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Relato a propósito de la formación
de profesionales para la práctica de coordinación
de las Unidades de Investigación
Seminario de Intercambio y Capacitación del Rol de
Coordinador de Grupos de Investigación en Toxicomanías
Silvia Papagna
Este proyecto se origina trabajando en el Centro de Orientación
Familiar dependiente de la Fundación Convivir, allá
por el año 1991.
El pedido era poner en práctica ideas del Dr. Bruno
Bulacio acerca de una modalidad diferente de investigar
y reflexionar sobre la práctica clínica.
Para esto, decidí convocar un total de diez profesionales
de diferentes edades y diferentes trayectorias. Elegí
dos profesionales que formaban parte de mis formaciones
de base. Psicomotricistas por su capacitación en
tres ejes básicos de lectura y abordaje: el cuerpo,
el juego y el grupo; y los Psicólogos Sociales, gente
capacitada para coordinar grupos de reflexión sobre
temas determinados con la técnica de grupos operativos
de Pichón Riviére.
Ninguno de ellos tenía experiencia en toxicomanías
pero todos acordaban en transmitir por ejemplo "esto
me toca mucho", "me interesa en lo personal y
en lo social".
Todos ellos en permanente búsqueda de espacios que
les permitiera intercambiar ideas, recursos, éxitos
y temores, en síntesis "humanizar el rol, sin
dejarlo"; esto es creatividad, sentido común,
crecimiento en el encuentro con otros y compromiso con la
tarea.
Sustento de una práctica:
Cuando inicio esta propuesta, lo hago ampliando el nombre
de la convocatoria, cambiando el de Seminario de Capacitación
del Rol de Coordinador por el de Seminario de Intercambio
y Reflexión para el Rol de Coordinador de Grupos
de Investigación.
El porque de esta modificación, se basa en la trayectoria
de mi experiencia en el campo de trabajo con profesionales
y pacientes y en las preguntas que se fueron abriendo a
partir de la práctica como psicomotricista dedicada
a la terapia grupal.
En sucesivos saltos cualitativos, producto del atravesamiento
cotidiano en el campo de la experiencia, dichas preguntas
se fueron develando como conceptos básicos alrededor
de los cuales organicé, a posteriori los ejes temáticos;
de éstos partiría luego la siguiente propuesta
de investigación.
Dichos ejes fueron Rol y Persona.
Cuando hablo de Rol, me refiero a una función que
desempeña una persona que cuenta con recursos teórico-técnicos
para operar en un campo de trabajo.
A partir de un determinado marco referencial y conceptual,
la persona construye un sistema de actitudes que va poniendo
en marcha, el ejercicio de ese rol, dando cuenta de una
intencionalidad, evidenciando una disposición personal
para la acción y el encuentro con el otro y con la
temática convocante.
Entiendo a la Formación y Construcción de
un Rol, como un pasaje dialéctico entre la experiencia
personal , el saber de sí y el conocimiento, la información
teórica.
Es frecuente que en los espacios de aprendizaje de un rol
nos olvidemos de incluir la experiencia vital de cada sujeto,
lo más propio que posee su percepción (del
latín percipere: percibir, sentir) y de su intuición
(entendida como experiencia acumulada), o sea nos olvidamos
de favorecer la integración de su vivencia como persona
a la práctica clínica.
Esto conduce invariablemente a despotenciar al sujeto de
su sentido común, transformándolo así
en el menos frecuente de los sentidos.
Lamentable paradoja, ya que el rol profesional no desestima
el sentido común.
Por definición, hablar de intercambio es hablar
de "reciprocidad, de cambio mutuo de consideraciones
y servicios". Quien intercambia, inter-actúa,
se enriquece con el otro, nutre al otro, se capacitan. Ambos
dan lo que tienen y reciben lo que les falta, produciéndose
de esta manera un entramado de conocimientos, afectos, ideologías,
acciones, que se multiplican en cada sujeto y en el espacio
grupal.
Si el tema convocante era el de Intercambio y Capacitación,
invitaba a los integrantes al protagonismo, al movimiento
y a la reflexión.
Esto me permitía co-ordenar cuando hiciera falta
una mirada y una escucha diferente y además, incluirme
y aprehender sus ideas.
Digo co-ordenar en el sentido de organizar, de construir,
de regimentar. Dice Roque Barcia en sus "Sinónimos
Castellanos": "Para organizar se necesita mucha
experiencia, mucha sabiduría, mucho tesón,
mucha tolerancia. El que organiza, regimenta".
Apostaba a esta función.
Entre todos: Equipo y grupo, poder elaborar en proyecto
de trabajo que articulara lo más posible los objetivos
de la propuesta, con la ideas de los integrantes.
Nos unían varios puntos en común:
a) El saber qué hacer y para qué hacerlo,
pero no saber cómo ponerlo en marcha. Una concepción
de sujeto de uno praxis, multideterminado y multideterminante.
"Toda una aventura".
b) Desde el equipo convocante en una institución,
la necesidad de ajustar coherentemente, la formulación
conceptual con la práctica en toxicomanía;
entendiendo que la dirección estaba en la búsqueda
creativa de recursos para la tarea en el descubrimiento
de un estilo personal de esa capacidad poco trabajada para
el ejercicio de nuestra práctica, donde la teoría
hace obstáculo, hace resistencia para el encuentro
con el otro y su demanda.
c) Desde los integrantes del grupo, la necesidad de "poner
en movimiento", de llevar a cabo, aquello que hacía
a la búsqueda de nuevas formas:
El rol puesto en crisis por la persona; la teoría
aprendida puesta en cuestionamiento por la experiencia personal
en el campo de trabajo.
Podríamos pensar que ambos, equipo y grupo, hallábamos
en el idealizado "Modelo Profesional", un cierto
molde, una cierta obligatoriedad a contemplar, a imitar,
a repetir discursos que nos hacían perder de vista
al otro, perdiéndonos de vista. En el "mejor"
de los casos, proyectando en el afuera el no poder.
Al poner el obstáculo fuera nuestro no hacemos más
que espejarnos en la problemática del otro.
Hipótesis:
Como coordinadora de este grupo, me planteé trabajar
con la hipótesis central de que en el mismo se manifestarían
parte de las problemáticas que luego ellos enfrentarían
como coordinadores.
Al fin y al cabo este grupo estaba investigando el rol
y la función de coordinador de grupos de investigación
sobre toxicomanías.
Dichas hipótesis fueron:
a) Tanto la situación grupal como el objeto droga
interroga y atraviesa todos los discursos, yendo más
allá de ellos, atravesando también a la persona
del profesional en su tarea.
b) Ambos elementos potencian las conductas de competencia,
rivalidad, omnipotencia-impotencia; máxima distancia-pérdida
(no adecuación empática con el otro) despotenciando
al acto social de sus recursos de su creatividad si no logra
establecer un circuito de comunicación, cooperación
y des-pre-juicio.
c) Consideré también una posible parálisis
de producción frente a una convocatoria poco convencional
de investigación. La propuesta convocante no daría
modelos acerca de cómo realizar el trabajo.
d) El punto anterior traería aparejado una cierta
demanda, solicitando información científica,
propuesta de tareas ("cómo hacer"), síntesis
temáticas y otras.
Podríamos decir en términos generales: sentir,
pensar y hacer por y para ellos. Conducta que vemos en la
clínica con la familia del toxicómano.
Esta acción por y para ellos, no haría más
que sostener el "no cambio", "la no producción".
Encuadre del Seminario de Intercambio y Capacitación:
Las técnicas utilizadas fueron grupos operativos,
lúdico corporales, dramáticas, grafoplásticas.
Estas técnicas apuntaban a desbloquear los obstáculos
que impedían el arribo a los objetivos propuestos.
Se me hace necesario ratificar que tomé a este grupo
como modelo experimental de lo que luego ocurriría
en los grupos de investigación.
Objetivos:
. Favorecer a la conformación de grupos dinámicos
creativos y co-gestivos para arribar a la tarea convocante
en forma individual, bipersonal, subgrupal o grupal.
. Generar un espacio de participación y producción
desde grupos multidisciplinarios.
. Favorecer el pasaje de la multidisciplina a la interdisciplina.
. Reflexionar y re-crear "la propia verdad" sobre
la toxicomanía a partir del intercambio con otros,
con otras experiencias y otras teorías (desmitificar,
destrabar, pensar desde otros lugares la propia práctica).
. Arribar a la investigación articulando: práctica
- conceptualización sobre la práctica - reflexiones
sobre la misma.
Metodología de trabajo del grupo de coordinadores:
Sobre el total de 8 (ocho) encuentros con una frecuencia
de uno por semana, dividí la tarea en tres momentos:
1ºMomento:
Focalizado en la dinámica grupal (teniendo en cuenta
que no todos los participantes se conocían entre
sí), en la información de la propuesta base
y en la explicación del encuadre.
Este período nos llevó dos encuentros donde
trabajé proponiendo una presentación formal
de la gente, en sus expectativas en relación a la
convocatoria, en la información de la propuesta de
base (objetivos, historia del equipo de la institución,
marco ideológico-conceptual de la propuesta) e inclusive
además, desde técnicas lúdico-corporales,
una presentación informal que me permitió
rescatar lo "no-dicho" de los integrantes: sus
fantasías, temores y ansiedades en relación
a los otros, a la propuesta y al equipo convocante.
En cuanto al encuadre en el ejercicio del rol propuse:
a) Facilitar la puesta en marcha, continuidad y finalización
de la convocatoria de investigación.
b) Habilitar a los procesos de intercambio, comunicación
y creatividad de los grupos y sus participantes.
c) Acompañarlos para el encuentro con sus propias
posibilidades, limitaciones y propuestas de trabajo.
d) Intervenir sobre los obstáculos que pudieran
impedir la producción (temores, ansiedad, rivalidad,
perjuicios, demandas).
e) Favorecer a la ruptura de estereotipos a fin de descubrir,
complementarse y enriquecerse con otros discursos, con otras
experiencias vitales. Dicha ruptura les permitirá
arribar eficazmente a la comunicación, la información
y al aprendizaje.
f) Acompañar la dinámica grupal explicitando
a la vez la tarea y el para qué de la misma.
2ºMomento:
Acerca de la metodología y obstáculos para
la producción, nos llevó un total aproximado
de cuatro encuentros.
Trabajamos: a) Sobre la especificidad de cada rol (psicólogos
sociales, psicomotricistas), sus potencialidades y limitaciones.
b) Sobre las expectativas que les generaba a cada uno la
tarea del otro. Para ésto propuse "dividir"
al grupo en dos psicólogos sociales y psicomotricistas.
Cada uno debería dramatizar escenas grupales y cómo
la coordinaría cada profesional.
Desde la especificidad del rol se interrogó en la
escena al otro subgrupo, apareciendo niveles de prejuicios,
de supuestos ("el que sabe del cuerpo", "el
que sabe de la palabra") conformándose una dinámica
poco dialéctica y suplementaria: "el que sabe-el
que no sabe", "el activo-el pasivo", "el
que juega-el que mira".
Esta propuesta los llevó a la conclusión
de que el trabajo individual y solitario en esta tarea es
imposible.
En el juego se generaron dos climas: la escena, lo dicho,
lo hecho; y el conocimiento previo, lo no dicho, la demanda,
los temores y prejuicios.
Arribaron a la hipótesis de que en ese grupo se
manifestaban situaciones que aparecerían en los grupos
de investigación.
* Se consideró al juego como una técnica
eficaz para leer, para ver, lo que no puede decirse.
* En el juego y en el objeto de juego se proyectó
el de conocimiento, el de estudio, el de investigación
y la tarea.
* Que cuando el coordinador se habilita a crear recursos
para la tarea, le posibilita al grupo crear, co-pensar,
diferenciarse y afirmarse generando así respuestas
más plásticas; queda la emoción incluida
y compartida en la tarea, constituyéndose una unidad
dinámica entre el sentir, el pensar y el hacer.
Se concluye opinando que esta inclusión de la emoción
no conduce a la pérdida de distancia operativa del
rol sino que puede utilizarse como un recurso altamente
eficaz para la tarea (capacidad de resonancia).
c) Sobre las fantasías acerca de ¿qué
es investigar?, ¿cómo me imagino que es un
investigador?. Trabajo sobre el modelo, "el saber ser"
y la influencia de éstos en la coordinación.
Esto llevó a pensar cuáles eran los temores
del coordinador frente al "grupo de investigadores
y las expectativas y deseos sobre ellos"; elementos
que a mi entender, de no hacerse concientes obturarían
la función.
A medida que iban transcurriendo los encuentros, el grupo
se iba afirmando en su dinámica. Aumentaba la confianza
en sí mismos y en los demás; yo podía
correrme de un lugar centralizador puesto que ellos comenzaban
a proponer y disentir mutuamente y con las propuestas de
base.
Se fue creando así una mayor autonomía en
el grupo.
Mi tarea se fue delineando cada vez más hacia la
vehiculización de la comunicación cuando ésta
se bloqueaba, en el ajuste del encuadre y en el rescate
de algunos emergentes que pudieran obstaculizar la tarea
a través de diferentes técnicas de abordaje.
El clima grupal era activo, divertido y productivo.
Fuimos arribando así al tercer momento de trabajo
que duró dos encuentros:
3º Momento
De producción final. Definición del producto.
Trabajo sobre la dinámica:
* Momento semejante al primero por lo ansiógeno
ya que debía definirse el producto a investigar y
presentarse.
* Se trabajó en subgrupos de 3 ó 4 personas.
Cada uno escribió una síntesis de lo trabajado.
Las normas del encuadre, la tarea del coordinador y del
grupo, y realizó una evaluación final del
Seminario con tres consignas:
. Las expectativas iniciales y las actuales
. Evaluación al recorrido personal
. Evaluación a la coordinación
Luego de esto hubo un momento de puesta en común
con todo el grupo.
Este presentó una acta con los diferentes ítems
que cada subgrupo trabajó.
Consideraron que tanto la metodología de trabajo
así como una modalidad más plástica
de coordinación, fue eficaz y enriquecedora de la
propuesta base; que una coordinación con dos roles
diferentes y complementarios, habilitaba a un grupo heterogéneo
en sus profesiones pero homogéneo en el acuerdo con
la tarea, a integrarse, co-operar para la producción
final(individual o grupal); que se había despertado
en ellos una cierta inquietud a investigar temas, a releer
artículos, a escribir experiencias, etc., a partir
de estos ocho encuentros.
Hubo placer y emoción, sentido y fuerza.
Sintieron el espacio como una aventura, un desafío
con cierta cuota de riesgo.
Opinaron que la teoría es una herramienta para pensar,
y que es necesario revisar las propias matrices de aprendizaje.
Conclusiones finales:
De todo lo expuesto finalizo este relato diciendo que tanto
el dispositivo grupal, como la intervención desde
el sentido común, la reflexión y actitud crítica
sobre la propia práctica y las diferentes teorías;
la inclusión desde el rol profesional de la propia
emoción como recurso para la tarea; la conformación
de grupos heterogéneos en discurso y campos de acción
en toxicomanía, brindan un marco de gran operatividad
para propuestas no convencionales de investigación.
~
Psmta. y Psic.Soc. Silvia Papagna. Co-coordinadora del
Programa de Investigaciones Clínicas en Drogadependencia
del IDIA.
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