Enfoque Epistemológico
NODOS INTELIGENTES Y REDES SOCIALES

Raúl D. Motta


Filósofo y Epistemologo, Dir. de la Cátedra
Itinerante de la UNESCO de Edgar Morin

El desafío del vínculo humano y las organizaciones sociales en contexto de creciente complejidad
El desarrollo humano, transita un contexto de características mutacionales que ha vaciado de fundamentos sólidos toda descripción de sí mismo, poniendo en tela de juicio el sentido de dicho desarrollo, el significado de lo humano y la validez de la relación entre el concepto de "desarrollo" y las nociones y prácticas humanas en el planeta.

Dentro de los desafíos existentes del contexto actual, uno de ellos, tal vez el más urgente, sea la cuestión de la articulación social, inserta en un proceso de desligazón creciente de vínculos y sistemas de pertenencias sociales, erosionados por aceleración turbulenta del sistema de producción vigente.

El objetivo de estas reflexiones es realizar una lectura de ese proceso a partir de un análisis de las respuestas sociales al impacto que produce el encuentro entre la complejidad social y el proceso de planetarización de la humanidad. La lectura de este impacto se realiza dividiendo la dimensión de su alcance en tres niveles: el contexto, las organizaciones y las personas, visualizando en cada nivel, respectivamente, una mutación global, la crisis de escalas de las organizaciones y las crisis de paradigmas en los modelos de análisis que dan cuenta del cambio social. Sin embargo, es preciso señalar que las tres dimensiones se hallan a merced de un proceso de interacción creciente, un círculo vicioso que es preciso transformar en un círculo virtuoso.

La relación entre el contexto y el impacto de la mutación global necesita un análisis y un desarrollo más profundo que no podrá realizarse en este ensayo, sin embargo puede realizarse como marco referencial, un esquema que muestre los vectores de aceleración del proceso mutacional.

El impacto de la mutación global en las organizaciones sociales:

En esta visualización del impacto mutacional interesa destacar como son los sistemas y las reacciones de las organizaciones sociales, sin detenerse en una definición de "organización" que no podrá evitar ser ambigua. Sin embargo, para este enfoque basta con percibir a las organizaciones sociales como sistema de contención social y "máquinas" productoras de acciones, predeterminadas por el diseño de objetivos con relación a fines específicos.
Este impacto emerge como un proceso en cascada que contiene los siguientes estratos:

1. Dilataciones de incumbencias.
2. Hibridación de estilos de gestión.
3. Crisis de planificación.
4. Despiste organizacional.
5. Borradura de límites.
6. Inoperancia de las habilidades específicas de los compartimentos y de las especializaciones.
7. Fractura de sistemas.


Es preciso señalar que, tomando como ejemplo las organizaciones que componen la función pública, este esquema de desestructuración se ha cumplido en una forma bastante generalizada, respetando en la mayoría de los casos la misma secuencia, con la consiguiente y reiterado ceguera de su lógica intrínseca por parte de sus protagonistas.
Evidentemente este fenómeno aquí descripto, no agota su profundidad y merece un estudio basado en un esfuerzo interdisciplinario, aquí solo se comentarán los ítems en función de los objetivos de este trabajo, es decir, en relación con la emergencia de las redes sociales.
Todos los ítems descriptos más arriba pueden tomarse también como síntomas de disfuncionalidad de las organizaciones piramidales, que como máquinas de producción de acciones específicas, requieren un contexto "estable", es decir lineal y predecible.
Un proceso de constantes turbulencias hace relativamente inoperables a estas estructuras, sin embargo, no está del todo claro si las mismas sobrevivirán o no a esta fase del proceso mutacional en curso.
Si bien es claro a que se refieren los dos primeros ítems, no está de más señalar que la dilatación de los límites de las acciones prescritas en la previsión operativa de las organizaciones es el síntoma cotidiano en donde se verifica la atomización compartimental de la gestión, que a su vez corresponde a una atomización (simplificación reductiva) del esquema de realidad sobre el cual se ha planificando las acciones. A su vez ese esquema de realidad obedece a un modelo de las mismas características en el orden de los conocimientos y saberes y en la forma en que son transmitidos para operar en esas organizaciones.
Un elemento que circula como un flujo desestructurador de las organizaciones tradicionales es la "crisis de escalas" que consiste, entre otras cosas, en un desajuste sobre el significado, los límites y diferencias entre nociones que permiten la mensurabilidad de las interacciones humanas y del comercio con lo real.

Esta lista solo anuncia los fenómenos más superficiales que se evidencian en la emergencia del "objeto-mundo", es decir, en la transformación del planeta y sus mundos interiores, en artefactos en donde el tiempo, el espacio, la velocidad, la energía, han dejado de ser escalas de orden local y alcanzan el orden global. Así, en relación con este fenómeno, Michel Serres afirma que el hombre pasa de un "ser-ahí" a un "ser-en-todas-partes", pero ciego, aun de semejante exigencia ya que si la organización humana deviene variable física del planeta, la antigua gobernabilidad como "pastor de animales" tendrá que devenir "piloto" o "cibernético", para asumir el desafío de semejante variable, producto de la simbiosis entre lo humano y el planeta, a través del poder de artificio. Se suma a ello una creciente virtualización de las estructuras organizacionales y como señala Attali, una sujeción a toda una infraestructura de "objetos nómades". El fenómeno de crisis de escalas exige por parte del planificador y el piloto una "reomorfología" permanente (Serres) y una "dromología" de los procesos (Virilio) .
Las organizaciones, entonces son en realidad víctimas y verdugos de estos procesos y han despistado la antigua relación entre Gaia (la tierra que se vuelve "Tierra" o "Tierra-Patria"), Procusto (que se retira víctima de su reductivismo obsesivo), Polifemo (el estado, que para subsistir, todo el siglo XX se ha desayunado con sus rebaños) y Penélope (que ya no sabe tejer y destejer el destino de las sociedades).
Nuevamente es la poesía la que resume la profundidad de las implicaciones de este proceso mutacional sobre la coreografía de la vida cotidiana:
Arteramente,
el piso se hunde palmo a palmo,
rendido de pronto a su propio cansancio.

Pero no, no es el piso:
los pies se hunden palmo a palmo,
simuladas raíces andariegas
que no pueden continuar simulando.

Pero no, no son los pies:
el pensamiento se hunde palmo a palmo,
en busca de un espacio mayor,
de un cuerpo que de veras lo contenga.

Pero no, tampoco es el pensamiento:
la realidad se hunde palmo a palmo,
la realidad que ya no se conforma
con ser nada más que realidad.

Impacto de las mutaciones sobre las personas:

Pero las verdaderas víctimas de este proceso son los miembros de esas máquinas triviales de producción de acciones predeterminadas. Igualmente que para el caso de las organizaciones, se presenta una secuencia de procesos:

La persona como factor central de la innovación y la renovación social.
Dentro del marco global de la crisis de escalas y teniendo por "topos" de dicho impacto a las organizaciones y a las personas con sus crisis de pertenencias y la ruptura de los flujos vinculares heredados, puede comprenderse el fenómeno de la emergencia de las redes sociales.
Si para el contexto estable "las organizaciones quedaban y los hombres pasaban", en el actual contexto de transformación global "las organizaciones pasan" y sin embargo, se pretende que "los hombres queden". Pero ¿A qué tipo de hombres se hace referencia? y ¿Cuáles serán sus flujos vinculantes que sostengan su sociabilización? ¿Cómo serán sus mecanismos de contención? ¿Cómo preservar a un sujeto que debe pasar de una vincularidad reducida a una multirreferencialidad y pluralidad de vínculos reales y virtuales en permanente reconfiguración?
La transformación del sistema de producción hoy emite un doble discurso: "el hombre productivamente es cada vez más innecesario" y a su vez "el hombre productivamente es cada vez más necesario". Se hereda una aguda desvalorización de la persona y al mismo tiempo crece la demanda de las personas como el recurso motor de la innovación organizacional y la renovación social.

Hoy más que nunca se evidencia en la actividad mundana la discontinuidad de nuestra consciencia con la organización sistemática de nuestras acciones. A tal punto que es difícil encontrar el camino situado en el punto medio entre dos excesos: el frenetismo inmóvil de nuestras acciones y el rechazo a la acción por temor a sus efectos retroactivos. Ambos excesos son el resultado del juego paradójico entre la anestesia de nuestras rutinas y los arrebatos de lucidez. Hay un desfase ente el cálculo mecánico de los actos y los acontecimientos instantáneos que nos desnudan.
En el caso de la gobernabilidad social, el desafío actual radica en la capacidad de fabricar la duración. La duración es un proceso de semiosis, en donde el tiempo cobra densidad a través del entrelazamiento de signos que dan sentido a la existencia y que hoy, solo son generados mal o bien, por las redes de comunicación.
Tanto el desafío del pensamiento inmerso en un contexto de creciente complejidad, como el desafío que significa el arte de conducir las circunstancias ("gobernancia"), son los aspectos que preparan a los hombres para la capitalización de las oportunidades. Ambos desafíos son dos actitudes, dos herramientas que remiten a la capacidad de conducirse en la intemperie que se ha ganado con la pérdida de los falsos refugios y el reconocimiento de que ninguna doctrina, teoría, partido, estado podrá ahora resolver nuestra circunstancia. Ya no es posible recuperar la ingenuidad necesaria abrazándonos a una ideología, porque hemos descubierto que duramos mientras duran nuestras creencias y esto nos hace errantes.
Por todo esto, asumir la desaparición de la mayoría de los vínculos heredados y al mismo tiempo, comprender que es necesario hacerse cargo de la generación de la producción de los mismos y de la sustitución de las organizaciones piramidales por organizaciones inteligentes, es decir, por espacios decisionales de aprendizaje permanente, es la clave estratégica de la gobernabilidad de las sociedades de fin de siglo.
Nodos y Flujos

Más allá del origen conceptual del término "red social" y su desarrollo teórico con los primeros estudios sobre redes informales por los años 50, interesa aquí tomar en cuenta cómo han jugado un papel preponderante en la estructuración de las reacciones sociales frente a la mutación contextual, que se viene gestando a partir de los años 60 y, que ha crecido a medida que fue acelerándose la transformación del sistema que las contiene.
Una rápida revisión de este proceso genera el siguiente "menú" de temas:

Redes vs pirámides
Redes y pirámides
Concentración / desconcentración
Información y poder
Disciplina y pilotaje
Representación y delegación
Democracia
Redes e informática
Obstáculos de las pirámides
Cambios culturales
Tipos de Redes y Participación


Sintéticamente la cuestión transversal que define la problemática central de este "menú" radica en responder a ¿cómo articular estructuras verticales (Gerencia Pública) con estructuras horizontales (Gestión Social)? Una primera exploración lleva a implementar por un lado, un proceso de facilitación que fortalezca la organización reticular de las personas involucradas y por el otro lado, una transformación del diseño de las organizaciones, desmontando por ejemplo en el campo de la salud y la educación el paradigma "asistencialista", para que puedan operar como nodos inteligentes de la articulación eficiente de sus flujos operacionales con las redes sociales.
Para que una organización inteligente pueda conformarse en un nodo articulador de flujos orientativos de redes sociales debe cumplir con los siguientes prerequisitos organizacionales:

1. Inteligencia de la complejidad.
2. Conocimiento de la dinámica Global/Local/Global.
3. Cultura organizacional matricial.
4. Organigrama virtual.
5. Reticulación cognitiva.
6. Conocimiento de la dinámica de las redes.
7. Modelos selectivos de tratamiento de la información.
8. Velocidad de aprendizaje grupal.


Estos componentes solo son válidos si se cumplen en forma simultánea y en un marco que permita un proceso cibernético de aprendizaje organizacional que presupone:

1. Un espacio de conversación y discusión sobre los problemas de convivencia y calidad de vida en las organizaciones.
2. Circulación socializada y actualizada sobre la situación de la organización con relación a sus fines.
3. Participación inteligente de todos sus miembros en todo el proceso de la planificación.
4. Un mecanismo bien identificado de la organización, que tenga por finalidad la alimentación del espacio de conversación (ítem 1) con los resultados de la gestión institucional y su evolución, como consecuencia de la creación de este mismo espacio (instauración de un bucle retroalimentante).
5. Un lenguaje propio sobre el tratamiento inteligente del contexto.


El ítem 4 es fundamental frente a la entropía organizacional y la fatiga del imaginario institucional, pero en la mayoría de los casos fracasa por percibirlo solamente como un ámbito psicosocial de la empresa u organización, y no como un espacio de productividad (innovación), que requiere un proceso de seguimiento compuesto de memoria, interpretación, crítica y procesamiento permanente.

 

 

Este circuito no permite "controlar" la gestión de la organización, sino más bien "regular" su interacción con su contexto, a través de un aprendizaje permanente.
Sería una ingenuidad el no admitir que la transformación de una organización a partir de estos elementos tiene una dificultad central, que es el paradigma o modelo de orden que "controla" la dinámica organizacional y predetermina en forma infralógica a la percepción y a la valoración de todos estos esfuerzos.

Redes y pirámides:
Una estructura piramidal corresponde a lo que su propio nombre indica: las personas o entidades se organizan en niveles jerárquicos que se superponen, a cada nivel superior corresponden menos integrantes que a su nivel inmediato inferior.
El conjunto se "apila" y afirma sobre una base más o menos amplia, para llegar a un tope superior en el cual generalmente se encuentra una sola persona o único integrante de ese nivel, denominado "jefe".
La comunicación entre integrantes de diferentes niveles se hace verticalmente, de arriba para abajo o de abajo para arriba, a través de los niveles intermedios que en cada caso corresponda.
Este tipo de organización es más usual debido a las influencias de las modalidades de estructuración social de la cultura dominante. Se imita, casi naturalmente, la estructuración natural de la riqueza y del poder de la sociedad en que vivimos.
Una estructura en red, que es una alternativa a la estructura piramidal, corresponde también a lo que su propio nombre indica: sus integrantes se ligan horizontalmente a todos los demás, directamente o a través de los integrantes más cercanos.
El conjunto resultante es una malla de múltiples hilos que pueden interconectarse y ampliarse indefinidamente, sin que ninguno de sus nodos (e hilos) puedan ser considerados principal o central, ni representar a lo demás. No hay un jefe, hay una voluntad colectiva de realizar determinado objetivo.
Si la estructura piramidal es la más difundida de las organizaciones sociales, por lo menos en la cultura occidental, las redes sociales encuentran su apoyo en la observación de las estructuras de la naturaleza que en general, son horizontales. En la biología se constata, por ejemplo, que las bacterias se multiplican en red y pueden tener un poder destructor fatal.

¿Redes vs Pirámides?
Muchas veces, las redes surgen como reacción a los problemas que se generan en las estructuras piramidales, sin pretender sustituir o enfrentarse a las mismas.
Existen situaciones en que las redes surgen en forma transitoria en función de conflictos estructurales, pero que no es necesario que subsistan una vez superado el conflicto. En otros casos las redes son percibidas como una alternativa más eficaz para lograr objetivos específicos y tienden a reemplazar estructuras piramidales torpes y costosas. También hay situaciones en donde se observa una eficaz combinación de ambos sistemas organizacionales.
Este último caso parece ser el de la actividad política, inclusive en los propios partidos políticos, tradicionalmente piramidales. Una pirámide partidaria, cortada por diferentes tipos de redes, puede recibir a través de ellas una "oxigenación" que descongele las tendencias y cristalizaciones de propuestas, iniciativas y máquinas burocráticas. Al mismo tiempo como las redes son necesariamente abiertas, y horizontales, a través de ellas se puede desbloquear y ampliar cada vez más, la entrada de nuevos participantes en la actividad partidaria y en el propio partido.

Concentración y descentralización
La organización piramidal superpone de poder de decisión y, con ello la responsabilidad por la realización de objetivos perseguidos. Ese poder y esa responsabilidad se va concentrando desde la base hasta su tope, pasando por tantas instancias intermedias según el tamaño de la organización lo exija, de modo inversamente proporcional al número de los miembros que se encuentran en cada nivel: en la base muchos, con poco poder y menor responsabilidad, en el tope pocos, con mucho poder y mucha responsabilidad.
En una estructura sobre la base de una red horizontal todos tienen el mismo poder de decisión, porque deciden solamente sobre su propia acción y no sobre la de los otros. No hay dirigentes ni dirigidos, ni los que mandan más ni los que mandan menos. Todos tienen el mismo nivel de responsabilidad, que se transforma en corresponsabilidad para la realización de los objetivos de la red.

Información y poder
La consistencia de una red radica en las informaciones que circulan por los canales que entrelazan a sus integrantes, inclusive pueden organizarse redes con el único objetivo de intercambiar informaciones. En las pirámides el poder se concentra y por eso mismo también la información, que se esconde o se guarda para ser usada en el momento oportuno, con vista a acumular y a concentrar más poder. En las redes el poder se desconcentra y por eso también la información, que se distribuye y se divulga para que todos tengan acceso al poder que su posesión representa.
Como las redes no contienen centros o niveles diferentes de poder, la libre circulación de información y su intercomunicación horizontal, se torna una exigencia esencial para su buen funcionamiento. Todos sus miembros tienen que tener acceso a todas las informaciones que en ella circulan por los canales que la articulan. No pueden existir circuitos únicos o reservados, con la finalidad que si eventualmente se bloquean algunos canales, la información igualmente circula libremente y se multiplica.
En una pirámide la información circula verticalmente por canales previamente determinados, de abajo hacia arriba para orientar decisiones o, de arriba para abajo en forma de órdenes y orientaciones. Es fundamental respetar esos canales, porque un cortocircuito puede perjudicar el funcionamiento del conjunto. Es más si la circulación de abajo para arriba se bloquea en alguna instancia intermedia, los dirigentes corren el riesgo de no poseer informaciones que solo la base dispone, o de desconocer las propuestas que esta quiere hacer llegar a sus dirigentes. O inversamente puede también ocurrir que la base se vea impedida de recibir órdenes y orientaciones para el funcionamiento de la organización.

Disciplina y pilotaje:
Cuanto más la realización de los objetivos de una organización depende de la acción disciplinada de todos la que la integran, más se tiende a una estructura en forma de pirámide, con sus niveles superiores controlando la acción de los inferiores.
Cuando la realización de un objetivo depende menos de la disciplina que de la participación consciente de todos en la acción, menos cabe comandar y controlar la acción de los otros, y más se debe contar con la lealtad de cada uno para con todos, basada en la corresponsabilidad y en la capacidad de iniciativa de cada uno, en este caso es necesario la organización en red.
Un paralelo con la acción militar puede ser ilustrativo: los ejércitos convencionales son necesariamente y rígidamente piramidales, los cuerpos guerrilleros tienden a ser horizontales y en red.
Representación y delegación de poder:
El funcionamiento de una estructura piramidal se basa en la posibilidad de la representación entre los distintos niveles, delegándose el poder y la responsabilidad según las distintas instancias de la organización.
En una estructura horizontal no existe la representación, cada miembro de la organización es autónomo en su acción, y responsable por los efectos de su acción en los objetivos del conjunto. No se establecen niveles, sino diferentes tipos de responsabilidad, y si se delega poder es generalmente transitorio y por acuerdo de las partes, en función de objetivos específicos.

Democracia:
El carácter más o menos democrático de una organización piramidal, depende del modo de cómo son elegidos sus dirigentes, de cómo se presentan las candidaturas, de quién puede ser candidato, de si la elección es directa o indirecta, de quién vota, del tiempo del mandato, de cómo se hace la renovación y de cómo se puede destituir a un dirigente.
En una organización horizontal estas cuestiones no tienen lugar. Su carácter más o menos democrático se mide por su permeabilidad a la entrada de nuevos miembros, así como por la posibilidad que tiene cada miembro, de desligarse cuando lo considere conveniente, sin que esa acción sea considerada un abandono o una traición.
El funcionamiento más o menos democrático de una organización piramidal depende de la frecuencia y del modo de cómo sus dirigentes informan y consultan las bases, del carácter más o menos verdadero de esas consultas, del respeto que esos dirigentes tienen de las elecciones de las bases, y de los medios de que las bases disponen para hacer valer su voluntad, junto a la de sus dirigentes.
La democracia en una red se mide por la libertad de circulación de la información en su interior y por la inexistencia de censuras, controles, jerarquizaciones o manipulaciones de esa circulación.

Redes e informática:
La telematización del planeta genera la posibilidad latente de otorgar una extrema eficacia a las redes constituidas por objetivos específicos, también permitirá asegurar la plena libertad de circulación de la información. Desde el punto de vista de la reticulación informática del planeta, las pirámides pueden ser consideras como estructuras de creciente obsolescencia, que la velocidad y libertad de la circulación de los flujos de información tienden a insertarlas en un proceso irreversible.

Obstáculos de la pirámide:
Las estructuras piramidales contienen dentro de su propia lógica dinámicas perversas que pueden dificultar la realización de sus objetivos e inclusive destruirlas desde dentro.
Uno de los principales obstáculos es la lucha por el poder y la competición que se establece en su interior para subir a los escalafones superiores de la pirámide.
La virulencia de esta lucha va minando paulatinamente, la capacidad de gestión de la organización, a la que se suma otra dinámica perversa que es el bloqueo intencional o no de la circulación de la información, generando distanciamientos, aislamientos y rupturas en las relaciones horizontales y verticales de la misma.
En las estructuras horizontales en red ninguno puede subir a un nivel más alto que los demás, ni pretender concentrar o esconder información, ya que la libre circulación de la misma es la condición básica de la existencia de las redes.

Cambios culturales:
Tanto las redes como las pirámides funcionan mejor si entre sus miembros se desarrolla la colaboración, la solidaridad, la transparencia y la corresponsabilidad.
Estas condiciones se desarrollan aún con más naturalidad en las estructuras horizontales que se basan en el ejercicio de la libertad, responsabilidad y democratización de la información, ayudando a cambiar en los participantes las tendencias a la dominación, competición, autoritarismo y manipulación que la cultura dominante imprime en cada uno de ellos. Las redes portan una práctica nueva que lentamente va generando un cambio cultural.
Las nociones de gratuidad y desinterés personal, esenciales para el desarrollo de la solidaridad, ganan una dimensión social más realista si pueden ser entendidas desde una perspectiva de reciprocidad abierta y de un intercambio de informaciones que naturalmente se genera en las redes. Estas no permiten la proliferación de actitudes egoístas y "ventajeras", ya que todos están a la vista de todos.
La combinación de redes y pirámides en la acción política puede introducir en las pirámides, a través de personas que participan en ambas estructura, un contraveneno poderoso para las dinámicas perversas que tienden a deteriorar sus objetivos políticos y sociales.

Tipos de redes:
Las redes pueden entrelazar personas, entidades y personas con entidades. Las personas y/o entidades entrelazadas por una red pueden ser del mismo tipo o totalmente heterogéneas, porque todo dependerá de los objetivos que se propongan.
Las redes pueden ser también de diferente tamaño, pueden existir redes de redes, o dentro de una red pueden formarse subredes con objetivos específicos.
La interrelación en red de personas y/o entidades se establece a través de la emergencia de procesos de identificación de objetivos comunes y/o complementarios, cuya efectiva realización se asegura con la formación de la red.
Generalmente se clasifican las redes a través de cuatro objetivos específicos:

1. Las que tienen por finalidad la circulación de determinada información.
2. La autocapacitación de sus miembros.
3. La creación de lazos de solidaridad entre sus miembros.
4. La resolución de un problema específico seguido por sus miembros.

Sin embargo sería una clasificación incompleta no mencionar la existencia de otro tipo de redes que no son horizontales y que también se suelen utilizar para la mediación, centralización y concentración del poder; o también para crear grupos horizontales cerrados.

El perfil del facilitador del desarrollo comunitario:
Volviendo a la cuestión principal sobre la relación entre los nodos entendidos como organizaciones inteligentes, y la dinámica de redes horizontales, es preciso señalar que la clave de dicha relación y articulación es el facilitador.

El perfil del facilitador es vital y el conocimiento de sus exigencias lo eximen de actuar como un catalizador de las asimetrías generadas por las interacciones de distinta naturaleza, impidiendo que funcione como un fusible, en vez de un mediador entre las partes y un desobturador de los flujos decisionales e informacionales.
Se observa que generalmente el elemento que transforma al facilitador en un obstáculo para la dinámica de las redes es por un lado, su deseo de protagonismo y por el otro, acceder a las demandas de sus pares sin una previa evaluación de los objetivos y los flujos de la red.

Entiendo por facilitación del desarrollo comunitario a un proceso de amplificación selectiva de las opciones de desenvolvimiento y crecimiento de un sistema. El facilitador es un regulador cibernético del sistema reticular, como tal, las acciones de facilitación o componentes de su gestión son las siguientes:

1. Resignificación.
2. Reomorfología. (Percepción de la reconfiguración de las formas).
3. Rearticulación.
4. Interfase.
5. Enciclopedización .
6. Reconocimiento de liderazgos.
7. Baqueanismo. (Lectura de los signos de la mutación en curso y su impacto local para junto a la comunidad, generar una semiosis de amparo).
8. Creación de núcleos de innovación.
9. Problematicidad.
10. Descentramiento.
11. Comunicación.


Un aspecto muy importante para fortalecer la dinámica del facilitador es partir de la idea de que en cada organización, ya sea piramidal o reticular, no existe solamente, un único paradigma que es el que controla en forma infralógica a la organización, sino que se agregan una multiplicidad de paradigmas que portan sus miembros. A esta visión que pertenece a los trabajos realizados pro Maruyama hay que inscribirla, para una mejor percepción de su riqueza, en una análisis que con Morin podría denominarse: paradigmatología .

Colaboradores Suscribirse Mapa del sitio Consultas 24hs Enlaces Contactenos Administración