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Emma Garcia Cein


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Drogadicción, su abordaje desde terapia Ocupacional en GAD. (Grupo de ayuda al drogadependiente). · (actualmente la institución se llama Centro Travesía)

Autora: Lic. en T.O. Emma I. García Cein*. Especialista en Bioética. Docente de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Nacional de Mar del Plata. Terapista Ocupacional de Centro Travesía (ONG:GAD).

(Este trabajo recibió una mención especial en el 2do.Simposio Argentino de Terapia Ocupacional Pediátrica)

El sufrimiento humano es tan viejo como la existencia del Hombre. La capacidad para tolerarlo es sumamente personal y además se ve condicionada por el contexto sociocultural. Así, mientras en algunas culturas el sufrimiento purifica, eleva, engrandece y acerca a la salvación, en nuestra cultura se ha aumentado la intolerancia al malestar, y se ha sacralizado el principio del placer.

En medio de intrincadas luchas de poder de las multinacionales que alientan precisamente la inmediatez, con poco tiempo para ahondar en las condiciones psicológicas, sociales ó históricas del sufrimiento y con cierto descreimiento en las posibles alternativas terapéuticas, que impliquen la reflexión y la mirada introspectiva, se recurre al instantáneo recurso químico ó quirúrgico.

En nuestros días el Hombre como ser integral, se ve fragmentado, y su asistencia súperespecializada y microscópica, no deja ver la totalidad que implica su condición de humano.

Ante esta realidad los caminos donde encontrar una posible resolución al sufrimiento serán distintos. Hay quienes buscarán entretenimientos deportes, lecturas, salidas; otros necesitarán satisfacciones sustitutivas más elaboradas: actividades artísticas, científicas, literarias; otros se distanciarán de lo cotidiano con algún recurso que les permita alcanzar la paz espiritual como la meditación, las prácticas religiosas. Cualquiera de estas alternativas requiere de tiempo, de esfuerzo, de capacidad para recorrer un camino cuyo tránsito suele ser muy dificultoso. En estas circunstancias suele haber un vuelco masivo a sustancias químicas (el alcohol y las drogas son las más elegidas) que aquietan el dolor, borran el vacío y brindan un engañoso y pasajero placer, que despierta la ilusión de independizarse de una realidad opresiva y que da lugar a la sensación de autosuficiencia tan efímera como el efecto químico.

En nuestra sociedad conviven cultos con gran peso, uno de ellos es el culto al éxito. La mayor experiencia humana es triunfar, se contempla solo el resultado, no entendiendo que el triunfo es sólo una parte de un proceso y que además tiene su contrapartida inevitable: el fracaso. Esta polaridad debiera ser trascendida por la noción de aprendizaje que pone el acento en el sujeto. Otro culto es el referido al máximo, en el cual se pone el énfasis en el punto máximo desconociendo la naturaleza cíclica de los procesos vitales, la idea de reconocer los distintos estados como parte de un proceso, y llegar a la idea de óptimo, que no necesariamente es igual a máximo, que incluye los dos opuestos complementarios. Esto se ve patentizado en las expresiones cada vez más usadas como “lo más”, “lo extremo”, “súper”, “lo más intenso”, “la máxima potencia”.

Desde esta perspectiva cualquier actitud que implique la contemplación, la comunicación, el pensar, queda descalificada.

Otro factor de mucho peso en nuestros días es el culto a la batalla y al triunfo en ella. La capacidad de lucha debiera ser una más de las interacciones posibles de las personas al igual que jugar, aprender, amar, explorar, disfrutar, padecer, conocer... y actualmente ha cobrado una desmesurada importancia. Esto ha trascendido a las acciones que debieran prevenir el malestar, entonces se debe “vencer la adicción”, “combatir la drogadicción”, “derrotar la crisis”, “vencer la desesperanza”, y aquí la cuestión se complica y confunde. A los problemas no se los “vence”, se los soluciona, se los resuelve. Así, las personas adictas y cualquier tema que se relacione con ellos pasan a ser el enemigo, hay que elaborar estrategias para exterminarlo.

El uso de las drogas también es tan viejo como la humanidad, solo que ha variado su uso, desde el consumo ritual, ceremonial y reglado encontrado en diferentes pueblos y culturas, al consumo habitual y cotidiano de nuestros días. Vemos además que está ligado fuertemente a la economía actual y que forma parte de nuestra cultura de consumo.

La drogadicción emerge en este contexto como un símbolo, dando cuenta de un problema que la sociedad no puede resolver, los jóvenes se anticipan, haciéndose portavoz de este malestar.

Ellos comprueban a diario que las metas ideales de vida se han distanciado notablemente de las posibilidades reales de ser alcanzadas por una gran parte de ellos. Además no se perciben capacitados ó preparados técnica y afectivamente para acceder a las mismas y mucho menos aún poder sostenerlas. Esta tensión generada debe resolverse del modo más inmediato posible, tratando de aliviar el sufrimiento y la desolación.

Si bien prevalece en la adolescencia, su edad de comienzo se sitúa hoy antes de la pubertad con una alta incidencia en la población de adultos y jóvenes, sin distinción de estratos socioculturales.

Puede pensarse que el camino a la adicción posee las siguientes características, por un lado la inmediatez, proporciona de un modo inmediato el estado que se busca alcanzar: sedación, relajación, excitación. El logro de dicho estado queda reducido a un único modo de resolución, la sustancia. Lo esperable es que los objetivos de vida sean alcanzados por medio de diversas estrategias, el crecimiento implica precisamente que el espectro de alternativas se vaya ampliando, diversificando, enriqueciendo, esto dará lugar a la autonomía, la flexibilidad y la capacidad de adaptación. La reducción de posibilidades intensifica la dependencia psicológica con la droga. Es un movimiento involutivo, todo lo contrario a lo que presupone la naturaleza evolutiva de la vida. Luego del efecto otorgado por la sustancia el individuo no queda facultado para alcanzar el estado ideal que anhela, por el contrario se aleja más, no se produce ningún aprendizaje, ninguna transformación.

En el tema de las drogas sucede que alguien es castigado por su consumo ú obligado a un tratamiento por el mismo, circunstancia que no se da en ningún otro delito. Este discurso oficial que castiga, y del cual también surgen las figuras más renombradas que la consumen, la negocian, la trafican, generan en el imaginario social (especialmente de los jóvenes) , un gran rechazo por considerarlo falso, y además refuerza el atractivo que confiere la prohibido, dando lugar a un marcado sentimiento de atracción. Desde el poder se plantea decirle no a las drogas, como si con esto bastase, y decirle sí cuando resulte “útil”.

Entonces, y además la incorporación de las drogas surge como una respuesta particular al seno de su flia. y a la sociedad y también como una posibilidad de ser, de pertenecer, y hoy día como una opción de trabajo. Para traficar no se requiere ningún aval ó garantía previa y se pueden obtener ganancias mayores sin ningún tipo de capitalización previa. Por supuesto que en lo aparente es así, ya que lo real es que el sujeto inicia un proceso de esclavitud tanto inconsciente como manifiesto que va obturando cada vez más su libertad.

Su abordaje en GAD

El tratamiento de los pacientes adictos es realizado en GAD, grupo de ayuda al drogadependiente, organización no gubernamental que funciona desde el año 1995,en la ciudad de Mar del Plata, que tiene una modalidad de centro de día y también de consultorios externos, y que ha debido adaptar el dispositivo de atención de acuerdo a las necesidades. En estos tipos de entidades se requiere de una gran creatividad que permita que la gran movilidad de la demanda de atención pueda ser vehiculizada efectivamente.

Existe un equipo de profesionales compuesto por médico, psiquiatra, psicólogos, profesor de educación física, y terapista ocupacional.

Las consultas pueden ser pidiendo alivio, respuestas, desintoxicación, tratamiento, por mandato de la justicia. Cuando la droga falla como respuesta se hace posible algún tipo de análisis. Esta dimensión de lo posible tiene que ver, no con la abstinencia, sino con un cambio de posición en cuanto a la función del consumo de drogas. Para dejar la droga es necesario un proceso de duelo, prohibirla es sencillamente mantenerla alejada, la abstinencia deviene sola en la medida en que el adicto cambie su dependencia por la dependencia transferencial, que luego podrá ser trabajada con los dispositivos terapéuticos implementados.

Terapia Ocupacional se implementa considerando que es una disciplina que se basa en la recolección, comprensión y manejo de la actividad humana; la actividad que se configura como instrumento propio y distintivo del rol, ha de resultar la organizadora y el núcleo del proceso, interviniendo además múltiples elementos.

La instrumentación de actividades, como medio terapéutico en el tratamiento de los pacientes drogadependientes origina nuevas modalidades alternativas de relación, nuevas experiencias perceptuales, que conllevan a la identificación de potencialidades é intereses para construir y reconocer proyectos de vida. Mediante este abordaje se intentará contextualizar al individuo. Para la concreción de su propio proyecto necesitará una nueva organización cotidiana. Es importante pensar que lo contrario de adicto es proyecto, palabra que etimológicamente significa “yo el que puedo”. En nuestra realidad contemporánea lo que falta es el proyecto, si alguien no puede, entre otras opciones podrá ser adicto.

La idea es que el encuentro actividad-paciente se constituya como un espacio de crecimiento y aprendizaje. Terapia Ocupacional tiene estas dos vertientes, por un lado lo terapéutico, y por el otro lo pedagógico. Al ofrecer un espacio para “el hacer” se proporcionará la apertura hacia nuevas experiencias, la posibilidad de evaluación interna, el deseo de comunicación y de participación. Al enseñar alguna actividad, el otro aprende la misma, y “aprehende” que mediante su propia producción, en lo concreto, con el material, también va construyendo su propia historia que va adquiriendo matices que dan cuenta de sus pequeños y valiosos cambios.

El hacer del cual tanto hablamos los T.O., toma una significación muy especial. Nos da muestras permanentes de lo que pasa con ese sujeto, de la modalidad de relacionarse con él mismo y con los objetos, de las estrategias a las cuales echa mano con mayor frecuencia, del manejo que hace del tiempo.

Los materiales y herramientas poseen limitaciones y posibilidades desde su estructura y función, es con estas singulares cualidades que se enfrenta el sujeto cuando se lanza a la dialéctica motriz con el objeto. Deberá aparecer la intención, la elección y finalmente el proyecto.

En esta clínica ofrecemos un espacio con distintas posibilidades para lograr la concreción de un proyecto en la realidad externa, un proyecto propio, que denota muchas veces una capacidad inédita, y así puede iniciarse un sendero de reforzamiento y mantenimiento de conductas saludables.

El soporte terapéutico es casi imprescindible, junto con el deseo, para que esos logros no caigan en el vacío.

La modalidad de abordaje es grupal y se instrumentan diversas actividades de tipo artesanal, tales como modelado, tejido en nudos, pintura, tallado en madera, construcción de velas, restauración de elementos de la casa, actividades con papel... La frecuencia es semanal y durante dos horas.

Se plantean momentos dentro de cada encuentro, en un principio es el momento de planear cuál va a ser la actividad y cuál la tarea, se intenta que puedan tener en cuenta qué necesitan para su realización y si lo propuesto es viable. Es decir que exista una confrontación entre el pensar y el hacer. Luego está el momento del desarrollo de la actividad, aquí se generan situaciones muy valiosas ya que (por ejemplo), los materiales les imponen con sus peculiares características un determinado orden de ejecución y un tiempo que no pueden obviar si quieren llegar al objetivo predeterminado. Al finalizar, (una vez restaurado el orden del lugar), se genera un espacio que hemos dado en llamar de “comentarios”, en el cual la consigna es que se ponga en palabras cómo estuvieron con la tarea, qué pasó con lo que planearon en un primer momento y lo que lograron, algún comentario sobre la tarea de los demás, con la finalidad de que reparen en la actividad de los otros y puedan también servir de soporte, de confrontación de sus pares. Se promueve también que proyecten qué van a realizar en el próximo encuentro, y que se organicen para procurarse lo necesario para tal fin. Desde la coordinación se hace una devolución de lo acontecido “aquí y ahora”, intentando que puedan ver en este “hacer” modalidades propias ó frecuentes, y si las mismas son favorecedoras ó por el contrario resultan obstaculizantes tanto en el ámbito y en el momento actual, como en su vida cotidiana.

En el espacio de Terapia Ocupacional se intentará proveer el medio ambiente generador de aquellos elementos que posibiliten, por un lado, el hecho de que el individuo sea capaz de interesarse y preocuparse, y por el otro sobreponerse y solucionar las situaciones conflictivas y madurar hacia la independencia. En definitiva promover su propio proyecto, ya que en realidad los que pueden, los que generan, los que trascienden difícilmente sean adictos, y en ellos va aparecer la vida no como falsa opción, vida ó droga, sino como una alternativa posible.

Bibliografía general:

  • Tesis final”: Prevención Primaria en salud mental desde T.O.”García Cein, Patrizi, Veyra. Universidad Nacional de Mar del Plata 1991.
  • Terapia Ocupacional:produciendo una clínica de atención a las dependencias. T.O.Solange Tedesco, artic.Revista del centro de estudios de T.O. Vol.22, Nº2,Brasil,1997.
  • “Los Medios en T.O.” T.O. Paganizzi. C.o.l.t.o.p., Bs.As, 1988. Edit. Tango.
  • “Drogadependencias, reflexiones sobre el sujeto y la cultura” Inchaurraga (comp) y otros.Edic. Homo Sapiens, 1996.Rosario.
  • “La farmacodependencia en América Latina: su abordaje desde la atención primaria de salud” O.P.S,1991.(E.U.A.)
  • “Sobre los abordajes clínicos en drogadependientes” Dr. Mario Kameniecki. Infodroga, 2000,Bs. As.
  • “Adicciones: un mal de la posmodernidad” Hugo Mayer, Edit. Corregidor,1997.Bs. As.
  • “Psicología del drogadicto” Szasz y otros. Rodolfo Alonso Editor, 1972, Bs. As.

· Centro Travesía, San Lorenzo 2868, tel:4918897, Mar del Plata (7600)

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