· PRESENTACIÓN
· EXPOSITORES
· COMITÉ ORGANIZADOR
· OPINIONES Y SUGERENCIAS

Convocan:


Fondo de Ayuda Toxicologico

Panel: Estrategias de prevencion y reduccion de daño

Silvia Gianni

PREVENCION COMUNITARIA

Una intervención orientada a disminuir los daños provocados por el neoliberalismo

En este trabajo formularé algunas ideas-fuerza producto de la elaboración conceptual a partir de la experiencia en distintos barrios- villas de emergencia- del conurbano bonaerense desde una institución pública de asistencia y prevención de drogadependencias.

Quienes demandan estas intervenciones son miembros de organizaciones comunitarias: comedores, sociedades de fomento, comunidades eclesiales de base, coordinadoras de instituciones barriales, etc.

 

Un análisis de la demanda que subyace a la específica en relación al tema del consumo de drogas en los jóvenes, me conduce a relacionar ésta con el malestar en relación a los efectos del neoliberalismo en la población.

Estimo que todo análisis en relación al fenómeno de las drogadependencias debe tener en cuenta que tanto la aparición de este fenómeno como los efectos que producen las drogas consumidas están muy mediatizados social y culturalmente.

          También  observo que, desde el discurso imperante en relación a la prevención ,se sostiene la misma ilusión de igualdad que la de nuestra Constitución Nacional ,tomando solo una diferenciación : el tipo de droga consumida (que no es poco):éxtasis -pasta base, como extremos de opciones según la clase social a la que se pertenece, no teniendo en cuenta otros atravesamientos económicos , sociales, históricos, políticos y culturales a la hora de analizar qué cosas están denunciando estos consumos.

Asimismo, creo importante destacar la escala comunitaria de nuestra intervención que toma y trabaja sobre los efectos que esta situación macrosocial produjo en los microgrupos.

Justamente podemos relacionar lo que subyace como padecimiento desde lo social a poco de iniciar una actividad comunitaria de prevención en el uso de drogas con los efectos del huracán neoliberal que vivimos y que se agudizó desde los 90´.

Por un lado tenemos indicadores económicos: desocupación, pauperización, necesidades básicas insatisfechas, población debajo de la línea de pobreza e indigencia.  Estos indicadores difícilmente puedan ser modificados en una intervención a esta escala.

Sin embargo, hay otros efectos, profundos, aun no mensurados en la dimensión alcanzada: sociales, vinculares, culturales, en los que sí es posible intervenir en esta escala microsocial, y son los efectos que los demandantes ligan con las situaciones que viven hoy, incluyendo el uso de drogas de los jóvenes de sus barrios.

Voy a pasar a la descripción de puntos en común hallados en 4 villas de emergencia (una de ellas de gran envergadura) del Gran Buenos Aires en relación a un diagnostico de situación del consumo de drogas en sus barrios:

>Consumo masivo de sustancias toxicas por parte de los jóvenes de los barrios: describen el paso de ser un lugar de consumo esporádico, a un consumo permanente y generalizado.

 

>Modificación de la accesibilidad de las sustancias, las que se hallarían mas disponibles que en otros tiempos.

 

>Modificación de las sustancias utilizadas para el consumo. Se ha pasado de sustancias menos dañinas a más dañinas, (marihuana – cocaína- inhalantes a pasta base) Esta última aparece como problema desde hace aproximadamente cuatro años y la utilizan con distintos elementos de corte -la mayoría de las veces- desconocidos para los consumidores.

 

La población  ubica el inicio de estas modificaciones entre principios de los ´90 y promediando esa década.  Asocian este consumo de drogas con la desocupación, el hambre, la pauperización “Antes éramos pobres dignos, ahora somos miserables”.

Cuando trabajamos sobre cómo impacta esto en las familias, aparecen cuestiones que creo imprescindible transcribir textualmente:

“Violencia: el hombre se siente disminuido ante su mujer que sale a trabajar”. “Muchas veces solo se siente hombre tomando, pegando y robando”.

“No podemos poner límites a los hijos si yo como padre o madre no puedo darle de comer”.” Mi hijo llama papá al del comedor en vez de a mí”.” Muchas veces tenemos que mirar para otro lado y comer de lo que roba”.” Sentimos vergüenza ante nuestros vecinos.”

Relatan situaciones de impotencia, depresión, comportamientos autodestructivos.

A su vez, estas situaciones impactan en el barrio.

El resultado es la atomización, la falta de participación en la resolución de los problemas de la comunidad, la desconfianza, la falta de solidaridad.

Los hijos, propios y ajenos, aparecen para estas personas apaleadas por la realidad, como lo único por lo que vale la pena luchar.  Es por eso que recibimos estas demandas y, son los hijos y los jóvenes adictos de las esquinas, los que conducen a los grupos de vecinos a pensar sobre la situación a la que han llegado. Los que demandan no son los que están en las esquinas, sino los que se angustian por verlos en las esquinas.

La intervención de la que hablamos implica una investigación participativa, que dé lugar a un diagnóstico construido con la población, para que éste permita direccionar la acción.

Hacemos una ubicación de las diferentes escalas e identificamos sobre la que concentraremos nuestro trabajo: individual, familiar, barrial, municipal, provincial, nacional, internacional.

Una vez clarificada la escala de trabajo (barrial) hacemos una lectura compartida de las necesidades de los jóvenes.

 La materia prima es: lo que dicen las paredes de sus barrios (“esta esquina me vio crecer” “este es mi refugio”), los lugares que eligen para juntarse (“vienen a las plazas y entonces nosotros nos vamos” “las esquinas que tienen paredones grandes”).

 Todo este ejercicio está orientado a que puedan escuchar parte de lo que los jóvenes están demandando: un lugar.

Ellos son los excluidos dentro de los excluidos, ostentan su malestar en cada esquina, y detrás del aparente poderío que hace que “el resto” se vaya cuando ellos llegan, está la intemperie. Son los más expuestos a la violencia institucional, aunque son señalados como violentos.

Los jóvenes convocan, por dolor o por temor. Pero a poco de andar con esta investigación compartida, comienzan a aparecer todas las similitudes que tiene la situación de los jóvenes con la de los adultos: falta de proyectos, desocupación, discriminación, violencia, desamparo.

También comienza a vislumbrarse cómo a veces sus propias organizaciones (juntas vecinales, organizaciones piqueteras, etc.) dan poco lugar a las mujeres, o a los jóvenes con un perfil diferente al “esperado”, y se pone al descubierto una especie de derecho de admisión.

Trabajar sobre lo que no esta expresado pero excluye, trabajar para la preparación de un encuentro , propiciar espacios cuyo horizonte será pasar de la fragmentación a la organización, considero que es una intervención que se involucra con todos estos padecimientos, denunciados por los jóvenes y escuchados de algún modo por su comunidad.  Nuestro trabajo apunta a posibilitar estos encuentros , y, desde un enfoque dialéctico, producir marcas por parte de quienes creen que solo tienen derecho a ser marcados por la realidad.