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JORNADAS
2000
Michel Sauval
Vamos a escuchar ahora a Michel Sauval, como dijimos uruguayo
también. Michel es psicoanalista, está radicado
acá en la Argentina desde ya. Es director de Psiconet,
Psiconet es el portal científico para psicoanalistas
y profesionales de la salud mental en Internet y también
es Director de Acheronta, que es una revista de psicoanálisis
y cultura. Hoy Michel Sauval es el principal colaborador
en esta nueva etapa telemática que pretendemos inaugurar
con IDIA con esto de IDIA en Línea. Bueno, lo escuchamos
a Michel en una ponencia que se llama "Psicoanálisis
y Nuevas Tecnologías".
Buen día, yo no soy ni conductista ni positivistas,
pero según los conductistas y positivistas, y en
general tienen razón para estas cosas tendríamos
que tomar un café porque nadie puede escuchar más
de 50 minutos 60 minutos pierde la atención, pero
no podemos tomar un café porque sino se van a ir
más de 5 minutos, ¿cómo podemos hacer
para tomar un café sin tomar un café?. Ahora
les voy a servir un pequeño café, antes voy
a pasar a agradecer a Bruno la invitación de estar
aquí y a felicitarlo por las iniciativas que está
teniendo en cuanto al desarrollo del sitio Web de IDIA y
el trabajo en cuanto a adicciones sobre Internet. Yo quería
arrancar entonces, veamos si esto puede servir de pequeño
café, a partir de una cuestión que me llamó
la atención aquí hoy, hasta ahora, que fue
cuando una persona que antes estaba allí pero ahora
está allá, hizo una pregunta que me pareció,
por lo menos a mí, interesante. En realidad hizo
una pregunta, casi se le va la mano en la pregunta, y los
buenos modales... y... no? Pero le dijo a Alberto Calabresse
que era un adicto, y todos retrocedimos porque acá
estamos los que sabemos no los adictos y ¿es tan
así?, la pregunta de ella era eso, ¿es tan
así?. Por qué traigo esto, porque justamente
algunas de las cosas, yo nunca lo había escuchado
a Calabresse creo que la primera vez que lo vi fue en fotos
que me llevó Bruno para el montaje del Sitio Web,
entre otras cosas porque mi especialidad, digamos yo no
trabajo con adicciones, soy psicoanalista, trabajo con un
consultorio más habitual, neurosis, alguna psicosis...
algún adicto, pero no en general los adictos de los
que hablan, no de las villas, sino de los que tienen plata
para pagar un tratamiento, no trato pobres digamos, en ese
sentido. Y ese es un punto, porque me llamó la atención
lo que dijo Alberto Calabresse, en el sentido que subrayó
que esta cuestión de que el problema no es el objeto,
o no es siempre el objeto, una cuestión muy Freudiana,
sino que es la modalidad en la relación al objeto.
Y tomó varias cuestiones para tratar de desplazar
el sentido de la exclusión, entonces subrayó
esta cuestión de que está lleno de adictos
totalmente incluidos, desde Maradona; y el teléfono,
el habrá, es decir no quiero hacer con él
un caso pero si me lo permitiera, si me autorizara para
poder jugar con esto, está bien, tiene responsabilidades
pero no se puede deshacer de las responsabilidades, tiene
que tener el teléfono encima, tiene atender el llamado
de la misma manera, me van a decir que estoy forzando la
mano, si la fuerzo, como quien hace una caricatura, como
el adicto no puede dejar de tomar, lo que sea. Entonces
la fiesta de Maradona o las fiestas de la gente bien, todo
el mundo toma merca, los psicólogos también
toman merca o una cosa o la otra y no está mal visto,
¿yo que sé? Entonces, me parece que eso es
importante porque a mí me parece que la segregación
nunca viene por el lado de los objetos de consumo, me parece
que la segregación siempre es económica; están
los pobres, están los ricos, los que se integran
al aparato productivo y al consumo y los que no. Y es desde
la política, desde el régimen de producción
capitalista que se definen las segregaciones, y desde ahí
los criterios. Entonces hay un abordaje específico
que es para los adictos pobres, pero porque hay un problema
político, un problema social, en la villa... hay
otro problema más: no hay un mango, y el auto que
tenían que vigilar hay que vigilarlo porque con eso
se pueden compara algo más de pegamento o de lo que
diablos sea o pastillas o de repente un pantalón
unas zapatillas. Es decir, hay una segregación diferente,
que tiene que ver con lo económico. Y ya van a ver
después por qué voy tomando estas distintas
cosas. Entonces yo tomaba esta cuestión del teléfono,
que entre otras cosas, dentro de diez años o dentro
de veinte años, los que todavía vivamos, esperemos
todos, ya oirán hablar del cáncer de cerebro
por uso de celular, todavía no se habla porque es
nuevo, hay pocos casos, pero es como el cigarrillo, produce
sus graves problemas: cáncer de cerebro, que es uno
de los bastante más dolorosos o jodidos. Yo cuando
quedamos con el título de la charla, que era "psicoanálisis
y nuevas tecnologías", estábamos con
Bruno ahí sentado frente a la computadora y me dijo
"che, ¿no querés venir a la jornada?"
y ahí lo resolví, y qué título,
qué título... qué título, "psicoanálisis
y nuevas tecnologías". No tuvimos demasiado
tiempo para la inspiración, con el aprecu del tiempo
yo le pondría "La Matriz", y quisiera comentarles
justamente una película que es "The Matrix".
Y ahí viene lo del café, porque "The
Matrix" es la cuestión justamente de cómo
con el lenguaje se van creando todas las cosas. Ya tomaron
el café, ya fueron, volvieron, estamos en la segunda
parte de la mesa, estamos charlando, estamos acá,
no estamos acá, el celular, realmente tiene importancia
ese llamado de Calabresse que le dijo "bueno, entonces
llamame en dos horas", si llamame en dos horas para
qué me llamaste ahora, hubieras dejado apagado. Es
decir, que es lo que realmente es y que es lo que realmente
no es. Es como una Matrix, es decir, qué somos finalmente,
simplemente ese cuerpo real dentro de ese nicho, somos pilas
para los robots. Hay otra vieja película clásica
que hace contrapunto a la Matrix, que es Blade Runner, que
es una versión más light, más a los
tiempo que corren, es el hombre bicentenario. Es decir,
es la pregunta esta de por un lado es realmente qué
somos y por otro lado, por el lado de Blade Runner es, los
humanoides y los robots que tratan de llegar al cuerpo,
a lo real, a las emociones. Es decir, todo el mundo se acordará
de ese diálogo final en Blade Runner, Hawer con el
último humanoide cuando caen las gotas y sale la
paloma y él hace una pregunta sobre la cuestión
del padre y en el hombre bicentenario, Williams, también
es la cuestión de cómo desde lo mental, desde
lo que es el cerebro, la computadora que programa todo eso,
llegar a lo real. El caso es si desde lo real donde estamos
y en otro caso desde lo simbólico cómo llegamos
a lo real, en esas dos cosas. Les traigo estas pequeñas
cuestiones porque Internet forma parte un poco de este mundo
del futuro y de este mundo de este tipo de objetos, que
nos van planteando las preguntas de si somos lo que somos,
pero que lo va planteando de la misma manera en que es como
se viene aquí también de las drogas, de una
manera muy segregativa. Porque Internet y todo eso, es los
que estamos adentro, adentro del sistema, y los que están
afuera están afuera, y están cada vez más
afuera. Es decir, por eso es que también les quiero
hablar de las virtudes pero también de los problemas,
y el primer gran problema es que Internet y las nuevas tecnologías
no solucionan los problemas de los seres humanos, de su
historia y de las exigencias de revolución o de cambio
social que tiene el régimen de reproducción
capitalista; y que las virtudes vienen acompañadas
rápidamente de una segregación, el que está
fuera, está a fuera. ¿Qué son las cosas
que Internet aporta?. Y que es importante tenerlo presente,
digo porque, con las nuevas tecnologías de la información
a veces no se tiene dimensión de las cosas, del ritmo
al que van las cosas. Sobre el uso de las tecnologías
de la información también hay una diferenciación
de áreas. Las tecnologías de la información
están aplicadas a nivel mundial, básicamente,
para el uso financiero, no para el mundo productivo. Si,
por ejemplo, los desarrollos tecnológicos en el campo
de la aviación, hubieran seguido el ritmo de los
desarrollos informáticos, hoy un pasaje de avión
para dar la vuelta al mundo, costaría $16, $15, y
la vuelta al mundo debería hacerse en 2 o 3 horas,
pero no se usa la informática en las comunicaciones
con el mismo grado de desarrollo sobre la producción,
por una cuestión muy sencilla: porque siempre tiene
que seguir habiendo obreros, porque si no hay obreros no
hay plusvalía. Y este sistema siempre necesita tener
áreas de desarrollo industrial de los nuevos modos
tecnológicos, pero siempre áreas atrasadas.
Porque siempre tiene que haber producción de plusvalía,
si no hay producción de plusvalía este sistema
no funciona. Esto es una primer cuestión para pensar
también que sobre, es decir, qué cosas se
pueden hacer con esa tecnología pero también
cómo está siendo controlada esa tecnología.
Básicamente lo que a nosotros, como profesionales,
como personas, nos sirve es lo siguiente: estas tecnologías
de la comunicación eliminan radicalmente la distancia
geográfica, no existe la distancia geográfica.
Ustedes pueden trabajar con quien quieran en el mundo, todavía
no en la luna simplemente porque no hay gente en la luna
pero cuando haya gente en la luna, con alguien en la luna,
pueden estar con gente que esté en China, Por ejemplo,
a los seis meses o un año de que habíamos
puesto en marcha el programa de seminarios por Internet,
uno de cuyos primeros seminarios fue el que dio Bruno Bulacio,
me sorprendía encontrar que había un inscripto,
que era un peruano, que había hecho un doctorado
en letras en la Sauvan, en París. Pero ahí
había descubierto la filosofía oriental, y
había decidido que le interesaba ir a vivir a China,
entonces vivía en China, pero peruano ligado a las
letras y a lo social, le interesaba y se inscribía
desde China. Así pasa con gente de cualquier parte
del mundo. Esto tiene varias implicancias. Implica una subversión
de los lazos habituales, y en particular implica una subversión
de los lazos institucionales. No hace falta de repente sobarle
el lomo tanto al jefe de una institución para poder
trascender o para poder ir más allá, es decir,
los esquemas habituales, en general piramidales, más
o menos así funcionan todas las instituciones, todo
eso queda subvertido. Puede haber lugares donde hay gente
de una corriente psicoanalítica, como puede ser la
gente que está con Miller, que pueda estar dialogando
o leyendo materiales de IPA o de convergencia. Inclusive
por la cuestión económica, por ejemplo si
uno está en la EOL o en la ESBA, y si se maneja solamente
con libros tiene un presupuesto, no puede andar comprando
25 millones de libros, asi que va a comprar algunos libros
en particular y en esta elección, forzosamente, también
se va a ajustar al camino institucional en el que está.
Entonces va a desechar libros de otras corrientes. Hace
5 o 10 años, esto era terrible, nadie leía
otros libros que los propios, de las propias instituciones.
Ahora las cosas bastante más aflojadas. Pero de todas
maneras hay también obstáculos económicos.
En Internet uno va y lee de las revistas, de los otros,
está la posibilidad de leer , de establecer, de escuchar
y en ese sentido también es una apertura mental,
es una puesta en crisis de los paradigmas que se presentan
como válidos o dominantes. Podemos leer qué
críticas se le hacen a tal corriente o a tal otra,
podemos saber qué está pasando. Esto también
subvierte mucho todo lo que es el aparataje editorial. Ya
no hace falta el aval de un grupo editor para publicar,
es muy barato publicar en Internet, extremadamente barato.
Es más, inclusive, dentro de 2, 3 o 4 años,
ya se hace en Estados Unidos pero se va a empezar a hacer
acá en la Argentina, los nuevos sistemas de libros
que se imprimen a pedido, es decir, que en vez de tener
que uno ir y pagar los $2000 para una edición de
500 ejemplares de un libro que uno no sabe dónde
lo va a meter después porque tiene que tener el aparato
de distribución y demás, o el acuerdo con
un grupo editorial para que pueda asegurar y todo lo demás,
se puede vender a través de Internet libros de 200
páginas a $10 o $12, que se van imprimiendo uno por
uno a pedido, lo cual abarata el poder de quien tiene la
economía de vender libros, es decir, se produce una
trasversalidad impresionante. Y eso creo que es muy importante
para el trabajo de los profesionales o para el trabajo de
la gente ligada a lo que sea lo social y sobretodo para
los psicoanalistas, en el sentido de cualquier interés
en poder salirse de los caminos, de encontrar ciertas marginalidades
y poder explotarlas y aprovecharlas, es decir que por ejemplo,
que a través de la página que está
constituyendo IDIA van a poder llevar los trabajos de la
Institución, de la gente que trabaja en la Institución
a México, Brasil, España, Colombia, a todos
los lugares donde se habla español o donde haya gente
que habla español, cosa que de repente hace cinco
años era mucho más difícil. Todo esto
no es, digamos, el paraíso; porque ¿cuáles
son los problemas que se presentan?. La sobre abundancia,
es decir, hoy les diría, prácticamente que
el problema ya casi pasa a ser que hay demasiado, todavía
la mayoría de la gente no entró a buscar y
ya hay demasiado.
Un comentario más, una anécdota más
de esta cuestión para que entiendan cómo se
multiplica esto. Yo siempre cuento la anécdota de
una vez que me puse a buscar, estaba leyendo la última
clase del seminario seis de Lacan, donde hay una referencia
a las count au petrit, que es una modalidad de arte poético
pero popular, las count au petrit, consiste en buscar frases
bien hechas donde jugando con homofonía con un simple
cambio de algunas letras la frase bien hecha, se transforma
en una frase verde, y funciona sobretodo en francés
por eso nunca se desarrolló en español, porque
en español no tenemos tanta homofonía sino
que tenemos doble sentido. Por ejemplo, una frase típica
en francés la verge du abain o la berge du rabain,
que es en primer caso la orilla del arroyo y en segundo
caso pasa a ser la pija del rabino, dicen lo mismo, son
estos juegos. Entonces Lacan toma una frase, tratando, ahí
al final del seminario seis, de ver qué hay en ese
vacío de la falta en ser, porque dice "falta
en ser... falta en ser..." pero bueno, porque es nada.
A Lacan le parece que hay algo ahí, que hay que decir
de alguna manera que hay algo ahí, todavía
no tiene el objeto A como lo va a tener en el seminario
diez y demás, si lo dice como solía decir
en esos momentos de su enseñanza, con ciertos modos
poéticos, y entonces dice una count au petit para
la frase que dice la femme tiens a pou un grain de poesie,
"la mujer tiene en su piel un grano de poesía"
que cambiando por homofonía es ............, "la
mujer tiene en su hendidura un gramo de poesía".
En esa hendidura, esa de la castración y demás,
¿allí hay qué? Un grano, un grano de
poesía. Por ejemplo, yo lo busqué en las referencias
del campo Freudiano, de Lacan... no lo encontraba por ningún
lado. Me puse a buscar en Internet y encontré una
página de alguien en Bélgica es fanático
de las count au petit e hizo toda una página de esto,
con toda su historia, con las referencias que me daba Lacan,
de un poeta belga de los años 56. Entonces la anécdota
es esta, siempre hay alguien en el mundo que va a estar
interesado en lo que a ustedes en ese momento les está
interesando, ya lo decía Borges: "está
todo dicho y todo escrito" y siempre va a haber alguien
que pensó en eso y que lo puso en Internet, el problema
es encontrarlo ahora porque ya hay demasiado. Entonces aquí
viene el problema, y por eso les planteaba esta cuestión
al principio, de la segregación por el modo de producción
capitalista y la cuestión de la pregunta de si somos
o no todos adictos. Porque la pregunta que se plantea acá,
y esto viene de los primeros congresos de psiquiatría
de Internet en Italia, donde me invitaron, y ahí
ya se preocupaban y sobre todo los psiquiatras que son muy
institucionales, "hay que poder garantizar" decían
los psiquiatras, "no puede ser que el texto de Mengano
valga lo mismo que el de Sultano, cuando Mengano es un pichón
y Sultano tiene sus años de cátedra y de presidencias",
entonces hay que poder decir lo que está bien y lo
que está mal, la garantía del otro. Que vuelve
a ser nuestro eterno problema neurótico, es decir,
que el otro diga cual es la verdad, que nos diga qué
es lo que está bien y qué lo que está
mal, que de última es el problema de Matrix, que
nos digan dónde estamos parados. Internet no lo va
a resolver, volvemos a encontrar en Internet el mismo problema
de nuestra vida cotidiana, que es que alguien nos diga donde
está el bien y dónde está el mal. Alguien
hablaba de Robinson, también ahí en la charla
final alguien decía "me di cuenta que no es
tan fácil poder decir dónde está el
bien y dónde está el mal" porque a veces
creemos que el bien siempre está de nuestro lado
y el mal del otro lado. Es decir, los adictos están
allá donde los vamos a atender y acá estamos
los que sabemos, o a veces las cosas se dan vuelta en forma
de espejismo y ¿dónde estamos parados?. Entonces
Internet sirve para muchas cosas pero no resuelve los problemas
del ser humano.
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