Objetos poéticos y creatividad

Graciela Zuik

Los he llamado "Objetos Poéticos". ¿Por qué objetos?. Quizás porque son sólo eso; materiales o fragmentos que encuentro en el suelo o en cualquier lugar y los convierto en sujetos de mi simbología o de mitología social.

Son materiales comunes, desechados u olvidados, elementos que estaban separados, sin aparente relación entre sí. Yo los junto y me divierto al convertirlos en materia viva.

Es igual que en el juego, donde, fuera del tiempo y sin expectativas rígidas, sin preocuparme por el resultado, éste mismo aparece, porque el resultado es la realización en sí misma.

En mi espíritu está la exploración, el hacer por el puro placer. Mi actitud es traviesa; a veces, sin proponérmelo, contestataria o denunciante, en tanto que mi interés está sentado más en el medio que en el fin. Por eso, cuando termino un trabajo, yo misma me asombro del resultado.

Me preguntan: -¿Cómo se me ocurren esas cosas?, o ¿de dónde las saco?.

Yo creo que la fuerza creativa, no depende de nadie, es liberación de energía, es entusiasmo.

Cuando yo juego a unir esos fragmentos, me siento inmersa en una fiebre de entusiasmo que me mantiene muchas horas de pié, serruchando, clavando o uniendo, sin perder el aliento. En ese momento es quizás, cuando estoy más conectada conmigo y con todo. Pasan por mí flashes de mi historia, del tiempo en que vivo, de mi tierra y las circunstancias de mi entorno. Yo me dejo fluir, trato de desbloquear obstáculos, y si éstos aparecen, me siento a observar el lugar donde estoy y los elementos que me rodean en estado de inocencia, y entonces, siempre, siempre, aparece la Musa, y me susurra al oído, lanzándome a una nueva aventura.

A menudo son los materiales que me dictan el diseño y empujan mi imaginación, entonces, los respeto; pero otras, los uso como intermediarios o caminos a otra dimensión.

Quiero transmitirles a ustedes, mi experiencia de goce, de juego, de improvi-sación, de dejar fluir, porque está en todos nosotros y es deliciosa y vigorizante.

Si extendemos esta sensación y la fusionamos a la vida cotidiana, ésta se puede volver más rica y creativa. La cuestión es, mantener la actitud de entrega hacia el no saber, nutrirse del misterio de los momentos sorprendentes y aceptar el riesgo de quebrar lo tradicional para ser fiel a uno mismo, permaneciendo abierto al cambio.

Pero quiero agregar algo más. Una de las ideas inquietantes de Duchamps es la frase "El espectador hace al cuadro".

Según esta declaración, el artista nunca tiene clara conciencia de su obra, entre sus intensiones y su realización; entre lo que quiere decir y lo que la obra dice hay una diferencia. Esa diferencia, es realmente la obra.

El espectador no debe juzgar el cuadro por las intenciones del autor, sino por lo que realmente ve. La obra hace al ojo que la mira o al menos es el punto de partida; desde ella y por ella, el espectador inventa otra obra. El cuadro, o en fin la obra de arte depende del espectador en el sentido que reclama una contemplación activa, una participación creadora.

Duchamps afirma que la obra no es una pieza de museo, ni un objeto de adorno, o de uso, sino, de invención y creación.

El creador intenta reconciliar arte y vida, obra y espectador. El arte no es entonces una categoría aparte de la vida.

Para terminar digo entonces que, la actividad artística no es la obra, sino la libertad; la obra es el camino y nada más. Esta libertad, podemos perderla a cada instante, sobre todo si no tomamos en serio nuestra persona o nuestra obra.~

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