Consideraciones acerca de lo instituido

Graciela Zuik - Adriana Galetto

" Cada hombre está en poder de su espectro,
hasta que llega esa hora en que su humanidad
se despierta. Y arroja su espectro al lago".

William Blake

Lo instituido es aquello, que incorporado desde la cultura, se pone al servicio de la función control-represión, favoreciendo en este sentido la contención de impulsos, sentimientos, ideas, que resultasen inconvenientes a la adaptación a determinado marco socio-cultural. Tiene por lo menos dos formas de abordaje: desde lo intrapsíquico y desde lo social.

Como fenómeno intrapsíquico, tiene conexión directa con las instancias superyoica-yoica: Favorece la adaptación-adecuación conforme a los indicadores que desde la realidad se reciben, perciben, aprenden. Muchas veces a costa de evitar o coartar la búsqueda de nuevas formas de realización, de las ideas o impulsos, destinados a sucumbir.

Como fenómeno social es donde quizá podamos observarlo con más interés, porque presenta cambios, dinamismo y cierto comportamiento digno de evaluar: lo instituido, cambia de acuerdo al marco socio-histórico y características del grupo de que se trate, no es fijo, ni se da en el mismo nivel de conciencia: puede ser explícito o implícito.

Ejemplo de lo explícito es el cuerpo legal, que justamente organiza mediante normas, y en forma constante, los derechos y deberes del ser social: instituye lo permitido y lo prohibido de manera manifiesta, pública, objetivable.

Pero hay "instituciones subliminales" que responden a lo cultural (forma de vida), que determinan respuestas a ciertas situaciones, actitudes basadas en concepciones incorporadas, adquiridas, aprendidas y/o heredadas socialmente, y son éstas, las inefables, las proclives a generar y constituir verdaderos obstáculos, obstáculos para el desarrollo de la creatividad, de la posibilidad de cambio, desarrollo, crecimiento. Se constituyen obstáculos, porque aferrados a temores básicos, y precisamente por su inefabilidad, no dan opción, están antes de cualquier posibilidad de elección. Son instituciones basadas en la estabilidad, el temor al cambio, a la sociedad y al desamparo existencial, que al mismo tiempo se sirven de mecanismos de defensa aptos frente a estos temores: como la rigidez, la negación y la "seguridad" a costa de la libertad. Ofrecen a cambio, un sentido de pertenencia indispensable. Pertenencia a una marco trans-individual que garantiza por lo menos desde lo imaginario, contención a los aspectos más infantiles de todo sujeto: aquellos que se conectan con lo no estructurado, la incertidumbre, la soledad y aún la muerte.

Es en este sentido que la institución funciona desde un lugar paterno: protege y ordena, a la vez identifica, otorga identidad, define, y en tanto definición pone un cierre, dejando cuestiones afuera, aquellas que surjan como inadecuadas.

En cuanto se menciona "ideología que se instituye", es dable pensar en poder, un poder que tiende a lo uniforme, estable y a "adaptar" lo individual a los intereses propios de ese poder. En la trama social, esto se demuestra ampliamente. Hoy los mensajes de los medios de comunicación masiva, nos dan ejemplos de intentos de "instituir" ideas, valores y actitudes convenientes a la ideología predominante.

La adaptación resultante de este proceso, se logra muchas veces a costa de la libertad. Concepto difícil de definir en estado puro, dado la larga cadena de condicionamientos, que determina tantas veces que nos creamos libres por elegir entre opciones limitadas. De allí justamente, esta observación acerca de lo instituido: tiene un poder inefable, puede llegar a interiorizarse tanto, al punto de creernos libres, sin advertir las predeterminaciones de esa supuesta libertad.

La inclusión o pertenencia a instituciones, refuerza y profundiza este inefable poder, que puede actuar como obstáculo frente a la propia experiencia y desarrollo de la creatividad. De hecho, la no pertenencia genera una cierta marginalidad, agudiza la situación de soledad, y es allí, donde las instituciones vienen a "cerrar" de alguna manera una cierta identidad, función que es inversamente proporcional con la fragilidad de la identidad individual. Al punto que podemos hablar de adicción a las instituciones, donde la "pertenencia a ..." es indispensable. Lo instituido identifica.

Lo instituido versus lo innovador

En una mirada transversal podemos decir que lo innovador golpea el narcisismo de lo preexistente, si insiste en el golpe, lo va destituyendo, ofreciendo alternativas hasta terminar instituyéndose. Allí se cierra temporariamente una etapa renovable cíclicamente: otras innovaciones golpearán la puerta de lo instituido para reemplazarlo. La función no cambia, prevalece: siempre hay un precondicionamiento en vigencia, generalmente no explícito durante cierto tiempo, el tiempo durante el que tiene poder.

Lo instituido como concepto

Es un concepto que nos ha permitido nombrar un fenómeno que hace o contribuye a la resistencia a la libertad y a la posibilidad de crear. Como terapeutas, inclusive, cuántas veces lo aprendido, no revisado y no cuestionado, nos ha impedido abordar un caso de una manera diferente, de la que sí, hubiésemos sido capaces de habernos permitido improvisar, inventar y respetar ciertos dictados de nuestro propio inconsciente y experiencias, frente a determinada situación.

Muchas veces esgrimimos desde la teoría una razón-verdad, lo "bueno" o lo "sano", que nos brinda el refugio de la lógica, impidiendo la desestructuración que implica todo cuestionamiento, base de un nuevo aprendizaje. Por suerte existen salidas no lógicas. Y las batallas mayores se resuelven bailando pasos propios y no los que establece la hegemonía de un sistema o academia.

Lo instituido como obstáculo

Obstaculiza qué?: la aceptación de uno mismo, la conexión con la propia experiencia, la posibilidad de crear y crearse, re-crearse y a veces hasta de aceptarse.

Dónde está lo que cómodamente cada uno elige? Se elige la pertenencia y se paga el precio. Se elige?, o se consume adictivamente? suponiendo en los emblemas (incluyendo las instituciones) lo que no se tiene y hasta lo que no existe?.

Podemos pensar en cierto tipo de instituciones, como el Matrimonio, la Terapia, la Crianza, la Maternidad, lo Femenino, lo Masculino, colmadas de supuestos básicos en su momento asimilados, "consumidos", "instituidos" y por lo tanto obedecidos y/o transgredidos con la siguiente culpa. Lo "esperable", está haciendo el juego a esta resistencia a descubrir, está "cubriendo", conceptuando, pautando nuestra percepción y capacidad de acción. Lo instituido es un obstáculo, siempre que descalifica la importancia de la intuición y la percepción sensible. Se levanta como barrera, sólidamente montada en los cimientos de altas concentraciones de historia.

Daremos algunos ejemplos:

- Lo femenino y lo masculino, aparece pautado de tal manera, que muchos se encuentran esclavizados en sus roles, por evitar la culpa por transgredir, y el tan temido caos.

Se escucha actualmente circular con insistencia la hipótesis de que la homosexualidad tiene una etiología genética: otro recurso de lo instituido.

Siendo así se evita la culpa y el movimiento ideológico que implicaría, incluir e integrar al sistema social, una característica diferente a las instituidas. La institución genética sirve con su lenguaje neutro, para inmovilizar los tabúes y evitar el caos. Al mismo tiempo se expían las angustias sociales en torno a la homosexualidad, desvirtuando la cuestión de la elección, y negando la incorporación dinámica: se incluye excluyendo: como enfermo-marginal.

- Y si se investigara la etiología genética de la violencia, la bondad o la pobreza ...?

Lo que nos interesa destacar aquí, es la modalidad estratégica que implementa lo instituido para conservar un equilibrio. Si se llegara a considerar la etiología genética de la pobreza, sería posible referir a un "orden neutral" (irreversible, incuestionable), razones socio-económicas por ejemplo.

- También el lenguaje nos muestra la paulatina instalación de nuevas formas de comunicación, que desencadenan desentendi-mientos y búsqueda de nuevos órdenes, de otros códigos.

- Otro ejemplo: La Terapia como institución. Fomentada por toda una corriente de analistas, en su mayoría ortodoxos, la terapia ha sido vista casi como el pasaje imprescindible de los individuos. Sin terapia, análisis, se dijo, el sujeto padecía tantas negaciones o represiones que se imponía su atención psicológica. Es así como Buenos Aires se convirtió en el centro psicoterapéutico-psicoanalítico por excelencia, después de Inglaterra y EE.UU. Entonces una gran masa de personas de clase media acceden al psicoanálisis. Se emprenden tratamientos de 8 a 10 años aproximadamente. Esto tiene su auge y furor en las décadas que van del 60 al 80. Las conversaciones, las relaciones, los vínculos entre las personas que hacen terapia, son diferentes y hasta despectivos sobre aquellos pobres ingenuos o resistenciales que no tienen esta experiencia. Se sobrevalora el "estar en terapia" se aprende a tener una mirada prejuiciosa sobre el arte, la vida cotidiana, la realidad circundante, cualquiera fuera el área que se tratase. Una sonrisa socarrona, una mirada perspicaz para aquel que carecía de análisis.

Todo esto convalidado por los analistas. Así empieza a crecer en grandes grupos de la comunidad una suerte de discriminación: los analizados y los no analizados. Incluso aparecen barrios en Capital Federal, por ejemplo Villa Freud, en la que vivían y tenían su consultorio la mayor parte de los terapeutas. Esto conformó un fenómeno particular: una clase: la de los analizados, que era una cadena, que no se sabe dónde terminaba, y a la vez conformó un paradigma. Se institucionalizó en este grupo la necesidad de que: "para ser alguien = ser analizado". Ahora bien, no importa si bien o mal analizado, lo fundamental fue estar en una línea por o con..., fulano de tal o sus discípulos. Se convirtió en el ritual que identifica, proveyendo pertenencia-identidad.

El analizarse fue durante mucho tiempo un encierro en la propia imagen y una garantía por llenar las expectativas de los otros. O sea, se institucionaliza una forma de pensar o una concepción del mundo, como forma de vida.

Pero los tiempos fueron cambiando, nuevos paradigmas van imponiéndose en todos los campos de la vida social, la filosofía y las ciencias. Aparece la necesidad de crear nuevas alternativas y dinámicas donde se alternen diferentes técnicas. Se hace necesario redescubrir la debilidad o la fuerza de las diferentes corrientes del pensamiento. En un mundo cada vez más globalizado, donde las filosofías occidentales que atañen más a lo conceptual y las filosofías orientales, que atañen más a la imagen, comienzan a interrelacionarse. Es así como pensamos de un modo más creativo frente a las teorías y a los pacientes. Porque, si seguimos pensando con esquemas anquilosados, y no rompemos con ciertos misticismos, tratando de extraer lo mejor de lo ya creado, creando nuevos paradigmas, perderemos poder; entendiendo por poder la capacidad de determinarse.

El poder no es ni fuerza ni coerción, también, el poder es Mozart. El poder se confunde con el SER, ayudando a determinarse, pero siempre nos encontramos con los límites y son ellos mismos los que nos proporcionan algo con que trabajar, y contra lo cual trabajar.

Son las teorías-paradigmas a las que lamentablemente no reconocemos como limitantes, y las que esgrimimos como "la verdad", sin admitir sus flaquezas y debilidades, lo que nos impide que nos lancemos a la creatividad. Claro que este planteo nos enfrenta a una crisis de pensamiento, y entonces se hacen deseables nuevas reformulaciones, y esto es así para todos los dominios del pensamiento de las ciencias clásicas.

En general nuestro estilo de pensamiento, cuando sostiene a ultranza una teoría que se institucionaliza como verdadera, científica, tiende a reducir su visión, a catalogar, a reducir, a separar. Nuevos paradigmas filosóficos y científicos, empiezan a aparecer y tienden a la búsqueda, no de la simplificación sino de las interacciones y totalidades, no de la reducción sino de la relación e integración; sin perder la idea de la singularidad, de lo estrictamente "propio", de cada ser, de su origen, su devenir, su historia.

Hoy, tal como se presenta la práctica profesional, donde tantas variantes aparecen como las "reveladoras" y al mismo tiempo descalificando otras, se mantiene el reduccionismo y la separación, o sea el paradigma de la simplicidad aún no ha muerto, pero al mismo tiempo, el paradigma de la complejidad es un vivo que aún no vive todavía.

Para que esté vivo, debe estar enraizado en el espíritu humano y volverse natural, esto es algo así como una evolución-revolución-evolución, que lleva mucho tiempo.

Todos sabemos como se hacen las perlas: cuando accidentalmente, entra una arenisca a las valvas de una ostra, ésta transforma la extraña irritación en un objeto bello, brillante. De esta manera, surge algo nuevo, se completa una gestalt, producto de la transformación de la arenisca y la ostra, soportando la irritación durante extenso lapso.

Si la ostra tuviera manos, no habría perlas.

Sería deseable entonces, que no sólo seamos el producto de nuestros maestros, repetidores de teorías institucionalizadas, y que nos permitamos ser productores de nuevas visiones, donde haya lugar para la diversidad, y así ser poseedores de nuevas fortalezas. Al error también podemos tratarlo como un dato invalorable para nuestro sistema de pensamiento-práctica, como un grano de arena, alrededor del cual, puede nacer una perla.

"No teman a los errores. No hay ninguno", dice Miles Davis. ~

Lic. Graciela Zuik - Lic. Adriana Galetto, Integrantes del Programa de Investigaciones Clínicas en Drogadependencia del I.D.I.A.

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