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Fundacion Huellas - Noviembre
1993
Mesa redonda: Demanda y Asistencia
Participantes:
Dr. M. A. Materazzi / Dr. Claude Olievenstein / Lic. Bruno
Bulacio / Dr. Yarìa
Coordinadora: Esta mesa estaba pensada en su dinamica
para cuatro participantes tal como consta en sus programas.
El Dr. Yaría no podría concurrir y la persona
asignada para reemplazarla comunicó a ultimo momento
que no concurriría
Dr. Bruno Bulacio. Dr. En psicología formo parte
de equipo de profesionales permanentes del CENARESO desde
su apertura en 1974 hasta 1986. fue director del programa
CONVIVIR de SOS Droga Internacional hasta 1990. En la actualidad
se desempeña como director del Instituto interdisciplinario
de Investigación y Asistencia IDIA. El tema de su
exposición será el tratamiento de la demanda.
El Dr. Olievenstein del cual solo mencionare algunos puntos
de su extenso currículo: Director del centro Marmottan
de París/Consejero de SOS droga internacionalDirector
de Tesis de la Universidad de Lyon y Asesor del gobierno
Frances en el tema de Drogadicción. Publicaciones:
Al español: "No hay drogados felices"."La
vida del Toxicomano"/"Lo no dicho de las emociones"/"El
Hombre para no"/etc.
Dr. Miguel Angel Matterazi: Directo Asistencia del Hospital
"Borda". Profesor de la Facultad de Medicina.
Presidente de la Asociación de Psiquiatras Argentinos.
Dr. B. Bulacio: quisiera inicialmente agradecer al Presidente
de la Fundación Huellas su invitación a participar
de esta mesa acompañado por el Dr. Claude Olievenstein.
Lei el tema que convocaba a la presentación de trabajos
para estas jornadas; algo que se formulaba en algo asi como
la respuesta clinica a la demanda del tratamiento en Toxicomanía,
me parecio que era un tema, por lo menos en mi experiencia,
central para poder imaginar, para poder concebir una clinica
posible del Toxicómano. Muchas veces subrayaba en
otras exposiciones que en toxicomania pareciera ser que
no se trata tanto de una demanda de tratamiento como del
tratamiento. A veces tememos darle a esa demanda tal y como
a veces se nos presenta en la presencia de ese paciente,
entre comillas, que designamos con el nombre de toxicómano.
Pensar en la temática de la demanda es pensar en
la cuestión del toxicómano y de lo que ocurre
de este otro lado como receptores, como destinatarios de
esa misma demanda. Hoy a la mañana, el Dr. Olievenstein
hizo una breve exposición de la cual yo tomé
dos o tres elementos que me parecieron muy importantes como
punto de partida para establecer un trazado de algunas de
las cosas que pienso en torno a este tema. El Dr. Olievenstein
mencionaba las exigencias de una sociedad que nos demanda
y al Toxicómanos como si fuéramos llamados
por alguna vía a ser objetos de una fuerte demanda
social en cuanto al lugar que ocupamos, ya sea como profesionales
que nos ocupamos de este tema o como instituto, lo otro
que me pareció muy importante y me llamo la atención,
cuando el Dr. Olievenstein trajo su Pregunta, algo así
formulado como porqué me ocupo de Toxicómanos
me pareció muy interesante y valiosa esta pregunta
Me
toca muy de cerca el tema después de muchos años
de trabajar con este tema, que sabemos de las dificultades
que trae, aun persistimos en ello
nunca me voy a olvidar,
en el 1988 tuve la oportunidad de conocer distintos programas
en Francia; así en la ciudad de París, como
en el Sur de Francia donde también tuve oportunidad
de conocer el programa del Dr. Olievenstein, en un pueblito
del sur de Francia que se llama Avigñon, hay un programa
de atención a toxicómanos que esta a cargo
de un educador, y en ese recorrido que yo hacia por estos
lugares siempre hacia una pregunta que para mi era fundamental.
Yo en esa época estaba con el Proyecto Convivir.
Teníamos que abrir un programa aquí en la
Argentina, y siempre hacia esta pregunta a los directores
o responsables de programas. "¿Dónde
encuentra usted la mayor dificultad en cuanto al tratamiento,
en cuanto a la clínica con pacientes toxicómanos?"
Y nunca me voy a olvidar de lo que me respondió este
coordinador, director de este programa. Me dice: el mayor
punto o la mayor dificultad que tengo en la asistencia con
pacientes toxicómanos es aquello en lo cual yo me
parezco al toxicómano
lo otro que tría
el Dr. Olievenstein , es cuando el planteaba algo así
como lo que no se puede separar, decía que cuando
nos hacemos cargo del tratamiento, de la asistencia del
paciente toxicómano, hay una ecuación entre
lo colectivo y lo individual, que esta siempre presente.
El agregaba que por el momento este era un punto de dificultad
para lo cual el no tiene una respuesta. El otro punto con
que termino su exposición planteaba la temática,
y lo escuche así, como si alguien le planteara al
doctor cual era su objetivo en cuanto a como concibe la
cura del toxicómano, y el nos dijo algo así:
"enseñarle una democracia psíquica"
Esto es: Hacer elecciones, yo mencionaba estos cuatro puntos
porque creo que pensar en una clínica posible de
las toxicomanías nos ubica permanentemente en una
triangulación que va desde la posición que
ocupamos como terapeutas, como objeto de una fuerte demanda
social en función de este tema, pasando por el ángulo
que se formulaba o que podemos formular en este momento
como que nos pasa a nosotros frente a la presencia que ese
supuesto paciente, por lo menos así designado y finalmente
esta ecuación que nos mostraba el doctor en términos
de lo colectivo y lo individual que yo definiría
como el campo de la demanda con la cual muchas veces nos
la tenemos que ver cuando pensamos o podemos imaginar una
clínica con estos pacientes. Y en cuanto al tema
de las elecciones en esto de la democracia psíquica,
coincido con el doctor en esto: imaginar la cura de un toxicómano
es imaginar al sujeto como sujeto de su elección,
no el toxicómano como sujeto, vuelvo a insistir,
como sujeto de la elección del otro, es decir como
vamos a operar en el plano de la posición que el
así llamado paciente toxicómano ocupa frente
a una cierta o supuesta demanda del otro, en la exposición
anterior de puntualizaba sobre algo que tenia que ver con
la demanda de pacientes toxicómanos que a veces esperaban
de la institución a la que se acercaban, o con el
profesional con el cual podrían tener algún
contacto, una suerte de achicamiento de sufrimiento. Algo
así como disminuir el dolor, yo diría que
cuando un toxicómano se acerca con esta demanda no
diría que hay se plantea el principal punto de dificultad;
por lo menos en mi experiencia y quienes trabajamos en este
campo lo sabemos el mayor punto de dificultad se plantea
cuando no podemos dimensionar claramente si este supuesto
paciente o como yo digo a veces, creo que es un poco apresurado
definir al toxicómano como paciente, por lo menos
no conozca a nadie menos paciente que un toxicómano;
y digo menos paciente en el sentido de esta formula que
ellos a veces repiten: "No sé lo que quiero
pero lo quiero ya". No saben en esto de la espera y
de la medición por la palabra. Lo que yo he observado
es que los principales puntos de dificultad se plantean
cuando nos encontrábamos con un paciente que esperaba
de nosotros, más aún no se nos presentaba
como un síntoma, entendiendo el síntoma como
eso que acá en la mesa se planteaba hace un ratito
en relación al sujeto, ese sujeto que se constituía
en la pregunta ese sujeto que se acerca a la institución
trayendo alguna pregunta, alguna dificultad y esperando
algo de ese otro lo que la experiencia me señala
que el acto del toxicómano se hacia presente por
la vía de una demanda que no era la del toxicómano,
a veces era un papá que no sabia que hacer frente
a esa situación y muy angustiado llegaba hasta nosotros
pidiéndonos que resolvamos su problema esto se formulaba
de esta manera: "Yo no se que hacer, ya es incontenible
no veo la forma de ponerle limites, se droga, hace lo que
quiere, ya no se que hacer con el, y lo que es peor, no
toma conciencia de la enfermedad que esta atravesando ni
tampoco tiene decisión de hacer un tratamiento por
favor usted que algo sabe o entiende en esto, que es lo
que puede hacer para traerlo a consulta, ya no podemos mas"
lo
primero que se podía observar es que la demanda era
claramente formulada por alguien que nos traía un
problema como yo lo diría así fácilmente,
como si este papá me dijese: "Tengo un problema
vamos a suponer un nombre cualquiera, se llama Sebastián.
Ya no se que hacer con Sebastián"
me parecía
pertinente atender a esta demanda
hay un tema interesante,
yo creo que fue por el año 80; que en el CENARESO
se empezaron a abrir grupos de orientación o se trabajaba
un poco mas sistemáticamente en esto de la orientación,
que era cuando llegaban las familias al Centro demandando
algún tipo de asesoramiento para poder traer a los
pacientes a consultar lo que observaba que no se le daba
lugar muy importante a esto, como si lo importante fuese
cuando el paciente esta, el tema se resolvería rápidamente
conteniendo en este momento la angustia de la familia y
como intentando algún tipo de solución de
compromiso intentando al padre a que bueno,
no tenia
mas que esperar a que el paciente tomara la decisión
de consultar y que de ese modo solo podíamos operar
desde el punto de vista del tratamiento lo que el trabajo
de orientación en aquellos años me enseño
era que lo primero con lo que me encontraba era una clara
demanda formulada por otro que de alguna forma se presentaba
a través de un síntoma, y le voy a poner comillas
a la palabra síntoma , esto es se presentaba por
su angustia, se presentaba yo diría preguntándose
como podría resolver una situación y lo que
es mas importante, como decía recién trayendo
un fuerte problema para resolver, lo primero que observaba
en la posición de esta persona era una fuerte relación
de dependencia en relación al lugar que estaba llamado
a ocupar su hijo algo así como muy dependiente de
las consecuencias de las actuaciones que el chico tenia
en esa situación. Imaginemos un papá con un
adolescente esto se encuadraba dentro de una paradoja muy
importante porque lo primero que advertía era que
un papá nos traía su angustia y su impotencia
por dar respuesta a una situación en relación
a un joven que por ahí no excedía de los 16
años que dependía enteramente de el, como
si le dijéramos a este papa como es posible que alguien
que depende de usted lo coloque en esta situación
de impotencia, es que no puede advertir que en realidad
ostenta un poder capaz de dar respuesta a esta situación,
lo otro que observaba es que este marcado punto de dependencia
que se establece entre su hijo y la angustia del padre,
la impotencia que el papá, traía esto que
podía ser formulada como: ya no se que mas hacer
con este hijo mediado por la presencia de la droga no hacia
mas que caricaturizar lo que siempre estaba de algún
modo ahí presente o había estado ahí
presente en la relación de este papá con este
hijo como si lo que traía a la consulta fuese una
suerte de desencuentro con él mismo, lo que llamaba
la atención era porque llegaba tan marcadamente angustiado.
Lo primero que habia observado era que el acto del toxicómano
lejos de haberse planteado como un síntoma, se planteaba
como una suerte de solución química a un problema,
que yo diría por el momento mal formulado por el
otro; practica que se instalaba en la experiencia del toxicómano,
al modo de lo que yo diría, un fuerte llamado de
atención sobre algún tipo de presencia muy
particular y significativa del entorno, que no era cualquier
otro, era otro siempre muy particular que en todos los casos
detentaba siempre el poder real capaz de destruir la posición
en la cual este se sostenía por una identificación
muy firme a ese objeto que le designaba un lugar y lo que
nombraba muchas veces como objeto de una fuerte demanda
del otro, como si este chico funcionara o circulara en el
sistema como un fuerte objeto del deseo de esa mamá,
de ese papá. Este tema es el que me permitió
hacer a mi un click muy importante cuando advertí
que el acto del toxicómano siempre tomaba una dirección
hacia otro, pero no era cualquier otro
siempre era
un otro que a mi juicio y por la experiencia que en ese
momento yo podía tener u observar, era aquel que
era capaz de poner un límite a esa situación;
y no era otro, lo que el llamaba la atención era
que ese papá era fuertemente desestabilizado , papá,
mamá quien fuera, a veces era una esposa que llegaba,
quiero dejar claro que cuando digo papá es simplemente
un ejemplo estoy tratando de ubicar una estructura donde
el toxicómano siempre se sostiene en relación
a una posición, en relación yo diría,
quisiera usar esta metáfora, a una posición
que se sostiene articulada a lo que yo llamaría la
adicción del otro, Qué es Bulacio la "adicción
del otro"?.
Si era una marcada dependencia con la cual el padre nos
trae "su" problema a resolver; pero por sobre
todas las cosas lo que ahí no puede ser representado
como si este papá se estuviese desencontrado de si
mismo ahí donde no puede terminar de representarse,
pero vuelvo insistir que esto es una estructura, doy simplemente
la metáfora de un papá circunstancialmente.
Vuelvo sobre el mismo punto, era fuertemente interpelado
y demandado en cuanto a la posición con lo que nos
encontramos comúnmente era que este papá,
esta mamá, esta esposa, nos decía: "Ya
no se como ponerle límites, más aún,
ya nosé cuales son los límites de Sebastián";
era interesante esta posición porque un de las primeras
cosas que advertía es que no tenia muy clara conciencia
de lo que querían cuando decían limites como
si buscaran lo límites en ese joven de 16 años
en este Sebastián del que les hablaba , cuando Sebastián
no tenía ningún límite, cuando Sebastián
no sabia ni quien era ni tampoco que quería, era
necesario puntualizar que cuando se preguntaba por los limites
no eran a veces los limites de Sebastián sino los
suyos propios los que eran interrogados por este sujeto
como si tuviéramos que decirles, Usted me ha traído
un problema, se llama Sebastián donde esta su límite
frente a las actuaciones de este joven, donde esta su límite
ahí donde Sebastián. Le pasa todos los días
por encima, hasta donde va asumir los costos y las consecuencias
de este acto; cuando va a poner un límite que permita
desequilibrar la relación costo-beneficio que Sebastián
, viene manteniendo en su relación con la droga cuando
usted viene funcionando, y acéptelo, desde años
como soporte de ese lugar, porque Usted conoce algún
toxicómano que pueda sostenerse en esa práctica,
sin una infraestructura que lo sostenga y que lo designe,
que es después de todo la toxicomanía sino,
una representación asociada a un objeto, que un sujeto
con problemas desencontrado de sí mismo apela por
identificación para encontrar algún tipo de
lugar frente a ese otro. ¿Por qué espera todo
de ese toxicómano, si el lo espera todo de usted?,
y después de todo si el no esta ¿No esta usted
aca para resolver su problema?... ¿O es que no advierte
que Usted detenta y tiene todo el poder para poner límite
a esa impostura? ¿Dónde esta su límite?...
¿Dónde está su deseo?...
Quiero hacer una mención nada mas, las veces que
he tenido la oportunidad de supervisar programas ya sea
en nuestro medio como afuera también en el exterior
que tratan el tema de las toxicomanías siempre aparece
una importante pregunta en todos, desde el programa, lo
primero que se planteo fue un programa de la Universidad
de Brasilia y el planteo era: ¿Cuál es el
Problema? Y el problema es que los toxicómanos no
permanecen en tratamiento, una, dos entrevistas y se can,
no sabemos que hacer con esto. Volví de Brasil. Una
supervisión el programa del Centro de Salud Mental
que esta en Nuñez y la misma pregunta y el programa
de Lomas, la misma pregunta, todos muy preocupados porque
en definitiva ¿Qué ocurre con los toxicómanos
que llegan y no permanecen en la consulta? Especialmente
esto de formulaba en los programas de asistencia ambulatoria,
generalmente servicios de hospital donde los terapeutas
muy angustiados no sabían como resolver estas temáticas,
el tema era: vienen, se van a veces duran una sola entrevista
¿Con lo único con lo que podemos trabajar
es con la familia?... Pero sabemos que de este modo no podemos
resolver el problema otras veces... Si no tenemos demanda...
Como podemos sostener el Programa? Otras formulaciones eran
curiosas. Esto se daba mucho en las acciones que desde ciertos
organismos a veces estatales se realizan en cuanto a las
tareas de prevención y asesoramiento o asistencia
técnica a las provincias, se va a un pueblo están
todas las fuerzas vivas convocadas para esas conferencias
a cargo de los expertos que provienen de esos organismos,
todos quieren hacer programas y hacer cosas, y me parece
estupendo y la gente esta apasionada por hacer cosas en
este tema y cuando preguntamos donde están los toxicómanos
por ahí hay un toxicómano o muy pocos es decir
como si existiese una especia de divorcio entre, lo que
esta del lado de la demanda social o de la demanda de las
instituciones en este campo y lo que yo podría decir
por el momento, lo que el toxicómano espera del otro...
por eso insistía que me parecía muy importante
esto que marcaba el Dr. Olievenstein en tanto a la cuestión
de la demanda social por un lado, por otro lado la cuestión
de la pregunta que nos hacemos cuando nos encontramos frente
al toxicómano, muchas veces como objeto de demanda
de nuestras propias Instituciones, observen ustedes a veces
que se da una extraña paradoja nuestras instituciones
cuando están especializadas en este tema deben su
existencia, su ser su identidad en relación a ese
objeto que lo nombra; ¿Cómo podríamos
hablar de toxicómanos si no hubiese droga? Hablaríamos
de adicciones, esas que todos tenemos y ¿Porque insisto
en este tema? Y siempre lo puntualizo de este modo tenemos
una particular tendencia a retener al paciente, no se por
qué motivo tenemos una particular tendencia a ejercer
una suerte de protección sobre el toxicómano,
tampoco se por qué motivo; y muchas veces no se porque
no podemos terminar de escuchar la demanda mas firme, mas
transparente, mas clara que llegue a nuestro encuentro cuando
ese papá me dice mi problema es Sebastián
y lo espero todo de Ud. Cuando yo digo: "La clínica
de la toxicomanía y esto lo digo por experiencia,
no es una clínica de lo obvio?" Quiero decir
y esto me lo decía un terapeuta mío, Bruno,
sabes lo que s lo obvio? Aquello que el neurótico
no puede ver será la clínica de las toxicomanías
una clínica de las Neurosis de Nuestras Instituciones?
Será la clínica de las toxicomanías
una clínica que no puede dejar de atravesar la angustia
del terapeuta. Será la clínica de la toxicomanía
una clínica del Otro? Ese otro al cual el toxicómano
interpela y demanda a partir de toda la dimensión
de su acto? Quien puede ser indiferente a la aparición
de un signo nada mas que denuncie la existencia de drogas
en un colegio? Quien puede ser indiferente como papá
y mamá cuando visualizamos ahí la posibilidad
de un cigarrillo de marihuana digamos...? que por ahí
durante años llegaba todos los dias borracho del
boliche, pero la gran movilización fue cuando le
encontró ese canutito de marihuana en el bolsillo
como si el sujeto por el solo hecho de estar afiliado fuertemente
a ese objeto se precipita masivamente en una suerte de desvío
social que lo designa, que le da nombre, que lo identifica
y el cual se identifica. Quiero cerrar el tema acá
se que fui un poco desordenado en el tema, pero como imagino
la temática de la cura de un toxicómano no
puedo imaginar una clínica posible de la toxicomanía
que no transite el eje de la demanda por el cual el sujeto
llega hasta nosotros. No puedo imaginar una clínica
de toxicomanía que no transite este síntoma
del otro en el cual ese acto se sostiene en toda su plenitud,
quienes trabajan con toxicómanos saben cual es la
posición muchas veces del grupo familiar frente a
este joven; cuando el Dr. Olievenstein planteaba de modo
ejemplar la temática de democratizar la psiquis a
través del tema de la elección, yo diría,
nuestro objetivo seria hacer del toxicómano, como
lo dije en un comienzo, que sea objeto de elección,
como el toxicómano puede llegar a correrse de ese
objeto de la demanda a ese objeto de elección del
otro, decir el toxicómano sujeto de la elección,
es decir lo que todos los colegas en la mesa anterior nos
planteaban con mucha firmeza, como sujeto de su deseo. Pero
para esto es necesario que la pregunta, yo diría
vuelva, que el síntoma este de ese otro lado. Toda
la operatoria de la clínica del toxicómano,
va a consistir en invertir esa ecuación; que va de
la toxicomanía como acto logrado, a la toxicomanía
como fallido. Digo invertir la ecuación porque el
acto fallido siempre esta del lado nuestro; quienes supervisamos
los programas de toxicómanos vemos como todos los
días metemos la pata frente a lo obvio, como si fuese
una clínica del síntoma, no del toxicómano,
del otro. Digo esto porque solo cuando podemos comenzar
a posicionarnos de este modo dejamos de asumir los costos
de este acto cuando empezamos a trabajar con esta mamá
donde el chico dice, "no quiero saber nada con un tratamiento",
y empieza a disminuir los costos que ella asume y le empieza
a disminuir el gradiente de la demanda sobre este joven
lo que advertimos es que; el acto del toxicómano
y sus consecuencias caen masivamente sobre él, algo
que ya no encaja, pero algo que ya no encaja cuando alguien
puede introducir algún corte, ¿soy yo, como
terapeuta? Si, como terapeuta de esa mamá! Que espera
algo de mi, espero algo de mi por efecto de transferencia,
me supone un saber, una palabra que pueda dar respuesta
a eso que no termina de entender que es esto de ser mamá
de Sebastián...
La operatoria por la cual se establecería para mi
modo de ver la aparición del síntoma, es la
destitución de esa identificación en la cual
el toxicómano se sostiene. Y no olvidemos algo que
es para mi gusto muy importante cuando hablamos de la identificación,
no podemos perder de vista que el sujeto se construye, desde
algún discurso en el cual no solamente contribuyen
las instituciones especializadas porque ganan algún
lugar en este tema sino que se construye desde la compleja
gama de discursos, que lo determinan en el campo medico,
en el campo de la terapéutica, en el campo de la
cura social, en el campo jurídico, en el campo de
nuestras propias instituciones. Diría, por lo menos
como yo lo pienso, imaginar una clinica de las toxicomanías
es imaginar el difícil tránsito de atraviesa
nuestras propias instituciones que no son a veces las paredes
que contienen el CE.NA.RE.SO son las que tenemos acá
en el medio de la cabeza; diría desinstitucionalizar
la escucha, para qué...? Para poder ver lo obvio.
Lo decía con unas frases medio complicadas hace un
tiempo, desinstitucionalizar la escucha para que la palabra
no aparezca denegada por la razón, por una supuesta
razón de especialistas; lo que me parece importante,
y para cerrar el tema es poder introducir algunas ideas
que puedan por ahí replantear la cuestión
en cuanto a ese toxicómano que nos llega a veces
sufriente hasta nosotras, sino ese otro que soporta todas
las consecuencias de ese acto. Gracias.
Dr. Materazzi:
Quiero agradecer a la Fundación Huellas por estar
en esta mesa y por compartir algunas reflexiones. Compartir
la mesa con el Dr. Olievenstein por afinidad valor y respeto
por su trabajo. Yo pongo tres ejemplos de nivel internacional
de buen nivel en atencion que son Olievenstein, Corelli
en programa Uomo y...
Yo pienso hacer algunas reflexiones sobre este problema
tan complejo de la drogadependencia. Algunos de ustedes
conocerán mi tarea y mi labor desde hace mucho años
en este tema, nosotros fuimos los primeros en el país
en instaurar un servicio de atención al Dependiente
con internación; esto fue en el año 1969 fines
de la década del 60. En esa oportunidad cometimos
muchos errores; de esos errores aprendimos, tal es así,
que el primer error fue querer montar un servicio de atención
al drogadependiente en un Hospital Psiquiátrico.
Aunque yo en este momento, esté al frente de toda
la internación, de toda la parte ambulatoria, del
Hospital, Etc, reconozco que en esa primer instancia que
era el nacimiento, el bumm de la drogadependecia en nuestro
medio se recurrió a tratar de constituir este servicio,
para tratar de dar una respuesta comunitaria que yo creo
que viene bien para decir mi enfoque con respecto a este
tema, los errores primeros fueron la década del 60,
del cual yo soy...no, por nostalgia sino adscribo porque
fue la época, que fue el pináculo del modernismo
para luego entrar en el esperpéntrico posmodernismo,
en esa década, nosotros tuvimos la suerte en el Borda
de tener una gran guía que fue el Dr. Jorge García
Badarco, marco una impronta en el Hospital, con la inclusión
del Hospital de día, la Comunidad terapéutica
de corte psicoanalítico, la terapia de grupo multifamiliar,
la inclusión de las terapias ocupacionales, que fue
el introductor en el país de las terapias ocupacionales,
etc. siguiendo la estela de él, mucho de nosotros
y el que les habla trato de formar un servicio junto con
dos colegas, uno fallecido lamentablemente y el actual decano
del cuerpo medico forense de la Justicia Nacional, el Dr.
Macaño, el que falleció fue el Dr. San Martín
los tres construimos ese servicio, me dieron a mi la responsabilidad,
dado que yo era la persona que tenia la formación
psiquiátrica y psicotérapeutica, la experiencia
anterior en rehabilitación y sobre todo en técnicas
no convencionales para hacer el programa de atención,
el programa de rehabilitación y el programa de Prevención
desde el Hospital Borda donde nos equivocamos... ustedes
saben bien la diferencia que hay entre un enfoque de comunidad
terapéutica y un enfoque tradicional; el de Comunidad
Terapéutica es un enfoque Horizontal democrático
el tradicional medico es de corte piramidal, y evidentemente
querer montar en un período antidemocrático
69-70. Ustedes saben que todos los autoritarismos lo primero
que hacen es teñir las organizaciones del campo Psi"
porque para ellos son peligrosas, entonces las tiñen
de más verticalismo, era una inocencia adolescente
pensar que iban a dejar crecer esto, solamente lo dejaron
crecer y loa dejaron nacer por necesidad, porque no tenían
donde mandarlos, por tanto de le creó un tejido de
granulación y luego fue expulsado; en el año
1974, por un ministro de turno lamentable, que tuve el país,
López Rega; anulo ese servicio para instrumentar
este tea de la drogadependecia, mas como coyuntura al beneficio
político, que para beneficio del problema del país,
en ese periodo que no comenzó en el 76 la noche oscura...
la noche oscura de nuestro país comenzó en
el 74; lo común era la política del avestrucismo
es decir la de esconder la cabeza en nuestro país
no podía existir aborto, no podía existir
droga, no podía existir separación, todo eso
estaba prohibido hablar públicamente, para defender
a la familia occidental Cristiana. De acuerdo a estos mesiánicos
autoritarios que rigieron durante mucho años nuestro
medio aprendimos que evidentemente tenemos que ver donde
instauramos un programa, con quien lo instauramos y para
quien lo instauramos, aprendimos que el paciente Drogadependiente
no es un paciente común, que es un paciente muy peculiar
y con un profesional muy entrenado para este tipo de paciente
y si alguno de ustedes a leído algunos de mis libros,
Ustedes saben bien mi inscripción para describir
al dependiente parte de sacarle el termino Drogadicto y
toxicómano que estigmatizante, y ya en la década
del 70 la OMS adscribe a ese término... y llama a
los paciente drogadependientes, drogodependientes, o abusadores
de sustancias, esto indudablemente adscribe una concepción
ideológica de abordar al paciente dependiente, si
nosotros... el problema de la palabras; nosotros sabemos
muy bien que las palabras connotan y denotan ideologías;
en nuestro medio es muy común, nos inquieta no saber
que piensa el otro y entonces le ponemos rápidamente
un sanbenito o un cartelito... lo etiquetamos; porque eso
nos calma la ansiedad algunos de epítetos para descalificar
al otro muy comunes en nuestro medio son, drogadicto, homosexual
y comunista, eso descalifica... no me voy a meter con el
comunismo, no me voy a meter con la homosexualidad, me voy
a meter con el drogadicto, porque el termino drogadicto
descalifica nos cuestionamos nosotros, porque un padre que
viene a la consulta le puedo preguntar como se divierte
su hijo el fin de semana si toma alguna droga y me dijo
que se divierte con los compañeros, puede venir borracho
pero no hay ningún problema. Es decir que la drogadependencia
mas importante que hay en ella que es alcohol es menos ser
borracho que drogadicto, es decir hay una cosa lesiva en
la palabra drogadicto, pero porque nos cuestionamos esa
palabra? Las administraciones autoritarias han hecho un
identiquit del drogadicto asociado exclusivamente a la estructura
perversa y si nosotros partimos de que la drogadependencia
es un síntoma de un trastorno de fondo y no el trastorno
en si por supuesto, que hay muchas estructuras perversas
y tiene drogadependencia, pero también hay estructuras
psicóticas y estructuras neuróticas, según
es que esa imagen del drogadicto, esa palabra esta ligada
a la estructura perversa? Es fácil... el instinto
o la curiosidad voyer que tiene la comunidad de ver lo oculto,
lo raro, lo intrincado, o lo oscuro es que es vendible para
los medios de información, y no hablo de comunicación
porque en nuestro medio no tenemos medios de comunicación,
son informantes un poquito más intelectuales y un
poquito mas amarillistas. Entonces, esto es muy claro porque
si ustedes agarran un medio de estos de información
y le ofrece, dar una nota que se confiesa de un drogadicto,
o un drogadicto de confiesa o dos drogadictos son capturados
en Barrio Norte consumiendo... Va a tener primera plana
de la TV, los diarios y las revistas, ahora usted ofrezca
confesiones de la madre de un hepático... o un bronquítico
se confiesa... y no vende, entonces no compran estos informante,
entonces lo único que tiene que ver, porque el informante
publico compra esta imagen porque esta ligada a la estructura
perversa exclusivamente... Como científico, como
investigador no puede comprometerme en una palabra que esta
connotada de esta manera, profundizando mas porque esto
habla de una actitud frente a la persona sufriente. Con
el profesor Macaño, en ese período en la década
del '70 hicimos una pequeña clasificación
que también la OMS la utiliza que es USO, ABUSO y
DEPENDENCIA. Lo recordamos rápidamente pero hace
a esto de la palabra, un usador es una persona que de 1
a 5 veces por año consume, puede hacerse "un
toque" puede estar borracho, puede llegar a fumar marihuana,
toque de cocaína, etc., de 1 a 5 veces al año
y eso no lo transforma en dependiente; es un usador por
imitación, por curiosidad, por idiotez, por lo que
sea, es peligroso, esta en una banda peligrosa en una franja
peligrosa, pero todavía no es dependiente; el Abusador
es aquella perdona que sistemáticamente frente a
situaciones de compromiso de las emociones y los sentimientos,
están en juego el trabajar, estudiar, salir con una
chica, con un muchacho, ir a una reunión, viaja,
todo lo que ustedes pueden comprender, necesita el elemento
externo. La droga, por supuesto el dependiente es aquella
persona que desde que se levanta hasta que se acuesta su
leí motiv es vivir "entre comillas" porque
sino se mata, esta franja es el dependiente. Esta franja
y desde esta perspectiva y constatado con la gente de EEUU
con la ISEnter, solamente del dependiente en carrera. El
usador y abusador es la franja más importante, para
que nosotros podamos operar hoy en día todavía
hasta podríamos llegar a decir que un usador y un
abusador es un adicto, porque si yo tomo a cualquier persona
de la vida cotidiana y le pregunto que quiere decir ser
adicto, esa persona me va a decir: ser adicto es tener un
grado de libertad para dirigirme a algo, a un partido político,
a un credo, a algo... tiene grado de libertad, el adicto
es adicto o adepto a algo; el dependiente... el articulo
numero uno es que esta privado de la libertad, entonces
es una incongruencia utilizar una palabra que define un
grado de libertad para definir algo que carece de libertad.
Algún colega, amigo me dice, yo ligo la palabra adicto
a la palabra adictus... de la esclavitud Romana, famosa
donde el individuo que no podía pagar deuda la pagaba
eligiendo un amo para poder durante un tiempo poder pagar
su deuda, , pero fíjense el adictus tenia un grado
de libertad porque podía elegir un amo que iba a
ser la esclavitud. O sea que ni tomando esa palabra, es
correcto aplicar la palabra adicto, pero mas allá
si es correcto o incorrecto, lo que me preocupa a mi es
la estigmación de la palabra, como trabajador de
la salud tengo que cuidarme mucho en las palabras, sigo
insistiendo, en la década del '60, luchamos, hoy
en día una palabra de moneda corriente, en el argot
"loco", y trabajamos para hablar de enfermo mental,
de salud mental, etc. nos preocupamos siempre de tener cuidado
en esto de la palabra y la definición porque creo
que hacer un diagnóstico adecuado hace a un pronostico
adecuado y hace a tener los pies en la tierra, de saber
que es lo que se puede esperar de su acción y del
paciente con el cual uno tiene que intervenir.
Dr. Claude Olievenstein: Sr. Presidente, sras. y sres.,
quiero agradecer al Dr. Bulacio, que calmo mi enojo, he
hizo una verdadera pregunta. Mi enojo, es porque escuche
a mis colegas psicoanalistas Lacanianos, me hace acordar
al lenguaje que yo utilizaba cuando era miembro del partido
comunista Francés. La verdadera pregunta es si existe
una clínica individual del Toxicómano digo
bien individual, porque existe una clínica colectiva
del hecho toxicómano, entonces hay que mojarse, y
voy a decir mis opiniones; sobre la existencia de una clínica
Individual del Toxicómano. La primera pregunta hecha
es: si existe una especificidad del hecho toxicómano.
En otros términos, si un psicótico se torna
dependiente, siempre será Psicótico. Lo mismo
para el neurótico; lo mismo para el perverso, lo
mismo para el Borderline , yo digo que existe, lo que se
llama en otras partes, la "Luna de Miel" con el
producto existente un hecho específico, que es el
dúo encuentro entre el producto y la persona, esto
trae otro hecho especifico, que escandaliza a los psicoanalistas,
que es la fusión del goce y el placer, eso todo el
mundo puede verificarlo, comprobarlo, como? Inyectándose
un producto endovenoso. Porque lo que pone en cuestión
el discurso Lacaniano totalitario es que el objeto droga
no es un objeto fantasmático, es un objeto constituido;
materialmente constituido, un polvo inerte que transforma
nuestra libido nuestra relación con el placer, y
nuestra relación con la sexualidad, el polvo inerte,
no es fantasmático, esto invalida el discurso lacaniano
que dice que es el otro que hace el sujeto Toxicómano;
no es el otro el que hace el sujeto Toxicómano, es
"el encuentro del objeto droga con alguna persona"
eso implica que esto tiene consecuencias terapéuticas,
la primera es entender, que cuando el toxicómano
se presenta a nosotros invierte nuestros roles, y funciona
por esa cosa extraordinaria que es la interpretación
actuada. El paso al abuso (pasaje al acto?) del toxicómano
es una interpretación actuada y la respuesta del
terapeuta, y es por eso que surge la confusión, entre
el valor moral y la condición del terapeuta solo
puede ser una interpretación actuada, se debe poner
en el lugar de ese tercero excluido, que es el objeto droga,
que yo repito "No es Fantasmático sino Real";
en una posición transicional y transaccional, diría
en una posición perversa para tomar sobre el mismo
una parte de lo que dio el objeto droga. Es a ese precio
y solo a ese precio, que poco a poco, en una clínica
en que la intensidad reemplaza la casualidad la clínica
del toxicómano es mas una clínica de la intensidad,
que el sujeto que tuvo ese dúo con el producto, puede
llegar a hacer compromisos ortopédicos, que en el
estado actual de nuestros conocimientos, son las únicas
chances de salir del consumo de drogas. Gracias por vuestra
atención.
Preguntas del Auditorio: Al Dr. Olievenstein: No se si
es, en realidad una pregunta, o un tipo de aclaración
de acuerdo a como yo pienso que es la clínica Psicoanalítica.
En relación a como es pensada la sustancia droga
como sustancia real o lo que implica el fantasma, el concepto
de fantasma desde el Psicoanálisis; dado que existe
la droga como sustancia real, estoy totalmente de acuerdo,
además como uso social, ideológico, intereses
económicos, y todo esto, per no todos los individuos
de la sociedad no posicionamos y nos relacionamos con esta
sustancia de la misma manera, mas allá de la estructura
a la que pertenezca, es decir, creo que el tipo de relación
que tiene el sujeto con esta sustancia, va a definir si
esta sustancia se torna en fantasmática o no mas
allá de la realidad que tenga esta sustancia desde
el punto de vista material, hablamos en términos
de Aparato Psíquico.
Dr. Olievenstein: Mi respuesta se encuentra en su pregunta,
ustedes hacen una confusión entre lo real y la verdad.
Lo Real es lo real, pero no es lo verdadero, lo verdadero
es este polvo inerte, objeto no fantasmático que
da sensaciones, que ustedes lo interpreten luego, es su
derecho legítimo pero no saca nada a la especificidad
de este encuentro y eso es lo verdadero, no es lo real.
Auditorio: Una de las cosas que me parecía importante
era destacar algo, primero mi total respeto por el Dr. Olievenstein
del cual he leído muchos de sus trabajos incluso
inéditos en la República Argentina y para
aclarar un punto que me parece trascendente, incluso en
mi trabajo de hace un rato; ubicaba precisamente a la droga
como un objeto no inerte, es decir ubicaba ala droga como
un objeto verdadero, como usted dice. En el cual implicaba
en mi trabajo que ese contacto con la persona que consumía,
por ejemplo endovenosamente la droga, la droga producía
un efecto no solamente orgánico, sino también
corporal, yo lo especificaba como, un forzamiento del Principio
del Placer. Desde ese punto de vista, a lo mejor por una
cuestión de utilización de palabras quizás
es decir que un ningún momento entonces este objeto
como este objeto inerte, si uno tiene en cuenta que en el
encuentro de la droga con aquel que la consume, produce
un forzamiento al nivel del principio del Placer esto según
entendí usted decía si interviene, por supuesto,
a nivel de ese forzamiento a nivel de lo que implica la
sexualidad.
Por lo tanto, quizás sea una cuestión de utilización
de palabras, cosa que no creo, que usted no haya escuchado
esto de que la droga no es en absoluto inerte, salvo que
aquí se juegue, que bueno, a lo mejor su discurso
anti-lacaniano a mi quizás también me hace
recordar cuando yo era afiliado al partido comunista de
la República Argentina en el sentido de lo ideológico,
insisto, al menos como yo pienso las cosas la droga no es
inerte, la droga es un objeto que en el contacto con el
que la encuentra acuerdo plenamente con lo que usted dice,
y quisiera preguntarle, cuál sería entonces...
Dr. Olievenstein: Dice que no comprende tu pregunta.
Auditorio: Por lo tanto entre lo que yo planteo como una
droga forzando el principio de placer, es decir, no algo
inerte sino algo verdadero, en el encuentro con quien lo
consume, y lo que usted planteaba hace un rato, que el lacanismo
plantea la droga como fantasmática quiero preguntarle
entonces porque dice que nosotros habríamos hablado,
al menos mi trabajo; de droga como fantasmática.
Dr. Olievenstein: Lamento que no entendí la mitad
de lo que dijo, es muy difícil tener un diálogo
si uno no entiende, yo hablé de Lacan; porque los
intervinientes de la mesa redonda anterior se presentaron
como lacanianos; y porque recusa profundamente esta afirmación
lacaniana que es la droga la que hace el sujeto. Y que es
el otro que designa el toxicómano, hace por lo menos
dos décadas que no se lo que es el principio de placer,
se lo que es el placer, no se lo que es el principio del
placer. Personalmente hago un esfuerzo, como lo hice en
otra oportunidad con el marxismo, para romper las categorías
que me encierran; es mi elección, la de ustedes puede
ser distinta. Finalmente una ultima palabra, el objeto no
es mas inerte a partir del momento en que penetra pero es
fantasmático, mientras penetra y antes de que penetre;
y es sobre ese lado no fantasmático, que insisto.
Auditorio: Un comentario, lo que quiero decir es que seguramente
que hay diferencias, pero que esas diferencias deben ser
escuchadas con respeto y no entiendo el enojo, nosotros
escuchamos lo que usted dijo.
Dr. Olievenstein: Gracias por decirme eso, voy a precisar
mi enojo, vengo de un congreso de psiquiatría internacional,
en donde se muestra el triunfalismo neuropsiquiátrico
y neurobiológico, con el mismo dogmatismo entrena
otro dogmatismo, creí escuchar ese discurso hoy aquí,
si entendí mal, me disculpo, pero repito con fuerza
que para mantenerse en democracia, hay que luchar contra
cualquier dogmatismo.
Auditorio: Mi pregunta es muy cortita; quisiera saber si
este compromiso ortopédico del cual hablo tiene que
ver con el objeto transicional del cuál habla Winnicot.
Dr. Olievenstein: Hay un parentesco, su pregunta me permite
precisar otro punto. Nos encerraron también en la
epistemología, en cuanto uno se mueve un milímetro,
de una definición epistemológica, uno dice
que no es justa o que es falsa o incorrecta yo reivindico
el derecho de utilizar a mi manera un concepto que me parece
interesante, a el autor que lo haya creado, no lo utiliza
de la misma manera que yo; utilizo el objeto y el espacio
transicional; a la vez como lo entiende Winnicott, pero
también en un análisis entoantropológico,
caracterizando los chicos de la calle, y describiendo la
calle como un espacio transicional; un poco de libertad.
Auditorio: Yo escuché al Dr. el miércoles
en el CE.NA.RE.SO., que recalcaba el tema de la afectividad
durante la recorrida que él hacia o le hacían,
en algún momento marcó la afectividad, como
para tener en cuenta, y, evidentemente lo que él
piensa, se debe trasuntar en lo que él hace, en la
clínica, por ahí me gustaría que me
explicara un poco como trabaja y que seria lo que él
marcó como la afectividad.
Dr. Olievenstein: Gracias por su gentileza, yo trabajo como
puedo, trabajo de una forma no científica, en todos
los casos aparentemente no científica, trato de edificar
con mi paciente una ley, me apoyo en un aparato institucional,
y cuando no encuentro las palabras, ni la posición
justa para hacer una interpretación actuada, acaricio
el cabello de mi paciente. Esto funciona igual que cualquier
otra cosa.
Auditorio: Quería preguntarle ¿Cómo
piensa usted el tema de la ley, en el tratamiento con estos
pacientes?
Dr. Olievenstein: ¿Desde un punto de vista teórico
o práctico?
Auditorio: Práctico.
Dr. Olievenstein: Desde la ley escrita.
Auditorio: En todo sentido.
Dr. Olievenstein: Desde un punto de vista terapéutico
es mi deber, llevar al sujeto a la vida y no al suicidio,
y de permitir confrontarse con las tres dimensiones de la
ley; real, simbólica e imaginaria. Hay todo un trabajo
sobre la ley, la única diferencia a lo mejor que
yo desconozco, la obligación de transgredir la ley
que tiene todo toxicómano; ya sea cuando esta en
la fase de la Luna de Miel o cuando esta en carencia, e
insisto mucho en este trabajo cuando esta en la falta o
carencia porque contrariamente a lo que piensan varios especialistas
la carencia del toxicómano no es un fenómeno
psíquico pasivo por el contrario un fenómeno
psíquico activo; autorizo al sujeto a mantener el
contacto con el objeto droga, entonces se le enseña
que hay una ley real y que va a ser castigado. La ley simbólica
y retorno a la pregunta con respecto a Winnicot, consiste
en presentarme y presentar la institución como posibilidad
de identificación transicional. Y finalmente, se
trata de organizar una vida de los sujetos en que siguiendo
la teoría de los embudos hay una progresión
de las obligaciones para llegar a esta ortopedia, de la
cual yo hablaba anteriormente.
Auditorio: Como escuché con mucho interés
la relación de los tres disertantes, me gustaría
saber, si los tres me pueden contestar, específicamente,
cuál sería su postura en relación a
la atención del drogadicto y su grupo familiar.
Dr. Bulacio: Si bien es cierto que yo nunca tuve un paciente
toxicómano sino hasta que llega él solicitando
la consulta; que no es sino después de haber trabajado
previamente durante un período prolongado con quien
se acercó por primera vez a la demanda; lo digo concretamente,
podemos trabajar 6 o 7 meses con la mamá y después
llega. Llega cuando hemos resuelto en la mamá esto
que les puntualizaba, esta temática en la cual aparecía
posicionado este hijo. Llega con un síntoma. Yo siempre
digo que trabajo mucho con familias pero no hago terapia
familiar, trabajo con el que llega. Cuando veo venir a la
mamá, y al papá lo veo medio resistente le
digo cuando tenga algo que resolver viene, ella esta angustiada,
tiene un problema que resolver y yo la puedo ayudar e esto
cuando vienen con el hijo y el pibe dice (insisto que estoy
hablando de esa etapa de fase resistencial) que muchas veces
puede llegar a consultarnos y a decirnos que tiene voluntad
de tratamiento una o dos entrevistas, no tiene nada que
resolver.
Porque digo que no hago terapia familiar, porque sostengo
la tesis de que el que llega con la demanda, y con montante
de mayor angustia el que tiene poder de desequilibrar todo
ese sistema, porque la cura del toxicómano radica
en esto de desequilibrar el sistema y poner en crisis la
identificación. Sería poco extenso o habría
que trabajarlo en un caso muy particular pero dejo puntualizado
esto, no hago terapia familiar porque me parece que no conduce
a nada, por lo menos en mi experiencia. Respecto a la gente
que trabaja en terapia familiar pero en mi experiencia llego
mucho más rápidamente en forma individual
por separado con el papá que también tiene
que resolver una temática o con la mamá, y
después con el toxicómano cuando llega. Pero
no lo pienso como una terapia familiar, cada uno tiene allí
algo que resolver, a veces deriva en terapias de pareja
porque hay situaciones que están presentes o están
en juego en ese momento.
Dr. Materazzi: Ustedes ya habrán escuchado la pequeña
reflexión que hice, que nosotros adscribíamos
básicamente a la terapia familiar básicamente
a nivel institucional si pensamos que un paciente es un
emergente de un grupo familiar con trastornos y ese grupo
familiar con trastornos, un emergente de una sociedad con
trastornos, lo ideal en tratamiento seria tratar la sociedad,
tratar la familia y trata a la persona. Dentro de las posibilidades
no siempre se logra la terapia de grupo familiar se puede
trabajar a veces con algunos miembros, a veces sin el paciente,
cuando viene el familiar y, me dice el paciente no quiere
venir, déjelo vengan ustedes, trabajamos terapia
de grupo familiar con ustedes; elípticamente, o sea
tratar o imponer un tratamiento en un dependiente, es un
absurdo desde mi punto de vista, entonces para mi frente
a su pregunta, terapia de grupo familiar siempre que se
pueda hacer.
Dr. Olievenstein: Elegí una profesión y esta
profesión se inscribe en mi país dentro de
una ley, la gente debe venir voluntariamente, anónimamente
y gratuitamente; solo tengo relación con voluntarios
pero voy a hacer una reflexión, muchas veces confundimos
la demanda con el deseo, es verdad para el toxicómano,
es también cierto para la mujer del alcohólico,
es cierto para la familia, y uno de los trabajos mas importantes
que tenemos que hacer, es o la demanda de la familia, de
despistar el deseo, lamento tener que provocar; no estoy
persuadido que el deseo de muchas familiar sea que el chico
deje de drogarse.
Auditorio: Perdón doctor, pero yo no entendí
que las personas que hablaron antes que usted plantearan
que estaban convencidos que las familias quisieran que los
chicos dejaran la droga. Yo, rearmaría la pregunta
diciendo que hacemos con esas familias, trabajamos con esa
familia igual que con ese adicto cuando se acerca a pedir
ayuda aunque el deseo profundo oculto o síntoma no
sea el que ese chico no deje la droga.
Dr. Olievenstein: La familia no es mala en sí por
naturaleza, no existe gente mala en sí, es patológica
o patógena; y a ese título trabajamos sobre
la patología, y sobre el poder patógeno de
la familia; sin agredirla porque no sirve de nada, pero
tratamos de mostrar que en una familia el toxicómano
tiene el rol del idiota de la familia; y en la familia se
mueve.
Auditorio: Yo quería preguntar al Dr. Olievenstein
que piensa de la posibilidad de trabajar con adictos que
no llegan a una institución a pedir ayudar sino que
están en la calle.
Dr. Olievenstein: Ese problema que se plantea cada vez mas
con nosotros, y particularmente ligado al problema de aculturación
de los nuevos toxicómanos, tratamos dos cosas. La
primera, de interesarnos a los tejidos asociativos, por
ejemplo jugadores de fútbol, o un grupo de rock;
o un cura. Y tratar de ayudarlos haciendo postas de adultos.
Lamentablemente tenemos el SIDA entonces implementamos una
serie de camiones en los cuales entregamos gratuitamente
jeringas limpias y preservativos; pensamos que muy pronto
van a distribuir en esos camiones metadona; pero es un problema
efectivamente importante; porque si la profilaxis sexual
no funciona; y habrá que buscar nuevas estrategias.
Auditorio: Usted en su libro habla de normas específicas
que deben ser respetadas al entrar en un Centro de curación,
se que una es la de no consumir drogas dentro del Centro
quisiera saber a cuales otras normas se refiere.
Dr. Olievenstein: Depende de los centros cada centro tiene
sus propias normas, pero generalmente no hay violencia,
no drogas, no hay alcohol y desde hace dos años por
el SIDA no hay relaciones sexuales, lo que lamenta profundamente.
Auditorio: Hay una demanda de la sociedad respecto del tratamiento
de la drogadicción, nos ponemos en el lugar de que
la sociedad demanda algo que segrega; ustedes que están
tratando esa demanda que dicen a la sociedad respecto de
este tema.
Dr. Bulacio: La sociedad no es algo general así abstracto,
en cuanto a lo que hemos trabajado en esta experiencia yo
les decía cuando hablaba de un papá que era
una metáfora para designar cualquier tipo de demanda.
La sociedad son los jueces que muchas veces no saben como
resolver la problemática de un encausado que cabalga
a horcajadas entre la temática de la enfermedad y
el delito. La problemática muchas veces en las instituciones
con respecto a este tema... cuando llega una directora de
escuela y nos dice "hay 20 jóvenes que consumen
droga en esta escuela...". No podemos imaginar que
sea un problema de 20 jóvenes mas cuando en nuestras
escuelas no hay toxicomanía como ejemplificaba el
Dr. Materazzi recién. Habrá usuarios que esporádica
o periódicamente consumen las drogas en un claro
intento de denunciar que algo ahí no hace a su función,
cuando avanzamos un poco escuchando la demanda de esta escuelas
hacia los directores al grupo de profesores empezamos a
advertir una serie de cuestiones; la mas típica,
como en realidad esta en crisis del sistema de normas, el
lugar de la autoridad los limites y una serie de cuestiones
que como alguna vez alguien decía... el Dr. Cattani,
nunca me voy a olvidar "con el sistema de estudios
que tienen nuestros jóvenes como para no ir drogados
a las escuelas". La sociedad no es algo asi abrstracto,
es algo concreto, es una comunidad que viene a vernos y
nos dice los jóvenes cuando salen del boliche, salen,
destrozan todo, rompieron una cadena de autos, y cuando
uno le pregunta y las autoridades han intervenido, a no,
no tenemos que comentarlo algo como parte de este comité
que venimos a consultarle, como estamos en zona de frontera
estamos en litigio entre gendarmería de Brasil y
gendarmería de Argentina, que no termina de resolver
del todo quien tiene intervención en este caso. Intentar
dar una respuesta a ese malestar es empezar a trabajar ese
punto de adicción del otro, ese punto donde el otro
no termina de representar lo que de alguna manera esta en
juego, lo que determina como adicto, lo que no termina de
ser dicho dentro de ese sistema que le da todo el espacio
para que este joven introduzca ahí toda la plenitud
de ese acto como denuncia de algo ahí se muestra
inconsistente, yo creo que la prevención es posible
por el trabajo de la demanda de estas instituciones, es
decir yo no creo en una prevención que radica en
la información y que apela a la buena conciencia
de los jóvenes, es decir que lo único que
hago por esta vía es reforzar en el plano de las
identificaciones, es decir poner a disposición de
un joven un objeto que sabe de sus consecuencias por el
sistema, o para que se drogan los jóvenes? Mas cuando
lo montan dentro de un escenario muy particular, si esta
bien comparto que esta es una experiencia muy particular
enlazada a la experiencia del goce pero no perdamos de vista
esa dimensión en cuanto el mensaje esta claramente
dirigido al otro, basta verlo cuando analizamos en caso
por caso, o en las situaciones en que se da. Yo diría
que esto es importante en cuanto nos plantea el problema
de la prevención, por ejemplo. Una clínica
en la prevención es una clínica que pasa mas
por la escucha de esta demanda que por introducir un decir
de algo que no se quiere escuchar, llamalo colegio, llamalo
comunidad, del interior llamalo una secretaría de
estado que abre políticas determinadas sobre las
necesidades políticas de esa secretaría y
no por ahí de la demanda real en determinados sectores,
con esto tenemos que trabajar. Cuando alguien viene a solicitar
algo de nosotros en la medida que podamos corrernos de ese
sistema. Alguien decía, una colega española,
que trabajamos en el año 88 decía, el problema
de los que trabajamos en este tema es una cosa medio paradójica
permanente, estamos serruchando la rama donde estamos parados
a propósito de esto de desinstitucionalizar la escucha,
corrernos de ese lugar de especialistas y por otro lado,
como les decía recién vale la pena que se
entienda lo que quiero significar con esto, no hay nada
mas inconsistente que alguien se defina desde el lugar de
un especialista en toxicomanías. Basta que no haya
toxicómanos, para que vayamos a buscar trabajo a
otros lado es me parece importante en tanto como entra a
jugar este acto como representación en ese sistema
que lo recibe.
Dr. Materazzi: Yo retorno a algo que dije al comienzo y
lo voy a inscribir en esto que usted plantea de lo social,
cuando me referí a modernismo me referí si
lo hacemos una analogía, a la etapa del ideal del
yo en correlato, donde en una sociedad con todos los defectos
que puedo tener el modernismo con sus guerras, su violencia.
Los jóvenes tenían una ideología utópica
o no, había una ideología, el posmodernismo
está ligado al yo ideal; no al yo ideal la etapa
mas infantil muestra la parte de al inmediatez de la coyuntura
del hedonismo en el pensamiento mágico, y la subordinación
genuflexa al becerro de técnica en detrimento de
la humanización. Por eso lo que dice el Dr. Olievenstein
comparto y aclaro para que el docrot que la Argentina es
atípica, de la misma manera que es cierto lo que
dije periódicamente nosotros vamos a congresos internacionales,
vemos que hay una polarización de la industria farmacéutica
y los psiquiatras y por eso aclare la diferencia que están
acá en la Argentina no aspiran a ser recetadores
y los grupos que hay acá lacanianos son de nivel
superior a muchos de los que encontré aún
en Francia, es decir con un trabajo muy serio, un trabajo
de integración es decir es atípico el enfoque
desde el punto de vista terapéutico social de rehabilitación.
La prevención, piensen si yo no pienso en la prevención
que yo hace 25 años que tengo un programa que se
llama programa preventivo permanente donde me equivoqué
mucho en la comunidad y he hecho un programa con la comunidad
y no para la comunidad, sinónimo de prevención
es fomentar la participación, es decir, con cualquier
técnica que comente la participación de la
comunidad, realmente no estoy de acuerdo con el doctor,
esa gente quiere ilustrar o confunde prevención con
curso o cursillo, eso no es prevención, hay muchos
que lo hacen pero están equivocados. El programa
de prevención apunta a otra cosa.
Dr. Olievenstein: Si me acuerdo bien de su pregunta hace
rato ya, se trata de saber que es lo que se hace con una
ley represiva, durante mucho tiempo pensé que se
podía erradicar la droga, no lo pienso más,
pienso que por el contrario, que debemos aprender a vivir
con la droga, eso trae consecuencias es decir que personalmente
decidí batirme para cambiar la ley represiva francesa;
y en un interviú al Diario Le Monde que es un poco
como el Clarín de acá acabo de tomar una posición
para legalización de las drogas suaves.
Auditorio: En realidad no es una pregunta sino una reflexión,
el Dr. Olievenstein se quedó muy enojado con los
lacanianos y yo me quedé muy conmovida; y voy a tomar
algunas palabras de él que son precisamente que cuando
el doctor no puede interpretar o entender a un paciente,
lo acaricia; me gustaría que si él no puede
interpretar o comprender algunas de las cosas que se dijeron
en la mesa anterior nos acaricie para que podamos aprender
de él y que no se vaya en el medio de la disertación.
Dr. Olievenstein: Estoy totalmente dispuesto a acariciarlos.
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