Fundacion Huellas - Noviembre 1993

Palabras de Apertura del Presidente Honorario de la Jornadas Dr. Claude Olivenstein

Querido Bordoy, Sras. Y Sres. Primero quiero felicitarlo. Se de las inmensas dificultades que ustedes han tenido para organizar estas Jornadas y se del clima de celos, de pequeñas mezquindades que intentaron sabotear este momento, quisiera también rendirle homenaje al magnifico y pequeño equipo que alrededor de Ud. trata de hacer, quizá la cosa mas difícil del mundo, un trabajo honesto, no solo una respuesta mecánica a las exigencias de una sociedad que por mas corrupta que este, nos pide contener, reprimir todo lo que representa un marginalización con respecto a las normas de la sociedad. Hace mas o menos 7 años que estuve en esta sala para tratar de hacer prevención en relación a la droga, y aquí estoy nuevamente y me preguntaba que es lo que había cambiado. A lo mejor los voy a sorprender, lo que me parece que cambio mas, salas de juego y de Bingo, que se multiplicaron en esta ciudad, y me pregunte, en que sociedad vivimos si después de 30 años de dictadura militar, la principal propuesta social son los juegos de azar y el Bingo, que esperanza se puede dar a las jóvenes generaciones, si uno les presenta tal espectáculo y si no tenemos perspectivas de porvenir, también me pregunte largamente, porque me ocupada de toxicómanos, voy a ser impúdico, discúlpenme; primero creí y en parte es verdad, que yo me ocupo de toxicómanos porque soy pequeño y gordo, y ellos son jóvenes simpáticos y lindos, hay una parte erótica en este compromiso, me di cuenta que no era suficiente, y lo que me fascinaba era el juego de complejo entre el placer y la muerte, esta ruleta rusa, que hace que en cada inyección de juegue con la vida, y al mismo tiempo es casi Dios, también descubrí con estupefacción, que no era el único que pensaba así, por el contrario que habia pueblos enteros que se comprometian en este camino, por ejemplo los indios Seyoles de México, que emigran una vez por años en caravanas, toman una planta que se llama "de los ojos maravillados", la Mescalina que sale de un cactus llamado Peyote, que a lo sabios les enseñaba a penetrar lo sagrado, lo secreto. Y pense que el psicoanálisis, o la neurobiología o la genética no me enseñaban nada sobre lo sagrado y lo secreto; en experiencias hechas con alucinógenos, con LSD, fui agradablemente sorprendido, por el lado lúdico que esto aporta. Permítanme darles la canción de los Beatles "Lucy in the sky mith Saianond LSD" y encontré en todas partes esta cosa fundamental que tendría que interrogarnos cuando nos ocupamos de adolescentes jóvenes, lindo e inteligentes cuando toman productos tóxicos. Creo, paradójicamente que es gracias a sus sufrimientos profundos, que es gracias a las carencias familiares, que es gracias a una sociedad imposible de vivir, que son los iluminadores de una profunda interrogación sobre el destino del hombre. En el mundo entero cuando uno se ocupa de toxicómanos hay dos propuestas, una que calificaría "Americana" en donde se nos dice mas o menos esto: No nos ocupemos de las razones que llevan a la gente a drogarse, pero conténganlos, hagan que respeten las normas, no importa que estas normas sean buenas o malas, cada uno se tiene que poner en guardia y comportarse respetando las normas.
Hay otro camino que trata se usar, que es decir: la toma de drogas es sólo el síntoma, a la vez de un malestar personal, eso todo el mundo lo sabe, pero a lo mejor algo más que es un malestar en la civilización. En la Argentina hay muchos psicoanalistas, desgraciadamente se pararon con la lectura de Freud, antes de Tótem y Tabú, y el Malestar en la Cultura. Creo que no se puede separar, hacerse cargo de toxicómanos de esta interrogación profunda: Nos ocupamos de toxicómanos porque es una ecuación a la vez colectiva e individual. ¿Para qué? ¿Qué tenemos para proponerles? No tengo respuesta para esta pregunta, pero quisiera recordarles lo que decimos con respecto a la democracia en Francia: "La democracia es el peor de los regímenes, excepto todos los demás".
Nos conformaremos con enseñar a los toxicómanos a exigir de ellos que paren de consumir productos tóxicos, eso no es nada, enseñémosle la cosa mas importante del mundo: la democracia psíquica es decir, hacer elecciones, saber que hay cosas buenas en la droga, particularmente en un encuentro con el placer, con lo divino, con lo sagrado y lo secreto, pero también lo malo, es decir, la alineación de su libertad, la alineación de la libertad de la gente que nos es próxima y el sufrimiento, porque a nadie se le da por el podes de ser Dios. Es en ese espíritu que los invito a trabajar.
Gracias por su atención.


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