
Filósofo y Epistemologo, Dir.
de la Cátedra
Itinerante de la UNESCO de Edgar Morin
|
El desafío del vínculo humano y las organizaciones
sociales en contexto de creciente complejidad
El desarrollo humano, transita un contexto de características
mutacionales que ha vaciado de fundamentos sólidos toda
descripción de sí mismo, poniendo en tela de juicio
el sentido de dicho desarrollo, el significado de lo humano y
la validez de la relación entre el concepto de "desarrollo"
y las nociones y prácticas humanas en el planeta.
Dentro de los desafíos existentes del contexto actual,
uno de ellos, tal vez el más urgente, sea la cuestión
de la articulación social, inserta en un proceso de desligazón
creciente de vínculos y sistemas de pertenencias sociales,
erosionados por aceleración turbulenta del sistema de producción
vigente.
El objetivo de estas reflexiones es realizar una lectura de ese
proceso a partir de un análisis de las respuestas sociales
al impacto que produce el encuentro entre la complejidad social
y el proceso de planetarización de la humanidad. La lectura
de este impacto se realiza dividiendo la dimensión de su
alcance en tres niveles: el contexto, las organizaciones y las
personas, visualizando en cada nivel, respectivamente, una mutación
global, la crisis de escalas de las organizaciones y las crisis
de paradigmas en los modelos de análisis que dan cuenta
del cambio social. Sin embargo, es preciso señalar que
las tres dimensiones se hallan a merced de un proceso de interacción
creciente, un círculo vicioso que es preciso transformar
en un círculo virtuoso.
La relación entre el contexto y el impacto de la mutación
global necesita un análisis y un desarrollo más
profundo que no podrá realizarse en este ensayo, sin embargo
puede realizarse como marco referencial, un esquema que muestre
los vectores de aceleración del proceso mutacional.

El impacto de la mutación global en las organizaciones
sociales:
En esta visualización del impacto mutacional interesa destacar
como son los sistemas y las reacciones de las organizaciones sociales,
sin detenerse en una definición de "organización"
que no podrá evitar ser ambigua. Sin embargo, para este
enfoque basta con percibir a las organizaciones sociales como
sistema de contención social y "máquinas"
productoras de acciones, predeterminadas por el diseño
de objetivos con relación a fines específicos.
Este impacto emerge como un proceso en cascada que contiene los
siguientes estratos:
1. Dilataciones de incumbencias.
2. Hibridación de estilos de gestión.
3. Crisis de planificación.
4. Despiste organizacional.
5. Borradura de límites.
6. Inoperancia de las habilidades específicas de los compartimentos
y de las especializaciones.
7. Fractura de sistemas.
Es preciso señalar que, tomando como ejemplo las organizaciones
que componen la función pública, este esquema de
desestructuración se ha cumplido en una forma bastante
generalizada, respetando en la mayoría de los casos la
misma secuencia, con la consiguiente y reiterado ceguera de su
lógica intrínseca por parte de sus protagonistas.
Evidentemente este fenómeno aquí descripto, no agota
su profundidad y merece un estudio basado en un esfuerzo interdisciplinario,
aquí solo se comentarán los ítems en función
de los objetivos de este trabajo, es decir, en relación
con la emergencia de las redes sociales.
Todos los ítems descriptos más arriba pueden tomarse
también como síntomas de disfuncionalidad de las
organizaciones piramidales, que como máquinas de producción
de acciones específicas, requieren un contexto "estable",
es decir lineal y predecible.
Un proceso de constantes turbulencias hace relativamente inoperables
a estas estructuras, sin embargo, no está del todo claro
si las mismas sobrevivirán o no a esta fase del proceso
mutacional en curso.
Si bien es claro a que se refieren los dos primeros ítems,
no está de más señalar que la dilatación
de los límites de las acciones prescritas en la previsión
operativa de las organizaciones es el síntoma cotidiano
en donde se verifica la atomización compartimental de la
gestión, que a su vez corresponde a una atomización
(simplificación reductiva) del esquema de realidad sobre
el cual se ha planificando las acciones. A su vez ese esquema
de realidad obedece a un modelo de las mismas características
en el orden de los conocimientos y saberes y en la forma en que
son transmitidos para operar en esas organizaciones.
Un elemento que circula como un flujo desestructurador de las
organizaciones tradicionales es la "crisis de escalas"
que consiste, entre otras cosas, en un desajuste sobre el significado,
los límites y diferencias entre nociones que permiten la
mensurabilidad de las interacciones humanas y del comercio con
lo real.

Esta lista solo anuncia los fenómenos más superficiales
que se evidencian en la emergencia del "objeto-mundo",
es decir, en la transformación del planeta y sus mundos
interiores, en artefactos en donde el tiempo, el espacio, la velocidad,
la energía, han dejado de ser escalas de orden local y
alcanzan el orden global. Así, en relación con este
fenómeno, Michel Serres afirma que el hombre pasa de un
"ser-ahí" a un "ser-en-todas-partes",
pero ciego, aun de semejante exigencia ya que si la organización
humana deviene variable física del planeta, la antigua
gobernabilidad como "pastor de animales" tendrá
que devenir "piloto" o "cibernético",
para asumir el desafío de semejante variable, producto
de la simbiosis entre lo humano y el planeta, a través
del poder de artificio. Se suma a ello una creciente virtualización
de las estructuras organizacionales y como señala Attali,
una sujeción a toda una infraestructura de "objetos
nómades". El fenómeno de crisis de escalas
exige por parte del planificador y el piloto una "reomorfología"
permanente (Serres) y una "dromología" de los
procesos (Virilio) .
Las organizaciones, entonces son en realidad víctimas y
verdugos de estos procesos y han despistado la antigua relación
entre Gaia (la tierra que se vuelve "Tierra" o "Tierra-Patria"),
Procusto (que se retira víctima de su reductivismo obsesivo),
Polifemo (el estado, que para subsistir, todo el siglo XX se ha
desayunado con sus rebaños) y Penélope (que ya no
sabe tejer y destejer el destino de las sociedades).
Nuevamente es la poesía la que resume la profundidad de
las implicaciones de este proceso mutacional sobre la coreografía
de la vida cotidiana:
Arteramente,
el piso se hunde palmo a palmo,
rendido de pronto a su propio cansancio.
Pero no, no es el piso:
los pies se hunden palmo a palmo,
simuladas raíces andariegas
que no pueden continuar simulando.
Pero no, no son los pies:
el pensamiento se hunde palmo a palmo,
en busca de un espacio mayor,
de un cuerpo que de veras lo contenga.
Pero no, tampoco es el pensamiento:
la realidad se hunde palmo a palmo,
la realidad que ya no se conforma
con ser nada más que realidad.
Impacto de las mutaciones sobre las personas:
Pero las verdaderas víctimas de este proceso son los miembros
de esas máquinas triviales de producción de acciones
predeterminadas. Igualmente que para el caso de las organizaciones,
se presenta una secuencia de procesos:
La persona como factor central de la innovación y la renovación
social.
Dentro del marco global de la crisis de escalas y teniendo por
"topos" de dicho impacto a las organizaciones y a las
personas con sus crisis de pertenencias y la ruptura de los flujos
vinculares heredados, puede comprenderse el fenómeno de
la emergencia de las redes sociales.
Si para el contexto estable "las organizaciones quedaban
y los hombres pasaban", en el actual contexto de transformación
global "las organizaciones pasan" y sin embargo, se
pretende que "los hombres queden". Pero ¿A qué
tipo de hombres se hace referencia? y ¿Cuáles serán
sus flujos vinculantes que sostengan su sociabilización?
¿Cómo serán sus mecanismos de contención?
¿Cómo preservar a un sujeto que debe pasar de una
vincularidad reducida a una multirreferencialidad y pluralidad
de vínculos reales y virtuales en permanente reconfiguración?
La transformación del sistema de producción hoy
emite un doble discurso: "el hombre productivamente es cada
vez más innecesario" y a su vez "el hombre productivamente
es cada vez más necesario". Se hereda una aguda desvalorización
de la persona y al mismo tiempo crece la demanda de las personas
como el recurso motor de la innovación organizacional y
la renovación social.
Hoy más que nunca se evidencia en la actividad mundana
la discontinuidad de nuestra consciencia con la organización
sistemática de nuestras acciones. A tal punto que es difícil
encontrar el camino situado en el punto medio entre dos excesos:
el frenetismo inmóvil de nuestras acciones y el rechazo
a la acción por temor a sus efectos retroactivos. Ambos
excesos son el resultado del juego paradójico entre la
anestesia de nuestras rutinas y los arrebatos de lucidez. Hay
un desfase ente el cálculo mecánico de los actos
y los acontecimientos instantáneos que nos desnudan.
En el caso de la gobernabilidad social, el desafío actual
radica en la capacidad de fabricar la duración. La duración
es un proceso de semiosis, en donde el tiempo cobra densidad a
través del entrelazamiento de signos que dan sentido a
la existencia y que hoy, solo son generados mal o bien, por las
redes de comunicación.
Tanto el desafío del pensamiento inmerso en un contexto
de creciente complejidad, como el desafío que significa
el arte de conducir las circunstancias ("gobernancia"),
son los aspectos que preparan a los hombres para la capitalización
de las oportunidades. Ambos desafíos son dos actitudes,
dos herramientas que remiten a la capacidad de conducirse en la
intemperie que se ha ganado con la pérdida de los falsos
refugios y el reconocimiento de que ninguna doctrina, teoría,
partido, estado podrá ahora resolver nuestra circunstancia.
Ya no es posible recuperar la ingenuidad necesaria abrazándonos
a una ideología, porque hemos descubierto que duramos mientras
duran nuestras creencias y esto nos hace errantes.
Por todo esto, asumir la desaparición de la mayoría
de los vínculos heredados y al mismo tiempo, comprender
que es necesario hacerse cargo de la generación de la producción
de los mismos y de la sustitución de las organizaciones
piramidales por organizaciones inteligentes, es decir, por espacios
decisionales de aprendizaje permanente, es la clave estratégica
de la gobernabilidad de las sociedades de fin de siglo.
Nodos y Flujos
Más allá del origen conceptual del término
"red social" y su desarrollo teórico con los
primeros estudios sobre redes informales por los años 50,
interesa aquí tomar en cuenta cómo han jugado un
papel preponderante en la estructuración de las reacciones
sociales frente a la mutación contextual, que se viene
gestando a partir de los años 60 y, que ha crecido a medida
que fue acelerándose la transformación del sistema
que las contiene.
Una rápida revisión de este proceso genera el siguiente
"menú" de temas:
Redes vs pirámides
Redes y pirámides
Concentración / desconcentración
Información y poder
Disciplina y pilotaje
Representación y delegación
Democracia
Redes e informática
Obstáculos de las pirámides
Cambios culturales
Tipos de Redes y Participación
Sintéticamente la cuestión transversal que define
la problemática central de este "menú"
radica en responder a ¿cómo articular estructuras
verticales (Gerencia Pública) con estructuras horizontales
(Gestión Social)? Una primera exploración lleva
a implementar por un lado, un proceso de facilitación que
fortalezca la organización reticular de las personas involucradas
y por el otro lado, una transformación del diseño
de las organizaciones, desmontando por ejemplo en el campo de
la salud y la educación el paradigma "asistencialista",
para que puedan operar como nodos inteligentes de la articulación
eficiente de sus flujos operacionales con las redes sociales.
Para que una organización inteligente pueda conformarse
en un nodo articulador de flujos orientativos de redes sociales
debe cumplir con los siguientes prerequisitos organizacionales:
1. Inteligencia de la complejidad.
2. Conocimiento de la dinámica Global/Local/Global.
3. Cultura organizacional matricial.
4. Organigrama virtual.
5. Reticulación cognitiva.
6. Conocimiento de la dinámica de las redes.
7. Modelos selectivos de tratamiento de la información.
8. Velocidad de aprendizaje grupal.
Estos componentes solo son válidos si se cumplen en forma
simultánea y en un marco que permita un proceso cibernético
de aprendizaje organizacional que presupone:
1. Un espacio de conversación y discusión sobre
los problemas de convivencia y calidad de vida en las organizaciones.
2. Circulación socializada y actualizada sobre la situación
de la organización con relación a sus fines.
3. Participación inteligente de todos sus miembros en todo
el proceso de la planificación.
4. Un mecanismo bien identificado de la organización, que
tenga por finalidad la alimentación del espacio de conversación
(ítem 1) con los resultados de la gestión institucional
y su evolución, como consecuencia de la creación
de este mismo espacio (instauración de un bucle retroalimentante).
5. Un lenguaje propio sobre el tratamiento inteligente del contexto.
El ítem 4 es fundamental frente a la entropía organizacional
y la fatiga del imaginario institucional, pero en la mayoría
de los casos fracasa por percibirlo solamente como un ámbito
psicosocial de la empresa u organización, y no como un
espacio de productividad (innovación), que requiere un
proceso de seguimiento compuesto de memoria, interpretación,
crítica y procesamiento permanente.

Este circuito no permite "controlar" la gestión
de la organización, sino más bien "regular"
su interacción con su contexto, a través de un aprendizaje
permanente.
Sería una ingenuidad el no admitir que la transformación
de una organización a partir de estos elementos tiene una
dificultad central, que es el paradigma o modelo de orden que
"controla" la dinámica organizacional y predetermina
en forma infralógica a la percepción y a la valoración
de todos estos esfuerzos.
Redes y pirámides:
Una estructura piramidal corresponde a lo que su propio nombre
indica: las personas o entidades se organizan en niveles jerárquicos
que se superponen, a cada nivel superior corresponden menos integrantes
que a su nivel inmediato inferior.
El conjunto se "apila" y afirma sobre una base más
o menos amplia, para llegar a un tope superior en el cual generalmente
se encuentra una sola persona o único integrante de ese
nivel, denominado "jefe".
La comunicación entre integrantes de diferentes niveles
se hace verticalmente, de arriba para abajo o de abajo para arriba,
a través de los niveles intermedios que en cada caso corresponda.
Este tipo de organización es más usual debido a
las influencias de las modalidades de estructuración social
de la cultura dominante. Se imita, casi naturalmente, la estructuración
natural de la riqueza y del poder de la sociedad en que vivimos.
Una estructura en red, que es una alternativa a la estructura
piramidal, corresponde también a lo que su propio nombre
indica: sus integrantes se ligan horizontalmente a todos los demás,
directamente o a través de los integrantes más cercanos.
El conjunto resultante es una malla de múltiples hilos
que pueden interconectarse y ampliarse indefinidamente, sin que
ninguno de sus nodos (e hilos) puedan ser considerados principal
o central, ni representar a lo demás. No hay un jefe, hay
una voluntad colectiva de realizar determinado objetivo.
Si la estructura piramidal es la más difundida de las organizaciones
sociales, por lo menos en la cultura occidental, las redes sociales
encuentran su apoyo en la observación de las estructuras
de la naturaleza que en general, son horizontales. En la biología
se constata, por ejemplo, que las bacterias se multiplican en
red y pueden tener un poder destructor fatal.
¿Redes vs Pirámides?
Muchas veces, las redes surgen como reacción a los
problemas que se generan en las estructuras piramidales, sin pretender
sustituir o enfrentarse a las mismas.
Existen situaciones en que las redes surgen en forma transitoria
en función de conflictos estructurales, pero que no es
necesario que subsistan una vez superado el conflicto. En otros
casos las redes son percibidas como una alternativa más
eficaz para lograr objetivos específicos y tienden a reemplazar
estructuras piramidales torpes y costosas. También hay
situaciones en donde se observa una eficaz combinación
de ambos sistemas organizacionales.
Este último caso parece ser el de la actividad política,
inclusive en los propios partidos políticos, tradicionalmente
piramidales. Una pirámide partidaria, cortada por diferentes
tipos de redes, puede recibir a través de ellas una "oxigenación"
que descongele las tendencias y cristalizaciones de propuestas,
iniciativas y máquinas burocráticas. Al mismo tiempo
como las redes son necesariamente abiertas, y horizontales, a
través de ellas se puede desbloquear y ampliar cada vez
más, la entrada de nuevos participantes en la actividad
partidaria y en el propio partido.
Concentración y descentralización
La organización piramidal superpone de poder de decisión
y, con ello la responsabilidad por la realización de objetivos
perseguidos. Ese poder y esa responsabilidad se va concentrando
desde la base hasta su tope, pasando por tantas instancias intermedias
según el tamaño de la organización lo exija,
de modo inversamente proporcional al número de los miembros
que se encuentran en cada nivel: en la base muchos, con poco poder
y menor responsabilidad, en el tope pocos, con mucho poder y mucha
responsabilidad.
En una estructura sobre la base de una red horizontal todos tienen
el mismo poder de decisión, porque deciden solamente sobre
su propia acción y no sobre la de los otros. No hay dirigentes
ni dirigidos, ni los que mandan más ni los que mandan menos.
Todos tienen el mismo nivel de responsabilidad, que se transforma
en corresponsabilidad para la realización de los objetivos
de la red.
Información y poder
La consistencia de una red radica en las informaciones que
circulan por los canales que entrelazan a sus integrantes, inclusive
pueden organizarse redes con el único objetivo de intercambiar
informaciones. En las pirámides el poder se concentra y
por eso mismo también la información, que se esconde
o se guarda para ser usada en el momento oportuno, con vista a
acumular y a concentrar más poder. En las redes el poder
se desconcentra y por eso también la información,
que se distribuye y se divulga para que todos tengan acceso al
poder que su posesión representa.
Como las redes no contienen centros o niveles diferentes de poder,
la libre circulación de información y su intercomunicación
horizontal, se torna una exigencia esencial para su buen funcionamiento.
Todos sus miembros tienen que tener acceso a todas las informaciones
que en ella circulan por los canales que la articulan. No pueden
existir circuitos únicos o reservados, con la finalidad
que si eventualmente se bloquean algunos canales, la información
igualmente circula libremente y se multiplica.
En una pirámide la información circula verticalmente
por canales previamente determinados, de abajo hacia arriba para
orientar decisiones o, de arriba para abajo en forma de órdenes
y orientaciones. Es fundamental respetar esos canales, porque
un cortocircuito puede perjudicar el funcionamiento del conjunto.
Es más si la circulación de abajo para arriba se
bloquea en alguna instancia intermedia, los dirigentes corren
el riesgo de no poseer informaciones que solo la base dispone,
o de desconocer las propuestas que esta quiere hacer llegar a
sus dirigentes. O inversamente puede también ocurrir que
la base se vea impedida de recibir órdenes y orientaciones
para el funcionamiento de la organización.
Disciplina y pilotaje:
Cuanto más la realización de los objetivos de
una organización depende de la acción disciplinada
de todos la que la integran, más se tiende a una estructura
en forma de pirámide, con sus niveles superiores controlando
la acción de los inferiores.
Cuando la realización de un objetivo depende menos de la
disciplina que de la participación consciente de todos
en la acción, menos cabe comandar y controlar la acción
de los otros, y más se debe contar con la lealtad de cada
uno para con todos, basada en la corresponsabilidad y en la capacidad
de iniciativa de cada uno, en este caso es necesario la organización
en red.
Un paralelo con la acción militar puede ser ilustrativo:
los ejércitos convencionales son necesariamente y rígidamente
piramidales, los cuerpos guerrilleros tienden a ser horizontales
y en red.
Representación y delegación de poder:
El funcionamiento de una estructura piramidal se basa en la posibilidad
de la representación entre los distintos niveles, delegándose
el poder y la responsabilidad según las distintas instancias
de la organización.
En una estructura horizontal no existe la representación,
cada miembro de la organización es autónomo en su
acción, y responsable por los efectos de su acción
en los objetivos del conjunto. No se establecen niveles, sino
diferentes tipos de responsabilidad, y si se delega poder es generalmente
transitorio y por acuerdo de las partes, en función de
objetivos específicos.
Democracia:
El carácter más o menos democrático de
una organización piramidal, depende del modo de cómo
son elegidos sus dirigentes, de cómo se presentan las candidaturas,
de quién puede ser candidato, de si la elección
es directa o indirecta, de quién vota, del tiempo del mandato,
de cómo se hace la renovación y de cómo se
puede destituir a un dirigente.
En una organización horizontal estas cuestiones no tienen
lugar. Su carácter más o menos democrático
se mide por su permeabilidad a la entrada de nuevos miembros,
así como por la posibilidad que tiene cada miembro, de
desligarse cuando lo considere conveniente, sin que esa acción
sea considerada un abandono o una traición.
El funcionamiento más o menos democrático de una
organización piramidal depende de la frecuencia y del modo
de cómo sus dirigentes informan y consultan las bases,
del carácter más o menos verdadero de esas consultas,
del respeto que esos dirigentes tienen de las elecciones de las
bases, y de los medios de que las bases disponen para hacer valer
su voluntad, junto a la de sus dirigentes.
La democracia en una red se mide por la libertad de circulación
de la información en su interior y por la inexistencia
de censuras, controles, jerarquizaciones o manipulaciones de esa
circulación.
Redes e informática:
La telematización del planeta genera la posibilidad
latente de otorgar una extrema eficacia a las redes constituidas
por objetivos específicos, también permitirá
asegurar la plena libertad de circulación de la información.
Desde el punto de vista de la reticulación informática
del planeta, las pirámides pueden ser consideras como estructuras
de creciente obsolescencia, que la velocidad y libertad de la
circulación de los flujos de información tienden
a insertarlas en un proceso irreversible.
Obstáculos de la pirámide:
Las estructuras piramidales contienen dentro de su propia
lógica dinámicas perversas que pueden dificultar
la realización de sus objetivos e inclusive destruirlas
desde dentro.
Uno de los principales obstáculos es la lucha por el poder
y la competición que se establece en su interior para subir
a los escalafones superiores de la pirámide.
La virulencia de esta lucha va minando paulatinamente, la capacidad
de gestión de la organización, a la que se suma
otra dinámica perversa que es el bloqueo intencional o
no de la circulación de la información, generando
distanciamientos, aislamientos y rupturas en las relaciones horizontales
y verticales de la misma.
En las estructuras horizontales en red ninguno puede subir a un
nivel más alto que los demás, ni pretender concentrar
o esconder información, ya que la libre circulación
de la misma es la condición básica de la existencia
de las redes.
Cambios culturales:
Tanto las redes como las pirámides funcionan mejor
si entre sus miembros se desarrolla la colaboración, la
solidaridad, la transparencia y la corresponsabilidad.
Estas condiciones se desarrollan aún con más naturalidad
en las estructuras horizontales que se basan en el ejercicio de
la libertad, responsabilidad y democratización de la información,
ayudando a cambiar en los participantes las tendencias a la dominación,
competición, autoritarismo y manipulación que la
cultura dominante imprime en cada uno de ellos. Las redes portan
una práctica nueva que lentamente va generando un cambio
cultural.
Las nociones de gratuidad y desinterés personal, esenciales
para el desarrollo de la solidaridad, ganan una dimensión
social más realista si pueden ser entendidas desde una
perspectiva de reciprocidad abierta y de un intercambio de informaciones
que naturalmente se genera en las redes. Estas no permiten la
proliferación de actitudes egoístas y "ventajeras",
ya que todos están a la vista de todos.
La combinación de redes y pirámides en la acción
política puede introducir en las pirámides, a través
de personas que participan en ambas estructura, un contraveneno
poderoso para las dinámicas perversas que tienden a deteriorar
sus objetivos políticos y sociales.
Tipos de redes:
Las redes pueden entrelazar personas, entidades y personas
con entidades. Las personas y/o entidades entrelazadas por una
red pueden ser del mismo tipo o totalmente heterogéneas,
porque todo dependerá de los objetivos que se propongan.
Las redes pueden ser también de diferente tamaño,
pueden existir redes de redes, o dentro de una red pueden formarse
subredes con objetivos específicos.
La interrelación en red de personas y/o entidades se establece
a través de la emergencia de procesos de identificación
de objetivos comunes y/o complementarios, cuya efectiva realización
se asegura con la formación de la red.
Generalmente se clasifican las redes a través de cuatro
objetivos específicos:
1. Las que tienen por
finalidad la circulación de determinada información.
2. La autocapacitación de sus miembros.
3. La creación de lazos de solidaridad entre sus miembros.
4. La resolución de un problema específico seguido
por sus miembros.
Sin embargo sería una clasificación incompleta no
mencionar la existencia de otro tipo de redes que no son horizontales
y que también se suelen utilizar para la mediación,
centralización y concentración del poder; o también
para crear grupos horizontales cerrados.
El perfil del facilitador del desarrollo comunitario:
Volviendo a la cuestión principal sobre la relación
entre los nodos entendidos como organizaciones inteligentes, y
la dinámica de redes horizontales, es preciso señalar
que la clave de dicha relación y articulación es
el facilitador.
El perfil del facilitador es vital y el conocimiento de sus exigencias
lo eximen de actuar como un catalizador de las asimetrías
generadas por las interacciones de distinta naturaleza, impidiendo
que funcione como un fusible, en vez de un mediador entre las
partes y un desobturador de los flujos decisionales e informacionales.
Se observa que generalmente el elemento que transforma al facilitador
en un obstáculo para la dinámica de las redes es
por un lado, su deseo de protagonismo y por el otro, acceder a
las demandas de sus pares sin una previa evaluación de
los objetivos y los flujos de la red.
Entiendo por facilitación del desarrollo comunitario a
un proceso de amplificación selectiva de las opciones de
desenvolvimiento y crecimiento de un sistema. El facilitador es
un regulador cibernético del sistema reticular, como tal,
las acciones de facilitación o componentes de su gestión
son las siguientes:
1. Resignificación.
2. Reomorfología. (Percepción de la reconfiguración
de las formas).
3. Rearticulación.
4. Interfase.
5. Enciclopedización .
6. Reconocimiento de liderazgos.
7. Baqueanismo. (Lectura de los signos de la mutación en
curso y su impacto local para junto a la comunidad, generar una
semiosis de amparo).
8. Creación de núcleos de innovación.
9. Problematicidad.
10. Descentramiento.
11. Comunicación.
Un aspecto muy importante para fortalecer la dinámica del
facilitador es partir de la idea de que en cada organización,
ya sea piramidal o reticular, no existe solamente, un único
paradigma que es el que controla en forma infralógica a
la organización, sino que se agregan una multiplicidad
de paradigmas que portan sus miembros. A esta visión que
pertenece a los trabajos realizados pro Maruyama hay que inscribirla,
para una mejor percepción de su riqueza, en una análisis
que con Morin podría denominarse: paradigmatología
.