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Fondo de Ayuda Toxicologico

Panel: Comunicación y discurso social

Susana Pogorelsky

COMUNICACIÓN – PROPUESTA SOCIAL

Lo mediático y el camino a las adicciones

Quiero compartir con ustedes y tener la posibilidad de intercambiar un tema que hace a lo mediático, su influencia, su posición y su poder.

Los medios ofrecen modelos para armar y copiar, imágenes ideales, valores materiales, formas fáciles de adquirir dinero, maneras vinculares; podemos preguntar, cuál es el interés, qué  beneficios obtienen, divulgando y difundiendo los incentivos del camino a las adicciones, que no está referido sólo a las sustancias, sino a todo el amplio contexto que genera dependencia.

Qué implica este contexto? Significa buscar la forma de encontrar un lugar en este mundo, un lugar en este país, un lugar de pertenencia, una identidad a través de una imagen de sí, por lo tanto hay que encontrarla y encontrarse entre las distintas ofertas.

Una frase muy atinada al respecto, dice: “nuestro mundo se transformó en un basto supermercado en el cual cada uno se dirige según sus deseos. El sistema abierto se presenta bajo la forma seductora de una elección siempre posible, guiada por el deseo del momento. Podemos ver como la presión sólo existe bajo la forma oculta de la dependencia:

-         dependencia material de productos: fármaco dependencia, toxicomanía,

            alcoholismo, consumismo

-         dependencia de actividades: trabajo, juego por dinero, divertimentos, actividades físicas y deportivas

-         dependencia del éxito o de la hazaña, ya que el fracaso provoca otra dependencia

Estos son algunos de los recursos que dispone la sociedad; quien no  logra colmar sus necesidades, tratará de satisfacerlas con conductas extremas, como pueden ser el consumo de alcohol, drogas, juego, trabajos sobre el cuerpo, etc. Claro está que no todos toman este camino, hay que poder hacerlo, y en esto influyen tres factores: social, familiar e individual; y tres elementos: la persona, el recurso y el momento. Como tampoco es exclusivo de los jóvenes,  los adultos también se involucran en esta búsqueda…

Podríamos  llamarlo patológico, trastorno de conducta, trastorno social, disfunción familiar, etcétera…

También podemos decir que estas designaciones están en relación directa con un problema de identidad, la dificultad en poder desarrollar su sentimiento de identidad, a qué grupo pertenezco, con quién me identifico (familia, parientes, amigos, ídolos…),  y su sentimiento de  individualización, quién soy, qué soy; por lo tanto recurren a los distintos recursos que le ofrece la sociedad, tomando el que está más acorde con sus posibilidades. De esta forma se prioriza la búsqueda de identidad a través de las cosas, de lo material, de la imagen. Estas pueden dar placer, no alegría. Placer de momentos, no alegría en la vida.

La atención está centrada en los resultados: las sustancias y el alcohol que sacan del dolor, de la timidez, de los miedos…, la actividad física que hace que el cuerpo se transforme y a veces se deforme…, los celulares y las computadoras permiten que la comunicación sea  sin exponerse ni mostrarse, presentando una imagen fantaseada…,  los tatuajes y perforaciones como una forma de expresión, con la que se igualan a sus pares y se diferencian de los demás...

Es un tema del cuerpo, es un tema con el cuerpo, es una cuestión de la imagen de sí mismo, para uno mismo y para los demás. Por eso, no sólo se resaltan los tatuajes, las perforaciones, sino también las cirugías, lifting, lipoescultura, gimnasios, dietas, etc, etc. que exponen al cuerpo, que lo agreden, que lo explotan para lograr una imagen que nunca llega, y que conduce a nuevos padecimientos del cuerpo, al desgaste, a los riesgos y a la incesante disconformidad.

O directamente lo oculta, lo esconde, tras la pantalla de las computadoras, de los celulares; jugando a los vínculos; incorporando el juego de niños en juego de grandes, o el juego de grandes en juego de niños, con recursos de grandes.

Qué papel juega en todo esto el “poder”, el poder ser, el poder tener, el poder hacer. El poder de la imagen, el poder del éxito.

Esta atención tan intensa por el ser, por el mostrarse y ser aceptado, no permite tomar conciencia de uno, conocer los deseos y necesidades, complacerse, sentirse y aceptarse.

Desde mis áreas de Terapia Familiar y Deportología me interesa abordarlo ya que surgen muchos interrogantes tanto a nivel de la familia como de la persona, su identidad, su cuerpo, su seguridad, confianza y valoración.

Nada es tan malo si no se hace en exceso y si se hace con conciencia, con la vivencia necesaria y con el objetivo claro. Esto no da lugar a justificar ninguna adicción, sí permite reconocer necesidades, y también reconocer la situación de una sociedad, de una cultura, de la familia y de la persona.

Es por eso, insisto y lo reitero de otras presentaciones, que la toxicodependencia es una de las tantas muestras de la realidad social, y no la única. Entonces, ¿sirve seguir apuntando sólo a resolver el problema de la drogadicción, e insistir en la única y concreta responsable como se considera a la familia, también resultante de una estructura social influyente; sin mirar los resultados y sin pensar en nuevas estrategias de trabajo y de abordaje?

Estamos tan inmersos en el tema, que no podemos ver nuestra propia problemática dentro de una problemática general. ¿No es esto 'adicción', no  actuamos igual que el adicto, tapando con los adictos lo que ellos tapan con la droga?  ¿No estamos diciendo en acto lo que no podemos decir en palabras? ¿No estamos tomando un único modelo identificatorio, el que tiene poder, el que da poder?