Ofelia Herrendorf
Musicoterapia en las adicciones

Musicoterapia: 
Trabajando con los otros, del desconcierto al concierto

La incorporación de disciplinas no tradicionales en los tratamientos en Salud Mental o Física se ha ido haciendo cada vez más habitual en los últimos años:

Son disciplinas consideradas "alternativas" o "auxiliares de la medicina", aspectos que no "resuenan" en mí y me generan por el contrario una reacción, pues me planteo que "alternativa" es opción entre dos cosas. Y mi profesión, Musicoterapia, es alternativa, ¿de qué?. En el caso de auxiliar de la medicina, hace referencia a algo subalterno, y creo que la descalifica no teniendo en cuenta el auge y desarrollo que ha adquirido últimamente, tal vez más en unos campos que en otros.

Es mi deseo jerarquizar mi profesión indudablemente y tomar definiciones de Musicoterapia como la de mi colega, el Musicoterapeuta Rubén Gallardo, que en su libro "Musicoterapia y Salud Mental" dice: "La Musicoterapia tiene por objeto promover la conciencia y el análisis de los modos acústico- relacionales vinculados directa o indirectamente con la génesis y/o sintomatología de los distintos cuadros patológicos en función de producir modificaciones o transformaciones que posibiliten la prevención, disminución o desaparición de los padecimientos y las secuelas que la acción de la enfermedad produce en las personas, los grupos familiares y la comunidad..." 1

En mi profesión, reconocemos que el hombre es cuerpo, sonoridad y movimiento.

He tomado también otra definición, la de Edith Lecourt, psicóloga, psicoanalista y música francesa, profesora de La Sorbona, y una de las responsables de la formación de Musicoterapeutas en Francia. Ella piensa que "...la Musicoterapia es la aproximación sonora, con visión terapéutica, a un cierto número de dificultades psicológicas y de patologías mentales..."

Entiendo que no estoy fuera de aquello que las técnicas en Musicoterapia me pueden brindar. Pero ellas deben adaptarse a la singularidad de cada patología y, dentro de la misma, a cada paciente.

Uno puede utilizar una práctica pero no cerrarse en ella, pues cada situación en la clínica va a exigir la disposición para ver más allá de lo convencional: ver al paciente en su individualidad, en su problemática, en su ser él y no otro.

Términos como Multidisciplina, Pluridisciplina, Interdisciplina, Transdisciplina, hoy los encontramos con mayor frecuencia que en otros momentos.

Personalmente mis miras están puestas, creo que desde el comienzo de mi desarrollo profesional, en principio, en el paciente como sujeto del tratamiento y en la Interdisciplina, en esta posibilidad de interaccionar con quienes, con formación distinta de la mía, en lo que a campos del conocimiento se refiere, utilizan conceptos, métodos, términos propios de su disciplina.

Esto no debe hacer obstáculo en el intercambio, en la tarea misma, cuando hay disposición de todos (me incluyo), y deseos de trabajar con un objetivo común. La Interdisciplina "...no se aprende, ni se enseña, se ‹‹ vive ››..." 2 Entiendo que se va construyendo; que no se puede imponer. Tampoco uno resuelve y dice un día: "voy a trabajar interdisciplinariamente". También entiendo que es una experiencia importante y siempre en continuo crecimiento.

El Grupo de Investigaciones Clínicas

Pertenecer al grupo de Investigaciones Clínicas, constituyó para mí un rico aprendizaje interdisciplinario, que reforzó mi idea de que la Interdisciplina no se establece simplemente con lo observable, entre un grupo de terapeutas que atienden a un paciente. Es a partir de un ordenamiento, que cada uno puede permitirse integrar, intercambiar, escuchar, recibir y dar a los que están abocados a un quehacer específico, que podría ser, o es, en nuestro caso, la atención de toxicómanos, sin temor a perder los propios límites internos y los de la propia profesión.

Cuando uno comienza a cuestionar y cuestionarse aquello que siempre pareció tan claro en la clínica, en mi caso en la Clínica Musicoterapéutica, en adicciones a las drogas, y analiza como tantas otras veces, cada uno de los parámetros que siempre fueron ejes de su tarea, repiensa lo hecho o se encuentra con más verdades.

Es como observar un cuadro en su totalidad o acercarse para ver cada una de las pinceladas. O volver repetidamente a mirarlo e ir completándolo con la propia interioridad.

Con la experiencia de años de trabajo realizado, y la complejidad de por sí de la tarea con drogadependientes, con técnicas de mi propia profesión, y con total convicción, de que el paciente toxicómano "demanda" constantemente y es necesaria la integración de distintas disciplinas que coadyuven a su atención, es que resolví ir en busca de algo más, algo que pudiera clarificarme sobre aspectos que no terminaban de cerrar, a mi entender, en situaciones que se daban y se dan en sesiones de Musicoterapia.

Fue así como conociendo la trayectoria de Bruno Bulacio y su pensamiento, que llegué al Grupo de Investigación, dispuesta a entender sobre las observaciones desde la práctica de otros y comprender más así, sobre la mía.

El grupo está constituido en su mayoría por psicólogos, psicoanalistas, operadores, una terapeuta corporal, es decir, profesionales de distintos enfoques terapéuticos. Comenzaron mis dudas sobre cómo sería recibida yo.

Allí ya estaba mi primer des- concierto. El grupo venía trabajando desde hacía tiempo. No obstante encontré buena acogida. Surgieron preguntas sobre Musicoterapia que enriquecieron mi saber, ante las intervenciones de cada uno.

En mí se movieron mis ideas, se dieron algunas nuevas, que tenían que ver con lo que querría investigar y se alcanzaron otras que pululaban en mi pensamiento desde hacía tiempo.

Es decir: con su quehacer el grupo fue y va generando el deseo del conocimiento y el de la investigación transformándose cada encuentro en un disparador y ordenador, que produce deseos de continuar con todas las inquietudes propias pero organizadamente para poder inquirir, analizar y empezar a encontrar más respuestas.

Si la clínica del toxicómano nos muestra la adicción del otro, por qué no trabajar con la familia nuclear o con el referente de ese toxicómano, con técnicas no tradicionales. Por ejemplo, en Musicoterapia. Tal vez ésta sea una de mis asignaturas pendientes. Además este es uno de los ejes que considero fundamentales en el tratamiento, para beneficio de los pacientes.

Es aquí en el grupo, donde escuchando a mis compañeros voy reordenándome, reorganizando mis ideas, pues los aportes de cada uno, que hablan de su propia experiencia, realimentan mis posibles planes, mis proyectos de trabajo y todas estas inquietudes.

No puedo ni debo dejar de lado lo sucedido en una de las reuniones de grupo:

Ante el relato de un caso clínico que me producía inseguridad, hablé deldes-concierto que se daba no sólo en mí sino también en otros integrantes del grupo profesional que atiende a esta difícil joven paciente. Pero yo, como Musicoterapeuta "des- concertada", necesitaba de este otro grupo, de mi grupo del I.D.I.A. Fue con las preguntas, los pensamientos y los aportes que surgieron a partir de mi exposición, que alcancé una configuración nueva: la armoniosidad y creatividad necesaria para llegar al concierto, al lograr acomodar mis pensamientos.

Del des- concierto que produce muchas veces la atención del toxicómano, he llegado al concierto en este caso clínico, tanto dentro del grupo de investigación como dentro de mi actividad, al menos por ahora. Así lo siento.

Estar en el grupo es experiencia constante, desde esta sensación de pertenencia a un espacio sólido, pero no por eso rígido, sino todo lo contrario. Mi sensación de hoy, es que al poder pensar algo más sobre cada tema, se amplía mi visión. Ya puedo preguntar- me y asumir el compromiso de investigar.

El dinamismo que genera el grupo y la reflexión me llevan a indagar constantemente. Tomándolo en lenguaje musical, la sensación que siempre me queda es que aunque uno pueda "acordar", no hay "acorde final": hay siempre un espacio que queda abierto, como para irafinando nuestros instrumentos, un poco más.

Notas

1Gallardo, Rubén Darío: "Musicoterapia y Salud Mental". Ediciones Universo, Mayo de 1998

2"Interdisciplinariedad e Ideologías", Gui Palmad. Michaud, G. Ob. Cit. Pág. 379

 

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