a ella. En un primer momento la familia no puede responder
a su no función, a su falta. Nos preguntamos
¿cuál es el lugar que ocupa el adicto
en la familia, o es acaso la droga de la misma y el
tapón de la sociedad?. ¿Por qué
la familia tiene disociadas sus funciones?. Esta,
la droga, al ser tapón de la sociedad, no permite
una mirada a los otros problemas sociales: desnutrición,
prostitución, desempleo, etc.; sino que se
centraliza en el adicto como emergente para el sistema
social. Se anulan otras problemáticas importantes
de ser tratadas canalizando toda la energía
a mecanismos de control automáticos frente
al elemento desestabilizador que representa el adicto.
Estos mecanismos de control son reproducidos en las
instituciones. La C. T. Se apropia del sujeto para
que no siga autodestruyendo y en un contraste por
otro lado, para que rompa las barreras que él
alza para lograr aislarse y consumar su rito adictivo.
Por esta misma razón observamos que la convivencia
es una forma de re - aprender y re - socializar. Pero
esto nos remite a interrogarnos ¿Qué
se resocializa?; ¿no es acaso la resocialización
una ilusión?
El individuo no nace miembro de una sociedad, nace
con una predisposición a la sociedad y es inducido
a participar e n la dialéctica de la Sociedad.
El punto de partida lo tiene la internalización,
la aprehensión e interpretación inmediata
de un acontecimiento objetivo en cuanto expresa significados
de los procesos subjetivos de otro que en consecuencia
se vuelven en significaciones subjetivas para él.
¿Qué acontecimiento grita el adicto
para producir un cambio, para que se modifique?. Estos
acontecimientos son los que internalizó de
los padres antes de que internalice la realidad en
sí. Lo primero que incorpora es la intersubjetividad
de los padres. Porque la internalización en
este sentido constituye la base de la aprehensión
del mundo en cuanto realidad social.
A partir de estas reflexiones volvemos a plantearnos.
¿Qué pasó con nuestra resocialización
y nuestra reinserción como personas y profesionales?.
Nosotros internalizamos una realidad significativa,
la que nos llevó a atravesar nuestro personaje,
y a partir de la caída de este volver a construir
nuestro saber.
La reinserción no es fácil para nosotros
al igual que para el adicto; ya que tendremos que
volver a nuestras instituciones las cuales no han
tenido la oportunidad de despojarse de sus capas protectoras
porque éramos excluidos de un saber que ahora
lo hemos internalizado.
Carta de despedida a la Comunidad Terapéutica
"El Castillo"
Buenos Aires, 29 de Noviembre
de 1989
A esta gran sorpresa "El
Castillo":
Es difícil escribir los
sentimientos, porque hemos aprendido a expresarlos
directamente, sin que un papel sea el intermediario.
Pero queremos que quede esta carta como eco de nuestra
despedida.
El camino recorrido para llegar hasta ustedes, no
nos había hecho sentir la dimensión
que tendría el estar acá. Reconocemos
que llegamos con miedo, pero este nos unió;
el ir compartiendo, abriéndonos, descubriéndonos,
mostrándonos, estar alertas, ser honestos se
convirtió en un encuentro de compromiso y amor.
El ser residente significó para nosotros "Ser
Personas", ahora reconocemos lo gratificante
que fue, haber vivido quince días existiendo
para sí mismo y contribuyendo a la paradoja
que "para crecer hay que sufrir". Aquí
nunca estuvimos solos, siempre hubo un hombro, una
voz, unas manos, un abrazo junto a nosotros; aquí
descubrimos la ciencia del amor poco tocada por los
científicos que buscan medir algo para que
sea verdadero; sin embargo el afecto no es medible,
se lo siente, se lo vive.
Hoy después de dos meses, de haber compartido
todas las etapas de este proceso, de haber cambiado
de lugar cada uno de ellos enriqueció nuestro
ser y aquí nos referimos a lo personal como
a lo no profesional, ya que nuestra escucha y corazón
se han ampliado tanto para conocernos como para conocer
a los demás.
Después de dos meses de haber convivido con
ustedes tomamos consciencia que esta vivencia no es
parte de un mero proceso exigido por lo que tiene
de institucional este post - grado; sino que nos damos
cuenta que no fue accidental ni mucho menos una elección
al azar. El haber elegido por propia motivación,
venir aquí creemos que en el fondo de nuestro
ser había una exigencia: transformamos para
transformar; y ahora nos vamos pero no vacíos,
los llevamos a todos, - sin excepción - en
nuestros corazones y en nuestras antes; para ir por
el mundo compartiendo parte de nuestra filosofía,
ya que pudimos "enfrentarnos con el gigante de
nuestros sueños y el enano de nuestros miedos".
¡Muchas Gracias!.
Gino Cavani.
Mónica Gabes.
María Quinde.
ANEXO
OBJETIVO
El objetivo fundamental de este
trabajo es el conocimiento del adicto, de las adicciones
y del rol profesional.
En tal sentido, daremos cuenta de un método
que se irá construyendo en función de
la existencia de un observable no medible. A través
de este método, fue delimitándose una
forma de conocimiento con una metodología que
fue sufriendo transformaciones en el transcurso de
su aplicación. Este se inscribe dentro de un
análisis cualitativo de carácter testimonial,
conteniendo aparentemente características de
Observación Participante, pero su particularidad
consistió en la convivencia como principio
fundamental del proceso de aprendizaje, en expectativa
de la definición del objetivo inicial.
Este proceso de transformación en la relación
Observador-Observado (Sujeto-Objeto) ha merecido discusiones
metodológicas grandes. (1)
El objeto es cambiable en la medida que existen diferentes
formas de enunciarlo. El resultado previsto es un
nuevo conocimiento y un nuevo tipo, y un nuevo modo
de conocimiento que pasa por la convivencia y el compromiso
en la acción, que en este caso es participativa,
requiriendo además el compromiso de la subjetividad.
Esto no solo aumenta el valor de Observable sino que
es necesario en los trabajos cualitativos de la llamada
Investigación Acción Participativa.
Este tipo de método construído durante
nuestra pasantía implicó la incorporación
del Saber del otro, es decir un afuera se constituyó
en Sujeto que provee un conocimiento consciente a
través de la singularidad de un tipo de escucha.
En nuestro caso, el otro y atravezar las vivencias
del otro formaron un proceso dialéctico. Los
límites de este método no solo reporta
a la intervención de la subjetividad sino con
los preconceptos de los sujetos que intervienen en
la acción. En esta
(1) FREUD Y PIAGET, fueron los precursores del estudio
variado y complejo de la relación Sujeto-Objeto.
PIAGET Y ROLANDO GARCÍA, "Psicogénesis
e Historia de la Ciencia". Siglo XXI, 3ra. Edición.
México, 1982.
Acción participan el colectivo (La Comunidad
Terapéutica) que obra como fuerza de presión,
y como conjunto los residentes y los staff.
SOBRE EL PROCESO DE LA DISCIPLINA
Nuestra disciplina pasó
por diferentes etapas en la construcción y
apropiación de un nuevo saber.
La Primera Etapa es frente al obstáculo en
el reconocimiento de la limitación y de la
existencia de otro saber que hasta hoy no se había
incorporado con un método que sea recursivo.
Se inicia también un proceso de subjetivación
de lo vivido y de objetividad del rol que previamente
estaba incorporado sin ser objetivado. En este proceso
aparece también la demanda del otro por abandono
del rol.
A medida que se fue avanzando en el proceso aparecen
nuevas cualidades del vínculo. Esto nos hace
interrogarnos acerca de presupuestos que vienen desde
el saber científico, como por ejemplo: el concepto
de transferencia, la atención flotante, la
profundización del sentir-con-el-otro. Así
como nos interrogamos sobre la existencia de una estructura
intersubjetiva de las adicciones lo que llevaría
a pensar en la existencia de una especificidad en
el tratamiento del adicto.
La percepción de la "marca" como
estigma en el ex adicto rehabilitándose y la
incorporación de "mi marca" como
profesional que me impide incorporar el saber del
otro tal como opera entre disciplinas.
Esta incorporación se da en una dialéctica
de aproximación-alejamiento con referencia
al saber del adicto y del rol profesional.
El último paso es la resocialización.
Esta pasa por subetapas, las que abren diferentes
tipos de interrogantes que son:
" La apropiación del conocimiento.
" La integración con otras disciplinas.
" La reformulación de los métodos.
" La interrogación hacia los otros métodos
científicos acerca de la apropiación
del saber como un poder instituído.
PROPUESTAS
" Modificar la escucha.
" Necesidad de crear un espacio propio de conocimiento.
" Interrogación disciplinaria.
CON RESPECTO AL DISPOSITIVO TERAPÉUTICO
La incidencia sobre el método
terapéutico original sobre el cual partíamos
plantea nuevas conceptualizaciones con respecto a:
La relación entre el método de acercamiento
y variación del conocimiento, lo que nos enfrenta
al requerimiento terapéutico del cual veníamos,
es decir, de la matriz psicoanalítica, y del
trabajo profesional individual y transferencial con
el paciente.
Sobre el dispositivo terapéutico acerca del
sufrimiento. Por el proceso colocado en el lugar del
otro, el sufrimiento es un DISCURSO (2) (ejemplo:
el abrazo, el grito, el llanto, la soledad, etc.).
Existe impacto de lo social y lo microsocial en el
proceso terapéutico
el que conlleva "la marca".
También se ve como dispositivo la diferenciación
vincular, a través de la distintas terapias
grupales y familiares, la diferenciación de
roles se van afianzando a medida que avanza el tratamiento.
UN DETERMINADO CONJUNTO DE ABORDAJES TERAPÉUTICOS.
"LA COMUNIDAD" Y SUS SIGNIFICACIONES
Esta reconstituye un orden (3)
social y familiar lo que representa una concepción
de tales, el orden es importante en toda persona ya
que el mismo viene dado
(2) LACAN, VERÓN ELISEO.
LACAN "Seminario de los cuatro discursos".
L´anvers
(3) FREUD, SIGMUND "El malestar en la cultura".
Tomo 21, pág. 57. Ed. Amorrortu. Año
1930.
desde la propia NATURAL
Otorga una función reparadora como distribuidora
de un nuevo poder, por consecuencia se abre una puerta
con un interrogante sobre la potencia y el poder en
este dispositivo terapéutico, ejemplo: ADICTO-EX
ADICTO-GRADUADO.
REDEFINICIÓN DEL ADICTO
La dependencia implica una relación.
Lo intrapsíquico está envuelto en una
matríz social. El adicto reproduce lo que incorporó
del sistema social; habla el sistema. Esto confirma
lo de estar envuelto y recubierto por distintas "capas",
y el tener que despojarse de las mismas, de este modo
revisa sus relaciones sociales. Todo esto le da un
conocimiento que lo deja con una "marca de adicto".
PARADOJAS O CONTRASTES
Es importante visualizar que
este proceso de incorporar un conocimiento a través
de un método que se reestructura constantemente
en la aventura de apropiarse - del objeto - y como
se corre del lugar y se vuelve nuevamente a ocupar
el rol - se desprenden algunas paradojas que nos es
necesarias señalar:
" Por ejemplo el incorporar este conocimiento,
que es el de haber introducido en un código
o un saber desconocido, puede llevar a quedar fijado
en la demanda del otro y perder la objetividad necesaria
para fusionar este saber con el de la disciplina.
" Esta incorporación de dos saberes supone
un antecedente que es condición indispensable
de lo anterior.
" Es necesario desenvolverse o "despojarse"
de las "envolturas" e imágenes puestas
desde la sociedad y utilizadas como defensas ante
los sentimientos, para incorporar un nuevo conocimiento.
" Una tercera paradoja se desprende del concepto
de resocialización que al despojarse de los
códigos traídos desde lo social, por
el proceso de reaprendizaje y vuelto a la sociedad
se podría incorporar nuevamente la envoltura,
que lo llevó a iniciar el proceso adictivo
y un modo significativo de relación con el
Objeto-Droga.
Existe entonces un contraste entre dos realidades
(4) (revisar los testimonios en donde se resaltan
los conceptos de "otra realidad", "otra
historia"), la de adentro y la de afuera. Esto
nos lleva a reflexionar entorno a la posibilidad de
que la ESTRUCTURA del adicto reproduce la ESTRUCTURA
SOCIAL.
Gino Cavani Grau
Mónica Gabes
María Quinde Reyes
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