Programa de Investigaciones Clínicas en Drogadependencia
De la prevención "oficial", ¿una prevención posible?

Adrián Carri

Para poder dialogar e intercambiar ideas sobre el tema de la drogadependencia, tendríamos que intentar generar en nosotros algunas preguntas relacionadas con los por qué de esta relación con una sustancia que nos daña, y no con otra. Preguntarnos a nosotros mismos de qué manera nos relacionamos con cosas que nos hacen daño, de la misma manera que con las drogas y no nos damos cuenta, o tal vez sí, pero lo seguimos haciendo.

Podemos pensar cuantas veces observamos en un compañero, amigos, personas que nos cuidan, que trabajan, que se relacionan de una manera poco común con otros, con una novia, con el trabajo; y cabe imaginar, como seguro lo hemos hecho muchas veces que:

"No se da cuenta que la chica con la que sale no lo quiere y sin embargo sigue sin importarle nada, está ciego..."

"Antes lo veíamos trabajar lo que correspondía, y, de buenas a primeras trabaja hasta agotarse y no puede dejar de hacerlo, no escucha a nadie..."

Podemos pensar que en estas situaciones hay algo de parecido a las conductas que observamos en una persona que utiliza drogas?.

Estos tipos particulares de vínculos que establecemos las personas, que tienen la singularidad de ser compulsivos (Swang),es decir lo que hacemos de una manera que nos hace daño y podríamos agregar que ponemos más energía en esa relación-vínculo, que la que deberíamos poner para que no nos haga daño. Con esto quiero decir que le estoy dando más importancia a la relación que se establece con un objeto, que al objeto mismo, que como ya creo podemos comprobar: un trabajo, sustancias que puedan tener carácter de droga o no, personas, no se dirigen hacia nosotros teniendo una participación activa, sino que somos nosotros los que vamos y hacemos uso y/o abuso de estos elementos tomados como objetos.

Entonces, ¿qué podríamos proponer para por ejemplo empezar a ejercitarnos en ubicar nosotros mismos estos tipos de relaciones que todos tenemos y que además de las cuales nos cuesta hablar?.

¿Podríamos proponernos encontrar una aplicabilidad a este aprendizaje en el futuro?

Se me ocurre que si intentáramos concretar encuentros a través de una actividad que ustedes me propongan y sobre lo cual luego podamos reflexionar, no sólo vamos a intercambiar sino que vamos a construir nuestros propios decires de algunas cuestiones que pertenezcan al mundo cotidiano, a nuestra experiencia con él y a nuestra propia historia.

Quizás este espacio a crear nos permita tomar posiciones alternativas frente a las problemáticas de la vida que hasta el momento en nosotros tenían un solo perfil para ir a su encuentro y/o resolución; y como consecuencia de este crecimiento comenzar a transitar nuestras vidas con mayor placer, mayores recursos y mayor fortaleza.

Pero si bien esta propuesta es fiel a mi pensamiento, y coherente con mi manera cotidiana de proponer mi trabajo, me encuentro siendo un trabajador de un aparato estatal que miente, que altera el fin último: dar respuesta a las necesidades y procurar el bienestar de la población.

El estado aparece como constructor de mensajes, es el dueño de los medios de comunicación directa o indirectamente, lo controla y supervisa, modela su efecto con fines de control social, con asesoramiento permanente de grupos solidarios del poder para la puesta a punto del mensaje, y su consecuente efecto: el consumo, encubierto en un falso mensaje preventivo.

Con esto quiero decir que para comprobar la inverosimilitud de la prevención desde lo estatal, cabría compararla con una actitud técnico-profesional posible que tenga como efecto disminuir los factores de riesgo, elaborando estrategias tanto para la toma de conciencia como para la incorporación de mecanismos de nuestra conducta que nos alteren a través de la duda y la pregunta, etc., ante situaciones que nos provoquen e inviten a lanzarnos hacia un sentido falso, ligado a una ilusión atractiva causada quizás por un efecto de la condición tanática inherente al funcionamiento del aparato psíquico. (Singular en cada sujeto pero universal, entendiendo a éste en un mundo que accede a la cultura a través de lo simbólico).

Si hablamos entonces de una "prevención posible" propongo volver a pensar en lo que les comentaba en un principio, acerca de comenzar a ejercitar el contactarnos con las conductas propias de cada uno de nosotros y con la relación que tienen con este tipo de conductas tan propias a la vez de las personas fusionadas con un objeto.

Ciclo de la Prevención Estatal (C1)

Destinatarios:

.- Imaginario: población en general.

.- Reales: Circuitos de poder (ligados al aparato estatal).

Analizando esta hipótesis podríamos derivar el siguiente pensamiento: "a mayor prevención mayor consumo".

Medios Masivos de Comunicación:

.- Manejan la información, las imágenes a través del ideal.

Son apoyados por disciplinas como: Psicología, Trabajo Social, Sociología, Diseño Gráfico, Publicidad.

Posee un fuerte lugar en la conformación de los discursos políticos oficiales y no oficiales. Se utilizan gran cantidad de recursos tecnológicos en detrimento del recurso humano de campo.

Ciclo de la "Prevención posible" (C2)

Destinatarios:

Análisis particulares de demandas de grupos humanos interesados en ser capacitados en las especifisidades que se traduzcan de las mismas.

Por consiguiente la población en particular.

Medios Masivos de Comunicación:

Prácticamente no se utilizan por no considerárselos útiles para el aprendizaje de la población. Se utilizan sólo para análisis del mensaje que brindan, su por qué y para qué.

No se cuenta con grandes recursos materiales ni tecnológicos pero sí con el recurso y el compromiso humano no sólo de los técnicos sino de la población interesada.

Todo gira alrededor de la pregunta, la toma de conciencia y la evaluación según el contexto de la posibilidad concreta de modificación, no sólo de la inherente a lo personal sino al medio en el cual se preste el servicio.

La hipótesis que manejo tiende a suponer que el Ciclo I (C1) se encarga de sostener los límites y la distancia con el espacio operativo del Ciclo II (C2), límite que lo mantiene marginado, no le permite crecer, en el silencio por lo tanto no volverse cuestionador y factor de cambio de lo instituido.

Generalmente, C1 intenta capturar a los mejores valores de C2 (líderes de los grupos de trabajo de C2) para proponerles ingresar en otro circuito de trabajo, lo que supone la pérdida de efectividad en el trabajo, diluyéndose en un circuito más grande con la propuesta ilusoria de que a mayor poder mayor alcance y efectividad. Alcance y efectividad invertidos en sentido respecto de los objetivos de trabajo del Ciclo II.

Por lo expuesto parece vislumbrarse claramente que el deseo de la gente en general puede ser y/o es tentada por dos posturas explícitamente iguales pero con objetivos diferentes.

Dentro del campo de la prevención posible ésta no puede ser posible desde el estado porque los programas siempre se encuentran condicionados por urgencias y necesidades políticas y factores de poder ligados a intereses económicos, por lo tanto no caben como destinatarios reales las personas con propuestas para el ámbito de la prevención, atravesados por estos condicionamientos. Sólo son utilizados como disfraz, como manera de presentación social para encubrir negociaciones que tengan que ver con lo prohibido. No nos olvidemos lo que pasaba con el alcohol cuando estaba prohibido; es bien sabido que los intereses que había por detrás eran más fuertes que respetar dicha prohibición. Su efecto: una de las afecciones más crueles que se han dado en el mundo: el alcoholismo.

Entonces si aclaramos por qué no es posible creer en la prevención desde lo estatal:

¿Cómo es posible trabajar en el intento de que la población encuentre otras formas alternativas al acto de consumir, desde nuestra labor profesional? y, ¿cómo intentar, los profesionales que trabajamos dentro del campo de la educación para la salud, dejar de consumir pacientes o grupos demandantes de respuestas y/o capacitación, obturando sus preguntas por creer que tenemos el saber omnipotente generalizable y por ende, creados de falsos sentidos?. (Sin darnos cuenta que estamos reproduciendo la forma de actuar que tanto criticamos al estado, satisfaciendo nuestro narcisismo y no escuchando la demanda de la población).

Estas reflexiones apuntan a dejar abierto un espacio sin respuesta que nos permita no quedar estancados en una única respuesta que pacifique nuestra labor profesional en el terreno de la salud comunitaria en alguna repartición estatal de nuestra tarea cotidiana. ~

Prof. Adrián Carri. Integrante del Programa de Investigaciones Clínicas en Drogadependencia del I.D.I.A.

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