MONOGRAFIAS

Hemos querido reunir en esta seccion de psicoadic bajo el nombre de monografias una serie de estudios realizados en el marco de "postgrados de especializacion" como asi tambien tesis de Doctorado que hayan incursionado en la investigacion sobre este campo, poniendo a disposicion del lector el contenido de sus textos completos y los canales telematicos para la comunicacion con sus autores.

Dr Bruno Bulacio
Director del I.D.I.A.

"La comunidad terapeutica - Desde la vivencia a la interdisciplina"


Gabes, Mónica Graciela 
Lic. en psicología (Argentina)


Quinde Reyes, María 
Psicóloga clínica (Ecuador)


Cavani, Grau, Gino E
Lic. en psicología (Perú)

Agradecimientos


Los autores del presente ensayo expresan su agradecimiento a quienes fueron los protagonistas principales, no solamente del producto de este trabajo, sino también porque desde la convivencia fueron conocedores y compartieron con nosotros sus y nuestros sentimientos, miedos e inseguridades. Ellos son los residentes.

Agradecemos igualmente a su Director Lic. Juan José Villaroel, porque sin su consentimiento no hubiera sido posible la Pasantía por "El Castillo". También a los Sraff, principalmente al Sr. Santiago Serra por su colaboración desinteresada y afectuosa.

Asimismo agradecemos la fuerza, la confianza y el apoyo en la conducción de nuestro proceso de creatividad al tutor elegido Lic. Bruno Bulacio, sin olvidar a la Lic. Grabriela Touzé que con su asesoría fortalecía nuestro entusiasmo.


Los Autores.

A Roxana por su paciencia
y al fruto de nuestro amor:
Renzo.
G. C. G.

A mis seres amados 
que son las raíces de mis
contínuas transformaciones.
M. G. G.

A mi madre por su apoyo
en esta travesía.
A mis hermanos por su
compañía y comprensión.
Y a mis amigos por su
presencia. Aún en la distancia.
M. Q. R.


Prólogo

Para realizar este trabajo de elaboración grupal, nos basamos exclusivamente en la experiencia vivida dentro de la Comunidad Terapéutica "El Castillo" del "Programa Andrés", situada en el barrio La Horqueta, localidad de San Isidro, Provincia de Buenos Aires.
Dada la magnitud de los hechos vivenciales, trataremos de producir un recorte de los mismos, con el fin de profundizar en ellos, otorgándole un marco conceptual interdisciplinario; pero no invalidando que en un futuro puedan ser ampliadas, y/o rescatadas aquellas vivencias no volcadas en estos escritos.
Los autores de este ensayo ingresaron a la mencionada comunidad el 26 de Septiembre de 1989, por propia motivación; finalizando dicha experiencia el 29 de Noviembre del mismo año.
Este proceso representa la Pasantía elegida durante el Post-grado "Carrera Interdisciplinaria en la Especialización de la Problemática del Uso Indebido de Drogas".
Quienes participamos de esta aventura práctico - teórica, somos Licenciados en Psicología y pertenecemos a países hermanos: Argentina, Ecuador y Perú.
Es importante recalcar que a partir de tres realidades distintas encontramos puntos comunes, como el de querer conocer, situándonos en el lugar del otro, de aquel que padece, de aquel que pide nuestra escucha; la escucha de todos. Este llamado no es solo al profesional, a su saber científico, sino a su SER.
Comprobamos que el dolor no tiene fronteras, ya que une, conmueve y reivindica nuestro SER - EN - EL - MUNDO.


Mónica G. Gabes, Licenciada en Psicología de Argentina; María Quinde Reyes, Psicóloga Clínica de Ecuador y Gino Cavani Grau, Licenciado en Psicología de Perú.


Buenos Aires, Diciembre de 1989.

Introducción

En este trabajo intentamos abordar la experiencia vivida durante dos meses en la Comunidad Terapéutica "El Castillo", del Programa "Andrés"; lugar de nuestra pasantía.
Aquí podemos dar cuenta de un método, de un camino, para hablar de la existencia de un observable que no puede ser cuantificable, ya que nos basamos exclusivamente en la vivencia, transcripta a modo de relato testimonial.
En este método, lo planteamos como un recorrido, porque en su desarrollo lo iremos construyendo. Es un desafío, porque en la búsqueda del observable, nuestro testimonio se convertirá en material de estudio; esto nos invita a realizar una represión teórica para que la misma no absorba lo vivido.
Consideramos que lo teórico ya ha sido incorporado en nuestro proceso de aprendizaje, es por eso que vamos a prescindir de trabajar con bibliografía, para poder ser nosotros los autores de las construcciones conceptuales.
El desarrollo de este ensayo lo dividimos en cuatro partes fundamentales.
En la primera parte daremos a conocer la descripción del lugar donde se realizó la experiencia. Definiremos términos para que el lector tenga una mayor comprensión del relato en este trabajo. Adjuntaremos conceptualizaciones de los grupos terapéuticos, elaborados por nosotros para la institución.
En la segunda parte transcribiremos nuestros testimonios de lo vivido en el contexto que describimos antes. En él se relata toda la vivencia de lo vivido como residente hasta nuestra participación como Staff.
En la tercera parte cada uno de los autores intercambia sus testimonios para que de manera objetiva se vaya realizando la interpretación de cada texto.
Finalmente en la cuarta parte de este ensayo arribaremos a las conclusiones como texto de todos. Luego de este proceso inductivo y desde lo perceptible, sentido y vivido, estaremos conceptualizando interdisciplinariamente el análisis de nuestro objeto de estudio: nuestros testimonios como elementos de interpretación en un abordaje terapéutico interrogable: la Comunidad Terapéutica.

"Comprobamos que el dolor no tiene fronteras, ya que une, conmueve y reivindica nuestro SER - EN - EL - MUNDO".

El programa de la pasantía estuvo dividido en tres fases, posterior a una primera entrevista con el Director de la Comunidad.

Fase A (15 días)

Esta es la fase de internación, en la misma teníamos que cumplir con todas las normas de la casa como cualquier residente.

Fase B (15 días)

Durante este tiempo estuvimos como Asistentes de Staff. Participábamos en todos los grupos y actividades de la comunidad en un horario de 9 a 17 horas, de lunes a viernes, y con una guardia nocturna optativa.

Fase C (30 días)

En esa fase participamos como Staff con un grupo de residentes a nuestro cargo. Podíamos coordinar grupos especiales, participar activamente en los grupos de padres y/o hermanos. Además participar de las reuniones de Staff y de las evaluaciones de los residentes. El horario a cumplir era de lunes a viernes, de 9 a 17 horas, y con una guardia de fin de semana.


I. Descripción del contexto

Primera parte

Descripción del contexto

Breve reseña histórica de las Comunidades Terapéuticas

Las Comunidades Terapéuticas para rehabilitación de drogadictos; o comunidades Terapéuticas Jerárquicas tienen su primer referente histórico en Synanon; fundada en 1958, en California, EE.UU.. Surge como un desprendimiento del movimiento de Alcohólicos Anónimos. A partir de allí, las Comunidades Terapéuticas fueron multiplicándose y aumentando su bagaje terapéutico hasta convertirse en una de las modalidades para la rehabilitación de drogadictos.
En 1963, se fundó Daytop Ledge (más tarde Daytop Village) en el estado de New York, EE.UU.. entre sus promotores hay magistrados de la Corte Suprema de New York en búsqueda de un programa innovador como alternativa a la pena de cárcel para toxicómanos. Daytop tiene hoy centenares de residentes, los operadores son en gran parte ex- toxicómanos.
Después de 20 años de experiencias fruto de la colaboración entre ex - toxicómanos y estudiosos de disciplinas socio - psicológicas, el Centro Italiano de solidaridad se planteó formas más eficaces de trabajo comunitario con toxicodependientes en Roma, a los que desde hacía tiempo venía dedicándose. De estas reuniones y asesoramientos nace el Proyecto Hombre de CEIS cuyo objetivo central es prácticamente el desarrollo y crecimiento personal del individuo, mediante el cambio de su estilo de vida, a través de una comunidad de personas comprometidas en un trabajo conjunto y ayudándose recíprocamente.
El "Proyecto Hombre" es un programa terapéutico articulado en diversas fases y de dos años de duración en conjunto por término medio.
Como vemos, el movimiento de Comunidades Terapéuticas se extendió progresivamente a Europa, Asia y seguidamente a América Latina. Llegando a la Argentina a mediados de 1986. En 1988, ya existen decenas de pequeños grupos que intentan constituirse en Comunidades Terapéuticas; simultáneamente otro tipo de instituciones no relacionadas con la drogadicción toman técnicas de las mismas para operar en otros casos, como por ejemplo; Comunidades Terapéuticas para psicóticos.

Antecedentes del "Programa Andrés"

El programa Andrés está funcionando desde hace 12 años, su accionar estaba centrado en la lectura de la Biblia y no tenía objetivo definido de reinserción a la sociedad. A partir de 1987 se tomó contacto con el movimiento de Comunidades Terapéuticas, decidiéndose entonces que el área de recuperación de drogadictos funcionaría como Comunidad Terapéutica mixta operada por el Staff ex - adicto, profesionales y voluntarios.
No es nuestro objetivo, elaborar un análisis institucional de la estructura, organización interna y composición del programa Andrés. Al contrario haremos un recorte del contexto, lugar de nuestra pasantía específicamente.

La Comunidad Terapéutica "El Castillo" -. Su estructura y definición de conceptos

Es una Comunidad Breve, sin roles jerárquicos, sino con roles funcionales. Esta Comunidad Terapéutica surge como una nueva modalidad que se dirige a fusionar dos objetivos:

I - Recuperación del Adicto a las Drogas.
II - Recuperación de unidad familiar.

El proceso de rehabilitación tiene fases que van desde la internación, con una duración de 6 a 8 meses. Posteriormente se ingresa a pre - reinserción que dura una semana y finalmente la reinserción que tiene una duración de un año, subdividido en tres partes.
Durante el proceso de internación la familia del residente participa activamente en los grupos de Padres, hermanos, en el confronto de Padres, los grupos mixtos. Asimismo, durante la reinserción la familia continúa en reuniones programadas.

La estructura

Comprenden todas aquellas normas que pone el programa (La Comunidad) cuando se entra en el régimen que da la misma.
Diariamente el residente tiene un horario de actividades a cumplir que consiste en lo siguiente:
Horario Lunes Martes
7:30 hs. Levantarse Levantarse
8:00 hs. Desayuno Desayuno
8:30 hs. Diario Diario
9:00 hs. Matinal Matinal
10:00 hs. Trabajar: área de mantenimiento, área de limpieza, área de asuntos internos Deportes
12:00 hs. Almuerzo Almuerzo
13:00 hs. Libre Libre
14:00 hs. Grupo Dinámico Consejero
16:25 hs. Merienda Merienda
17:00 hs. Trabajo Trabajo
18:30 hs. Socialización Socialización
19:30 hs. Aseo personal Aseo personal
20:25 hs. Cena Cena
21:30 hs. Levantar la mesa Tiempo Libre
22:30 hs. Dormir Dormir

Horario miércoles jueves
7:30 hs. Levantarse Levantarse
8:00 hs. Desayuno Desayuno
8:30 hs. Diario: recortes Diario: recortes
9:00 hs. Matinal Matinal
10:00 hs. Trabajos Deportes
12:00 hs. Almuerzo Aseo personal
12:30 hs. ------------------------ Almuerzo
13:00 hs. Reunión espiritual Libre
14:00 hs. Grupo estático Trabajos
15:30 hs. Evaluación -------------------------
16:30 hs. Comunicación Merienda
17:00 hs. Trabajo Trabajo
18:30 hs. Socialización Socialización
19:30 hs. Aseo personal Aseo personal
20:25 hs. Cena Cena
21:30 hs. Levantar la mesa Levantar la mesa
22:30 hs. Dormir Dormir

Horario Viernes Sábado
7:30 hs. Levantarse ------------------------
8:00 hs. Desayuno ------------------------
8:30 hs. Diario Levantarse
9:00 hs. Matinal ------------------------
9:10 hs. -------------------------- Desayuno
10:00 hs. Trabajos Diarios
10:30 hs. -------------------------- Matinal
11:30 hs. Almuerzo Trabajo
12:30 hs. ------------------------- Almuerzo
13:00 hs. Tiempo Libre ------------------------
13:30 hs. ------------------------- Tiempo Libre
14:00 hs. Trabajo -------------------------
14:30 hs. ------------------------- Trabajo
15:30 hs. Evaluación --------------------------
16:00 hs. ------------------------- Tiempo Libre
16:25 hs. Merienda -------------------------
17:00 hs. Trabajo Merienda
18:00 hs. ------------------------ Socialización
18:30 hs. Socialización -------------------------
19:30 hs. Aseo personal Aseo personal
20:25 hs. Cena --------------------------
21:00 hs. ------------------------ Cena
21:30 hs. Tiempo Libre --------------------------
22:00 hs. ----------------------- Actividad nocturna
22:25 hs Dormir ---------------------------
00:00 hs. ------------------------- Dormir

Horario Domingo
9:30 hs. Levantarse
10:00 hs. Desayuno
10:40 hs. Diarios
11:10 hs. Trabajo
13:00 hs. Almuerzo
14:00 hs. Tiempo Libre
17:00 hs. Merienda
17:40 hs. Socialización
19:30 hs. Aseo personal
20:25 hs. Cena
21:30 hs. Tiempo Libre
22:35 hs. Dormir


Filosofía general para todo residente:

" Todo lo que aprendí debo compartirlo, sino no he aprendido nada, si lo hago me da más fuerza.
" Es mejor entender que ser entendido, no mirar quién habla sino quien lo dice.
" La comida no es gratis, algo debes hacer por ti y para los demás, hablando con los demás hago una inversión, debo confiar en el ambiente.
" Actúa como sí, si yo no entiendo que pasa en el programa debo controlar mis reacciones negativas y obedecer hasta entender.
" Antes que me den un trabajo debo arreglar más cosas personales, confía en tu ambiente si te digo algo y no te gusta, hazlo igual porque es para ayudarte, no para molestarte.
" Honestidad, cuando se miente el único que se perjudica soy yo, es mejor ser honesto que deshonesto.
" Compensación es válida, si trabajo duro, y nadie se da cuenta, no importa, el tiempo me compensará.
" Estar alerta es estar vivo, debes saber qué pasa alrededor tuyo para prevenirte de lo que no te conviene.
" Amor responsable y concernimiento.
" Ten cuidado con lo que pides, porque tal vez te lo den, no alimentes el Ego por pedir más responsabilidad, date un tiempo porque te podrás arrepentir.
" No hagas lo que no quieres que te hagan, porque todo lo que va viene.

Filosofía diaria: (Así comienza el día).

Estamos aquí, porque no hay ningún lugar, donde escondernos de nosotros mismos, hasta cuando una persona, no confronta a sí misma, en los ojos y en el corazón de los demás; escapa, hasta cuando no les permita a los demás, compartir sus secretos, estos no les darán descanso, temeroso de ser conocido, no podrá conocerse a sí mismo ni a los demás, estará solo. Donde sino, en nuestros puntos comunes, podremos encontrar un espejo. Aquí, juntos, una persona, puede por fin; manifestarse claramente a sí misma; no como el gigante de sus sueños, ni el enano de sus miedos, sino como un hombre, parte de un todo, con una contribución por ofrecer, sobre este terreno, podremos enraizarnos y crecer; no más solos como en la muerte, sino vivos, para nosotros mismos y para los demás. ¡Fuerza!

Esta filosofía se la dice todos los días en la matinal.

Confronto básico

Confrontación básica

La confrontación básica comienza entre la gente que crece conmigo, la gente que tiene un mes más que yo y uno menos que yo debe confrontarme para crecer juntos y porque conoce mejor mis errores.
La confrontación en primera instancia sirve para confrontarnos y conocer todo lo que nos ha pasado en la vida (espejo). En segunda instancia sirve para lograr confianza y compromiso.
De la calle se viene sin confianza, al hablar abiertamente de lo que me pasa, debo comprometerme en la confianza y en las actitudes mías con quien hable.
La confrontación es algo fuerte porque siempre pensamos que lo nuestro es lo peor. Nos cuesta confiar y mostrarnos como somos, mucha gente está cerrada porque se ha drogado mucho tiempo; hay que confrontarlo porque no confía y no tiene drogas para tapar sus dolores. Hay poca gente que habla por sí sola, la gente que crece junta se confronta para darse la "medicina" que cura.

Preguntas:

1) qué hacés en la casa fuera del trabajo?
2) Qué has cambiado en la casa para ti mismo desde tu llegada?
3) Qué has hecho hoy, qué ha sido difícil para ti?
4) Cuándo fue la última vez que fuiste honesto, y avisaste a asuntos internos de una mala actitud tuya?
5) Cuáles son tus mejores amigos en la casa?
6) Tu los confrontas todos los días?
7) Cuándo fue la última vez que llevaste a los hermanos mayores?
8) Llevas tus amigos al dinámico?
9) Cuándo fue la última vez que tus amigos te llevaron a asuntos internos?
10) Cuánto tu sabes de tus amigos como personas?
11) Tu sabes los sentimientos y los momentos malos de esa persona? Cómo son?
12) Cuántos residentes nuevos bajo de tu ala?
13) Cuáles son tus inseguridades?
14) Quiénes son tus modelos y por qué?
15) Por qué estás aquí?
16) Tienes culpas por algo que has hecho y no has dicho?

Confrontación básica:

1) Por qué estás acá?
2) Qué lográste desde el principio de tu tratamiento.? Qué cambiaste?
3) Qué estás haciendo en la casa además del trabajo?
4) Qué has hecho hoy que te haya sido duro para vos?
5) Cuándo fue la última vez que anotaste en el libro?
6) Quiénes son tus amigos en tratamiento?
a) Los confrontas diariamente?
b) Cuándo fue la última vez que los anotaste en el libro?
c) Cuándo fue la última vez que te anotaron en el libro?
d) Los conoces realmente bien?
e) Conoces sus debilidades?
7) qué miembros nuevos tienes a cargo?
8) Cuáles son tus inseguridades?
9) Quiénes son tus modelos y por qué?
10) Tenés culpas?

Nunca se debe aceptar la primera respuesta. Todas estas preguntas deben estar seguidas por un por qué o por qué no. Deben ser formuladas diariamente. Uno debe demandar cambios del grupo y de sí mismo. La confrontación es la herramienta más fuerte de la casa y es usada para ayudar a la gente a crecer, forzándola a mirarse a sí misma. Los que se rehusan a cambiar deberán ser confrontados hasta que cambien o se vayan.

Confrontar:

Es poder substraer el "estado anímico" de la persona para que esta vuelque su sentimiento.

El programa tiene 3 prohibiciones básicas:
NO droga. dentro de la comunidad.
NO sexo.
NO violencia.
El no cumplimiento de estos 3 es motivo de expulsión.

La filosofía a seguir en la convivencia es:
1) Amor responsable.
2) Estar alerta.
3) Ser honesto.
4) Permitirse sentir.

Amor responsable:
"Porque me quiero bien no me permito hacerme daño, porque te quiero bien, no te permito que te hagas daño, y por eso te marco las cosas".
Esto se hace a modo y norma de convivencia, está relacionado con el concepto de solidaridad, no como hecho sentimental, sino como instrumento de crecimiento.

Estar alerta:
"Estar alerta es estar vivo, debes saber qué pasa alrededor tuyo para prevenirte de lo que no te conviene".

Ser honesto:
Ser honesto está relacionado con la responsabilidad, ser responsable ante sí mismo y ante los demás. Por este camino llegará a hacerse consciente de la valiosa aportación que puede dar al grupo y después a la sociedad.
Permitirse sentir:
Se trata de llegar a aceptar el hecho de sentir íntegramente los propios sentimientos sin necesidad de anularlos o rechazarlos, aprendiendo a controlarlos para poderlos expresar en el momento y lugar oportuno.

Para mayor comprensión definiremos algunos términos que se nombran en los relatos y/o que son propios de la Comunidad Terapéutica.

Staff:
Equipo de trabajo, encargado de marcar diferencias con el residente. Coordina grupos. Debe tener las siguientes características:

" Ser una persona que no se involucre en los problemas del residente.
" Que su vida vaya acorde al mensaje que da.
" En lo posible que sea mayor de edad.
" Responsable.
" Haber pasado por el período de la prueba y cumplirla satisfactoriamente.
" Haber pasado roles y haberlos cumplido.

Asistente del Staff:
Idéntico. Puede estar como Co - coordinador. Cumple directivas del Staff.

Staff consejero:
Es el Staff que tiene a su cargo un grupo de residentes.

Guardias (para el Staff):
Guardia diaria:
Toma un Staff la responsabilidad del día la que sería rotativa, en ésta el residente descansa en ese Staff consejero, pero ante cualquier emergencia puede recurrir a este Staff es el que está en más contacto en la Cancha. De todos modos cada residente tiene su staff consejero.

Guardia nocturna:
Idéntico con la diferencia de que está solo y se queda a dormir.

Guardia de fin de semana:
Idéntico. Este Staff puede bajar cualquier directiva que sea necesaria pero siempre dentro de la Estructura.

Guardias del residente:
Son rotativos, está encargado de servir en las comidas y atender a los demás residentes durante estas.

Cancha:
Referido a todo lo que está dentro de la casa, está relacionado también con las áreas de limpieza, mantenimientos y asuntos internos.

Encargado de la casa:
Responsabilidad que se le da al residente para incentivarlo y ver cuánto y de qué forma puede rendir. Encargado de ver y supervisar el funcionamiento de la casa y debe tener al tanto de todo al equipo de Staff, estos bajan directivas y el encargado debe transmitírselas a los demás residentes. Puede ser confrontado o pedir ser confrontado. La rotación es semanal.

Roles funcionales:
No son roles cronológicos, pueden variar sus tiempos.

Hermano mayor:
Es aquel que es elegido de manera particular para comunicar a un nuevo residente el funcionamiento y la estructura de la casa.

Ayuda:
Se ha tomado en cuenta los incidentes que pueda tener en el día un residente para que el mismo pueda revertir su accionar. Las mismas son: confronto, recorte o reprimenda verbal.

Comité de ayuda:
Privilegio que se le otorga al residente cuando se siente mal por algún problema el cual no lo pudo solucionar en la cancha. En él está el Staff consejero y los residentes que el ayudado pida.

Incidentes:
Actitud, accionar, fuerza de la estructura.

Estado anímico:
Estado del residente durante el día. Es necesario saberlo.

Rancho:
Cuando se forman grupos cerrados de dos o más residentes.

Tranza:
Involucrar al otro en el juego de una mentira para esconder y conseguir algo.

Puente:
Cuando se pasa sin consulta por arriba de una autoridad para llegar a otra superior.

Aplausos:
Tienen siempre un significado festivo según la ocasión. En la matinal significa levantar el ánimo.

Matinal:
Reunión después del desayuno en donde se leen las noticias y se recortan. Se evalúa el funcionamiento de la casa en el día anterior y se fijan los objetivos del día a iniciar. Se ponen en evidencia los Pull-up y se hacen anuncios.

Anuncios:
El residente pone en evidencia a quién desee expresarle sentimientos afectuosos y también pedidos de ayuda a la "Familia".

Familia:
Es una familia sustitutiva compuesta por hermanos mayores y menores; en la misma todos tienen los mismos derechos y obligaciones.

Grupo consejero:
Reunión semanal de un determinado número de residentes con la coordinación de un Staff y se habla de cómo les está yendo en la casa.

Socialización:
Reunión que se realiza todos los días de una hora de duración en donde se comparten los sentimientos de cada uno de esta manera se cambia el estado anímico.

Situación de aprendizaje:
Tiene la finalidad de ser correctora de una serie de actitudes negativas del residente para que vaya creciendo en responsabilidad consigo mismo y con los demás.


Grupos que se implementan en le tratamiento del residente para su evolución

I- Grupos de conexión con conflictos profundos que implican compromiso afectivo - corporal, espiritual y racional. Estos grupos son:
" Primer extenso.
" Temático - imagen.
" Montaña mágica.
" Temático - miedos.
" Temático - relaciones familiares.
" Segundo extenso.
" Temático - relaciones interpersonales.

II- Grupos que tienen que ver con la conducta:
" Reunión matinal.
" Dinámico.
" Consejero.
" Grupo visitas.
" Grupo fin de semana.
" Confronto.
" Mixtos.

III- Grupos informativos y/o de educación:
" Inducción.
" Zonda.

IV- Grupos de reflexión y/o elaboración de conflictos:
" Estático.
" Reflexión espiritual.
" Comité de ayuda.
" Pre - reinserción.

Grupos especiales:

GRUPO // MES 1 2 3 4 5 6 7
1er extenso * 
1er. Temático (imagen) * 
Zonda * 
Montaña mágica * 
2do. Temático (culpas) * 
Proyección * 
1er. Mixto * 
3er. Temático (flia.) * 
4to. Temático (revisa lo trabajado c/ resp. A la familia) * 
Confronto * 
2do. Extenso * 
2do. Mixto * 
Maratón *
5to. Temático (relac. Interp.) * 
3er. Mixto 
Pre - reinserción * 
Comité de ayuda


En estos grupos el residente participa de acuerdo al tiempo que tenga en la comunidad.
PULL - UP

El pull - up se lo da en el matinal.
1) Se levanta al residente que encontró "un fuera de lugar" y lo anuncia.
2) El o los residentes que se hacen cargo de este "fuera de lugar" se ponen de pie. Deben levantarse tanto como el que fue como el que le cabe la duda.
3) Estos residentes recibirán de otros residentes sugerencias de cómo deben cambiar esta actitud.

Algunas conceptualizaciones importantes:

Si lo humano es también hablar surge el adicto como una caricatura de un modo de vivir enajenado; adictum: lo no dicho, lo que no se puede decir. La ausencia de la escucha.
La cultura de imágenes y la cultura bancaria produce un hombre ególatra con la moral del "sálvese quien pueda".
El pull - up invoca desde su traducción a "levantarse" en cuya connotación significativa implica "tirar para arriba" a partir de poner en evidencia los errores de aquel que dejó "fuera de lugar".
Es un diálogo de ayuda mutua que hace un llamado a la puesta de límites; esto sirve de efecto corrector recíproco entre el que marca la actitud del otro y el que se hace cargo de su incidente. Esto permitirá una reestructuración de valores interpersonales en cuya convivencia del residente en esta familia sustituta vaya creciendo en responsabilidad e interés por si mismo y por el entorno que lo rodea.
Pareciera ser, que lo importante es que aprenda a diferenciar y pueda diferenciarse hacia un crecimiento evolutivo sano; pero a partir de incorporar pautas de conductas que propicien enfrentar el conflicto; para lo cual desde el lugar de la vida empezar a identificarse cediendo su omnipotencia frente al reconocimiento de sus fallas y la confrontación intersubjetiva que lo evidencia como "sujeto en falta".
El poder marcar actitudes, implicaría ya un compromiso consigo mismo, el cual a través de las pautas correctoras que le imparte al otro le sirve de espejo para su propia corrección de actitudes; es decir en ese intercambio conseguirá que se vaya apropiando de su existencia protagonista en su crecimiento, aprendiendo a valorar y respetar sus ideas, pensamientos y sentimientos frente a una actitud que permitirá poner en evidencia lo implícito, lo no dicho a través de un portavoz el cual desde la función de padre ideal corrector indica al otro la conducta alternativa, en busca de reparación, y de esta manera ir simbolizando su realidad carente y deseante de escucha, y de límites; en donde precisamente "el amor es un sentimiento recíproco que se construye con la palabra". (Juan Nasio).

Grupo estático

Aclaración

El residente presenta al grupo información referente a su pasado como medio para revelarse honestamente ante los demás. Escoge un problema particular del cual desea hablar; analizar su historia servirá para encontrar una correlación entre las experiencias pasadas y los problemas que interfieren con sus relaciones interpersonales en el presente. Este grupo se realiza una vez a la semana y asisten todos los residentes.

Algunas conceptualizaciones importantes:

Entendiendo al hombre como un ser interactuante con las representaciones sociales, que le determinan su intersubjectividad; la Familia es un mediador que va internalizando pautas de apropiación de esa realidad en cada integrante de la misma.
Nuestro planteo central, es que la personalidad de este sujeto emerge dentro de un contexto familiar y social, caracterizados por un discurso de "existencia tóxica", la cual es autodestructiva; en la misma el sujeto del deseo "llamado adicto" es el emergente de la herida narcisista que congestiona a la familia.
Es clásico observar, que en la constelación tríada, la distribución de los roles de cada miembro lleva a la gratificación del deseo de la madre, para quién el hijo emergente es su droga; quedando la función del padre, ausente.
Las relaciones vinculares van marcando representaciones en las cuales el sujeto interioriza una indiscriminación en el vínculo madre - hijo, en el cual el padre queda excluido.
El mayor objetivo de este Grupo Terapéutico, es que el hijo "recupere su rol en la constelación familiar", en el mismo vaya separando esas "imágenes estáticas" que impiden su diferenciación; y que no cumpla así una función de completud para la madre o para el padre. Esto permitirá ir desactivando el sentido de la droga, para resignificar su sentido en la familia; y reconocer lo "no dicho" en esa relación vincular que la constituye en lo adictivo de este sistema familiar.
En este encuentro grupal, cada residente irá aportando al análisis, compartiendo sus propias vivencias, y dando alternativas de solución que no estén ligadas a proyecciones, sino a realidades concretas. En un proceso de cohesión, se irán permitiendo descifrar el lugar que ocupan en la familia, y en función de qué deseo viven. Permite además, ir evaluando su nivel de diferenciación e individualización que vaya adquiriendo en su relación familiar, para su crecimiento yoico. 

Grupo dinámico

Este grupo le ofrece al residente la oportunidad de expresar sus sentimientos abiertamente en encuentros sin una estructura específica, donde los únicos requisitos son la sinceridad y la no violencia. En esta relación cara a cara no existen restricciones aunque se debe mantener el respeto entre los componentes del grupo.
Tendrá duración de 2 hs. Los sentimientos se expresarán de una manera sincera lo más natural posible, es decir, gritando si se siente rabia, llorando si se siente dolor - tal como uno los sienta.
Al mismo concurren todos los residentes.

Algunas conceptualizaciones importantes:

La sociedad ha estigmatizado cada vez más la posibilidad de comunicarnos a través del diálogo, y expresar sentimientos que acompañan el diario vacío existente del ser humano.
En este grupo se ofrece la ocasión de exteriorizar sentimientos suscitados por palabras y gestos de otros para llegar a la raíz de las actitudes de quien ofende y de quien se siente ofendido. Se confronta a la persona con sus reacciones, luego se estrechan vínculos de confianza y amistad, posterior ha haber eliminado lo que parecía un obstáculo en su relación mutua.
El grito, estigma de agresión y ofensa es revertido en el grupo como forma de transmitir su sentir al sentir del otro, el cuál recíprocamente intercambie desde el lugar del ofendido una reparación que el otro se hará cargo si lo tiene claro o niega a nivel de la conciencia.
Es una convocatoria a un encuentro donde el Grito como disparador de sentimientos y pensamientos en metáfora del "nacimiento", de "ser llegando a la vida"; es decir, una regresión a la expresión más arcaica del crecimiento humano. Pero además, es sin duda un llamado al objeto de su deseo, con un pedido de escucha y amor; en el cual se libera de todos los sentimientos con un ruido vibrador y al mismo tiempo se pierde en él con un choque de enceguedor destello.
Es un pedido posiblemente de ayuda al otro, su Otro demandando afecto del cual careció, desde el lugar de la palabra se comunica con el grito y exige ser escuchado y respetado, forma de diálogo cuya perpetuación en la comunicación humana no es la única alternativa para ser escuchado y escuchar a otros.
Este grupo con su "ritual simbólico del grito" determina un espacio de intercambio al cual llega el residente luego de haber sido capaz de postergar su demanda de descargar bronca contra el otro residente; permite esto una diferencia entre el yo y las pautas que el sistema de la realidad impone.
Es un interjuego entre reprimir - descargar en contraste con la realidad en el cual el grito es metáfora de libertad de los sentimientos que están intoxicando al sujeto, y que descargarlos lo hace sentir bien consigo mismo o con los demás. Pero es necesario observar detenidamente el grito emotivo y el grito sugestivo.

Grupos mixtos

Algunas conceptualizaciones importantes:

Es un grupo en el cual se convoca a un determinado número de residentes y Padres. En este encuentro cada residente transmite una serie de mensajes a sus Padres, pero por intermedio de Padres de otros Residentes que actúan "como si" fueran los suyos. Luego estos Padres transmitirán a los verdaderos Padres.
Estos mensajes que se emiten son hechos de la vida cotidiana pasada o presente que impiden una buena interacción en el vínculo familiar.
Este grupo se lleva a cabo al cuarto mes de internación y antes de la experiencia del confronto con los Padres.

Justificación

En la relación vincular de dos o más sujetos que comparten un tiempo, un espacio, se establece un proceso de comunicación, en tanto se perciben recíprocamente e intercambian mensajes que describen situaciones y expresan emociones, para lo cual utilizan la comunicación verbal y no verbal. Esto determina que en las actitudes de ambos representantes resulte posible establecer relaciones casuales entre el comportamiento de uno y otro sujeto. Esto se efectiviza cuando la actitud de cada sujeto, haciendo posible que la interacción como proceso motivacional permita el intercambio con el mundo exterior, en el cual el sujeto se apropie de esa realidad y la transforme como individuo independiente y creativo en la construcción de su realidad.
En las relaciones familiares de los Residentes que son convocados al grupo mixto, no ha sido posible este intercambio transformador. No se han permitido expresar sentimientos o situaciones negativas para tener un mejor conocimiento del otro, más bien se inhibieron sentimientos internalizándose y enquistándose con la posterior vinculación de la droga, sirviendo ésta para designar algo nunca hablado. El otro sostiene el acto. Este acto toxicomanígeno encierra un mensaje: demandando a un "ser" de palabra.
Este grupo podría cumplir una acción terapéutica en la medida que la expresión de sucesos difícilmente expresados anteriormente a los Padres verdaderos y el pedido implícito del Residente hará presumiblemente que exista un futuro cambio en la actitud de los padres.

Acerca de "lo social"

El lugar de la "exclusión", "de lo prohibido", del "desviado" que pone la sociedad en el mismo lugar que le da al adicto la familia, ya que lo deja afuera por ser diferente; lo pone en manos de otro para que pueda con él, haciendo posible su propia imposibilidad.
El desvío que da la familia se ve desde el centro a la perisferia, ocupando los Padres el lugar de la "normalidad", de los que excluyen del saber.
En el Grupo Mixto, en el confronto con los Padres el desvío se da de la perisferia al centro, ya que son los residentes quienes cuestionan, y quienes se han apropiado del saber y del poder, los que pueden ver el desvío desde el centro a la perisferia ya que todo lo que no es compartido es motivo de desviación.
El poder se expresa a través de la palabra, de ocupar un lugar nunca ocupado, y de este modo es un poder compartido a partir de la circulación de la dicción. La escucha toma una postura activa, ya que lo que se escucha va a ser transmitido y va a movilizar al mismo tiempo las propias faltas y la propia no función, todo esto trae aparejado muchas veces las culpas que se sienten por que se hizo cargo a alguien de lo que uno no pudo sostener en uno.
Esta experiencia es importante si tomamos en cuenta que todos somos "el otro", y que "el otro" devuelve su imagen como un espejo.
Para finalizar, podemos agregar que una experiencia que no haya sido llevada al lenguaje permanece ciega; de ahí la importancia de promover un espacio de escucha mutua.

Objetivos

" La experiencia de los grupos mixtos permitirá no solo una apertura sino cierta flexibilidad por parte de los Padres del residente ante sus demandas, críticas, etc., a través de otros Padres que se ponen en el "lugar" del hijo - residente.
" Que esta modalidad de transmitir el mensaje sirva de efecto multiplicador para el Padre emisor y para el Padre receptor del pedido del residente. Este mecanismo de identificación va movilizando a los Padres, lo que permite el análisis y cuestionamiento del propio rol.

Estrategia

" Un día antes del grupo mixto el Residente elegido deberá elaborar un listado de acontecimientos o sucesos del pasado o presente. Estos mensajes serán de la vida cotidiana.
" El residente deberá expresar los sentimientos ligados a estos sucesos, pero sin descargar bronca, asimismo se les indica a los Padres del Mixto que deberán actuar "como si" fueran los padres verdaderos, pero sin enjuiciar, justificar ni criticar al residente, sino más bien escuchándolo y comentando acerca del mensaje, exclusivamente para su aclaración. Esta sería la primera fase del grupo mixto.
" En la segunda fase los Padres se reúnen con un coordinador (psicólogo) y sin la presencia de los hijos - residentes. Los Padres que estuvieron participando en el grupo transmiten el mensaje a los Padres reales del residente que transmitió el mensaje. Es decir, por identificación, ahora el Padre receptor dirige los pedidos desde el lugar del residente a los Padres. Digamos que el efecto es en cadena ya que en esta reunión los Padres se sienten de alguna manera comprometidos con los mensajes de los residentes. A la vez que se van señalando las actitudes de manera crítica y correctiva desde un lugar donde no hubo entendimiento, es decir desde un lugar donde no hubo diálogo. Al final los Padres se sienten reflejados.

En un principio los Padres racionalizan y justifican sus actitudes o las niegan inclusive; pero luego se van haciendo cargo (no todos por supuesto) de los pedidos y mensajes de sus hijos. Bajo esta atmósfera el grupo busca la cohesión compartiendo verdades.

El confronto con los Padres

Algunas reflexiones y conceptualizaciones

Entre el cuarto y quinto mes de internación se lleva a cabo la experiencia del confronto con los Padres. Todos los Residentes pasan por esta vivencia esperada, necesaria y a la vez temida. Por la dureza y el dolor sentido en esta experiencia, parece que el residente se "prepara" de alguna manera desde los meses anteriores. El valor terapéutico está de por sí sustentado en la experiencia y en las "cosas" que suceden dentro del mismo confronto. Algunos residentes necesitan posteriormente elaborar, pensar sobre lo dicho, lo gritado y sentido dentro del confronto, otros por sus miedos y fantasías de retaliación se "dibujarán" lo expresado dentro; en cambio para aquellos residentes que realmente vivieron, sintieron la experiencia será muy reparadora y sentirán que "sacaron" mucho a su provecho. Entonces ¿es sólo beneficio para el Residente?. Creemos que es importante que los Padres también elaboren y - en algunos casos - se hagan cargo de los sentimientos y mensajes recibidos de sus hijos (a través del grito o no).

Tanto el grupo Mixto y el Temático de Relaciones Familiares podrían ayudar al residente, más allá de los objetivos específicos de cada grupo mencionado. Al parecer el residente - hijo va adquiriendo un saber, rescatando poco a poco su verdad. Su verdad no - hablada anteriormente. No - dicha hasta esos momentos. El poder expresar gritándole sus percepciones, vivencias, sentimientos a sus Padres, creemos que más pasa por el PODER que por el descubrimiento de la verdad tapada, ahora se develará. Ahora - en el confronto - el hijo está al lado del Poder. El Poder - decir.
Desde este punto de vista la experiencia dentro de la Comunidad Terapéutica es una experiencia Pedagógica: se aprende a sentir, a - ser, a manifestar los afectos y los sentimientos, aunque éstos sean antitéticos, por ejemplo amor - odio.
A pesar que como institución social la Comunidad Terapéutica ocupa el lugar de la desviación y de la exclusión que la sociedad señala, ésta se ha apropiado del poder y del saber del otro. No un saber científico sino un saber que el residente incorporará paulatinamente. Los padres no están excluidos de este saber a pesar que existe el imaginario social que la Comunidad Terapéutica "se encarga de todo", más bien parece que la comunidad Terapéutica restituye lo acabado, reencuentra lo que se perdió. Ahora el saber se constituye desde la vivencia, esto indudablemente genera efectos.

A quién llama el grito?

En el confronto con los Padres el Residente grita (les grita?). Es necesario el grito como recurso abreactivo y catártico; se revelan a través de éste sentimientos, afectos, sucesos que se taparon y detuvieron internamente en el hijo. Para ellos los Padres fueron responsables - consciente o inconscientemente - de "sellar" los deseos y sentimientos. El confronto - desde este lugar - es un pedido, una urgencia, un desafío. Un desafío sin droga. Un reto de la palabra. Ahora el ex - drogadicto no se burla de la ley, más bien la llama, la grita y él también se escucha. Invoca una escucha, un nuevo vínculo con los Padres. Hace posible un imposible. El coordinador lo acompaña, pero desde el lugar que ocupa él, ahora no como residente sino como un hijo, como lo que no fue. Ahora se ubica como un hijo.

La experiencia del confronto necesaria y dolorosa tanto para los padres como para el hijo. Para ese hijo que dejó de ser esclavo, porque no hay droga de por medio. La droga solo fue una máscara. Una máscara del miedo. En el confronto con los Padres evoca realidades que vivió desde su indefención como niño. Realidades en que se sintió utilizado, abandonado, dejado, sobreestimado por el escenario que los Padres y la relación entre éstos le edificaron y construyeron. Pero: ¿Por qué los Padres deseaban un adicto?

Temático de relaciones familiares

Algunas conceptualizaciones importantes

El objetivo de este temático es el de revivir, escenas y vivenciar sentimientos y emociones que acontecieron en el pasado o ahora en el presente del residente. Estas escenas están ligadas a la dinámica familiar y generalmente conteniendo vínculos o imágenes de los Padres.
Esta es una experiencia marcadamente movilizadora tanto para el residente como para el que coordina; ya que su función es estar del lado de la vivencia como también el de señalar, interpretar, ayudar y co - sentir con el residente.
La reedición de experiencias a través del recuerdo, elaboración y evocación fue detallada por Freud (1895). Durante este Temático se introducen otras técnicas con el fin de "atrapar" la escena en cuestión. Esta escena es el mito. En la dramatización el mito se actúa y verbaliza. Se opera desde la palabra o el acto llevándolo a la escena dramática. En la mayoría de las vivencias hay un cuestionamiento a la función paternal, un llamado de atención a la necesidad de abandonar ese mito. Como sabemos éste nos remite al acervo arcaico de cada uno y de la humanidad entera, están siempre recreándose y creándose, estas vivencias esconden significativamente las tramas del triángulo edípico. El revivir y elaborar podría permitir una puerta de salida al entrampamiento que imposibilitó crecer y madurar.
Toda la situación que se cree persigue este objetivo: sacar el fantasma, la catarsis, dolor, búsqueda. Búsqueda de un sentido, de una realidad psíquica encapsulada y separada de la conciencia. Se vuelve atrás. Retorno que permite unir de manera reivindicativa los sentimientos, afectos dolorosos con la razón y elaboración. El revivir permitirá la regresión. Esta es necesaria en el proceso de desalienación.
Hay consignas: basta de miedo, es necesario meterse dentro y después salir. La atmósfera permite - de alguna manera - esto. Todos apoyan y ayudan a todos. No más solos. Se busca el compromiso y la reparación. Permitiendo sentir se trae la escena, pero ahora se completa, se revive, se expresa, se grita. El grito es señal de que se tiene ahora un saber. El grito convoca la falta, el daño; después viene el desasosiego, algo de confusión y el desahogo.
Este temático se lleva a cabo en un ambiente propicio para tales fines. Los factores propiciatorios: la oscuridad, la situación física de los residentes, las órdenes o consignas del coordinador, la sugestiva demanda que conlleva a mirarse hacia adentro, la relajación y una melodía introspectiva; permitirá en el grupo de residentes (no más de cuatro para este grupo) trasladarse a las escenas que habrán de elaborar.
Tanto el grupo mixto con este Temático "preparan" a los Padres y al hijo - residente para una experiencia dura y dolorosa: el confronto con los Padres. Pero independientemente de esto, el Temático de Relaciones Familiares permitirá al residente conectarse con aquello que fue vivido pero no elaborado, es así que el trauma se revela para no seguir repitiéndose. Sabemos que las experiencias del adicto fueron incorporadas tanáticamente y después reiterándose. Ahora será posible hablarlas.

Primer temático de imagen

Algunas conceptualizaciones importantes:

Este grupo se realiza al segundo mes de residencia, después del Primer Extenso.
En este Primer Temático se trata de enfrentar al residente con su IMAGEN, ya que siempre tuvo la necesidad de la misma para aislarse de la realidad y no permitiéndole el contacto consigo mismo.
Al resaltar una historia real o fantaseada, en ella siempre se incluirá de manera consciente o inconsciente. Siempre va a tratar de vender esta "caricatura", este "personaje" de su creación y de los otros, pero no todos aceptarán pasivamente lo que quiere ofrecer, todo tienen voz para aceptar comprar lo que más allá de lo visto y oído se presenta.
De este modo se hace necesario el ataque a la imagen como uno de los puntos clave del proceso terapéutico, ya que de seguir con ella seguirá funcionando en la realidad de la calle en donde el personaje, la máscara, servía de protección ante el sentir y vivenciar la verdadera realidad. Es imprescindible poder darle a través de un "otro" que "sostenga" el ser la fractura de este personaje para que pueda penetrar en su verdadero interior e ir sacando paulatinamente las capas que lo cubren.
Esta experiencia se dirige a lo auténtico del ser. Esto se ve también en las formas posturales que adoptan al sentarse para dar comienzo a su relato o en el transcurso del mismo, actitudes que dejan traslucir las tentativas de encapsulamiento; las defensas ponen la barrera más eficaz para no conectarse con el afuera y el adentro.
La imagen que es sacada a la luz seguirá siendo trabajada en la convivencia para que no se siga escondiendo y evadiendo de sus conflictos internos, de sus aspectos negativos y positivos, de su autodestrucción.

Montaña mágica

Al igual que otros grupos se comienza con un breve "Dinámico". Luego se relajan con una música adecuada, acostados en colchonetas sobre el piso, y por medio de un relato se los inducirá a subir a una montaña la cual tendrá en su cima tesoros diversos, tendrán que bajar tres de ellos y conectarse con cada uno, luego se despedirán de los mismos y elegirán un color que irá pintando todo el paisaje e incluso a ellos mismos. Irán saliendo de esta inducción y comenzarán a relatar por turno lo vivenciado.

Algunas conceptualizaciones importantes:

Este grupo se da al tercer mes de residencia, después del primer temático de Imagen y antes del segundo temático de culpa.
"Montaña Mágica", como metáfora de la escalada hacia una cima, se va pasando al caminar por distintos tipos de suelos, en donde el esfuerzo puesto tiene su recompensa. La montaña es la vida, es lo permitido y lo negado. Lo "mágico" es el deseo, la fantasía, lo imaginario. Lo mágico es la omnipotencia, lo infantil, es entrar en un terreno propio y ajeno como en el sueño.
Este es un grupo de "develación". Las cosas, los fantasmas, las máscaras que se bajan nos hacen pensar en energía que se liga a representaciones preconscientes, ya no es una energía libre que lleva al acto.
Todo esto sirve para comenzar a desenterrar lo no enterrado y comenzar así a dar a luz puntos importantes de la vida lo que muchos de ellos habían permanecido tapados hasta el momento. Por todo esto este grupo sirve como disparador para empezar a profundizar sobre ciertas escenas no tratadas.
En este contexto se ven las fuerzas que luchan entre el pasado, el presente y el futuro, en su intento de desarrollar un nuevo proyecto de vida, aunque existen escenas de las cuales no es fácil desprenderse, desligarse.
El color que eligen al finalizar la experiencia de ensoñación, también da cuenta de la lucha entre la pulsión de muerte y la pulsión de vida, ya que muchas veces el verse también teñido del color en juego puede causar horror y/o placer.
Se agrega como punto fundamental en este grupo, la reactivación de las ansiedades depresivas, paranoides y también confusionales, el grupo ayuda a tratar de resolver y a poder enfrentarse con ellas, para así intentar llegar al núcleo del conflicto al cual se regresó.


II - Testimonios individuales

Segunda parte

En esta transcribimos los testimonios individuales realizados para la entrega a la institución a los quince días como residentes y de la vivencia durante los dos meses de pasantía.

La residencia como proceso

Por: Lic. Mónica G. Gabes

El sentimiento comienza desde el momento de la admisión. Yo venía de mi viaje a Bahía Blanca, me voy a mi casa a dejar el bolso y preparo otro, tomo un taxi para llegar a horario a la Admisión, todavía todo era una mezcla de emociones, no estaba en ningún lado, sabía que iba a la entrevista pero no sentía que ya me quedaba, pensaba que todo era "casi una aventura".
La realidad se impone cuando nos dicen que ya nos estaban esperando en El Castillo. Sentí que estaba nerviosa, los tres nos sentimos nerviosos, tratamos de hacer chistes, jugamos con palabras relacionadas a "escaparnos".
Antes de entrar nos sacamos fotos, sentí que pasando el portón era otra historia ¿qué pasaría en estos días?, ¿cómo saldría, igual, mejor, peor, diferente?.
Pensé que nos recibirían todos, pero no estaban, tuvimos que esperar, me fui tranquilizando, luego llegaron, nos dieron la bienvenida con un "fuerte aplauso", y un abrazo de un "HERMANO MAYOR", sentí "protección", pero: ¿de quién me quería proteger?. No lo sabía, mis emociones y yo formábamos una gran masa.
Me molestó que me sacaran mi documento, mis agendas, mi dinero, ahora recuerdo que una vez tuve un profesor de Epistemología en la facultad, que al mirar la foto del documento de un alumno, le dijo: "este no es usted, esta es su "imagen"". Recién ahora puedo entender que tenía razón. Sentí que me despojaron de mi imagen, me sentí sola.
Al segundo día mi cabeza estallaba de dolor, estuve en cama pero a mi alrededor estaban los residentes con muchas preguntas, sentí que ya no era la que había entrado, contestaba yo y no la psicóloga.
Al entrar en la estructura me sentí una más, sentía que igual costaba que se acercaran espontáneamente y por momentos también a mi me costó. Sentí que al acercarme a los otros cada vez más me acercaba a mi y viceversa. 
Por momentos pensaba en el afuera, en mi pareja, en su madre enferma, en su dolor, en mi familia, en los otros, en la necesidad de saber algo de ellos, y ahí quería irme, pero eran solo momentos de tristeza, ahí pude entender que cuando uno se "cuelga" con el afuera no puede estar en el adentro, pero el dolor compartido deja de ser un dolor único porque también es del otro y se puede esclarecer mejor, me sentí comprendida y pude comprender.
También por momentos sentí que me exigían y que me exigía.
Fueron muchas las sensaciones y muchos los sentimientos. También estuve ansiosa ante la cercanía de que ya se cumplían los días de residencia.
Todo lo que viví fue valioso para mi, fue duro, no fue fácil, pero pude reencontrarme, pude abrirme y entregarme, y dejar que el otro se meta en mi. Ese "ponerse en el lugar del otro" dejó de ser una frase repetida para convertirse en algo real, palpable, sentido.
Al ser anunciados como asistentes de Staff cambió mi lugar, me duele la separación, siento que dejo algo, pero la fuerza del crecimiento es más fuerte, necesito y siento seguir avanzando.
Me pregunto: ¿me voy como cuando entré?. Indudablemente no, me voy siendo una "ex - residente" que ya no necesita de la "protección de sus sentimientos", ya que puede dejar salir a la luz muchos de ellos y que allí donde no había ningún signo apareció uno de pregunta para seguir reflexionando. Siento que se fue Mónica Persona, de profesión Psicóloga, el Título salió detrás de mi.

Testimonio de lo vivido en la pasantía durante dos meses

Por: Lic. Mónica G. Gabes

Antes de ingresar, más allá de un pensamiento había un sentimiento, estaba sintiendo una necesidad de poder convivir con pacientes adictos, con los que yo ya estaba trabajando en un Centro de Promoción en Salud Mental y Prevención de Uso Indebido de Drogas, en la Ciudad de Mar del Plata, no siendo oriunda de esa ciudad sino de Capital Federal, pero residiendo en la misma durante el año 1988 hasta mayo de 1989, fecha en que comienzo el postgrado en la Especialización de la P. U. I. D. Después de todo este trabajo con pacientes adictos ambulatorios, yo sentí una necesidad de poder acercarme más al sufrimiento de ellos, como así también profundizar en las distintas terapéuticas y en lo que significa la adicción tanto para el que la lleva al acto, como para el que la sostiene.
Pensaba y sentía que iba a ser una experiencia importante para mi, importante para este grupo que habíamos formado los tres, tal vez con miedos a que nos encasillemos en nuestro rol de Psicólogos, pero teníamos una gran necesidad que se pudiera concretar esta pasantía, ya que existió un momento en que casi no se realiza porque no éramos tres disciplinas distintas, y el postgrado exigía que fueran distintas, pero nosotros nos mantuvimos en la posición que queríamos asistir, y bueno, lo logramos.
Todo era una gran incógnita, no me podía imaginar, y no podía imaginar que podía llegar a pasar ahí. Gino y yo conocíamos el lugar por un día que habíamos concurrido, pero yo al menos no podía fantasear cómo sería la experiencia, cómo sería todo el día, y mucho menos cómo tan bruscamente me podía despojar de mi rol. Realmente me dejé llevar por la experiencia.
Y llega así el día en que nos encontramos caminando rumbo al Castillo, los tres, cada uno con sus cosas pero unidos. Cada uno con su bolso cargado de cosas, mirando hacía adelante, mirando hacía atrás pero con paso firme, las ventanas de las torres del Castillo nos observaban de lejos. Al llegar a la puerta sentimos temores, miedo, alegría, un sin fin de sabores que se unían en el aire. Las fotos hoy recortan ese entramado de sentimientos, las palabras quedaron sueltas en el espacio y adheridas en nuestro interior.
Traspasando la puerta, atrás quedó nuestro saber, nuestra teoría, nuestra metodología de papeles. Ahora reinaba el silencio. Los tres nos sentamos en el estar, nos reíamos, nos conteníamos mutuamente. De pronto llegaron todos los residentes, habían ido a hacer Deporte, algunos se acercaron a saludarnos porque recordaron nuestro rostro, luego llamaron a almorzar, fuimos todos, nos anuncia un staff, todos los aplausos estallan, lo mismo nuestra emoción, nos destinan un "hermano mayor", ya alguien nos guiaría ante lo desconocido, me sentí protegida, recién ahí pude sentir la inmensidad de las vivencias que se avecinaban y que indudablemente la realidad supera a toda la fantasía.
Mi cuarto no era el mismo que el de María, yo lo compartía con cuatro residentes más, al subir a éste mi "hermana mayor" me revisa todas mis pertenencias, me retiran mis documentos, la plata, mis libretas, mi agenda, todo lo que me pertenecía, me costó bastante el poder despojarme de todo esto, era como un gran simbolismo de todo aquello de lo cual yo me tenía que despojar ahí dentro, de todo lo que yo creía que me pertenecía. MI IMAGEN. 
Al segundo día me enfermé, tenía dolores de cabeza, vómitos, pero luego de este síntoma ya entré en la Estructura y me asenté como residente. Me costó un poco poder ver mis cosas, el poder ver que también uno depende de muchas cosas que por ahí no son drogas ilegales, pero que sí uno depende de una serie de objetos que cuesta ver como adictivos. Esto es lo que más pude encontrar como semejanza con ellos, también pude encontrar como semejanza el dolor por el descubrir que hay muchas cosas que todavía no están elaboradas y que cuesta elaborarlas. Compartí el sufrimiento, por momentos la apatía, la exaltación en otros, el cambiar brusco de estado de ánimo, un poco de toda esa energía que tiene la adolescencia, la potencia y la impotencia a la vez. Muchas veces esto se podía ver en el dinámico en donde a través de este grito potente, estremecedor y niño a la vez marcaban su bronca por el "no poder": "me siento impotente, re impotente" este grito me paralizaba, me golpeaba en el pecho a modo de puñal, no siempre se está preparado para el grito, el rostro del que grita se transfigura, su color se acentúa, su postura enaltece la musculatura, pero yo que estaba viendo esto y respirándolo me sentía golpeada por el estallido brusco del sonido.
Fueron muchas las experiencias que me hicieron quebrar, una experiencia importante fue cuando fuimos todos a la Granja Gaynor para la graduación de residentes, fue uno de los momentos más emocionantes, todo era una gran masa de afecto, de llanto, de alegría, pude sentir todo el proceso, toda la entrega y el recibimiento de un diploma, un señalador de libros y un libro con un título importante: "Historia de un Náufrago". Yo fui como residente, iba en el micro como residente y volví como residente y todo esto me hacía movilizar un montón de sentimientos, una suerte de transformación se había producido en mi, ¿cuánto faltaba para mi salida?. Este proceso me conectó con los logros alcanzados pero también con lo que uno deja para poder lograr un mayor crecimiento, pero indudablemente el crecimiento implica sufrir, aunque sea sólo una frase trillada pero que es real al palparla en la propia vivencia.
También uno tiene sentimientos ante ciertas cosas que quiere hacer y no puede, impotencias, como por ejemplo querer recibir un llamado o ver a una visita que llega a dejar algún pedido y tener que observarla de lejos, si se tenía la suerte de estar justo en algún lugar estratégico.
Todas las angustias las viví como residente y pude entender cuando el residente necesita ver a alguien, o que necesita que le den una carta que está esperando, que siente deseos de hablar por teléfono, todas estas cosas me hacían sentir sola.
Todos estos sentimientos pude ir y expresarlos en el momento, como por ejemplo, ir y decirle al Staff: "Quiero esa carta que llegó y que estoy esperando, y que es importante para mi", pude ir y pedirla, pero también tuve que saber esperar, porque no era Mónica la Lic.en Psicología la que iba a pedir y por eso no se la iban a dar al momento, sino era una residente y tenía que esperar hasta que la leyeran . Importante: saber esperar y saber pedir.
Pude pedir que por momentos me confrontaran porque me daba cuenta que me estaba cerrando, también pude ir a confrontar, de este modo pude hablar de muchas cosas mías, dolorosas, vitales, necesarias, pero lo que importa es que pude hacerlo, yo que siempre estuve más acostumbrada a escuchar, a sentir que los problemas pasaban más por los demás y que los míos tenían algunos años de análisis.
Por momentos sentí que existía una presión de los residentes hacia nosotros para que pongamos un papel en la urna de los confrontos, para que los días lunes descarguemos nuestra bronca, pero al menos cuando sentí ciertos roces con algunas personas lo pude resolver como dicen ellos "en la cancha". Me costó mucho, como dicen ellos, "no hacer rancho" entre nosotros tres, teniendo que tratar de estar separados, sentarnos en diferentes mesas, tratando de no estar en contacto nosotros para poder hablar y acercarnos a otros, pienso en los integrantes de alguna tribu, en donde es necesario el intercambio.
Pensando en la "libertad", creo que existe una coartación de la misma y también hay una libertad reglada, ya que es uno el que eligió estar dentro de la Comunidad y por lo tanto tiene que adaptarse a sus normas, y por otro lado dentro de esas normas estaría implícito una coartación de ciertas libertades, como por ejemplo, si uno tiene ganas de estar sentado pensando pero la Estructura dice que es la hora de Socialización, tiene por lo tanto, que estar socializando.
Por momentos, a pesar que soy de este país, me sentí extranjera al estar dentro de la Comunidad, estaba en un lugar casi sin patria, que podía ser un lugar cualquiera del mundo, claro que yo tenía ciertas ventajas ya que conocía el lenguaje y sus modismos. Pero de la misma manera sentí que estábamos dentro de una "isla" donde nos habíamos juntado para poder cambiar.
Con el pasaje a ser Asistente de Staff siento que es algo que me da mayor responsabilidad, me cuesta dejar el lugar que había podido lograr, llegando a la estabilidad, pero sentía necesidad de crecer, de hacer un pasaje a otro lugar, de no quedarme en ese punto, teniendo una sensación de pérdida y de ganancia. Este nuevo lugar lo viví como que no era ni negro ni blanco, un lugar intermedio donde no sabía bien cuál era "la función". Pero desde aquí podía ver con mayor objetividad todo lo que había vivido hasta el momento, podía acercarme de otra manera diferente.
Como Staff hubo una comunicación bastante fluida, no hubo diferencia en decir ex - adicto, o no - adicto, sentí que uno podía llegar a la misma comprensión del ser, a pesar de que todo esto fuera cuestionado al principio por los residentes, al decirnos: "Pero vos no sos adicta, no sabés lo que se siente", igualmente uno puede comprender aunque no haya sido adicto, creo que eso se logró, el dolor y el decir amplio de la palabra no tiene un solo destinatario asegurado, lo que importa es como uno se predispone ante la escucha y que dimensión le da a esta. Recuerdo que al estar en un confronto con los Padres de un residente este le dijo a su madre: "¿dónde estabas vieja, cuando yo estaba con la jeringa en la mano? Yo esperaba que me preguntaras alguna vez cómo me sentía, pero yo te vivía trucheando". Esto lo gritó y yo sentí que atravesó mi interior y mi saber porque este también era un saber, era una verdad envuelta en largos silencios, yo pude sentir y comprender sin haber tenido nunca una jeringa rozándome el brazo.
Con los Staff la comunicación también fue buena y fluida, tal vez no existía en uno la preparación para actuar un rol de Staff rígido y autoritario, pero los límites fueron puestos cuando se hacían necesarios, de otra manera, pero límites al fin.
Ahora, después de esta experiencia, ya no soy la misma, ni los adictos son los mismos, ni la adicción es la misma. Siempre tendré en mí esta vivencia como punto fundamental en la escalada de mi crecimiento personal y como profesional. Al estar en el corazón mismo de una comunidad terapéutica pude llegar al verdadero sentir de alguien que quiere luchar por su libertad, de alguien que siempre temió al cambio pero que un día se decidió a decir ¡Basta!. Espero que todo esto me lleve por un camino real, sin miedos y sin estigmas, tratando de afrontar las verdaderas demandas de aquellos que esperan una respuesta, tal vez todos las necesitamos y tal vez todos tengamos alguna para dar.


Residencia como proceso

Por: Lic. María Quinde Reyes

El iniciar una experiencia nueva y diferente me creó expectativas de miedo pero a la vez dispuesta a vivirlo intensamente. El llegar a esta comunidad me ubicó en una realidad diferente; empezando a sentir temor a lo imprevisto pero que al ser presentados a la familia vibré de emoción ante los aplausos y gritos de los chicos, lo cual me hizo sentir segura de que todo lo que pase sería hecho con amor. Sabiendo que era, ser honesto y destapar las cosas que nos molestan y no enfrentarnos, lo puse en práctica y dejé salir mis momentos que no me había permitido sentir y junto con el que me confrontaba descubrir y aceptar situaciones que estaban en mi cabeza pero que no las enfrentaba. Sentí que mientras más honesta era, había mejor aceptación y comprensión, eso me confortaba.
En un principio la imagen de Psicóloga, aunque creía que me la sacaba siempre se interponía cuando tenía que confrontar a alguien, lo cual hacía que algunos se enganchen, pero al notarlo me daba cuenta que tenía que marcarlo y luego esto facilitaba el intercambio de sentimientos, en los cuales a pesar de no haber consumido droga había vivenciado situaciones familiares parecidas y canalizado tal vez por otras adicciones. Las constantes expresiones de afectuosidad me llenaron mucho, me sentí acompañada en todo momento, esa sensación de soledad desapareció y sentí que tenía un espacio dónde el sentir era permitido y entendido. La convivencia diaria en la cual compartía con los chicos, alegrías, tristezas, dolor, me hizo integrar más a la familia y preocuparme por cada uno de los muchachos a quienes aprendía a querer y comprometerme a ayudarlos, hasta el domingo 8 me sentí muy bien, pero lunes y martes ante la expectativa de salir sentía ya todo muy rutinario y un afán por tener libertad de hacer las cosas en el momento que desee sin que me digan cuándo ni dónde.
Hoy me emocioné más que nunca y al saber que terminamos la pasantía como residentes, de repente sentí tristeza, porque siento que cada día contribuí con una parte de mi en la convivencia de la casa y a la vez porque me siento muy sensible y temo que afuera ese intercambio de afecto y honestidad choque con la realidad de otros que no entiendan esta forma de manifestarse.
Estoy segura, que es la mejor de las experiencias que me pudo haber pasado en mi vida, la sufrí con amor, pero nunca estuve sola, y me sirvió para tomar decisiones importantes en mi vida.

Testimonio de lo vivido en la pasantía durante los dos meses

Por: Lic. María Quinde Reyes

Trabajando en Guayaquil con los pacientes adictos sentía la necesidad de tener una mayor comprensión de su sufrimiento, de su dinamismo, de su vivencia, porque a pesar de lo que había escuchado desde un lugar de escritorio, estaba distante de su realidad.
El tener la oportunidad de ir a una comunidad terapéutica en la cual el principal requisito era vivir la experiencia como residentes, consideré que era el momento preciso para ponerme en el lugar de él, y desde ese lugar poder conocerlo mejor.
Sabía que la experiencia era dura, sentí miedo, sobre todo por la fantasía que tenía respecto a una comunidad terapéutica, representaba encierro, libertad limitada, esto me creó expectativa y recelo; pero quería saber y convivir este momento, considerando que también iba a ser un crecimiento personal.
Al llegar a la comunidad sentí que dejaba tras de mi gente que quería, expansión para lo que quería; dejaba otra realidad. Me di cuenta que ahora viviría algo nuevo, compartir con personas de otro contexto, cumplir normas, contribuir con mi ser, mostrándome como soy. El viajar juntos los tres hasta esta Comunidad hizo que los lazos de solidaridad y afecto se estrecharan y en la puerta, antes de entrar, a través del miedo que compartíamos sentí seguridad y compañía y deseos de continuar.
Dentro de la comunidad, sentía una tranquilidad, armonía y una incógnita a descubrir. Al presentarnos a la familia, me estremecí toda ante los aplausos y gritos de los chicos, tenía ganas de llorar por la emoción, "me latía aceleradamente el corazón"; luego al designarme una hermana mayor me dio seguridad y comencé a compartir con ella mis sentimientos, ella me hacía sentir protegida y ayudada, a comprender esa realidad que no conocía, pues tenía que aprender cuál era el movimiento de la casa para que al entrar a la estructura utilice lo que me enseñó. El miedo seguía, ahora cada uno de nosotros estaba con un hermano mayor, estábamos separados, pero cuando nos volvimos a encontrar en la noche, el abrazo y el beso fue más sentido, teníamos miedo y estábamos conociéndonos. Sin embargo, no era permitido estar muy juntos porque podíamos "tranzarnos"; pues veníamos de un lugar en que habíamos compartido algunas actividades y eso nos haría "colgarnos" en el afuera, y "escapando" así a encontrarnos con nuestros miedos. Esa separación me hizo sentir desprotegida en mi grupo, tenía ahora que conocer a otras personas, no sabía como acercármeles.
No entendía algunas palabras; solo miraba y aprendía, y esperaba que se me acercaran. Estaba con la expectativa de que llegue un "confronto", este llegó, era un diálogo en el cuál me despojaron de mis defensas y reconocí mis miedos, luego vino el abrazo, me sentí bien, pero sorprendida, encontré comprensión, apoyo y afecto. Pero el miedo a descubrirme continuaba, a seguir mostrando cosas dolorosas que no las habían visto, o que me las había "dibujado".
El compartir pasaba por el grupo, no había nada oculto para la familia, todo se debería saber, yo prefería contar mis cosas a quién iba confiando, y a solas, tener que decirlo en grupo o que se entere toda la familia me producía ansiedad y miedo. Al participar en los grupos - Consejero y Estático - la expectativa de los demás por conocerme me llenaba de ansiedad, sin embargo, el clima de afectuosidad, los puntos comunes en las historias de los demás me reaseguraban poder compartir mis sentimientos.
Me agradaba que se acercaran a mi y se preocuparan por conocerme, aunque temía lo que descubriera, pero la compañía y aprobación, tomaban su importancia, luego de esto empecé también a dar ayuda, escucha y comprensión, sentía un compromiso con el otro en ayudarnos mutuamente.
Sentía que era un espacio donde se podía sentir, se permitía hablar y escuchar, y comprenderse. Lo más difícil fue abrirme espontáneamente con alguien que conocía; esto lo rescaté al pensar que no necesitaba en ese momento conocer tanto a la persona que me escuchaba, que bastaba su preocupación por mi, y que se pusiera en mi lugar para comprenderme. A partir de esto sentí que este era un espacio para mi, para encontrarme conmigo mismo, que hablar de mi era importante, y compartir mi sufrimiento era más humano.
El ir cumpliendo las actividades de la convivencia diaria me iba comprometiendo con la familia. Cometer el primer incidente, me preocupó, haberme equivocado y expectante de qué corrección me iban a dar; luego me dijeron "te estás mostrando, no eres perfecta", me tranquilicé y acepté. Cuando me dieron la "ayuda" me sentí fortalecida.
Empezar a marcar actitudes fuera de lugar se me dificultaba, no podía reconocer cuando algo estaba fuera de lugar, luego sentí que era mi responsabilidad y que de esa manera me ayudaba y ayudaba a otros, porque le daba una posibilidad de reparar.
Comencé a valorar que aquí era un lugar privilegiado por el afecto y la honestidad esto hacía que me preguntara cuántas de mis relaciones afuera eran honestas. Sentía que este era un lugar exclusivo. "estar alerta es estar vivo", las alegrías, las lágrimas, el dolor, el miedo, me confirmaban eso, sentía que nunca había estado tan viva como "ahora".
Diferenciar momentos, de sentir bronca no los percibía, por eso me cuestionaban; gritárle a otro residente porque "me provocó sentimientos", me llenaba de miedo, no me atrevía, prefería hablarlo. El grito en el Grupo dinámico me tensionaba y me emocionaba cuando veía la reconciliación.
Así poco a poco, cada actividad me impedía evadirme; a cambio, me iba olvidando de mi rol y como residente cumplía la estructura y dinámica de la comunidad porque era un compromiso de amor entre todos los que estábamos ahí.
Cuando se aproximaba el término de esta fase, comencé a sentir expectativas por el afuera y a demandar salir, sentía todo rutinario, tenía deseos de hacer las actividades sin que me indiquen cuándo dónde, noté ahí que al pensar en el afuera me "colgaba" con algunas cosas en mis tareas.
El día que nos anunciaron como Asistente de Staff, sentí un contraste, tristeza al saber que ya no compartía 24 hs. con los chicos, porque ese sentimiento de unión me llenaba, aunque sentía que era una realidad opuesta a la de afuera. Por eso a pesar de que tenía alegría de poder salir, también tenía extrañamiento a la realidad de la cuál venía. Sin embargo, me gratificaba saber que ahora rescataría a mi rol u que me podía acercar a los chicos con una mayor comprensión de lo que expresaban porque no era extraña a su realidad. Pero me costaba ubicarme del lado del ser "Staff", prefería estar con los residentes, no sabía cuál era mi lugar; me hacía falta saber lo que había pasado en cada uno de ellos diariamente, como lo sabía antes; me dolía la exclusión.
Pasar a ser Staff me dio más seguridad, el tener un grupo de chicos que serían "mis aconsejados" me hizo sentir una gran responsabilidad y compromiso para muy poco tiempo; sentía más autonomía para comunicarme con los chicos y con la posibilidad de usar mis conocimientos como psicóloga y hacer así que mi participación sea más fructífera. En un principio escuché los sentimientos de los residentes a mi cargo y noté que para uno de les dificultaba verme como Staff, porque me recordaba como residente, para otro con la defensa de que no me aceptaba porque era psicóloga; sentí la necesidad de valorar las dos cosas pero la vivencia de residente me daba más seguridad para romper con este prejuicio; luego de aclararlo el diálogo con este grupo fue productivo, confiable, llenándome de satisfacción cuando sentía que los podía ayudar, y que ellos también me ayudaban.
La guardia de fin de semana la terminé muy tensionada, la sentía como una responsabilidad que descansaba en mi posibilidad de saber poner límites, de que no me "trancen" de saber que iba a tener el control de la Comunidad, de que los chicos se encuentren bien, quería poder ayudarlos a todos; en un principio fui permisiva, pero luego sentí que me demandaban límites, pero temía ser injusta en el momento de ponerlos. En la noche al tener que evaluar los incidentes y dar la ayuda adecuada, me fue menos difícil excepto al tener que dar una reprimenda verbal en la cual se le marca la actitud al residente pero gritándole.
Como Staff tener que coordinar el Grupo Dinámico me tensionaba, porque los gritos me asustaban, terminé el último día con dolor de cabeza, pues en este intercambio de sentimientos me desbordaba de emoción cuando alguno de los residentes reconocía sus limitaciones y pedía ayuda con honestidad; me emocionaba los encuentros de amor después de la reconciliación. Recuerdo que como residente, me sobresaltaba ante los gritos, ahora los escuchaba atenta y como algo normal; aunque con el interrogante ¿me llevarán al Dinámico?, esperaba que no, y así fue.
Esta vivencia, considero que es algo jamás vivido, que más allá de la experiencia del saber del otro, llevo la plenitud de las emociones y los sentimientos poco cultivados; que fue un espacio donde lo dediqué a mí, eso me agradó; siento que crecí en la comprensión del sufrimiento del otro para que cuando tenga que escucharlo saber desde qué lugar me habla, qué me demanda y desde qué lugar tengo que escuchar a este sujeto "llamado adicto".

La residencia como proceso

Por: Lic. Gino Cavani Grau

Pienso que estos quince días que viví como residente de la Comunidad Terapéutica fueron, por un lado difíciles y duros y por otro lado, sentí emociones que creo me conmocionaron y perdurarán en mí de una manera positiva
Es difícil examinar la experiencia de internación dividiéndose: quien crea en una postura de observación participante, es decir a la vez protagonista y al tiempo crítico, observador de un afuera, sencillamente complicado. Hubo una fuerza, que va por el afecto, el amor y el sufrimiento más grande que la inteligencia o lo intelectual. Esta fuerza me llevó a comprometerme cada vez más como un residente. A sentir y vivir en carne propia lo que una persona en esa circunstancia siente.
Este compromiso fue haciéndose cada vez más profundo y a la vez doloroso. Unos, porque me permitía hablar (y sentir) de mí y de mi historia, de mis temores, inseguridades, imágenes, conflictos, penas e incluso alegrías. Creo que siempre hubo un espacio y alguien que se brinda para escucharte y sentir lo que yo sentía en esos momentos. Al principio temores, algo de miedo por lo desconocido; la idea de que lo extraño es a la vez peligroso, fue desapareciendo a la vez que me dejaba conocer como persona y no como psicólogo. Esta imagen duró los primeros días hasta que fui desembarazándome de mis defensas e imágenes.
Comencé a tener una convicción. De que uno tiene miedo de sí mismo, de conocerse y de expresar sus cosas. Después uno escucha otras historias y es como una invitación a abrirse y mostrarse. Como cuando a uno le cuentan un sueño y lo invitan a soñar.
Esta fase, este momento fue duro y penoso para mí. Porque descubrí cosas mías que antes las tapaba o evadía. Y aquí me ayudaron no drogadictos que se estaban rehabilitando sino personas, simplemente eso, personas, hombres.
Después uno empieza a ponerse en el otro lugar y es el que escucha, siente el dolor del otro su sufrimiento, angustia y siente como la persona va descubriendo sentimientos o temores e incertidumbres que lo llevan a confundirse y uno se acerca y dice "¡FUERA HERMANO!"; lo ayuda pero no le permite confundirse, sino le presenta un espacio para comprenderlo y escucharlo.
Sentía que la soledad podía ser compartida, así como los temores. Sentía que esta era mi casa, mis hermanos, mi casa. Me daba en los trabajos y en las responsabilidades. A veces cometía incidentes y comprendía que éstos eran por preocupaciones o conflictos que me llevaban a no comprometerme. Me costaba asumirlos y me daba cuenta que estaba a la expectativa de "la calle", de lo que pasaba afuera y supe que a veces me estaba escapando de lo que estaba sintiendo o viviendo aquí dentro. Esto sucedió casi al final de la residencia. A la vez que me mostraba espontáneo, sensible y más natural que afuera. Esto lo sentí cuando salí de permiso, después de doce días. Me impactó el cambio, me sentí indefenso. Por eso creo que era necesario ver más adentro, lo que va a suceder afuera en "la otra realidad", sin que esto signifique "colgarse". Además creo que fue necesario que alguien espere afuera, es decir una persona que contenga y que transmita seguridad y apoyo.
Además creo que cuando hablé de mi soledad y mis expectativas por lo que me sucedía con relación a lo de afuera: la llegada de mi familia, la relación con i esposa, mi hijo, etc.; cuando pude expresar estas cosas, extrañé menos y me sentí acompañado.
Creo que una de las experiencias más importantes y profundas fue la del grupo Consejero, porque me permití sentir y estar cerca al sufrimiento de los demás compañeros.

Testimonio de lo vivido en la pasantía durante los dos meses

Por: Lic. Gino Cavani Grau.

Creo que son pocas las experiencias que he vivido desde dentro una institución, durante mi historia. Pocas, porque creo que es difícil que uno haya estado tan sumergido, comprometido con la experiencia que he pasado y sentido. No tenía ninguna idea preestablecida de lo que era una Comunidad Terapéutica. Es más en mi país nunca había entrado a una institución como ésta, ni había visto de manera tan comprometida adictos rehabilitándose.
La primera sensación que tuve es la de alguien que va a una experiencia difícil pero que a la vez no sabe cuál va a ser la magnitud de los hechos. Sentía expectativa, miedo, pero dentro también sentía una fuerza... que me llevaba a ser la experiencia.
En el fondo tenía la sensación que no solo iba a ser importante como profesional o como persona, sino que podía llevarla a mi país para compartirla. Iba a ser inigualable. Es decir, ahora no habría ningún otro suceso que se compare con el haber convivido con los residentes.
Recuerdo que antes de ingresar nos tomamos fotos; y la vez pasada estaba reflexionando sobre esto. Fue significativo este acto. Las fotos son testimonios de un tiempo que se detiene justo en el límite entre dos realidades. Las fotos en que estábamos parados allí dándole la espalda todavía a una realidad como la que se vivió dentro de "El Castillo", por un lado dándole la cara a esta realidad, una realidad más instituida.
Cuando estuve dentro sentí entusiasmo y a la vez temor. Esperamos ser recibidos por "La Familia" y presentados como los nuevos residentes. Se iniciaba así el descubrimiento.
En ningún momento de los días y las noches me defraudó la experiencia, más bien me costó mucho dejar preconceptos o mi disciplina. Sentía que era necesario hacer la convivencia con "mis hermanos". Había en mí una sensación como de irme descubriendo ante ellos y a la vez conociéndome yo mismo. Además había a veces como dos fuerzas: el temor a ser conocido en su integridad (defectos, deshonestidades, imágenes, etc.), y por otro lado una fuerza que lo lleva a uno sin temores a "sacarse" prejuicios, imágenes, miedos, etc.. No solamente hacia ellos sino conmigo mismo. Conforme iban pasando los días y ya en la convivencia con los demás estableciendo vínculos, lo más difícil para mí fue ir compartiendo vivencias de mi vida, de mi historia. Al principio es difícil, pero después cuando uno encuentra una escucha atenta o una persona que se acerca le va confirmando algo: la de compartir; además sentía que la misma convivencia era eso, una fuerza que te lleva a conocerte y a compartir sentimientos, sucesos, experiencias, de un mundo que uno hace fuera con lo suyo. De esto me daba cuenta como el dar respuestas se habrían en mí interrogantes.
Creo que son muchas las emociones y las vivencias que experimenté durante estos días en la relación con los demás residentes. Pero hay un momento en que después de sacarse todas las defensas e imágenes uno llega - incluso - a compartir su dolor, su sufrimiento. El dolor que causa el haber descubierto "cosas" que estuvieron tapadas, encubiertas e indescifrables. Esto me conmovió y quebró. Ahora era un protagonista más. El rol de psicólogo, aquella imagen, "chapa" se había quedado en el olvido. Muchas veces sentí el sufrimiento del otro y compartí el mío, siempre había alguien allí, se acercaban y "prestaban el hombro". Creo que el rol, mi rol, duró poco tiempo. Estaba sintiendo la experiencia.
Otro de los sucesos que me impactó mucho fue cuando después de trece días de internación salí - con permiso, como un residente - a esperar a mi familia en el Aeropuerto de Ezeiza. Este impacto fue chocante para mí. Salía efectivamente a "otra realidad". Cuando salí me sentí muy sensibilizado y movilizado "que extraño era todo esto", me decía a mí mismo. Allí me di cuenta también cuánto me había comprometido, cuanta entrega había dado.
Asimismo, al final del período de internación, creo que faltando dos días sentía la ansiedad por salir (además tenía a mi familia afuera y hacía seis meses que no los había visto). Me di cuenta cuánto sufrían los residentes cuando no ven a los suyos. Además sentía que había sido suficiente la experiencia. Esta experiencia reparadora, dura, difícil, pero importante. Sentía que podía - ahora - existir otra posibilidad, otro lugar para conocer y comprender al residente. No obstante cuando pasé al otro rol, a pesar que lo había anhelado, todavía me sentía conectado con la experiencia anterior. Incluso hasta ahora me cuesta olvidar o separarme de la vivencia. Creo, por eso que es más difícil mantenerla viva dentro de uno.
Los límites los sentí casi al final. Ese perímetro que marca el umbral entre dos realidades comenzaron a hacerse más presentes en mi cuando anhelé salir. Me sentía mal. Extrañaba lo de afuera, la calle. Creo que esta es una lucha incesante en los chicos. El deseo de estar en "la calle". Recuerdo que me dieron una ayuda por estar "colgado" en la calle. Me trajeron hacia dentro nuevamente. Antes cuando uno comenzó esta vivencia no sentía tantos límites. Parece como que el vínculo que uno establece se sostienen los sentimientos y uno va enriqueciéndose del vínculo: se da a conocer y conoce a la vez. El perímetro no es un límite que a uno "lo encierra". Incluso cualquiera de los residentes podría tomar sus ropas e irse. Como pasó una vez. Más bien cuando uno va poniendo mucha expectativa en el afuera, en la otra realidad, comienza a invadir los sentimientos de nostalgia, de extrañamiento (de extrañar), etc.
Cuando pasé a ser Asistente de Staff me sentí excluido. Fuera de la vivencia. Ser Asistente de Staff era una cosa híbrida. Una forma de reasegurarse poniéndose al otro lado. Me sentí excluido porque perdí contacto con los "hermanos". Algo se alejó del vínculo con ellos. Como separarse de un saber encontrado en el residente.
Como Staff se recuperó la disciplina.
Sin dejar las enseñanzas que la vivencia me había dado como residente, es más sentí que podía acercarme a los chicos de manera espontánea y abierta; incluso "entrar" en ellos. Comprenderlos y conocer por ejemplo sus "psicopatías", su sufrimiento, sus imágenes, sus defensas. Podía responder a estas imágenes sentándome al lado de ellos. Estaba frente a una persona.
Como Staff participé en algunas experiencias de los grupos terapéuticos. En el grupo Mixto observé que sentí como el residente evoca pedidos y mensajes de experiencias vividas como carencias, faltas, expresa las equivocaciones y reclamos hacia sus padres a través de otros padres. Algunos logran unir el afecto con la demanda: se postran, bajan la cabeza, se llevan las manos a la cara, y lloran, lloran.
Una de las experiencias más dolorosas que viví como Staff fue cuando participé en el grupo llamado Temático de Relaciones Familiares. Duró cerca de cuatro horas y no pude recuperarme, sino tres días después. En esta experiencia sentí lo que es el sufrimiento de estos chicos. El grito profundo y desgarrador invocando vivir, llamando un orden; el llanto de dolor por la falta, la equivocación, la carencia, la tristeza. Recuerdo que uno de ellod recostó - en su llanto -, su cabeza en mi hombro mientras paternalmente le pasaba mi mano por su cabeza, los demás lo acompañaban en su descubrimiento. El mismo le pedía a su padre que sea un padre no un enemigo, le dijo: "¡Te quería matar!". "¿Matar a quién?". Le gritaba señalándole que nunca le dio sentido ni lo vio como un hijo: "¡me utilizaron - para unirlos y tu (señalándola a la madre) me hablabas mal de mi padre!". Estas experiencias se marcaron en mi, me hicieron reflexionar sobre lo que había detrás de la "droga".
El confronto con los padres también fue una experiencia dolorosa. Me moviliza y es muy dura para los residentes como para los padres de estos. Me preguntaba si los padres están preparados para recibir sentimientos, mensajes, demandas o gritos invocando que no le tapen más sus sentimientos, independencia, que lo dejen decidir, invocando afecto, presencia o también invocando el recuerdo de un drama un suceso, de un gesto fatal, de una relación prohibida, de una ausencia, de parte de su hijo. Creo que aún cuando uno esté preparado para esta experiencia siempre es impactante. Escuchaba - incluso - como habían padres que exhortaban a su hijo a que "saque" y diga todo lo que tenía que decirle.
Más allá de vivir esto como Staff, creo que lo viví como persona, como un ser humano que puede sentir el dolor, el sufrimiento de la otra persona.
Sobre el rol de Staff creo que este sigue estigmatizado. Hay un trato inadecuado por parte de la institución: no hay adecuados incentivos económicos, y las condiciones de trabajo: físicas y turnos son inadecuadas y exigentes respectivamente. Yo me sentí aceptado como Staff; de repente por haber pasado por la experiencia de ser residente primero. Más bien tengo la sensación de que no necesariamente una persona tiene que ser ex - adicto para comprender al residente. Nosotros convivimos con ellos y eso bastó. El hecho de que el Staff sea ex - adicto es continuar - de alguna manera - "pegado" con la ilusión de la droga. Para la institución es mano de obra barata. Desde lo social sigue excluido; la institución se hace cargo de esta exclusión.
Como Staff dentro de "El Castillo" la labor es difícil. Si bien "entro" y me acerco a los residentes y poder ayudarlos, uno se convierte - por así decirlo - en continente de su ambivalencias, sentía que ellos se acercan también para comprobar la consistencia del rol. Uno recibe de ellos sus "manejos", pero también lo buscan a uno por la escucha, por la palabra que da claridad, aceptación, indagación, etc.; mi guardia de fin de semana fue estresante. Entre el sábado y el domingo, en la madrugada del domingo para ser más exacto robaron el televisor y el video. Este hecho fue desilusionante para mí. Es más, con aquellos que estaban "tirando para abajo" y se sentían mal los atraía y dialogábamos mucho, siento que me acercaba a ellos y sacábamos cosas en claro.
Esta ha sido - en su totalidad - una experiencia que la voy a llevar siempre dentro de mí. Ha sido muy enriquecedora, también dura y dolorosa desde lo profesional y como persona. Siento que ha sido como una paradoja es decir, que en el mismo lugar en que se crece, se sufre... "porque no hay ningún lugar donde esconderse de nosotros mismos"... así empieza la filosofía.


III - Análisis de los testimonios del otro


Tercera parte

Análisis del testimonio de Mónica Graciela Gabes

Por: Gino Cavani Grau

La necesidad de convivir con adictos de rehabilitación surge después que Mónica toma conciencia que a pesar que se trabaja con ellos no se "logra entrar en el ser del adicto". Me interrogó: ¿La institución perteneciente no es acaso el contexto preciso para rescatar el sufrimiento o el conocimiento real del adicto en rehabilitación?. El profesional está más del lado de la institución que del lado de la persona del adicto. La institución - incluso - previene al profesional del adicto. Si no revisemos los distintos modelos y estereotipos que han etiquetado sobre éste. "es un delincuente", "un desviado social", "un enfermo", etc.
La pasantía otorga el poder - estar - cerca de la persona del adicto que se desea recuperar. La necesidad de conocer el que lleva al acto su adicción como el la calla y lo que sostiene la estructura adictiva son metas, objetivos que se ponen para preocuparse. Son intenciones desde lo disciplinario. Lo que "sostiene" la droga es también la institución que procura la rehabilitación. Si no hubiera adictos no existirían instituciones como la Comunidad Terapéutica. El ser humano siempre vivió en Comunidad.
El interés por el saber que sostiene la adicción es parte del saber científico. Lo que sostiene la adicción son las causas. Las etiologías. La ciencia se encarga de los por qué y de los interrogantes. Pero se abren preguntas y cuestionamientos desde el lugar de la demanda del profesional y desde la propia disciplina. ¿Por qué la experiencia institucional en un Centro de promoción de Salud no basta o no es suficiente para conocer al adicto?. ¿Qué es lo que se quiere conocer del adicto, que no se conoce desde el saber científico?.
Se aperturan más preguntas ¿Por qué solamente tres profesionales similares optan elegir la pasantía en "El Castillo", que es un Centro de Rehabilitación, una Comunidad Terapéutica. Acaso es menos difícil que el profesional psicólogo se "despegue" de su ciencia, de su disciplina. O existen otras motivaciones internas (conscientes o inconscientes) que decidieron la elección?. Pero acéptase o no la elección pasa primero por interrogarse y cuestionarse la propia disciplina.
Hay un traspaso: dejar un lugar para pasar a otro lugar e incluso ser otro. Dejar el saber predispuesto. Dejar la metodología, la ciencia para pasar a otro conocimiento: la epistemología de la vivencia.
A través de la lectura del testimonio de Mónica se desprenden reflexiones y elaboraciones importantes. Vamos en primer término que existe mucha expectativa antes de iniciar "la otra historia", cómo lo cataloga. Antes de pasar a ser otra persona surgen miedos. Se intenta escapar pero no se puede. ¿Escapar de algo que no se conoce?. Se dice que todo aquello que no es conocido y familiar origina angustia. Se puede interpretar esta expectativa a pasar por una experiencia que nos quite la imagen, que nos desnude. Estas envolturas se traen desde lo instituido.
El recibimiento en "El Castillo" es un soporte. Sobreviene el rito que recepciona y la aceptación. "Te acogemos y ahora tienes una hermana mayor". Este rito marca la iniciación de esta "otra historia". ¿Qué representa la hermana mayor?. Incluso hay que seguirla y le pedimos permiso; no nos puede dejar sola. Nos protege. Se habla con ella y se confronta las primeras sensaciones. La función de la "Familia" en estos primeros instantes es la de contener. Mónica es la hermana menor antes de ingresar a la estructura. Es como el infante que entra a la adolescencia o es como el adolescente que espera ingresar a la estructura del adulto. Esta "Familia" es sustitutiva de la otra familia que "está afuera". La realidad de donde se llegó se convierte en la "otra realidad".
Desde el ingreso se va despejando de la imagen que se trae. Las imágenes de afuera. Se comienza a ser - uno. Surge una reflexión en la memoria de Mónica: "este no es usted, esta es su imagen". La imagen que nos dio la otra historia. La historia de vida. Pero deshacerse de las imágenes no es fácil. La primera reacción es la del cólera, bronca y la soledad, somatizamos. Es una protesta a través del cuerpo. Claro, lo primero que se metió en esta experiencia fue el cuerpo y eso es lo que se quiere zafar. Lo somatización es una forma de encapsularse. "Meterse en la cama". Para proteger la imagen de fuera. Esto denota un conflicto: quedarse o no. Es duro. Posteriormente Mónica se siente acompañada. Entonces ¿de dónde venía esta soledad?. ¿Es soledad o desprotección?. No es la soledad del observador ante la imposibilidad de llegar, de entrar en el objeto de su estudio acaso. Comparativamente en la persona del adicto hay una droga que lo completa; con esta imagen se acompaña haciéndose esclavo. Esta imagen es la que desaparece primero al entrar en la convivencia.
La imagen separada, despojada es también la de la disciplina, la de la ciencia. La autenticidad que exige esta nueva otra realidad no pasa por la disciplina.
El ingreso a la estructura de la Comunidad como residente - "como uno de ellos" - sugiere un cambio en la percepción del otro. No más prejuicios ni miedos. Esta percepción modifica también la visión de unos mismo. "Sentí que al acercarme a los demás cada vez me acercaba a mí". El compartir una historia de vida hace que uno mire hacia adentro. Pero que nos dice la disciplina bajo sus parámetros y rigideces. No se completa como positiva esta clase de vinculación. Se va descubriendo un nuevo vínculo humano. Surge la angustia se empieza a resistir y se trae lo de afuera. Ese referente social y externo a la vivencia del aquí y ahora. Estar dentro significa verse por dentro. Surge otra polaridad, lo de dentro y lo de fuera, lo interno y lo externo. La convivencia no supone solo compartir este descubrimiento sino también co - sentir. Acompañar el dolor de uno con el otro y viceversa. Es finalmente una mutualidad.
Después sobreviene el cambio de lugar. Entrar al rol. Esto se siente como una lucha interior. La ansiedad que se despierta al ir descubriéndose y compartiendo las "cosas" y por otro lado la inminente separación y pérdida del vínculo. Vínculo que fue más allá de la disciplina... La empatía "ponerse en el lugar del otro" sugiere la necesaria e indispensable corrida del rol. Así se va incorporando a otro saber. El saber del otro. La vivencia otorga este saber.
Nuestra institución, la historia laboral inmersa dentro del contexto social nos exige una imagen. Imagen que no solo está sustentada por la disciplina sino por los prejuicios, estereotipos y estigmas. Con otros componentes construimos la realidad. Además está incorporando el saber científico. Esta es la imagen que una va despojando en la convivencia. Esto también se exige del adicto que ahora pasa a ser como cualquier mortal común, como un ser humano. La estructura de la convivencia ataca la imagen o envoltura "puesto" encima. Porque algunos aspectos o receptores de "lo social" se encarga de "taponar" los sentimientos y afectos. De donde viene la norma por lo cual excluye "lo humano" de los vínculos.
Por otro lado la expectativa y el temor que precedieron la vivencia son parte de la realidad problematizada. Algo que sale de la rutina. La rutina es un área de la realidad no problematizada. El trabajo dentro de una institución es parte de la realidad no problematizada. Es rutinario, parametrado y burocrático. Dentro de la Comunidad se vivencia una realidad que exige ser, o más bien un ser - diferente. Aquí se pide ayuda cuando se entra en hastío, aburrimiento, en pocas palabras "se cuelga". Se permite ser débil porque no hay competitividad pero a la vez se expresan sentimientos que obstruyen el acercamiento con el otro.
El ser residente, asistente de Staff y finalmente Staff se estableció en función de un espacio y un tiempo determinado. Tiene una dimensión social. Es más, lo intersubjetivo tiene también una dimensión temporal en la vida cotidiana. La temporalidad de lo cotidiano se impone sobre la experiencia por ejemplo se nos enseña a esperar. Pero es un tiempo de la vida cotidiana, es un tiempo oficial que no es simultáneo con el tiempo interno. Al final se modificaron y renovaron expectativas. Mónica sintió que salió como persona pero llevando la disciplina a cuestas. La disciplina pasaba antes en la relación con la persona del adicto. Era lo que antecedía. Ahora no. Se ha incluido con un nuevo saber. El tiempo interno fue vivido intensamente. Cabría preguntarse como Mónica, no siendo adicta salió con la convicción que se había generado un cambio. Un cambio como persona y profesional.
El tiempo interno, ese mudo testigo de cambio, del dolor compartido, del ponerse en lugar del otro se impone a la estructura de la temporalidad cotidiana. Después, se cambió de lugar. De residente se pasó a ser asistente de Staff, pero el tiempo interno quedó. Quedó dentro de ella.
Compartir el sufrimiento y las polaridades del adolescente, así como absorber el dolor y la angustia del estallido gutural del grito, sustentan el derrumbe de la disciplina y de toda defensa que intelectualice tales vivencias. El grito desciende de la disciplina. Captar las exaltaciones del grito; sus transformaciones producidas en el cuerpo y sentir que lo gutural se introduce en nuestro ser y lo golpea, corrobora el rompimiento de las barreras que dividen el pensar y el sentir.
Otras experiencias vividas con intensidad y de manera emocional desde el lugar de residente, testimonian que la identificación que traduce con la incorporación del sufrimiento del otro sino más bien como un acompañamiento y a la vez un compartir. La convivencia como residente fue sentida como una experiencia total durante el proceso de internación. Quebrárse y sentir el dolor del otro son impactos que sugieren un estatuto: "para crecer es necesario pasar por el sufrimiento".
Hay una certeza: entender desde el lugar de residente cuales son nuestras angustias y frustraciones así como las de estos adolescentes. Dentro de este ámbito se lucha por lo que uno quiere y a la vez aprende a esperar y a pedir. Es decir, es un rodeo necesario para frenar el impulso y no dirigirlo de manera inmediata. La Comunidad Terapéutica es como el proceso secundario, o sea ligando energía mediante la palabra y la reflexión (pensamiento y la palabra frena la acción). Además se privilegia la escucha y el pedido. Se socializa y se restablecen vínculos perdidos. Ya en la convivencia nos damos cuenta que somos de alguna manera adictos. Que somos también dependientes. Esta es la semejanza con los que se convive: la polisemía objetal.
Lo trival que tiene como atributo la cohesión grupal y no la formación de subgrupos es sentido como una exigencia por parte del grupo "familiar".
La libertad es sentida como ambigua. Es coartada y a la vez reglada. Asimismo es necesario, por propia voluntad adaptarse a la estructura. Por ejemplo está prohibido "meterse hacia adentro" es mejor hablar y no tapar.
La pérdida del grupo interno de pertenencia, el sentirse extraña - porque Mónica habla de sentirse extraña - podía llevarnos a pensar de manera interrogante si esta experiencia no fuera alienante. Habría que preguntarnos también desde qué lugar la veríamos como alienante. Es decir alienante para quién y por qué. La identidad nacional se pierde: "podría ser un lugar de cualquier lugar del mundo". Ahora entendemos: el dolor y el sufrimiento no tienen nacionalidad. Además la sensación de estar dentro de "una isla" determina el lugar de exclusión. Fuera del orden social y jurídico. Me interrogo: ¿Por qué el cambio se da fuera del orden social y legal?. Entonces ¿dónde está la exclusión?. Afuera o adentro de esta realidad que era "la otra historia". ¿No es este orden social adictivo, estigmatizante y consumista?
El pasaje a asistente de Staff y la separación por pérdida del anterior rol, se vio como una responsabilidad y a la vez con el temor de perder "el lugar que se había logrado" cerca del adicto. No es esto un temor a que el saber disciplinario vuelva y caduque la experiencia que otorgó un saber del otro.
Dejar de ser residente para pasar a ser Staff. Es algo así como una responsabilidad que se instituye desde un afuera. Ahora hay un rol, una función. Y toda función tiene que ver con un orden social. Se regresa a medias al ámbito social. Este pasaje fue a la vez una pérdida y ganancia. Se ganó la objetividad. Se separa la experiencia como residente. esta experiencia ya está introyectada y se la lleva adentro, ahora es posible fundir dos aspectos: el pensar y el sentir. Algo se agregó a nuestro quehacer disciplinario. Se adhirió un saber. El saber de que el adicto en rehabilitación es un ser que siente, sufre y demanda vivir. Grita por vivir. No era necesario ser adicto para sentir - con - el - otro su angustia y desesperación. Lo que atravesó el cuerpo no era una jeringa sino la fuerza, el grito que pide convocar el ser del otro. El sentir del otro.

Análisis del testimonio de: María Quinde Reyes

Por: Mónica Graciela Gabes

En el testimonio de María, pude observar que aparece repetidas veces ciertas palabras, como por ejemplo miedo, descubrir, realidad, conocimiento, compromiso, lugar, amor, rol, grito, susto, límites, esto, me lleva a ponerlas en relieve, aunque sin descartar las restantes que abundan en su discurso.
María comienza su relato teniendo la necesidad de llegar al adicto ya que lo que había escuchado desde un lugar de escritorio, estaba distante de su realidad. Sin duda este lugar de escritorio estaba marcando una distancia, una separación, un límite entre un mundo y el otro.
Más allá se puede ver que esta postura profesional tiene una puesta en marcha de toda la energía que posee, para mantener una observación perfecta al precio de no apartarse de sus normas. Pero aquí caben algunas preguntas: ¿de qué realidad estaba distante y por qué desde ese lugar no se llegaba al sufrimiento del otro?
Esto está planteando un cuestionamiento al rol profesional ya que ese lugar ocupado no daba tampoco un acercamiento a la amplitud del ser profesional; se hace necesario escuchar desde otro lugar, desde un lugar dinámico y no desde un continuo archivo de información en donde la participación del profesional descansa en el último cajón del escritorio junto a las historias del escuchado.
La necesidad de vivir otra experiencia totalmente opuesta se hace indispensable, no sólo para conocer mejor al adicto sino para poder reubicar la escucha, en donde el encierro y la libertad limitada era proyectada en la Comunidad Terapéutica, pero ya se traía desde si, con una necesidad de abrirse y romper con los límites de un encuadre instituido y absorbido pero no realmente elegido desde el lugar del conocimiento sino elegido a modo de representación, de caricatura, adelantándose la Teoría a la Demanda.
Cuando uno habla de "miedo" está hablando de un objeto definido al cual se tiene miedo, por eso creo que aquí María esta encerrando en esta palabra el miedo que se siente al realizar un pasaje de una realidad a otra, en donde el impacto es fuerte. Con esto se está sosteniendo que sigue toda una marca social en donde la exclusión es evidente, y las realidades diferentes: "la realidad de los locos" y "la realidad de los cuerdos o sanos". Miedo a perder contacto con la vida cotidiana en donde la misma ha sido cargada por un significado subjetivo de un mundo coherente.
Miedo a descubrir el objeto del conocimiento, miedo a lo real, miedo a conocer, a perder, "un lugar" y a quedar "fuera de lugar". El conocer otras "normas" está hablando de otros códigos de comunicación, de otros puntos de encuentro, en donde tal vez el desafío sería visto desde otro lugar quizás ya no desde el Centro sino de la Periferia. Por eso surge el "rol" del profesional como protegiendo a la persona, la imagen recubriendo al ser, pero para lograr el conocimiento uno necesariamente tiene que despojarse de sus haberes para que no interfieran a modo de obstáculo. Pero el miedo al desprendimiento es inevitable, de allí a que alguien guíe ante la oscuridad para no perderse o caerse, por eso "el Hermano Mayor" dando protección ya que sin él uno se perdería en la familia, y los contornos se confundirían con los de otros. Este "Hermano Mayor" es el que pone la separación casi a modo de ley, rompiendo con el encierro y dando una libertad limitada, él cuenta las normas y da los ritos de iniciación para estar en la Estructura, es casi el sabio de la familia, el que cuenta la historia y da paso a otra, pero para esto hay que romper los tres lazos estrechos.
Cuesta aceptar la ruptura del vínculo, tanto como para el adicto separarse de sus sólidos lazos parentales.
Los tres con la misma disciplina, y duele separarse para dar lugar a nuevos conocimientos. Uno se puede "tranzar" con el otro en lo intelectual, "colgándose" de la Teoría, escapando así del verdadero conocimiento, al modo de lo dicho por Carlos Castaneda en las enseñanzas de Don Juan, en donde unos de los principales enemigos que tenía que vencer un "hombre de conocimientos", es "el miedo".
Es importante reconocer los miedos en uno y poder entrar en diálogo con ellos, aceptándolo como obstáculos que impiden el avance, en esta lucha se sigue hasta que uno de los dos vence al otro y lo real se impone, el descubrir tiene ese precio.
Se anhela el reencuentro, se vive la desprotección, la soledad.
La soledad se acentúa a no entender algunas palabras, el lenguaje nombra lo significativo, sino lo tengo pierdo el orden y la vida cotidiana no tiene significado. María tiene que comenzar a esperar, a entender, a organizar la realidad de la vida cotidiana alrededor del "aquí" y el "ahora", para esto tiene que compartir con otros porque el mundo de la vida cotidiana es tan real para nosotros como lo es para ella.
Para esto se hace necesario el intercambio, la circulación de saberes, el confronto, la ayuda, de la cual sale fortalecida. Existe la necesidad de ser "aceptada", de no ser "diferente"; lo mismo pienso en el profesional que trabaja en el campo de la "Salud Mental", donde necesita ser aceptado, reconocido, que ahora también el otro se ponga en este lugar para comprender y escuchar.
Al profesional le cuesta vencer otro enemigo que es la "omnipotencia", en donde el "incidente" le marca la imperfección, su no saber, por eso se aferra de la imagen.
Hay algo importante en su relato: "No podía reconocer cuando algo estaba fuera de lugar" no poder-re-conocer cuando algo esta "fuera de lugar", tal vez también en sus cosas personales no daba cuenta de esto, por eso lo difícil de abrirse. También en todos los aspectos de la vida las cosas tienen un orden, un lugar, cuando se busca alguno se está creando y probando todos, por eso no se sabe cuál está en su sitio, para reconocer primero se tiene que conocer. "Quizá por eso nunca estuvo tan viva como ahora".
Vuelve a aparece el miedo con el gritarle al otro, miedo a que "con el grito" se suelten las verdades y a escucharse.
Susto por el grito, el susto es un estado que sobreviene ante una situación de peligro a la que no se está preparado, no se puede proteger o dominar la situación. Acá María se está poniendo en el lugar social, en donde existe un susto ante las demandas del que padece, al grito que denuncia y del que muchas veces no se está preparado, no se está protegido, porque irrumpe rompiendo el aparente equilibrio mostrando el agujero, la propia imposibilidad. Rompe con la unión que completaba y muestra la división y l falta.
Honestidad, afecto, dos palabras que ocupan un lugar privilegiado y que sólo se pueden poner en marcha en un lugar privilegiado. ¿Es honesto el profesional con su posición?. ¿El afecto obstaculiza o forma parte de la terapéutica?. ¿ Qué pasa con la honestidad y el afecto cuando se está fuera de un lugar privilegiado?.
El amor relacionado con la vida, con la reconciliación, con el encuentro, relacionado con un volver después de la quietud, de la atención, del susto, de haber pedido ayuda con honestidad reconociendo las limitaciones. Amor, relacionado con lo "dinámico", con el intercambio. Ahora (siendo Staff) el grito ya no sobresalta como cuando era residente, ahora se está atenta ante él, aunque siempre se tenga la incógnita de cuál será el próximo grito, tal vez uno se pregunta: ¿cuál será la próxima demanda?. ¿Cuál será el grito que lanzará en el futuro marcando alguna fisura de lo social?
Las expectativas por el salir, por el afuera, también están cargadas de "extrañamiento" y de "impacto", la soledad, el quedar "fuera de", marcan un "nuevo lugar" y la importancia del "rescate" de lo perdido, pero rescate desde otra realidad que une a la dejada, y dando cuenta, que los "prejuicios" obstaculizan tanto para cuando se encontró como para cuando se salió de la experiencia, porque los estigmas, no son propiedad de nadie ya que todos podemos transportar uno en nuestra espalda.
Con todo este recorrido se llega a "un lugar", lugar de lo dicho y de lo no dicho, lugar de la palabra, de la escucha y no de la oreja comprada, pero para esto tuvo que vencer miedo, omnipotencias, prejuicios, sustos, reconocer limitaciones y demandar límites, "cultivar sentimientos poco cultivados", tuvo que crecer para ayudarse y ayudar a crecer, pudo acomodar lugares al encontrar el suyo y saber cuáles están fuera de sitio. Desde este rescate pudo recuperar principalmente su habla y su escucha, porque pudo lograr la proximidad y el alejamiento, rompiendo con las máscaras y los personajes de una gran obra de teatro "caretas", que a veces se adhieren y se fijan más allá del escenario porque son pedidas y aclamadas por los espectadores. No es fácil el desafío, pero siempre existe un espacio y un tiempo para crecer y ser honesto, siempre hay un tiempo para la espera y para la acción, lo importante es descubrirlo y "darse cuenta".


Análisis del testimonio de Gino Cavani Grau

Por: María Quinde Reyes.

Empezaré mi comentario aclarando antes lo difícil pero no imposible que es, separar lo transferencial que tiene para mí leer este texto y analizarlo desde el lado de la objetividad; aunque sabemos que en este intercambio los supuestos irán demarcando el nivel de interpretación.
Este material que deja ver un contenido de alta envergadura, permite rescatar elementos movilizadores de Gino hacia el encuentro de su objeto de estudio, pero involucrándose con el sujeto. Empieza a sentir una inclusión en un lugar del cual no había tenido participación, lugar que desconocía porque sus paredes eran barreras para encontrar ese compromiso que lo identificara con el compromiso de "adictos rehabilitándose"; pero cabe preguntarnos ¿de qué se protege la institución con esas paredes?
Con pocas posibilidades de fantasear lo que iba a vivir, la sensación que tenía era de ir a un encuentro doloroso, tal vez porque iba a un encuentro de su verdad y la verdad del otro, la cual estaba tapada, estigmatizada, detrás de los muros que le habían impedido otro saber, el del oprimido. La internación la siente como un "dividirse" entre lo intelectual y los sentimientos; y en este proceso poder sentir múltiples emociones ambivalentes, donde el miedo y la expectativa eran interrogantes de una experiencia desconocida y amenazante de la cual su control la tenía otro al cual tenía que ceder. Pero una fuerza lo conducía, el afecto, el amor lo contenía; esto le permitió irse entregando, descubriéndose, mostrándose, como un sujeto con carencias y sufrimientos; de esta manera sus sentimientos difusos iban teniendo contención en la institución, lo cual le reaseguraba sus necesidades, quedando así incorporado a esta microsociedad.
El aproximarse de esta manera al adicto revela el fracaso de abordarlo, porque desde lo institucional Gino estaba excluido de este conocimiento; pero es precisamente la droga el elemento clave para movilizarlo a replantearse su saber "que lo identifique y no que lo excluya". A partir de esto, su fuerza es para reconocer, comprender y aceptar, el verdadero sentir de un sujeto "nombrado adicto"; para lo cual necesita "vivir en carne propia" para ir al encuentro de otro sujeto que necesita la misma fuerza para comprometerse.
Al ingresar a este espacio cultural va percibiendo un contraste con la realidad de afuera, y tiene que ir despojándose de su rol también estigmatizado, porque ahora se hace cargo de sus miedos, penas, imágenes, conflictos, inseguridades que antes estaban cubiertos como defensa en el afuera.
En este encuentro entre el despojarse de imágenes también se va despojando los estigmas hacia el adicto. Gino descubre que las estereotipias se van develando, ahora el "desvío" no está donde se pensaba el "enfermo" no se le encuentra, el omnipotente y destructivo ha cambiado de lugar, ahora Gino ha encontrado un sujeto que le cuesta dejar de sentirse un "desviado" pero que tiene "fuerza" para rehabilitarse; esta develación la siente cuando expresa Gino aquí me ayudaron no drogadictos rehabilitándose, sino personas, simplemente eso, personas, hombres!, parece ser que el vivir en carne propia ahora se transforma en "vivir con personas".
Ahora el poder disciplinario ha cedido, y a través de la identificación de los demás va comprometiéndose en la cohesión grupal; ahora la soledad podía ser compartida, pero ¿de dónde viene esa soledad?. Y ahora desde un lugar aislado, la soledad encontró compañía, encontró la escucha atenta, encontró la palabra. Gino empieza a compartir desde el lugar del otro y su escucha es más comprometida, ahora está escuchando al "adicto" y sus fantasmas.
El sentimiento de pertenencia lo va sintiendo cuando es presentado a la "familia", cuán importante es este vínculo, ahora tenía su casa, sus hermanos; tenía un "lugar" en el cual cumpliría un rol. Pero qué difícil se le hacía el compartir su historia un miedo a descubrir algo que podría ser sancionado pero la "escucha atenta" le fortaleció; pero sólo cuando las defensas y las imágenes rompieron esas barreras del conocerse pudo sentirse protagonista de esta realidad.
Este abordaje que este espacio le brinda iba ayudándole a encontrar puntos comunes en el sufrimiento con el otro en donde la puesta de límites, el afecto, la imagen, descubierta, la escucha y la palabra le servía a todos en la misma magnitud. Esto nos permite preguntarnos, ¿el abordaje hacia el adicto debe ser específico?
Siente que su sensibilidad le daba un estado de extrañamiento al salir de la realidad que pertenecía, pero que no podía diferenciar en cuál de las dos realidades estaba la alienación; esto sigue en interrogante; Gino trata de separar el afuera y el adentro, pero el pasado con una imagen y el presente que ofrece desplazar una ex - imagen por la descubierta en esta convivencia. La contención que le brinda su familia real le iba justificando la salida de su internación. Esto le permite reflexionar en el residente, en la contención que no tuvo, en la contención depositada en la institución a la cual acuden como alternativa de resolución del problema en la familia y a sociedad. En esta decisión el chico no tiene derecho a cuestionar, acá el ofendido es el bien social de la familia; de esta manera el control es transferido a la Comunidad Terapéutica.
Al salir del proceso de residencia, queda fascinado con su objeto - sujeto de encuentro, cuando dice: "fue una experiencia inigualable, no hay ningún otro suceso que se compare con el haber convivido con los chicos", parecerá ser que su saber se completó. Pero el paso a otro rol, le produce una sensación de exclusión de ese saber que antes se había apropiado en esa identificación grupal; ahora tenía que hacer otra división, una diferencia de vínculos, pero desde un lugar sentido como "híbrido", sin determinación. La exclusión era también de la familia sustitutiva, de esa comunicación con un código común y un rol determinado; ahora la circulación del saber estaba entre los residentes ahora como Asistente de Staff era otro descubrimiento.
Desde este lugar su vínculo con cada chico estaba unido al dolor de ellos en un crecimiento duro pero necesario. Pero su lugar es el lugar de los límites, de la autoridad, del control, y del poder; ahora el "hermano" que salía de la "familia" era la contención de ellos.
Como Staff tiene que contener las ambivalencias y disociaciones del chico. En las experiencias terapéuticas se compromete en donde las emociones más arcaicas, hacen un llamado a develar escenas propias ocultas. Pero él, depositario deberá de elaborar estas contenciones para que en el vínculo con los residentes no intervengan sus proyecciones al momento de la relación con los mismos.
Descubre un conmoverse, al sentir y ver al adicto en una posición regresiva, reclamando afecto, identidad, escucha, palabra. Pero a la vez la mirada se extiende a la interrogante, el adicto y la familia, ¿qué lugar ocupan en este sistema?.
El stress que siente en la realización de su guardia, nota su necesidad de un control completo de esa responsabilidad a cumplir, como forma de reaseguramiento de su rol. Me interrogó, qué reaseguramiento busca el ex - adicto en su función como Staff. ¿Desaparece la identificación imaginaria con la institución?. ¿Qué control ahora tiene el ex - adicto en el sistema social?.
Finalmente, Gino, ha incorporado otro saber, a partir de que cuestionó el propio. Descubre que estos dos saberes tiene que integrarse y complementarse, que ambos le sirven para una escucha diferente, no estereotipada. Además se da cuenta de una transformación como persona para llegar a un cambio en lo profesional. Para esto tuvo que convivir en un espacio donde, desde su misma filosofía, es una filosofía de exclusión.


IV - Texto de Todos
Conclusiones

Finalmente, nos cuesta llegar a este momento de elaboración global, en donde son muchas las reflexiones a las que hemos arribado.
Vivir desde un adentro el conocimiento de nuestro objeto de estudio, y posteriormente analizar desde afuera como recortar una realidad, es difícil, porque ahora nos damos cuenta que es una paradoja, es decir; nuestra mirada ya no se dirige hacia lo externo sino que la misma se revierte cuestionándonos, interrogándonos nuestra disciplina, nuestro ser profesional, convirtiéndonos nosotros mismos en el objeto del conocimiento. Lograr este cambio de lugar no fue fácil, ya que para llegar a él tuvimos que comenzar un recorrido que fue desde la vivencia (lo testimonial), al análisis de ésta.
Asimismo, somos conscientes que si bien la decisión a iniciar esta experiencia se origina en un interrogarse sobre el ser del adicto y la imposibilidad del acercamiento real, esta necesidad fue de alguna manera satisfecha, incorporándose además del "saber del otro" cuestionamiento e interrogantes a nuestra disciplina y posición ética. Por eso esta primera motivación no ha desaparecido de nuestro proceso en la construcción del conocimiento sino que se ha incorporado y unido en este juego de proximidades y alejamientos; porque si en un primer momento alejamos nuestro rol profesional para acercarnos al "adicto", a la "adicción", en un segundo momento recuperamos el mismo tomando distancia de lo primeramente conocido para dar lugar a una verdadera fusión de los dos saberes.
Después de llegar a esta primera conclusión, que significa haber vencido un primer obstáculo epistemológico, empezaremos a plantear reflexiones e interrogantes en torno a la adicción, encerrando en este término: persona, familia, institución, sociedad.
En primer término cuando estamos refiriéndonos a la persona, no nos estamos diferenciando del objeto de estudio ya que es importante mencionar que en la experiencia nosotros también llegamos a verdades desconocidas, más allá de las afirmaciones reconocidas como científicas. Esto determina una necesidad de que un acercamiento a todo aquel que padece, dependiente de un objeto que empobrece su ser, requiere una "desprofesionalización" para lograr una escucha que trascienda más allá de lo observado y de lo dicho. Y luego recuperar lo profesional desde la persona y no desde la técnica elegida.
Es importante mencionar que la adicción, específicamente "el adicto" necesita ser escuchado desde otro lugar, lugar que no es propiedad de una disciplina, sino de una interdisciplina. Sin olvidar que quienes participamos en este proceso traíamos una misma disciplina, esto no obstaculizó nuestra visión, más bien constantemente fue atravesada por las otras, lo cual nos permitió mirar la totalidad u no un recorte de lo vivido.
En estas conclusiones no es nuestra intención aprobar definiciones, ni mucho menos sustentar hipótesis acerca de la adicción porque ya han sido éstas conceptualizadas en otros textos. Nos interrogamos acerca del sufrimiento. ¿Este es propiedad exclusivamente del adicto o es inherente al ser persona?. Queremos romper con esta dicotomía adicto - no adicto porque la sociedad se ha encargado de estigmatizar; ya que pudimos comprobar que el sufrimiento se revela una vez que se retiran barreras a modos de "tapón" que quieren llegar al verdadero núcleo del conflicto. De esto se derivan sustitutivos para tapar el sufrimiento real. ¿Por qué le conviene esto a la sociedad?.
Lo antitético en el conocimiento de sí mismo: pensar - sentir; fuera - adentro; vida - muerte; encierro - libertad; adicto - no adicto; marcan el recorrido de todo el proceso de la experiencia, lo que nos da lugar a reflexión e interrogar: ¿Existe una lucha entre lo reacional y el sentir?. ¿Quién pone esta demarcación?. ¿No es la adicción también una forma de reclamar un lugar, un lugar que no tuvo?. Porque antes de ser adicto no se pudo ser hijo ni se fue padre, ni se fue madre. Esto nos habla de una no diferenciación del vínculo. ¿Pero por qué la sociedad, por un lado marca una no diferenciación de estos vínculos; y por otro, sella diferenciaciones disciplinarias entre los saberes?. De el mismo modo ¿La sociedad también pide un lugar?. ¿El mismo lugar que reclama el profesional?. Pero ésta a la vez impulsa a la exclusión, porque nosotros también corrimos el riesgo de quedar unidos a ella, pero no a través de la diferenciación sino a través de la propia disciplina sin tener apertura que fluya desde adentro para hacernos propietarios de los otros conocimientos.
Estos interrogantes son de alguna manera parte de certezas que este "saber del otro" nos otorgó.
Surgen otras reflexiones: la Comunidad Terapéutica representa una micro sociedad contrastante con la realidad de afuera, la cual tiene una función para otorgar otra. Es una institución para preservar la sociedad en busca de su equilibrio. O sino, recordemos el impacto que sentimos al salir de la internación. Pero la C . T. Entrega a la sociedad un sujeto que ya no se destruye ni destruye a los demás, pero queda con "una marca", la marca de la diferenciación, imprescindible para llegar a la exogamia; recordemos el rito de la graduación donde se reciben de "ex - adictos" partiendo de una impotencia a una potencia.
La sociedad se desprende del adicto estigmatizándolo pero pone a la familia en el lugar de la culpa, responsabilizándola a ella. En un primer momento la familia no puede responder a su no función, a su falta. Nos preguntamos ¿cuál es el lugar que ocupa el adicto en la familia, o es acaso la droga de la misma y el tapón de la sociedad?. ¿Por qué la familia tiene disociadas sus funciones?. Esta, la droga, al ser tapón de la sociedad, no permite una mirada a los otros problemas sociales: desnutrición, prostitución, desempleo, etc.; sino que se centraliza en el adicto como emergente para el sistema social. Se anulan otras problemáticas importantes de ser tratadas canalizando toda la energía a mecanismos de control automáticos frente al elemento desestabilizador que representa el adicto.
Estos mecanismos de control son reproducidos en las instituciones. La C. T. Se apropia del sujeto para que no siga autodestruyendo y en un contraste por otro lado, para que rompa las barreras que él alza para lograr aislarse y consumar su rito adictivo. Por esta misma razón observamos que la convivencia es una forma de re - aprender y re - socializar. Pero esto nos remite a interrogarnos ¿Qué se resocializa?; ¿no es acaso la resocialización una ilusión?
El individuo no nace miembro de una sociedad, nace con una predisposición a la sociedad y es inducido a participar e n la dialéctica de la Sociedad. El punto de partida lo tiene la internalización, la aprehensión e interpretación inmediata de un acontecimiento objetivo en cuanto expresa significados de los procesos subjetivos de otro que en consecuencia se vuelven en significaciones subjetivas para él.
¿Qué acontecimiento grita el adicto para producir un cambio, para que se modifique?. Estos acontecimientos son los que internalizó de los padres antes de que internalice la realidad en sí. Lo primero que incorpora es la intersubjetividad de los padres. Porque la internalización en este sentido constituye la base de la aprehensión del mundo en cuanto realidad social.
A partir de estas reflexiones volvemos a plantearnos. ¿Qué pasó con nuestra resocialización y nuestra reinserción como personas y profesionales?. Nosotros internalizamos una realidad significativa, la que nos llevó a atravesar nuestro personaje, y a partir de la caída de este volver a construir nuestro saber.
La reinserción no es fácil para nosotros al igual que para el adicto; ya que tendremos que volver a nuestras instituciones las cuales no han tenido la oportunidad de despojarse de sus capas protectoras porque éramos excluidos de un saber que ahora lo hemos internalizado.


Carta de despedida a la Comunidad Terapéutica "El Castillo"

Buenos Aires, 29 de Noviembre de 1989

A esta gran sorpresa "El Castillo":

Es difícil escribir los sentimientos, porque hemos aprendido a expresarlos directamente, sin que un papel sea el intermediario. Pero queremos que quede esta carta como eco de nuestra despedida.
El camino recorrido para llegar hasta ustedes, no nos había hecho sentir la dimensión que tendría el estar acá. Reconocemos que llegamos con miedo, pero este nos unió; el ir compartiendo, abriéndonos, descubriéndonos, mostrándonos, estar alertas, ser honestos se convirtió en un encuentro de compromiso y amor.
El ser residente significó para nosotros "Ser Personas", ahora reconocemos lo gratificante que fue, haber vivido quince días existiendo para sí mismo y contribuyendo a la paradoja que "para crecer hay que sufrir". Aquí nunca estuvimos solos, siempre hubo un hombro, una voz, unas manos, un abrazo junto a nosotros; aquí descubrimos la ciencia del amor poco tocada por los científicos que buscan medir algo para que sea verdadero; sin embargo el afecto no es medible, se lo siente, se lo vive.
Hoy después de dos meses, de haber compartido todas las etapas de este proceso, de haber cambiado de lugar cada uno de ellos enriqueció nuestro ser y aquí nos referimos a lo personal como a lo no profesional, ya que nuestra escucha y corazón se han ampliado tanto para conocernos como para conocer a los demás.
Después de dos meses de haber convivido con ustedes tomamos consciencia que esta vivencia no es parte de un mero proceso exigido por lo que tiene de institucional este post - grado; sino que nos damos cuenta que no fue accidental ni mucho menos una elección al azar. El haber elegido por propia motivación, venir aquí creemos que en el fondo de nuestro ser había una exigencia: transformamos para transformar; y ahora nos vamos pero no vacíos, los llevamos a todos, - sin excepción - en nuestros corazones y en nuestras antes; para ir por el mundo compartiendo parte de nuestra filosofía, ya que pudimos "enfrentarnos con el gigante de nuestros sueños y el enano de nuestros miedos". ¡Muchas Gracias!.

Gino Cavani.
Mónica Gabes.
María Quinde.


ANEXO

OBJETIVO

El objetivo fundamental de este trabajo es el conocimiento del adicto, de las adicciones y del rol profesional.
En tal sentido, daremos cuenta de un método que se irá construyendo en función de la existencia de un observable no medible. A través de este método, fue delimitándose una forma de conocimiento con una metodología que fue sufriendo transformaciones en el transcurso de su aplicación. Este se inscribe dentro de un análisis cualitativo de carácter testimonial, conteniendo aparentemente características de Observación Participante, pero su particularidad consistió en la convivencia como principio fundamental del proceso de aprendizaje, en expectativa de la definición del objetivo inicial.
Este proceso de transformación en la relación Observador-Observado (Sujeto-Objeto) ha merecido discusiones metodológicas grandes. (1)
El objeto es cambiable en la medida que existen diferentes formas de enunciarlo. El resultado previsto es un nuevo conocimiento y un nuevo tipo, y un nuevo modo de conocimiento que pasa por la convivencia y el compromiso en la acción, que en este caso es participativa, requiriendo además el compromiso de la subjetividad. Esto no solo aumenta el valor de Observable sino que es necesario en los trabajos cualitativos de la llamada Investigación Acción Participativa.
Este tipo de método construído durante nuestra pasantía implicó la incorporación del Saber del otro, es decir un afuera se constituyó en Sujeto que provee un conocimiento consciente a través de la singularidad de un tipo de escucha.
En nuestro caso, el otro y atravezar las vivencias del otro formaron un proceso dialéctico. Los límites de este método no solo reporta a la intervención de la subjetividad sino con los preconceptos de los sujetos que intervienen en la acción. En esta


(1) FREUD Y PIAGET, fueron los precursores del estudio variado y complejo de la relación Sujeto-Objeto.
PIAGET Y ROLANDO GARCÍA, "Psicogénesis e Historia de la Ciencia". Siglo XXI, 3ra. Edición. México, 1982.
Acción participan el colectivo (La Comunidad Terapéutica) que obra como fuerza de presión, y como conjunto los residentes y los staff.


SOBRE EL PROCESO DE LA DISCIPLINA

Nuestra disciplina pasó por diferentes etapas en la construcción y apropiación de un nuevo saber.
La Primera Etapa es frente al obstáculo en el reconocimiento de la limitación y de la existencia de otro saber que hasta hoy no se había incorporado con un método que sea recursivo.
Se inicia también un proceso de subjetivación de lo vivido y de objetividad del rol que previamente estaba incorporado sin ser objetivado. En este proceso aparece también la demanda del otro por abandono del rol.
A medida que se fue avanzando en el proceso aparecen nuevas cualidades del vínculo. Esto nos hace interrogarnos acerca de presupuestos que vienen desde el saber científico, como por ejemplo: el concepto de transferencia, la atención flotante, la profundización del sentir-con-el-otro. Así como nos interrogamos sobre la existencia de una estructura intersubjetiva de las adicciones lo que llevaría a pensar en la existencia de una especificidad en el tratamiento del adicto.
La percepción de la "marca" como estigma en el ex adicto rehabilitándose y la incorporación de "mi marca" como profesional que me impide incorporar el saber del otro tal como opera entre disciplinas.
Esta incorporación se da en una dialéctica de aproximación-alejamiento con referencia al saber del adicto y del rol profesional.
El último paso es la resocialización. Esta pasa por subetapas, las que abren diferentes tipos de interrogantes que son:
" La apropiación del conocimiento.
" La integración con otras disciplinas.
" La reformulación de los métodos.
" La interrogación hacia los otros métodos científicos acerca de la apropiación del saber como un poder instituído.
PROPUESTAS

" Modificar la escucha.
" Necesidad de crear un espacio propio de conocimiento.
" Interrogación disciplinaria.

CON RESPECTO AL DISPOSITIVO TERAPÉUTICO

La incidencia sobre el método terapéutico original sobre el cual partíamos plantea nuevas conceptualizaciones con respecto a:
La relación entre el método de acercamiento y variación del conocimiento, lo que nos enfrenta al requerimiento terapéutico del cual veníamos, es decir, de la matriz psicoanalítica, y del trabajo profesional individual y transferencial con el paciente.
Sobre el dispositivo terapéutico acerca del sufrimiento. Por el proceso colocado en el lugar del otro, el sufrimiento es un DISCURSO (2) (ejemplo: el abrazo, el grito, el llanto, la soledad, etc.).
Existe impacto de lo social y lo microsocial en el proceso terapéutico
el que conlleva "la marca".
También se ve como dispositivo la diferenciación vincular, a través de la distintas terapias grupales y familiares, la diferenciación de roles se van afianzando a medida que avanza el tratamiento.


UN DETERMINADO CONJUNTO DE ABORDAJES TERAPÉUTICOS. "LA COMUNIDAD" Y SUS SIGNIFICACIONES

Esta reconstituye un orden (3) social y familiar lo que representa una concepción de tales, el orden es importante en toda persona ya que el mismo viene dado

(2) LACAN, VERÓN ELISEO. LACAN "Seminario de los cuatro discursos". L´anvers
(3) FREUD, SIGMUND "El malestar en la cultura". Tomo 21, pág. 57. Ed. Amorrortu. Año 1930.


desde la propia NATURAL
Otorga una función reparadora como distribuidora de un nuevo poder, por consecuencia se abre una puerta con un interrogante sobre la potencia y el poder en este dispositivo terapéutico, ejemplo: ADICTO-EX ADICTO-GRADUADO.


REDEFINICIÓN DEL ADICTO

La dependencia implica una relación. Lo intrapsíquico está envuelto en una matríz social. El adicto reproduce lo que incorporó del sistema social; habla el sistema. Esto confirma lo de estar envuelto y recubierto por distintas "capas", y el tener que despojarse de las mismas, de este modo revisa sus relaciones sociales. Todo esto le da un conocimiento que lo deja con una "marca de adicto".


PARADOJAS O CONTRASTES

Es importante visualizar que este proceso de incorporar un conocimiento a través de un método que se reestructura constantemente en la aventura de apropiarse - del objeto - y como se corre del lugar y se vuelve nuevamente a ocupar el rol - se desprenden algunas paradojas que nos es necesarias señalar:
" Por ejemplo el incorporar este conocimiento, que es el de haber introducido en un código o un saber desconocido, puede llevar a quedar fijado en la demanda del otro y perder la objetividad necesaria para fusionar este saber con el de la disciplina.
" Esta incorporación de dos saberes supone un antecedente que es condición indispensable de lo anterior.
" Es necesario desenvolverse o "despojarse" de las "envolturas" e imágenes puestas desde la sociedad y utilizadas como defensas ante los sentimientos, para incorporar un nuevo conocimiento.
" Una tercera paradoja se desprende del concepto de resocialización que al despojarse de los códigos traídos desde lo social, por el proceso de reaprendizaje y vuelto a la sociedad se podría incorporar nuevamente la envoltura, que lo llevó a iniciar el proceso adictivo y un modo significativo de relación con el Objeto-Droga.
Existe entonces un contraste entre dos realidades (4) (revisar los testimonios en donde se resaltan los conceptos de "otra realidad", "otra historia"), la de adentro y la de afuera. Esto nos lleva a reflexionar entorno a la posibilidad de que la ESTRUCTURA del adicto reproduce la ESTRUCTURA SOCIAL.



Gino Cavani Grau
Mónica Gabes
María Quinde Reyes 


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