"TOXICOMANIA, PSICOANALISIS Y CAMPO SOCIAL"
Exposición: Alberto Calabrese
Comisionado General de Prevención y Asistencia
Secretaría de Programación para la Prevención
de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico
Bueno, muchas gracias, en principio a mi amigo Bulacio que tuvo
el gesto de invitarme, disculpen que no llegué al comienzo
de la mesa, porque bueno, esto de ser funcionario, obliga entre
otras cosas, por ejemplo acabo de inaugurar un partido de fútbol
y tendré que salir de acá a inaugurar otra cosa.
Estas son las cosas típicas de la función, pero
que llevan su tiempo y su entretenimiento y su organización
sobre todo.
Pero estuve escuchando el final de la exposición tan medular
de Estela y que me hacía a lo que yo pretendía decir,
esta como muy ligado, porque creo que esto de la inclusión
y de la exclusión estuvo campiando en el discurso de lo
que acabo de oír permanentemente.
La inclusión en el moderno sistema que supimos conseguir,
entre otras cosas, y que nos olvidamos, es paradojalmente como
nuestro himno nos lleva a la libertad o con gloria a morir, ¿no?.
Tiene necesidad, el sistema, de que hay ejes que son exactamente
contrapuesto, pero que en realidad pertenecen a la misma función.
Cuando yo empecé a estudiar este tema de las adicciones,
yo había escuchado todo esto de lo que hace a una cuestión
familiar, mi padre era Titular de Toxicología, y el primer
centro que tuvo que ver con el tema estuco ahí, en esa
cátedra. Entonces uno veía toda la cuestión
de los modelos médicos y evidentemente estaban saturados
de estas..., más allá de que las ópticas
de la gente que integró ese primer centro, como tenían
muchas preocupaciones por lo del campo social, entonces no hacían
tanto caso de las visiones particularmente sensibles para la exclusión
que tenía la criminilogía que era dominante en la
época. Pero cuando yo me puse a estudiar el tema, que me
incluyeron como nobel y principiante en el equipo que tenía
que transmitir sobre este tema, todo lo que veía, sobre
todo en la bibliografía norteamericana, era en términos
de las patologías sociales, los que se iban de la curva
de Gauss, los marginales inmediatos. Esto es una cosa muy interesante,
cuando empezaron las adicciones a las distintas sustancias que
devinieron en una característica tan especial casi filosófica,
al punto de vista que hablamos de la droga, aún los que
no queremos hablar de ella. O sea, la eludimos igualmente que
a la belleza o a la maldad, en una función de entelequia,
una entelequia que está sustentada por partes iguales por
un adicto que confía en ella y por una sociedad que desconfía
absolutamente de ella. Pero acá hay una diferencia de cuando
yo empecé a trabajar este tema, que le digo, inclusión
y exclusión eran términos que se jugaban en forma
inmediata. Y esto tiene que ver con lo que estaba diciendo Estela,
porque cuando la exclusión es inmediata es porque las categorizaciones
son claras y están admitidas por el contexto. O sea, hay
una cosa que es común para nuestros padres o nuestros abuelos
que no es común para nosotros. Podían ser personas
que estaban políticamente en campos opuestos, pero en cuanto
a lo que era moral y buenas costumbres eran todos iguales, el
sistema de creencias y valores era único prácticamente,
salvo algunos liberales de cuño o algún ácrata
especializado en ser todo lo contrario a lo que la sociedad proponía,
el resto compartía todo el sistema de valores. Es un poco
la paradoja de Don Camilo y Don Pepone, son aparentemente opuestos
y en realidad complementarios. Entonces cuando empecé a
trabajar digo, el adicto era casi un personaje pintoresco, lo
primero que veían que yo no lo llegué a ver, que
vio mi padre o vio mi madre como psiquiatra, ¿qué
se yo? El equipo que integraba en ese momento la cátedra.
Eran gente muy especial, venían de la bohemia, del mundo
artístico, venían ... en fin, de otros lados.
Digo, entonces, el adicto que se presentaba, ya después
cuando empieza a desparramarse el sistema de adicción,
sobre todo a drogas prohibidas, o a drogas que por su uso se las
consideraba tales, porque no hay que olvidarse que cuando la Argentina
se dijo país de tránsito era un país de...
en realidad también de consumo, tanto Bruno como yo, hemos
visto, a cansarnos, los pacientes que eran de producto de farmacia
y eran tan adictos como, lo que pasa que cuando aparecen las drogas
prohibidas en forma masiva, ahí se habla como que la drogadicción
cambió de característica y eso no es así.
En todo caso cambió el tipo de transgresión, pero
no el hecho, digamos, el devenir biológico de una persona
por el consumo. Entonces acá pasa una cosa muy curiosa,
el adicto que se excluye lo hacía en forma automática
en estos primeros tiempos de expansión del fenómeno,
digamos 30, 25 o 20 años atrás. Se incorporaba a
esa adicción y automáticamente era excluido, y además
hacía gala de esa exclusión porque esa exclusión
le permitía pertenecer no perteneciendo, esto es jugando
al opositor. Es más, yo me acuerdo de más de un
muchacho adicto que me decía "yo soy un adicto verdadero",
y ¿qué quería decir verdadero? Bueno, que
había probado absolutamente todas las drogas posibles,
entonces esto era ser verdadero, o sea ser verdadero en la oposición
real a partir de un hecho que la sociedad discursivamente decía
que estaba mal
Pero bueno, después entra este otro factor, que ella señaló
muy bien, que es el tema del consumo. Entonces paradojalmente
una droga funciona, y con esa característica todavía
de supra: "la droga", funciona como un factor cohesivo
del consumo, con una característica especial por sobre
cualquier otro consumo. Si yo tengo estos anteojos y en vez de
ser marca X, son Reivan, o algo por el estilo, para el que conoce
de esto, ve los anteojos y dice "ah... tiene tales anteojos"
entonces le dan una determinada característica, un determinado
status. Pero cuando ese status, esa característica se desdibujan
rápidamente, y mucho más en una situación
como la de nuestra sociedad que tiene productos muy caros y productos
muy baratos parecidos a los caros, con lo cual desdibuja las pertenencias.
En ese caso, el prestigio que se puede por un reloj, un auto,
esto, lo otro, queda reducido a aquellos de la escala que pueden
dar crédito de que esto es así y entonces vale.
Pero las drogas tienen una característica especial que
es justamente contar con el imaginario del que las consume, que
puede poner en esa sustancia todo lo que a él se le ocurre
que tiene que poner. En ese sentido es un supra consumo, es un
consumo de consumo porque obtiene, el que lo consume, el hecho
de esa cosa del imaginario que puede poner todo lo que él
quiera ponerle. Y en cuanto al imaginario social de pertenencia
inmediata, que es el de los propios adictos, hay otra inclusión
que es aquella que se logra por el hecho que quienes consumen
saben que en este momento además de estar consumiendo una
sustancia, lo toman desde un objeto que hoy es una mercancía
que tiene valor de uso, valor de cambio y tiene un referencia
social cada vez más alta. Y acá se rompe el discurso
de la exclusión, por lo menos para el consumidor, porque
ya no se incluye para excluirse, sino que incluye para incluirse.
Entonces quien entra en el consumo, lo hace sintiendo que por
este artículo, aparentemente degradado por el discurso
y aparentemente degradado por las leyes, entra en un mundo que
en realidad tiene mucho más reconocimiento que la propia
ley quiere admitir, porque la pertenencia de la Sra. de Blaquier
vendiendo en el Hindú Club o la de Maradona consumiendo
en su fiestas y entradas y salidas de distintos lugares de tratamiento
son prestigios no son desprestigios, se acabó el adicto
del desprestigio, y esto quiebra mucho el discurso de la ley.
Es interesante, no en mi campo, para quienes hacen tratamiento,
donde empieza el tema de la transgresión, realmente quién
se siente transgrediendo. Y ahora proviene la otra fracción,
todavía no resabia el hecho del positivismo, que también
fue descripto acá, del viejo higienismo, que entonces empezó
con los alcohólicos y siguió con los drogadictos.
Hay un libro, que todavía, curiosamente el otro día
vi en una vidriera, es de un profesor de toxicología que
se murió, donde hay unas descripciones del adicto que son
antológicas, que se sigan leyendo realmente es también
antológico. Habla del cerebro presimiezco que tienen muchas
personas, y que lo lean con satisfacción, como pretendiendo
encontrar explicación. Hasta hablan de adictos que ya no
existen, que andan con las mangas largas y los anteojos oscuros,
no sé dónde los vieron. Porque hoy la ventaja, yo
siempre dije paradojalmente el adicto está entre nosotros,
cuando hablamos de un lugar como este, el adicto está entre
nosotros, pero que ahora está más entre nosotros
que nunca, porque justamente alguien que se incorpora a través
de un consumo entonces es cada vez más uno de cualquiera
de nosotros.
Siempre me acuerdo como estado paradojal, el amigo del telemarketing,
que siempre cuando le faltan argumentos recurre a los clásicos,
y no encontró ningún clásico que lo ayudara
en esta disyuntiva, le hace Mariano Grondona, dijo, me acuerdo
el año pasado, hizo unos galimatías fantásticos,
para tratar de explicar cuál es la diferencia entre un
alcohólico y un adicto a otras drogas, y al final terminó
en cuestiones de bueno o malo, o de mejor y peor, menos esto y
menos lo otro. Ignora, por ejemplo, que en hechos de sangre, o
no leerá esa página de los diarios, pero en hechos
de sangre los alcohólicos superan con crisis a cualquier
tipo de adicto a otras drogas, pero por lejos. Y esto pasa, porque
él que es un difusor de discurso oficial, no se encuentra
cómo explicar algo que ya evolucionó, con lo parámetros
viejos de la exclusión, las leyes que ya no pueden explicar
lo que no explican, y las descripciones del antiguo profesor de
toxicología que describe un adicto que ya quedó
para el recuerdo, lo mismo que describir a la momia de Tután
Camón. Entonces, ¿a qué voy con todo esto?.
Que cuando estamos con esta paradoja queremos seguir funcionando,
la sociedad quiere seguir funcionando en término de lo
facilista, que es decir, aparece una persona con características
de adicto y la seguimos tratando como cuando empezamos a plantearnos
el tema. Pero miren cuánta diferencia hay, que la primera
ley que tuvimos, porque durante dos siglos, o sea desde que se
constituyó el país hasta el año 1970 más
o menos, no hubo ley sobre drogas, y la primera ley sobre drogas
- que la hizo curiosamente un Ministro del Interior de un gobierno
dictatorial, que era el de Onganía, lo que pasa que el
Ministro era un buen jurista, que era Guillermo Borda - excluyó
la tenencia para uso personal del delito, la primera ley. En cambio,
ahora, tenemos tratamiento obligatorio, no solamente tratamiento
obligatorio, medida educativa, tratamiento obligatorio y tenemos
cárcel por reincidencia, que muchas veces no se aplica
eso es otra historia, yo creo que todo esto va a la gran figura
del desvetudo, que ya habían inventado los romanos, quiere
decir la ley cuando pierde eficacia se deja de actuar. Pero lo
curioso es que en este momento se discute la posibilidad de discutir
el tema de la tenencia. O sea, que el discurso se ha rigidizado,
y se ha rigidizado en términos de lo que piden los organismos
internacionales que están patrocinados por el país
más consumidor de la Tierra. Y acá viene una última
cosa, porque ya mi tiempo está limitado, que es muy interesante
para el futuro de esto porque muchos de ustedes hacen tratamiento,
entonces se van a encontrar con otro tipo de cosas. Yo les garantizo,
que este tema de la inclusión - exclusión por el
tema de drogas, y sobre todo las guerras santas que mueve a nivel
mundial, esto a nivel global que ella enumeró también
cuando habló de la geopolítica, de las drogas que
es todo un capítulo, cuando termine lamentablemente, porque
va a terminar mal, el tema de Colombia, yo les garantizo que en
cinco años más nos olvidamos de las famosas drogas
que cruzan las fronteras, y de la realización de la frontera
norte por ejemplo, y vamos a entrar a pensar, como ya lo están
diciendo de alguna forma los capitoste del Norte, como un tema
de consciencia, miren cómo cambia, eh?. Cuando la exclusión
- inclusión se juega en términos de contradicción
y se hace violenta, y puede significar un retroceso para el avance
del proceso global, entonces si es un problema de estado, de estados,
es un tema geopolítico mayúsculo. Entonces la exclusión,
en este caso, se tiene que jugar por la forma más violenta
de todas que es la guerra. Pero cuando se termine esto, pasa a
ser un tema de consciencia, y los problemas de consciencia ¿cómo
se ajustan? Y... el artículo 19 de la constitución:
Dios lo ayuda. Y es así, nosotros en el anterior gobierno,
de Alfonsín me refiero, no de Carlitos, habíamos
logrado la acordada famosa de la corte donde esto quedaba en términos
del artículo 19 de la Constitución Nacional, con
lo cual era un problema de que el juez decidiera que esto había
sido un acto privado y punto, entonces entramos a analizar otro
tipo de cosas pero ya no el término de inclusión
- exclusión. La exclusión en ese caso oficiaría
igual que en el tema de los alcohólicos, que es por sumatoria
de efectos y a largo plazo, pero nunca como una cosa inmediata.
Que sirve hoy, fíjense cuándo y cómo y por
eso todavía es significativo, sirve hoy para que a gente
del régimen sigan hoy cuatro o cinco días después,
golpeando a una Diputada Nacional del suspenso, Vice Ministra
del Interior, con el hecho de que si su hija es drogadicta o no,
como para condicionarla y decirle Usted no tiene calidad moral
si pudo producir esto, Radio 10 sigue golpeando con eso todos
los días, haciendo caso omiso incluso que está acusando
a una menor sin pruebas, y que esto está prohibido por
la ley, no por la ley de drogas, por la ley. Además está
llevado a cabo con la más mínima ética, o
desde ya es Sr. Adat no la conoce. Bueno, en fin, lo último
que quiero decir es esto, yo creo que estamos todavía hoy,
y por eso conmueve y por eso justamente un tipo como él
puede seguir batiendo el parcher a partir del hecho de descalificar
por el hecho de una tenencia de drogas, yo creo que hoy todavía,
y esto es un deber intelectual digamos, darse cuenta cómo
una sustancia va variando de ser algo común a convertirse
en algo entronizado de eso como mercancía en objeto de
referencia al punto que después cuando entra en el sujeto
le hace sentir esa pertenencia aún mayor, cómo juega
esto con el sistema legal, cómo el tema de la claras inclusiones
y exclusiones se desdibuja y cómo en el futuro frente a
las drogas de diseño, vamos a tener un planteo totalmente
distinto al que tenemos ahora, pero que es el futuro inmediato.
Entonces con esto lo único que les digo es, si hay una
piedra de toque todavía hoy, en nuestra sociedad, que permite
ver sus contradicciones es esta, lo único que tenemos que
tener es la capacidad de captar lo diferente y ver cómo
ya está evolucionando hacia otro paradigma, Gracias.