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Rafael J. Arteaga


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EL HORIZONTE DE LA CURA*

Rafael J. Arteaga


Es usual escuchar que un paciente que consulta por cuestiones relacionadas con el consumo de drogas "anda bien" pues hace un tiempo se halla en abstinencia, homologándose así desde el discurso corriente el Bien con la abstinencia y el Mal con el consumo. Descripción esta sustentada en una teoría de los valores que no es otra cosa que la Moral- definitoria entre otros ítems de diversos discursos.
El psicoanálisis en cambio, hace una lectura particular del Bien y del Mal.
El discurso llamado corriente plantea como HORIZONTE DE LA CURA a partir de la ecuación antes enunciada, una clínica que apunta a la supresión de la ingesta de sustancias, si allí radicara la problemática esencial del sujeto, situación que tiene su paradigma en la denominación DROGADEPENDIENTE, en tanto DEPENDERE significa "proceder una cosa de otra o ser consecuencia de ella". De este modo el sujeto es presentado como consecuencia de la droga.
Esto da lugar a la instalación de "Tratamientos de la droga", no del sujeto en su posicionamiento particular.
¿A que llamamos tratamientos de la droga? a las intervenciones que dan lugar a que un paciente diga "estoy podrido que me hablen de la droga, quiero hablar de mí".
En este punto es necesario señalar el encuentro(siempre fallido)entre lo que un sujeto viene a plantearnos al llegar a la consulta: "las cosas me van mal, ya perdí todo, así no puedo seguir, quiero dejar", se enuncia un pedido" que las cosas mejoren "y lo que del lado del analista se plantea como función con relación al Deseo, a saber la suspensión de aquello que concierne al orden del prejuicio, de lo ideológico, es suma lo que implica una contratransferencia.
La clínica con estos pacientes parece presentar una especificidad, cuestión que es magnificada en el ámbito institucional, la relativa a la supresión del consumo, que se presenta como una cuestión inconmovible, de mucho peso... en lo que a las cuestiones morales concierne.
Pero si hablamos de lograra la supresión del consumo, la abstinencia, para esto ¿será necesario un análisis?, la clínica nos demuestra que no, que una enfermedad orgánica, una detención policial, una sobredosis (propia o ajena) inciden de modo tal que el drogarse se suprime. En cambio, la abstinencia es condición para que un análisis se lleve a cabo en tanto sea sostenida por
el analista.
Vayamos a la clínica: J consulta pues tiene diversos problemas con su pareja, en el trabajo(que sin embargo puede sostener), habla de su relación con su novio, de los desencuentros con él y al mediar la primera entrevista habla en un tiempo indefinido de su consumo de drogas, el cual estaría siendo tratado en" un grupo de autoayuda". "Ahí voy para dejar la droga, pero aquí vengo para saber por qué hago lo que hago". Refiere el inicio de su consumo hace varios años y lo suspendió hace aproximadamente dos. Para las fiestas del fin de año pasado fumó marihuana. Agrega que dejo sola, pero que por este ultimo consumo y por
" la tentación " fue a Narcóticos Anónimos. Marcando una distinción entre lo que espera de este grupo y lo esperado de esta consulta, "erradicar la raíz" y "saber cuál fue la semilla" respectivamente.
Se interviene sólo para señalar que para erradicar la raíz es menester saber de qué semilla provino; no introduciendo cuestión alguna acerca de si consume ó no.
Ubicando la dirección de la cura en un vector diferente del planteado en estos horizontes que poseen diferentes acepciones que se acompañan de otras tantas posiciones en la clínica.
En el campo de la experiencia, el horizonte se presenta como hacia lo cual se avanza y siempre se halla a la misma distancia, es decir aquello a lo cual nunca se llega... pero ¿adónde no se llega en la clínica con estos pacientes?. Dejemos en suspenso esta pregunta para pasar a lo relativo al HORIZONTE SENSIBLE, es decir el horizonte en el mar, lo cual nos provoca aquello del orden de las sensaciones, presente en los tratamientos bajo diferentes formas: psicodrama, musicoterapia, técnicas corporales y toda una gama de psicologías, situando la cuestión " a nivel piel ".


El HORIZONTE RACIONAL es el plano que pasa por el ojo del observador y es paralelo al HORIZONTE MATEMATICO que es el plano tangente a la superficie de la tierra en un punto, induce lo relativo a la razón presente en el terreno educativo que a través de aquella tiende al bien como valor supremo cuyo paradigma, en lo que a las adicciones concierne, es la abstinencia de acuerdo a lo enunciado anteriormente.
Pero ya que hablamos de adicciones y de adictos cuántas veces hemos escuchado decir que se trata de "tiros al aire" lo que nos introduce en el terreno de la balística, disciplina de la cual tomamos la definición del HORIZONTE DEL ARMA, plano horizontal que pasa por el origen de la trayectoria.
Armas, y con relación a las mismas se pueden alinear una serie de frases, la primera, "usted está manejando un arma" y sabemos de aquellos que "primero disparan y después preguntan"; así cabe preguntar ¿de quién se dice que maneja un arma? ; en principio
hacer al analista sujeto de esta frase si la ubicamos con relación a la transferencia que conlleva una referencia directa a lo que acontece con su posición en la misma determinada por una función, Deseo del Analista, lo cual nos convoca una pregunta ¿por qué está allí, qué lo mantiene en su lugar? y si se introduce la dimensión de la interrogación podríamos decir "primero pregúnte-se y luego dispare" ¿hacia dónde?. Hacia donde el saber popular indica, "para el lado que disparan", de tal modo ubicaremos la cuestión de la trayectoria que se define por su origen y no en el intento de "reencauzar" "balas perdidas", que no por perdidas han salido de ninguna parte. Lo que remite al origen de la trayectoria más allá de la abstinencia como horizonte. Origen que se sitúa en los avatares de un deseo que no se agota en la búsqueda de placer, sino en un más allá donde la causa no es.
Se admitirá que allí nunca se llega, pero es hacia allí donde una cura posible ha de dirigirse, ya que si una bala perdida proviene de un arma irá hacia alguna parte, se trata de proveer las condiciones tales que pueda aspirar a un horizonte que no sea sustancia.
* El presente trabajo formo parte de la presentación realizada por el autor en colaboración con Sergio Berkowsky, Alejandro Sapere y Eduardo Torres, en
la Facultad de Psicología de la U.B.A. en el marco de la " I Jornada Nacional y II das Latinoamericanas sobre drogadicción " los días 25 y 26 de Noviembre de 1994.

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