Diseño de un programa de investigación y de transmisión en la clínica de la toxicomanía.
"Los tratamientos de la demanda y su interpretación"

Sergio C. Staude

1) El Sujeto y el Otro

El eje central que vertebra el programa es pensar a la acción adictiva como un modo de interacción y de relación entre el Sujeto y el Otro. Por un modo de interacción incluyo la discordia entre uno y otro e incluso el desconocimiento, su rechazo.

Ubicada de este modo la acción adictiva nos lleva, en forma inevitable, a centrar la clínica en torno al problema de la demanda. Las maneras de especificar esta demanda y a los sujetos allí implicados hacen a la manera de interpretarla y a los modos de operar en y con ella, permitiendo el despliegue de lo que llamaremos "Los tratamientos de la demanda en la clínica de las adicciones".

2) "Los tratamientos de la demanda en las adicciones".

I. La búsqueda de lo singular en el tratamiento de las adicciones.

Esta búsqueda lleva a la necesidad de especificar al sujeto implicado en la demanda -que en muchos casos se trata de varios sujetos-, y a la vez el dar cuenta de la especificidad del contenido de cada demanda, que también son variadas.

Este trabajo clínico de especificación atañe también al procedimiento -táctico y estratégico- a seguir, lo que implica siempre una interpretación del acto, sus causas y consecuencias. La búsqueda de lo singular será lo que comanda la dirección de la cura.

II. Los dispositivos institucionalizados de tratamiento.

Tiene dos variantes básicas: la primera es la que se produce en aquellas instituciones cuya razón de ser y función específica no atañen al tema de la salud: instituciones jurídicas, policiales, educativas, recreativas, pero que se ven llevados o que se les hace necesario inventar un modo de tratar esta problemática.

La segunda corresponde a aquellas instituciones que se ofrecen para el tratamiento de las adicciones. A estas podemos ubicarlas más claramente como un modo de institucionalizar un tratamiento, que a la vez presupone una concepción de los que es un adicto y estandarizar un tratamiento, es decir es un modo de institucionalizar una interpretación del problema.

Las instituciones dedicadas al tema de "la salud" en forma genérica (hospitales, clínicas, centros asistenciales) combinan y entreveran una y otra de estas dos alternativas.

Es en estas formas de institucionalizar una interpretación y una operatoria donde con más claridad se suele apreciar cuál es la demanda del Otro social hacia o sobre el adicto, como también sobre lo esperado y exigido a esas mismas instituciones.

III. La prevención como tratamiento.

Esta demanda del Otro se manifiesta también en las diferentes políticas de prevención. Dos líneas cruzan habitualmente en estas políticas: aquellas que tratan de evitar la emergencia del problema pretendiendo que desaparezcan como síntomas, y aquellas otras que, concientes del síntomas social que expresan buscan que esa denuncia se pueda decir y expresar de otras maneras y sin un costo iatrogénico tan grande.

De todos modos en muchos casos se hace necesario el tratamiento mismo de las políticas de prevención.

3) La especificidad de los problemas

I.- El tratamiento de la singularidad

Si hablamos de un goce en las adicciones es porque la ubicamos en el plano de una satisfacción pulsional. La pulsión, a diferencia del instinto, es tal en la medida en que logre anudarse a una demanda.

De hecho toda pulsión es una demanda: la satisfacción implica siempre la exigencia de trabajo. Esa demanda puede o no estar articulada. El fantasma, el síntoma y los ideales del yo son los primeros "tratamientos" que el aparato psíquico dispone para dar cuenta de esa demanda. La pulsión se ordena y encuentra una satisfacción posible dentro del campo de la cultural y de lo social.

De este modo la pulsión logra una satisfacción posible en la medida en que esta sea no toda, no totalmente. Esto habla de la insatisfacción y también del posible fracaso de los modos de ordenamiento pulsional.

La transferencia es aquello que se abre como promesa de posibilidad de un reordenamiento de la economía pulsional allí donde los otros ordenadores encontraron su límite o fracasaron.

Las vicisitudes pulsionales, y las posibilidades e impedimentos a que la transferencia pueda ser establecida y sostenida son aquellos factores que van a singularizar el tratamiento de la demanda.

Los temas centrales:

Partimos de esta conclusión: "La toxicomanía es una solución. Su tratamiento es siempre un problema".

¿Una solución a qué?

1.- A la demanda del Otro, es decir, a la demanda pulsional.

El goce autoerótico
El goce fálico
El goce compartido
Monotonía y diversidad del goce.
El objeto en las adicciones.
2.- A la falta de ser: el problema de la identidad.

La eficacia del nombre.
Los nombres que impone la sociedad.
El nombre conque el adicto se estabiliza.
3.- Las fallas en los "tratamientos" de la pulsión:

Las del fantasma, las del deseo, las del síntoma.
4.- Los límites de la "solución" adictiva.

Patología del acto: acting-out y pasaje al acto.
Las locuras actuales.
Melancolización y manía.
5.- Los "problemas" del tratamiento.

El problema diagnóstico.
¿Hay una estructura adictiva?
¿La adicción es un síntoma?
El montaje adictivo.
6.- La diversidad clínica de las adicciones.

7.- La transferencia y sus impasses.

II. La institucionalización de los tratamientos

La acción adictiva, y sus efectos, desborda e impide muchas veces la posibilidad de singularizar un tratamiento. Desborda por efecto mismo de la droga, o por la gravedad psicopatológica del adicto, pero también por las respuesta que encuentra ese accionar. Respuestas o falta de ellas. En estos caso la acción adictiva golpea tanto al cuerpo biológico como al cuerpo social. Los discursos, las instituciones y los procedimientos que regulan a ambos cuerpos suelen ser los encargados del tratamiento del adicto y de su acto. Se logra controlar la situación de desborde atendiendo a la particularidad de cada situación, pero se suele eclipsar la singularidad.

Como respuesta, como posible tratamiento a estas situaciones de desborde (individual, familiar terapéutico), han surgido instituciones dedicadas al tratamiento y a la prevención de la drogadependencia que suelen ser un modo de interpretar la y un manera de estandarizar un proceder terapéutico.

De estas concepciones que regulan tratamientos no están ausentes todo lo que proviene del imaginario social que se entremezcla con conceptos médicos, psicológicos y ético-legales.

En este terreno, y en estas prácticas, se hace necesario el discriminar aquello que especifica la demanda del sujeto que puede estar más o menos velada o distorsionada, de aquello que va a configurar la demanda del Otro (social, médico, jurídico, educacional, familiar).

Los temas centrales aquí son:

8.- Ceguera y sordera del Otro: el problema de la modernidad.

Historia y folklore del consumo de drogas.
El imaginario social y sus determinantes.
9.- La función social del toxicómano

Paradojas de la felicidad.
10.- Las interpretaciones del Otro

El discurso popular
El discurso de la ciencia
El discurso médico
El discurso legal
11.-El discurso psi: psicoanálisis y psicoterapias.

l2.- Las institucionalizaciones del tratamiento

III. La prevención como tratamiento

La demanda del Otro social suele ser aún más franca y explícita -y no por eso menos válida- en todo aquello que se propone como políticas de prevención y lucha contra la droga, en la medida en que está destinada a combatirlo como un fenómeno de masa, un fenómeno social. Tomar a la práctica adictiva como flagelo y desafío implica tanto el reconocimiento del problema como las ideologías que tratan de explicarlo y enfrentarlo.

Si el acto adictivo conlleva una dimensión de denuncia en sus diferentes planos: el individual, el familiar, el social y el cultural, una política que sólo intente hacer desaparecer ese síntoma social no hace sino acallar esa dimensión de denuncia.

Distintas son aquellas propuestas y aquellas políticas que tienden a favorecer la multiplicidad de recursos para que ese síntoma hable, para que deje de ser a-dicto y puede salir de la monotonía mortífera del proceder adictivo.

Los temas a desplegar aquí:

13.- Legislación y tratamiento del consumo y del goce.

Las drogas "rebeldes" y las del confort y la adaptación.
Los usos de las drogas: rendimiento y tranquilidad.
l4.- El acto adictivo: complicidad y denuncia

Dependencia e independencia.
l5.- Los controles del estado y las "epidemias".

La droga y la justicia, el sujeto del derecho.
l6.- Abstinencia y decisión.

4) Dispositivo de transmisión

Cada uno de los tres ejes temáticos constituyen los tres bloques en los que se despliega el programa.

Al primero, que está concebido como el más abarcativo, de las 16 clases posibles, 7 están dedicadas a él; a los otros dos se le brindarán 4 clases a cada uno.

Para cualquiera de los bloques o ítems específicos de ellos se invitarán a profesionales que nos puedan brindar conocimientos como transmisión de experiencias o recortes problemáticos que permitan integrase y reflexionar sobre la cuestión.

El trabajo en cada encuentro intentará articular un tiempo de exposición con el trabajo de discusión e intercambio en el taller. Esos dos momentos serán habituales en cada encuentro pero pueden variar tanto el orden como la duración relativa entre ellos.~

Lic. Sergio C. Staude. Integrante del Programa de Investigaciones Clínicas en Drogadependencia del IDIA.

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